Mausoleo de Santa Costanza e Iglesia de Santa Inés
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Mausoleo de Santa Constanza |
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Exterior Mausoleo Sta. Constanza |
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Basílica Sant'Agnese fuori le mura |
La basílica de Santa Inés Extramuros (Sant'Agnese fuori le mura) es una iglesia basilical, en la que se supone que se guardan los huesos de santa Inés. La iglesia queda en la Vía Nomentana 349 a cierta distancia fuera de la muralla Aureliana que rodea la ciudad antigua, en el quartiere de Trieste, entre la Via Nomentana y la Vía de Sant'Agnese,
para llegar podemos bajarnos en la estación de Metro Sta
Agnese/Annibaliano. La joven martir fue enterrada en unas catacumbas junto con otros muchos primeros cristianos, como la veneración que sentían por ella era tan grande, incluso había peregrinaciones y la posibilidad de veneración en las catacumbas era tan nimia, además de que la religión cristian del momento no permitía alterar los lugares de enterramiento, sobre todo si había reliquias, el papa Honorio I a mediados del siglo VII, reconstruyó la actual iglesia que se alza sobre esa catacumba del siglo IV, (es uno de los más importantes complejos funerarios de Roma, con más de 10 kilómetros
de corredores, de los cuales sólo un par son accesibles). En el siglo IV
la suave roca fue horadada alrededor de la tumba de santa Inés para
crear un lugar de reunión, probablemente para que su familia celebrara
el aniversario de su muerte. Las visitas de su familia y amigos se
extendieron pronto a otros en Roma, y el lugar se convirtió en un lugar
de peregrinación. Para el año 340, Constantina, hija del emperador Constantino I, amplió la zona subterránea y construyó un gran mausoleo privado sobre él que hoy es conocido como el «mausoleo de Santa Costanza»
(ella era venerada como una santa, aunque no lo era oficialmente),
mientras que la iglesia de Santa Inés fue entonces construida a un lado.
La planta baja de la iglesia del siglo VII está al nivel del suelo de
la catacumba, y las entradas desde la vía pública están al nivel de la
galería de la segunda planta. Los mosaicos del edificio de Honorio aún
están presentes. Esta iglesia también fue construida con una galería
superior separada para las mujeres (matronaeum), similar al de San Lorenzo Extramuros.
Es en esta iglesia, en el día de Santa Inés (21 de enero) dos corderos son especialmente bendecidos, usualmente por el papa después de una gran misa pontifical; su lana es más tarde tejida para hacer un palio, estolas ceremoniales, para un arzobispo metropolitano recién nombrado para simbolizar su unión con el Papado. Como curiosidad hay un mosaico con un Cristo sin barba, fijáos en la foto, a su lado están San Pedro y San Pablo.
Otra iglesia muy interesante de visitar y que la gente suele olvidarse de ella, ante otras mucho más conocidas es La Basílica de San Clemente.
A simple vista, nos puede parecer un templo como el resto de los que abundan en la ciudad, pero es su interior el que marca la diferencia, ya que tiene importantes tesoros artísticos.
Durante el siglo II d.C., los terrenos sobre los que hoy se encuentra la iglesia estaban ocupados por una mansión romana, propiedad de Tito Flavio Clemente, uno de los primeros senadores romanos que se convirtieron al Cristianismo. La casa era utilizada para realizar reuniones secretas, ya que la religión cristiana estaba prohibida en aquella época.
Posteriormente, en el mismo lugar se construyó un pequeño templo dedicado a Mitra (Dios solar de origen persa), que permanecería en uso para la realización de rituales de iniciación hasta finales del siglo III.
Algunos años después se construyó una gran sala sobre la mansión que, tras el fin de la persecución cristiana en el año 313 d.C., pasaría a convertirse en una basílica bajo la bendición del Papa Siricio.
La iglesia sufrió grandes daños durante los saqueos producidos en el año 1084 a manos de los normandos, por lo que quedó abandonada y sepultada a cinco metros por debajo del nivel de las calles. Un tiempo más tarde y en el mismo terreno se llevó a cabo la construcción de una nueva iglesia bajo las órdenes del Papa Pascual II, que se vería finalizada en el año 1108 y es la misma que se conserva hasta la actualidad. Si queréis estar en la Basílica ahora mismo, clickar en el enlace.
Para poder ver todo lo que he explicado hay que acceder a través de la sacristía, e ir bajando niveles.
El nivel más profundo de las excavaciones corresponde a los
edificios del siglo I, donde se puede ver el sugestivo espacio de un Mitreo,
lugar de reunión para los adoradores de esta antigua divinidad
oriental. Los triclinios de piedra a ambos lados del altar de Mitra, en
esta estancia con forma de gruta, servían para celebrar los banquetes
rituales.
No sólo es posible acceder hasta la anterior basílica, sino que también se pueden recorrer las antiguas viviendas romanas,
realizadas en ladrillo antiguo. En una de las habitaciones se puede ver
correr el agua que circula a través de la Cloaca Máxima, el principal
sistema de alcantarillado de la antigua Roma.
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