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jueves, 18 de abril de 2019

La ÎLe-de-la-Cité (I): los orígenes de Nôtre-Dame

La île-de-la-Cité es el centro histórico de la ciudad desde que los Galos, los Romanos y los Francos se instalaron en una isla en medio del Sena. En la parte occidental de la isla estaba el palacio galo romano que más tarde sería ocupado por merovingios y, que Felipe el "Hermoso", de la dinastía de los Capetos, manda reconstruir en el siglo XIV.

En la actualidad ocupa el lugar el Palacio de Justicia. La parte oriental se destina a los ritos religiosos, pues ya en el años 362 d.C. existía una lugar de culto en el lugar que actualmente ocupa Nôtre Dame. Pronto surge una ciudad eclesiástica en torno a ella, el baptisterio, el palacio episcopal, el Hôtel-Dieu y el cabildo. 

Más tarde, cuando la sede de los reyes se traslada, el aspecto de la zona cambia pues ya no son necesarias las amplias plazas y calles para las fiestas de la corte, con lo que aparecen numerosos callejones estrechos, que, tras la remodelación hecha por el Barón Haussmann nos da el aspecto actual.

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En la época medieval la isla es un laberinto de calles estrechas de un metro o metro y medio de ancho, las casas suelen tener de 5 a 6 pisos, con fachadas de 15 metros sobre el nivel del suelo, cada piso adicional se proyecta un poco más que el inmediato inferior, hacia el centro de la calle, de manera que el escalonado dificulta la visión del cielo y hace que los callejones sean aún más oscuros y lúgubres.

En la parte NE de la isla están la Rue de la Colombe y la Rue des Ursins, situadas en el antiguo barrio de la catedral, antes separado del resto de la ciudad por una muralla con tres puertas. La entrada al barrio estaba estrictamente reglamentada y totalmente prohibida a las mujeres, aunque se solía hacer la vista gorda cuando algún cardenal necesitaba explayarse con alguna que otra mujer de vida alegre dentro de estos muros. 


By Sudharsan.Narayanan (Notre Dame  Uploaded by Paris 17) [CC BY 2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/2.0)], via Wikimedia Commons
El Parvis de Nôtre-Dame, o Plaza de la Catedral, en cuyo centro hay una placa de bronce que señala el centro geográfico administrativo de París, el KM 0, desde donde se miden todas las distancias kilométricas del país. 

Bajo la plaza podemos visitar a los largo de los 117 metros de la cripta arqueológica, las ruinas de numerosas casas de los siglos XVI y XVII, y la iglesia merovingia de Saint Etienne. Estas construcciones galo romanas se descubrieron por casualidad, cuando se excavaba para construir un garaje subterráneo. Se accede a ellas por la escalera del garaje.

En el extremo oriental de la isla, cuna de la ciudad medieval, se encuentra el monumento más bello de la ciudad: Nôtre-Dame, sucesora de los altares en honor de los dioses galos y posteriormente romanos, se erigió en el siglo VI una basílica cristiana que tras ser destruida por una de las muchas invasiones normandas en el siglo IX, pronto será reconstruida, ampliada y embellecida. 

Luís IX y el canónigo Maurice de Sully, deciden que ya es hora de que la ciudad posea una catedral digna, donde celebrar los actos religiosos y acoger al gran número de fieles con que contaba la ciudad por entonces. Pronto se convertirá en el escenario de un buen numero de acontecimientos que cambiaran el curso de la historia. 

El lugar donde deciden construirla, ya era considerado como un lugar sagrado en tiempos prehistóricos, los asentamientos encontrados así lo demuestran. En el siglo IV se erige una iglesia paleocristiana sobre los restos del templo galo romano que ya existía en el siglo I d. C.

Esta iglesia paleocristiana dedicada a San Esteban (Saint Etienne) será la que dará lugar a la nueva catedral.
Durante los casi dos siglos que dura su construcción todas las técnicas y estilos de la arquitectura gótica se utilizan en su diseño. 


Se pone en movimiento a miles de canteros, carpinteros, herreros, escultores y vidrieros a las órdenes de Jean de Chelles y Pierre de Montreuil, que trabajan duramente a lo largo de los años, a pesar de que las obras suelen suspenderse las tardes de sábado y vísperas de fiesta, el domingo y las fiestas de guardar (al menos 30 al año), eso sin contar las interrupciones debidas al mal tiempo.

Es por ello que Nôtre-DAme cabalga entre dos épocas de la arquitectura religiosa, será la última gran catedral de tribuna (como la de Saint-Denis) y la primera con arbotantes, imitada 30 o 40 años más tarde por las de Estrasburgo, Reims o Chartres. El coro y la nave eran de un gótico temprano, pero fueron reconstruidas en un gótico más puro, como el del crucero, mientras que la fachada principal es de transición.

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En la superpoblada Cité todo el mundo participa de un modo u otro en la gran empresa: el rey y los clérigos junto con los nobles contribuyen económicamente, así como las corporaciones y los gremios; los más pobres prestan sus brazos y fuerzas a la obra colectiva.

El proceso será largo, muy largo, y se divide en cuatro etapas que irán cambiando el proyecto original y darán lugar a lo que actualmente podemos contemplar. A lo largo de más de un siglo, unos agrandan los ventanales, con el fin de iluminar su interior, otros reemplazan esas vidrieras por cristales blancos. 

Se ponen y quitan estatuas y motivos. La catedral está en continuo cambio hasta que en 1802, Napoleón, al rendirle culto se da cuenta del lamentable estado en el que se encuentra después de tanto cambio, está en tan mal estado que los organizadores de su coronación deciden "vestirla" con tapices y banderas para disimular sus desnudos muros.

Viendo el panorama Victor Hugo, indignado, incita mediante su gran obra "Nôtre-Dame de París" a escritores, artistas y políticos, a pedir a Luis Felipe una restauración completa del edificio, la cual se encomendará a Viollet-le-Duc, el mayor restaurador del reino en cuanto a edificios medievales se trata. 

Gracias a Dios que el escritor aún no había nacido cuando la "insigne parroquia de Francia" era un antro más bien peligroso. Durante los siglos XV y XVI la única parte del edificio que se usa para actos religiosos es el presbiterio, que esta separado del resto de la iglesia por el crucero. 

Mientras se oficiaban las misas, por la nave y los laterales se paseaban animales, las prostitutas hacían negocio y se cometía algún que otro asesinato amparado bajo la oscuridad de la catedral.

La importancia de esta "parroquia de la historia de Francia" tal y como alguno la ha bautizado es inmensa y trascendente. En 1239 Luis IX, más conocido como San Luís, va descalzo por la nave central llevando la corona de espinas hacia el altar mayor de la catedral, pocos días antes de su partida hacia la VII Cruzada contra el infiel. 

En 1302 Felipe el Hermoso abre los primeros Estados Generales del Reino. 270 años después tiene lugar en ella una curiosa boda entre Margarita de Valois de 19 años, hermana del rey, y que se encuentra sola en el coro, se casa con el hugonote Enrique de Navarra, futuro Enrique IV, y más conocido como "le vert galant", que recibió al mismo tiempo los esponsales delante de la fachada principal de la catedral. 

Esta boda tan poco común por su forma de celebrarse, conllevó a un matrimonio aún más poco común. Los futuros reyes de Francia apenas se conocían cuando se casaron, la boda fue concertada por la gran Catalina de Médicis, para así poder controlar a los protestantes o hugonotes, y a su cabecilla, el mismísimo Enrique de Navarra. 

La reina madre no contaba con que su hija, muy ambiciosa, se aliaría con su esposo para llegar a ser reina de Francia. La ambición de los dos esposos dio sus frutos tras abjurar del protestantismo, pues tal y como dijo Enrique IV "París bien vale una misa". 

Otra boda célebre sería la de María Estuardo, reina de Escocia, con Francisco II de Francia, que por aquel entonces era todavía el heredero y fue el 24 de abril de 1558. Esta vez parece que el matrimonio es feliz hasta que muere el rey. A partir de quedarse viuda la historia de María Estuardo no será sino un sucederse de pasiones desenfrenadas y escandalosas, de guerras, conjuras y crímenes, hasta la llegada de su trágico fina,l en el patíbulo, dónde, a los 45 años y tras pasar 20 años encarcelada por orden de su prima Isabel I (hay veces que más vale tener a la familia bien lejos) le cortaron la cabeza.

En 1660 tras haber escuchado el Tedéum por la boda de Luis XIV, la catedral acoge la banderas capturadas al enemigo por el Mariscal de Luxemburgo, al que se conoce como el tapicero de Nôtre-Dame.

Mademoiselle Maillard
Con la Revolución, se confiscan los ornamentos litúrgicos porque el Estado necesita el oro, incluso se funden todas las campanas, a excepción de la campana mayor, pues el ejército necesita bronce para sus cañones. 

En el altar mayor, abatida la estatua de Nuestra Señora, se sienta mademoiselle Maillard, una cantante de arrabal que será convertida en la Diosa Razón a la que, desde este momento, se consagra la catedral, al igual que el resto de las iglesias del país, ahora en manos de curas que se han pasado al bando revolucionario, tenían motivos para ello, ya que la Revolución les ha liberado del voto de castidad. 

Durante la Comuna de 1871 toda la catedral estuvo a punto de perecer cuando los "comunards" hicieron una fogata con las sillas y bancos en el coro, afortunadamente el edificio se salvó gracias a la falta de aire y a la humedad de las paredes.

El 2 de diciembre de 1804, la catedral se encuentra totalmente recubierta de andamios, carteles y toda clase de decorados mientras recibe al Papa Pío VII, quien será el encargado de coronar a Napoleón. Pero Napoleón se corona a sí mismo, y el Papa sólo ha hecho acto de presencia, bueno, más bien de sumisión, sólo hay que verle la cara en el cuadro que pintó Louis David. Un año después, tras la victoria de Austerlitz, todo el pavimento se cubre con las banderas y estandartes tomados a los austríacos.

La planta de Nôtre Dame es de las más sencillas: una larga nave central y un coro cruzados por un gran transepto, y flanqueados a todo lo largo por dos naves laterales. Resulta ser que esta catedral no es ni la más amplia ni la más alta que nos haya legado el arte gótico pero es sin duda alguna, una de las más armoniosas donde caben más de 9.000 personas.

La fachada central se compone de tres plantas superpuestas que se completan con dos torres cuadrangulares, el conjunto resultante puede leerse como si fuera un libro. La primera planta consta de una triple portada, coronada por la Galería de los Reyes en el centro. 


La Portada del Juicio:  (en el centro) dominada por una estatua más bien modesta de Cristo enseñando a sus apóstoles. Al escultor anónimo de la obra no le faltaba sentido del humor, ya que junto a San Mateo podemos ver a un fiel que se aparta la melena para poder oír mejor. 

En el bajo relieve están las Doce Virtudes que se oponen a los Doce Vicios, la pureza está representada por una salamandra, el orgullo mediante un hombre que es arrojado de un caballo, en dos pilares, a uno y otro lado de Cristo destacan las Vírgenes prudentes y las Vírgenes necias. 

Debajo la representación del Juicio Final: los muertos salen de sus sepulturas, San Miguel pesa las almas, los elegidos ven abrirse el cielo, mientras que los condenados siguen a los demonios (incluido un obispo). En la parte superior del tímpano está representada la Redención.

La Portada de la Virgen: (a la derecha) aquí podemos ver a la Virgen madre majestuosa con la serpiente a sus pies. Los tres profetas y los tres reyes llevándola a los cielos, la muerte y la coronación. Destacan los bajorrelieves con trabajos propios de los distintos meses, para los ricos y para los pobres, ofrece una interesante ilustración de lo que era la vida cotidiana.
La Portada de Santa Ana: (a la izquierda) está formada en gran parte por piezas escultóricas del siglo XII, en el parteluz encontramos a San Marcelo luchando contra un dragón (es una copia, el original está en el Museo de Cluny). En el doble dintel podemos ver diferentes escenas de la vida de Santa Ana, en el tímpano se observa a tamaño natural la estatua del monarca Luis VII el fundador de la catedral gótica, acompañado de Maurice de Sully.

Encima de las portadas se extiende la Galería de los Reyes de Judá y de Israel antepasados de Cristo según San Mateo. Las 28 estatuas que miden 3,5 metros de alto, fueron destruidas en 1793 durante la Revolución, pues los revolucionarios las confundieron con las de los reyes de Francia. Reconstruidas por Viollet-le-Duc, en 1977 se encontraron una veintena de las cabezas originales.




Sobre el portal central se destaca el gran vitral circular de la roseta, de casi 10 metros de diámetro, uno de los elementos más notorios de la fachada. Sin embargo, este vitral no es el más grande de la catedral, ya que las fachadas norte y sur presentan vitrales de 13 metros de diámetro. Por encima de la roseta, una hilera de columnas y luego las dos torres con campanario completan la cara oeste.


Una galería calada une las dos torres cuadrangulares, se la conoce como la Galerie des Chimiéres, se puede subir a ella a través de unas estrechas escaleras, y tener al ladito las gárgolas más famosas de todas. Las vistas de la ciudad son espectaculares y vale la pena pagar la entrada, primero se sube a la torre norte y luego cruzamos hacia la torre sur a través de la galería, y echarle una foto a la Striga (la de la foto) la gárgola que parece un vampiro. 
 Desde esta torre se puede visitar el campanario con la enorme campana de 16 toneladas que se llama Emmanuel, que solo suena en ocasiones muy especiales.



En las capillas de las naves laterales pueden apreciarse grandes telas de temas religioso, llamadas "mays", que el gremio de orfebres ofrecía todos los primeros de mayo a la catedral desde 1630 a 1707. 

En la parte trasera de la catedral se abre una plaza ajardinada, la Square Jean XXIII, que hasta el siglo XIX estaba cubierta de casas. En esta parte podemos ver la Portada de San Esteban, el tímpano ilustra la vida y lapidación del santo. Bajo las modernas estatuas de los apóstoles, se pueden ver curiosas escenas en bajorrelieves que evocan la época estudiantil del siglo XII. Sé que la fachada de Nôtre Dame es la más fotografiada de todas, pero la imagen en conjunto de todo el edificio visto desde la orilla de enfrente del río, justo desde la librería Shakespeare & Co. es una de las imágenes más bellas que podemos obtener.


 Lástima que esta magnífica vista vamos a tardar un tiempo en verla, después del incendio del pasado 15 de abril del 2019, ahora después de conseguir casi los 1.000 millones de euros hará falta que se pongan de acuerdo en como hacer la rehabilitación, si hacerla igual como la conocíamos o mejorarla en cuanto a aspectos de seguridad para que no vuelva a suceder...

         

     

lunes, 14 de marzo de 2016

Los otros cementerios de París...

El cementerio de Monparnase  Cuenta una extensión de unas 18 hectáreas y está situado entre el Boulevard d'Enfer y el de Edgard Quintet, este cementerio fue inaugurado en 1826. Lo forman varias avenidas, todas perpendiculares con una circular en el centro, en la entrada de la rue de Froidevaux, se alza una torre con tejado puntiagudo y que se utiliza como caseta para los guardas. Esta torre era en el siglo XVII el molino de los hermanos de San Juan de Dios, donde los estudiantes de la universidad compraban galletas y vino.


Las violaciones de tumbas siempre han estado a la orden del día, pero en 1848 se registraron varías en este cementerio, durante varios días los guardianes encontraron los cadáveres de mujeres arrancados de sus sepulturas, mutilados y esparcidos los restos a lo largo de las avenidas. El año anterior esto mismo había ocurrido en el Père Lachaise y en el cementerio de Ivry, así que decidieron redoblar la vigilancia del cementerio. Pasaron los días y no obtuvieron resultado alguno tras su vigilancia, a pesar de que las "visitas" seguían ocurriendo. Así que decidieron tender una trampa, cargaron un fusil con postas y lo ocultaron en una tumba, disimulándolo bajo una corona de flores; el cañón apuntaba a un muro en el que habían descubierto unas huellas, ataron un alambre al gatillo que llegara al pie del muro para que cuando se pisase accionara el arma. El 15 de mayo de 1849, era medianoche cuando la trampa funcionó, pero el intruso consiguió huir en medio de la oscuridad, los guardianes sólo encontraron un rastro de sangre y un uniforme militar hecho jirones.

Al final las pesquisas condujeron hasta François Bertrand, sargento del 74º Regimiento de Línea, donde era ayudante del tesorero. Consiguieron que confesara y se le impuso la pena máxima prevista en el código penal para los violadores de tumbas: un año de prisión y el pago de las costas, poco después de haber cumplido su condena, acabó suicidándose.

Si nos paseamos por el cementerio podremos contemplar las tumbas de Baudelaire, Guy de Maupassant, Camille Saint-Saëns, también encontraremos la tumba de los cuatro sargentos de La Rochelle, ejecutados en 1822, también los monumentos dedicados a los bomberos muertos en acto de servicio, y los soldados caídos en la guerra franco-prusiana. Aquí también reposa el coronel Dreyfuss y su abogado defensor, el "maître"Labori.


By Tijmen Stam (User:IIVQ) (selfmade / hugin) [CC BY-SA 2.5 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.5)], via Wikimedia Commons
El cementerio se puede ver desde la rue Caulaincourt sin necesidad de entrar.

Desde siempre los habitantes de Montmartre no se han considerado "parisinos" sino "montmartrois" es decir ciudadanos de Montmartre, es por ello que no sólo disponen de un cementerio, sino de tres. El mayor de todos se trata del cementerio de Montmartre y se encuentra al oeste de la Butte, cerca del inicio de la Rue Caulaincourt en la plaza Clichy, se construyó debajo del nivel de las calles, aprovechando una vieja mina que tenía la entrada en la Avenue Rachel, debajo de la Rue Caulaincourt. En el siglo XVIII en el lugar que ahora reside el cementerio estaba ocupado por una cantera de yeso, que durante la Revolución Francesa se utilizó para depositar los numerosos cuerpos de las víctimas de la misma. Durante la Comuna también se utilizó como depósito de cadáveres y lugar de ejecuciones. Estas canteras de yeso tenían una longitud de 300 km a finales del siglo XIX, y se decía que  "Hay muchas más Monmartre en París  que París, en Monmartre", con ello se indicaba que muchos de los edificios de la ciudad estaban hechos con lo que se sacaba de estas canteras.
Hector Berlioz, Stendhal, Offenbach, Edgar Degas, Nissim de Camondo, Alexandre Dumas (hijo), Marie Duplessis, la cortesana que inspiró "La Dama de las Camelias", la bailarina de Can-Can, La Goulue (Louise Weber). León Foucault, el inventor de la Eau-de-Cologne, Johan Maria Farina, o el fundador del premio Goncourt, Edmond de Concourt, Adolphe Sax, el inventor del saxofón. Mas recientes la cantante Dalida, François Truffaut. Aquí también permaneció enterrado algunos años Émile Zola, hasta que decidieron trasladarlo al Pantheon en 1908.

Otro de los cementerios del barrio sería el de Saint-Vincent, es más pequeño que el anterior y fue habilitado en 1831 al lado de las viñas de Montmartre, tan sólo cuenta con 920 tumbas, en este cementerio es donde descansan las grandes familias y las personalidades de Montmartre, como Utrillo, Steinlen, Marcel Aymé, René Dumesnil, Gaston Méliès, hermano de Georges Méliès... casi todos suelen ser artistas o pintores residentes en la colina.

Par Benchaum — Travail personnel, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=6339544El tercer cementerio es el Cimentière du Calvaire, abierto en 1688 en un terreno que pertenecía a la congregación de la Benedictinas de Montmartre, está situado en el lado norte de la Iglesia de Saint-Pierre de Montmartre entre el Sacré-Coeur y la Place du Tertre. Fue consagrada en 1147, y formaba parte del complejo de la Abadía Real de Montmartre, que albergaba a las mujeres de las grandes familias de la aristocracia, lo que hacía que fuera bastante poderosa, pero durante la revolución todo cambió y la pobre abadesa acabó guillotinada, el recinto acabó siendo destruido y el tesoro desapareció. Durante el periodo de la Comuna fue utilizado como taller de costura y almacén de municiones.
Pero mucho tiempo antes, el 15 de agosto de 1534, unos estudiantes españoles se reunieron en la capilla para hacer los votos de pobreza, de castidad y de obediencia al Papa; uno de ellos se llamaba Ignacio de Loyola, otro Francisco Javier...
En 1793, Claude Chappe instaló en el campanario su primer telégrafo.
En 1801 se abrió de nuevo, para acoger a los residentes del barrio, treinta años más tarde se cerró de forma definitiva al abrirse el de Saint-Vincent.La superficie que tiene es de unos 600 metros cuadrados, por lo tanto es el cementerio más pequeño de París. Las tumbas se dieron a perpetuidad pero los descendientes de las familias propietarias ya no los utilizan, tan sólo hay 85 concesiones y sólo se abre el día de Todos los Santos. Aquí está enterrada la reina Adelaida de Saboya, y la tumba de la familia Debray, que eran unos molineros que lucharon heroicamente en 1814 contra las tropas rusas que invadían París. Ellos fueron los que convertiría uno de sus molinos, el Blute-Fin, en el célebre baile del Moulin de la Galette, el símbolo de Montmartre.

El cementerio de Picpus se encuentra en la antigua finca del convento de los canónigos de San Agustín, también conocidos como el convento de Nuestra Señora de la Victoria de Lepanto, y que se instaló en el año 1640 por Luis XIII. En mayo de 1792 el monasterio fue cerrado y pasó a ser propiedad de la nación, en la actualidad es una casa de época que tiene algunos restos de la capilla.

Del 21 de mayo al 27 de julio de 1794, la guillotina trabajaba sin descanso, estaba instalada en la plaza del Trone-Renversé (del trono derrocado) la actual Place de la Nation. Las víctimas que salieron de esta plaza llegaron a sumar unas 1307 y fueron trasladadas en carretas a un terreno contiguo al convento de Monjas de San Agustín, que estaba cerrado desde 1790. Allí se les despojó de todo lo que llevaban puesto y fueron arrojados a dos fosas comunes que se habían excavado previamente. Imaginad como trabajaba el verdugo que llegó a guillotinar a cincuenta y cinco personas al día, las víctimas tenían edades entre los 14 y los 90 años, y pertenecían a todas las condiciones sociales no importaban si eran revolucionarios, nobles o religiosos, todos habían sido condenados por el Tribunal Revolucionario. De entre estas víctimas, por ejemplo el 1 de julio de 1794 había dos agricultores, un tejedor, un sirviente, un maestro de escuela, un sacerdote, un vicario, un fabricante de tejidos, un controlador de aduanas, un tendero, un prisionero de guerra austríaco, una enfermera, un niño… todo aquel que por cualquier cosa hubiese sido denunciado ante el tribunal podía acabar con la cabeza cortada. 
George Stuart Historical Figures, photograph by Peter D’Aprix

Ya hemos comentado que el traslado de los muertos se hacía de noche y con mucho sigilo, pero una noche una joven mademoiselle Paris, por azar, tuvo el suficiente valor de seguir a una de estas carretas, ya que transportaba a algunos de sus familiares. De esta manera averiguó el lugar donde acabarían los cuerpos. Pasaron los años y muchos quisieron olvidar lo ocurrido, fue en 1802 cuando Adrienne d’Ayen, marquesa de La Fayette  quiso descubrir donde se encontraban los restos de su madre, la duquesa d’Ayen, que estaba entre las víctimas de la matanza de 1794 así que contactó con mademoiselle Paris que la informó con total exactitud. Entonces se realizó una suscripción entre todos los familiares de los que habían sido guillotinados para adquirir el terreno de las fosas y el convento adyacente, que fue confiado a las Damas de la Adoración Perpetua. En este lugar se creo un pequeño cementerio, que se inauguró en 1805, estaba junto al recinto de las fosas comunes y llegaría a reunir medio millar de tumbas de familiares de las víctimas de 1794. Para visitarlo hay que entrar por el número 35 de la rue Picpus, que da a una escuela y al convento, se debe atravesar un jardín bien cuidado, y tras una puerta enrejada, al fondo del mismo se encuentran las sepulturas de encumbradas familias como los Noailles, los Montalembert, los Choiseul, los Ayen, y la propia marquesa de La Fayette, que murió en 1807. Junto a ella se encuentra la tumba de su esposo, que moriría 27 años más tarde. Un velero trajo desde Estados Unidos tierra del campo de batalla de Yorktown, donde La Fayette combatiera en 1781, y fue vertida sobre su tumba para que se mezclaran con tierra francesa. La bandera de barras y estrellas preside en todo momento su sepultura, incluso durante la ocupación alemana de la ciudad, la bandera permaneció sobre la tumba. Al fondo de la verja se encuentra el recinto de las fosas comunes, al que llaman el Campo de los Mártires, donde una sencilla cruz de piedra los mantiene en el recuerdo.

Otro lugar que acoge un cementerio muy pequeño, pero que también tiene su historia se encuentra en el número 30 de la rue Saint-Bernard, en el distrito XI,al lado de la Iglesia de Sainte-Marguerite. Esta iglesia es un edificio más bien poco vistoso, tiene una nave del siglo XVII un poco sombría y a la que se añadió un coro un poco más monumental, tal vez lo más destacado es el “Trompe-l’oeil” magistral realizado por Brunetti. Pero lo más interesante de esta iglesia, es su pequeño anexo, el cementerio parroquial, y concretamente en un ángulo del mismo, donde hay una tumba con la inscripción “Attendite et vidente si esa dolor sicut dolor mes” (observad y ved si hay un dolor comparable al mío) y debajo L XVII  1785-1795. 
El 10 de junio de 1795, en este cementerio se procedió al sepelio de un niño de unos diez años, al que cuatro médicos habían practicado la autopsia, aserrando el cráneo y declarando que el niño era escrofuloso. Según los médicos, los comisarios que les entregaron el cuerpo, declararon que era el delfín Luis Capeto y que provenía de la Torre del Temple.

George Stuart Historical Figures, photograph by Peter D’Aprix
En noviembre de 1846 el párroco de Sainte-Marguerite, para disipar las dudas encargó al doctor Milcent, que exhumara el cadáver. Se confirmó la presencia de tuberculosis ósea y que el cráneo había sido aserrado, lo que no concordaba era la edad del niño, pues resultaba ser los restos de un muchacho de 12 a 16 años. En 1894 fueron cuatro los especialistas que de nuevo exploraron el cadáver, esta vez el difunto había alcanzado la edad de 16 a 18 años. Este dato daba mucho que pensar, los médicos no daban crédito, pues el heredero al trono de Francia contaba con diez años y dos meses en el momento de su muerte… Como podéis ver la cosa entonces no estaba muy clara, y a día de hoy tampoco mucho, a pesar de que en los años 2004 y 2005 se volvió a exhumar los restos para aclarar la duda. Tampoco quedó nada claro, al final hay una placa que indica que hay enterrado un niño que provino de la Torre del Temple.

Ya por último hablaremos del Cementerio de Passy, situado al oeste. Este era un pequeño cementerio en 1874, se encontraba entre los barrios más caros de la orilla derecha del Sena, cerca de los Campos Elíseos y como tal se había convertido den la necrópolis de la aristocracia parisina. Es el único cementerio de la ciudad que tiene una sala de espera climatizada, el muro de contención del cementerio está adornado por un bajorrelieve que conmemora el recuerdo de los soldados que cayeron en la Gran Guerra.

Claude Debussy, Emmanuela de Dampierre, esposa del infante don Jaime de Borbon y Battenberg. Varios familiares de los Románov, Edouard Manet...todos ellos descansan en este cementerio.

domingo, 6 de marzo de 2016

El Montmartre de fin del siglo XIX



Hoy nos trasladaremos a Montmartre de la mano de Aristide Bruant, al de final del siglo XIX, pero primero conozcamos un poco a nuestro guía. Resulta ser que Louis Armand Aristide Bruant nació en Courtenay, el 6 de mayo de 1851; a los 15 años se quedó huérfano de padre y se marchó de casa para buscarse la vida. En su camino hacia la capital se paseó por todos los bares donde podía mostrar sus talentos musicales. Siendo un muchacho burgués bien educado, no le costó nada aprender el lenguaje popular para usarlo en sus canciones; ataviado con su chaqueta de terciopelo negro, la capa, sus botas altas, la larga bufanda roja, y acortando su largo nombre se convierte en el gran Aristide Bruant. 

domingo, 28 de febrero de 2016

Del cementerio "des Innocents" al cementerio más visitado del mundo, el Père-Lachaise...

Durante la Edad Media, había la costumbre en París de enterrar a sus muertos en las iglesias o en sus inmediaciones, en recintos de poca extensión, salvo el camposanto de los Innocents, que se encontraba contiguo a una capilla del siglo XII, y que fue creciendo con desmedida a lo largo del tiempo, tanto que llegó a estar rodeado por una galería abovedada en la que se iban acumulando las osamentas que se retiraban de las fosas.

Según cuentan los historiadores el cementerio era conocido como les Champeaux (pequeños campos), y se encontraba justo en lo que ahora sería la Plaza Joachim-du-Belay en el distrito de Les Halles.

Durante unas excavaciones de los años 70 se encontraron algunos sarcófagos de yeso de la época Merovingia, e incluía un lugar de culto que acabaría destruido cuando los normandos en el siglo IX hicieron sus incursiones en la ciudad. Por aquel entonces este lugar se encontraba a las afueras de la ciudad recordemos que el centro se encontraba en la orilla izquierda del Sena y la Île-de-la-Cité.

Bajo el reinado de Felipe II el cementerio fue ampliado y lo rodearon con un muro de tres metros de alto, en su inicio como cementerio se enterraba a los difuntos mediante sepulturas individuales, pero cuando llegaron las epidemias y las grandes enfermedades pasaron a enterrar en masa. Podían llegar a colocar a 1500 difuntos en una misma fosa, y hasta que no estaba llena, no se habría una nueva para alojar a otros 1500 más. 

domingo, 21 de febrero de 2016

Los Pulmones de París: el Bois de Vincennes y el Bois de Boulogne

En estos últimos tiempos mucho se habla de las "boinas" de polución que cubren las grandes ciudades como Madrid, Barcelona y como no París. París ya ha tomado medidas para intentar frenar el aumento de la polución en la ciudad, cuando hay mucha, regulan la circulación de los vehículos basándose en la diferenciación de matrículas, es decir unos días circulan las matriculas pares y otros las impares, eso siempre que no sea necesario que no circule ninguno.
En España no se ha llegado a tal extremo, pero si seguimos así no dudo que será necesario hacerlo.
La suerte que tiene París es que dispone de dos pulmones verdes, aunque algunos días no puedan respirar mucho. Se trata de dos grandes bosques situados a ambos lados de París, convertidos en parques públicos que oxigenan y limpian el aire de la capital. Eso no quiere decir que en el corazón de París no haya abundantes espacios verdes, espléndidos parques y jardines que ayudan, pero los que más contribuyen a mejorar el aire son el Bois de Vincennes y el Bois de Boulogne.

domingo, 14 de febrero de 2016

Los Cafes de París, del Procope a los cafés del Palais Royal...




Desde el siglo XVII hasta nuestros días, la moda del café literario ha estado viva en París, y mediante este post conoceremos algunos de ellos, no todos, pues en la época dorada de los cafés parisinos había más de un centenar.


Según Georges Courteline el mundo se podía clasificar en dos: “El mundo se divide en dos clases, los que van al café y los que no lo frecuentan nunca. Son dos mentalidades completamente distintas y contrapuestas, y los que van al café son infinitamente superiores” hay que tener en cuenta la época en que hizo esta afirmación además de que era un escritor que tenía una fuerte vena satírica, a menudo irreverente hacia la hipócrita sociedad burguesa del París de la época, burguesía a la que pertenecía y conocía tan bien. Otra de sus célebres frases fue “Se cambia más fácilmente de religión que de café”.


Ya hemos dicho que el primer café data del siglo XVII, concretamente fue en 1672 cuando el armenio Pascal instaló en la Feria de Saint Germain el primer despacho de café. Pronto su compatriota Maliban, en 1675 decidió abrir un establecimiento que servía café en el número 28 de la rue Buci, este es el primer establecimiento que se conoce de un local de café ya que el de la feria de Saint Germain era una pintoresca barraca.
"Café Procope 2" by sergemelki - Flickr. Licensed under CC BY 2.0 via Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Caf%C3%A9_Procope_2.jpg#/media/File:Caf%C3%A9_Procope_2.jpg

Maliban abre su café pero será un fracaso, en cambio su primo Grégoire que se establece en la Rue Mazarine, al lado de la Comédie Française, triunfa. Otro que café que triunfará será el que regente la viuda Fournier, en la Rue Saint-Antoine. Pero es en el Procope donde se revolucionará el mundo del café. Francisco Procopio era de Palermo, donde nació en 1650, con veintidós años llega a París y es contratado por Pascal para que atienda el kiosco de café de la feria, pues el dueño tiene intención de abrir un nuevo establecimiento en el Quai de l’École.

domingo, 7 de febrero de 2016

Cuando París acabó convirtiéndose en Venecia: la inundación de 1910.


By aconcagua (Own work) [GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html) or CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons


Cuando uno viaja a París una de las opciones que más adeptos tiene es hacer un recorrido por el Sena, subirse a uno de los Bateux-Mouches y disfrutar del recorrido, sobre todo si se está enamorado.  Sé que es un tópico, pero quién es el guapo que admite que habiendo estado en París no ha "pecado" y se ha subido a uno de estos barcos.

Hay varias opciones para hacerlo, el simple paseo con los cascos en los oídos y acompañado de más turistas, o disfrutando de una romántica cena o comida, todo depende del presupuesto del que se disponga. 

Hay varias empresas que se dedican a este negocio, tenemos a los Bateaux Parisiens  (su salida es desde la Tour Eiffel y el paseo sencillo es de 14 Euros), a las Vedettes du Pont Neuf  (como dice su nombre sale desde el Pont Neuf y tal vez es el que tiene los precios más económicos si se sacan por internet, 11 euros si es por la noche y 9 si es durante la mañana en lugar de los 14 euros que vale normalmente), y los de toda la vida los Bateaux Mouches (la salida es desde el Pont d'Alma y el paseo sencillo cuesta 13,50 Euros) Los precios para los paseos con cena o comida incluida de los tres, varían según la opción que deseemos, además de que el recorrido es un poco más largo para poder disfrutar de la comida tranquilamente.
Por mi parte creo que el mejor momento para hacer la visita es hacia el atardecer, para ver como se va poniendo el sol y los edificios principales se iluminan, es ahí cuando París se transforma den la ciudad de la luz.

Si no queréis hacer el típico recorrido comentado existe la opción del Batobus  que tiene nueve paradas cerca de los principales puntos de interés de la ciudad como la Tour Eiffel, el Musee d'Orsay, St-Germain-de-Prés, Nôtre DAme, Jardins des plantes, Hôtel-de-Ville, Louvre, Champs Elisées... Sería como el típico autobús turístico pero en el río, eso sí sin explicaciones. Hay el pase de un día (16 euros adulto) y el de dos días (19 euros) es una manera de desplazarse por la ciudad no muy económica, pero si te hace ilusión adelante.

Ya que estamos hablando de los paseos románticos por el río, debéis saber que el Sena siempre a estado ahí, en medio de una de las ciudades con más historia del mundo, contemplando el suceder de la misma, viendo impasible el transcurrir de los gobiernos, de las justicias e injusticias, de las lágrimas y alegrías y cómo no de los enamorados.
Zonas inundables.

domingo, 17 de enero de 2016

El París de Coco: La simplicidad es la clave de la verdadera elegancia

Hace tiempo que no escribo sobre una de las ciudades que me apasionan, París, necesitaba inspiración, y esta inspiración me ha venido gracias a un perfume, el más vendido en todo el mundo el Chanel nº5. Con este post conoceremos el París de Coco Chanel, su historia, por donde se movía, los lugares que visitaba...

Pero como siempre haremos una pequeña introducción de nuestra protagonista, para ponernos en situación. Nuestra protagonista nace en Saumur  (ya hablamos de él en nuestro apartado Castillos del Loira) el 19 de agosto de 1883, su padre era Albert Chanel, un chamarilero que mantenía una relación con Jeanne Devolle, pues no estaban casados. Aunque eso no impidió que tuvieran numerosos hijos. Gabrielle era la segunda hija de la pareja, el padre, como siempre, no estuvo presente en su nacimiento, y la madre tuvo que acudir a un hospicio para poder tenerla. Un año después de su nacimiento, la pareja decidió casarse y tuvo cuatro hijos más. Pero ello no evitó que el padre de las criaturas decidiera sentar cabeza.

Gabrielle nació con bajo peso, sus posibilidades de vivir no eran muy grandes, así que el nombre de la niña se improvisó, y la pobre madre decidió que lo mejor era que la niña llevara los apellidos de la monja que se encargó de la pequeña en el hospicio, Gabrielle Bonheur. Con seis años pierde a su madre por culpa de la tuberculosis, su padre, que se encuentra de viaje ni se plantea hacerse cargo de su prole, así que los envía a Vichy junto a los abuelos. Los abuelos tampoco se hacen cargo de los niños, al final las tres niñas acabarán en un orfanato de Aubazine (Julie, Gabrielle y Antoinette) mientras que los chicos (Alphonse y Lucien) se instalaron en una granja en la que trabajarían a cambio de un techo.
El orfanato era un lugar rígido, serio, estricto, Gabrielle permaneció en él hasta cumplir los 18 años, luego fue trasladada a un internado donde permanecería dos años más. Cuando dejó el internado se trasladó a Moulins para trabajar en la merecería de Grampayre en la que trabajaría haciendo arreglos. 

miércoles, 9 de diciembre de 2015

OPORTO, la ciudad revolucionaria que fue capital del Norte del Portugal Independiente





















La actual ciudad de Porto (Oporto) se formó hace ya más de 100.000 años, cuando unos pequeños grupos de recolectores y cazadores que se encontraban dispersos por el litoral marítimo portugués, decidieron establecerse en un lugar concreto, a la orilla del río Duero. Al empezar a dominar el pastoreo y la agricultura los poblados fueron creciendo, y uno de ellos se convirtió en Porto.
Esta es la historia real y más lógica, luego tenemos la legendaria, según la cual Oporto fue fundada por Cale, uno de los argonautas que acompañaban a Jasón (sí, el de Jasón y los Argonautas…) es decir que ya tenemos al fundador legendario, pues, sí Lisboa tiene a Ulises como fundador, oporto su gran competidora no podía ser menos.
Cuando los romanos aparecieron por la zona, a esta pequeña aldea llamada Cale le añadieron el Puerto (Portus). Así que si unimos el “Portus” romano con el “Cale” existente, ya tenemos el nombre del País: Portucale que acabaría derivando en Portugal.