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miércoles, 9 de diciembre de 2015

OPORTO, la ciudad revolucionaria que fue capital del Norte del Portugal Independiente





















La actual ciudad de Porto (Oporto) se formó hace ya más de 100.000 años, cuando unos pequeños grupos de recolectores y cazadores que se encontraban dispersos por el litoral marítimo portugués, decidieron establecerse en un lugar concreto, a la orilla del río Duero. Al empezar a dominar el pastoreo y la agricultura los poblados fueron creciendo, y uno de ellos se convirtió en Porto.
Esta es la historia real y más lógica, luego tenemos la legendaria, según la cual Oporto fue fundada por Cale, uno de los argonautas que acompañaban a Jasón (sí, el de Jasón y los Argonautas…) es decir que ya tenemos al fundador legendario, pues, sí Lisboa tiene a Ulises como fundador, oporto su gran competidora no podía ser menos.
Cuando los romanos aparecieron por la zona, a esta pequeña aldea llamada Cale le añadieron el Puerto (Portus). Así que si unimos el “Portus” romano con el “Cale” existente, ya tenemos el nombre del País: Portucale que acabaría derivando en Portugal.

domingo, 22 de noviembre de 2015

La Torre de Belém y sus alrededores, aún quedan secretos por descubrir...

Pero como sólo en la zona nos ha quedado el Monumento a los Descubrimientos, de él hablaremos un poco. Pero no penséis que es de 1940, nada más lejos pues resulta que el Padrao dos Descubrimientos original estaba construido en yeso sobre un esqueleto de madera, y como todo lo que construyeron también estaba previsto que fuera desmantelado, pero como caló tanto en la sociedad portuguesa, en 1965 el monumento fue reconstruido, esta vez en piedra para que fuera eterno.

"Padrão Descobrimentos labels (eastern side)" by Walrasiad - Own work. Licensed under CC BY 3.0 via Wikimedia Commons -El monumento en sí tiene la forma de una carabela de piedra, donde están presentes las estatuas de los principales navegantes portugueses. En la proa de la carabela tenemos al príncipe Dom Henriques, al que le sigue el rey Afonso V, Vasco da Gama...

El escudo de Portugal se encuentra a ambos lados y la espada de la Dinastía de Avís sobre la entrada, acompañan a Enrique el Navegante, que sujeta otra carabela, los diferentes héroes portugueses que están muy ligados a los Descubrimientos, también están los navegantes más famosos, algunos cartógrafos y reyes.
"Padrão Descobrimentos labels (Western side)" by Walrasiad - Own work. Licensed under CC BY 3.0 via Wikimedia Commons -
Al norte del monumento, en el suelo, hay una rosa de los vientos de unos 50 metros de diámetro. Dicha rosa de los vientos fue un regalo de Sudáfrica en 1960, el planisferio central se encuentra adornado con dibujos de galeones y sirenas, y muestra las rutas de los descubridores en los siglos XV y XVI y los descubrimientos hechos agrupados cronológicamente: 1427 Alores, 1434 Cabo Bojador, 1444 Cabo Verde, 1460 Guinea, 1471 Mina, 1475 Santo Tomé y Príncipe, 1483 Congo y Angola, 1488 Cabo de Buena Esperanza, 1497 Natal, 1498 Quelimane, 1498 Calicut, 1500 Madagascar, Terranova y Porto Seguro, 1502 Cananea, 1505 Ceilán, 1507 Ormuz, 1509 Damao y Malaca, 1511 Pegu, 1512 Molucas y Timor, 1514 Río de la Plata y Río Perla (China), 1516 Río Ganges y por último Palau en 1525.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Los secretos alrededor de la Torre de Belém


En una zona verde y espaciosa junto al río, en el lado oeste de la ciudad, se alza un gran número de monumentos que son el recuerdo del pasado marítimo y colonial de Portugal. Estamos en Belém.



Aquí encontramos el Monasterio de los Jerónimos, construido en memoria de Vasco da Gama y su triunfal viaje a la India en 1499. Fue el propio rey Manuel el que colocó la primera piedra en 1502, en el emplazamiento de una capilla fundada por Enrique el Navegante. En esta capilla dedicada a la Virgen de Belém los monjes de la Orden de Cristo prestaban asistencia a los marineros en tránsito.  Se tardó un siglo en terminar las obras, obras que necesitaban grandes sumas de dinero, y gran parte de ese dinero provenía de la llamada “pimenta de Vintena”, que era aproximadamente el 5% de los ingresos que provenían del comercio con África y Oriente, y que solía equivaler a unos 70 kg de oro al año. Para ocupar el monasterio, el rey Manuel I eligió que fueran los monjes de la Orden de San Jerónimo los que se encargasen de orar por el alma de los reyes portugueses y dar asistencia espiritual a los marineros y navegantes que partían de la playa de Restelo a descubrir nuevos mundos. Durante cuatro siglos esta comunidad religiosa vivió en estos espacios, pero en 1833 la comunidad se disolvió y dejaron el lugar vacante. En 1833 el estado secularizó el Monasterio de los Jerónimos y lo entregó a la Real Casa Pía de Lisboa, para la ayuda a los desfavorecidos...

domingo, 8 de noviembre de 2015

Lisboa y el "affaire Távora": implicados el Rey, su amante, la familia del cornudo real y el Marqués de Pombal...


Los que hemos visitado Lisboa, aunque haya sido sólo una vez hay un nombre que nos suena, bueno más bien nos suena el título nobiliario por el que se le conoce: el del marqués de Pombal, pues su nombre es un pelín largo para recordarlo, Sebastiao José de Carvalho e Mello. Tras el terremoto que sufrió Lisboa en 1755, (del que ya hablamos en un anterior post) reconstruyó la ciudad tal y como la podemos disfrutar hoy en día.

004-2009-09-30-tavora_0025_.jpgEl marqués de Pombal era también conde de Oeiras, nació en Lisboa en 1699 y murió en Leiría en 1782. Fue un noble y estadista portugués, que desempeñó el cargo de Secretario de Estado del Reino (es decir fue el primer ministro, entre los años 1750 y 1777). El hombre que se convirtió en la mano derecha del rey don José I; el hombre que hacía y deshacía a sus anchas, con el consentimiento real, fue el representante del despotismo ilustrado. Hizo cosas bien, como la reconstrucción de la ciudad tras el terremoto, acabó con la práctica de los autos de fe de la Santa Inquisición y con la discriminación que sufrían los cristianos nuevos, es decir los judíos que se habían convertido al cristianismo. Oficialmente no eliminó la inquisición portuguesa que se mantuvo hasta 1821,  en cambio se encargó de expulsar a los jesuitas de Portugal y de las colonias y hacer cosas mal como buen dictador que se precie.

Se cree que estuvo afiliado como masón del Rito Escocés antiguo, pues podría haber sido iniciado como masón en la logia de Londres o en la de Viena, cuando fue embajador de Portugal en esas ciudades. Posible muestra de ello es la estatua que le erigieron en su honor, que está llena de símbolos masónicos. Dicha estatua está situada en la plaza Marqués de Pombal, y los símbolos los podemos ver en la verja de hierro que rodea la estatua; en los paneles se muestra un cetro y una antorcha entrecruzados, el cetro representa el absolutismo iluminado que caracterizó su forma de gobierno, y la antorcha representa el conocimiento. Muchos lo consideran el verdadero patrón de la masonería lusitana, y le rindieron homenaje en su segundo centenario construyendo esta estatua monumental y a sus cenizas (que también tiene su historia, no creáis, más adelante hablaremos de ellas)...

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Seguimos con el Chiado, aún hay más por ver.


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El Chiado no es sólo la rua do Carmo, o la Rua Garret, aún hay más, mucho más, es por eso que el que llega al Largo da Trindade no deja de sorprenderse al contemplar un edificio pombalino cuya fachada está toda cubierta de azulejos policromos que representan a los personajes inspirados en la mitología masónica. Se trata del antiguo convento de la Santíssima Trindade, una orden fundada a finales del siglo XII y cuya primera sede estuvo en Lisboa en 1218. Posteriormente y gracias a la protección de la reina Santa Isabel, la orden se estableció aquí en 1325, fecha de su inauguración . Estaba considerada como la más grande de la ciudad, en 1708 sufrió un pavoroso incendio, se reconstruyó el edificio, pero de nuevo en 1755 tras el terremoto, tuvo que ser restaurado de nuevo,pues quedó afectado. Tardaron once años en hacerlo, y 13 días después de ser inaugurado en 1766, un nuevo incendio aparece en escena, y del que sólo se salvó la iglesia, el refectorio y la biblioteca. En 1834 se cerró el convento pues se extinguen las Órdenes Religiosas de Portugal y el edificio se puso a la venta. Un masón adinerado y reconocido de la ciudad, un tal Garcia Moreira, de origen gallego, compró el edificio y realizó importantes obras. La más notable fue el revestimiento de la fachada realizada en 1863 por el pintor Luís Ferreira (conocido como Ferreira das Tabuletas). Que se inspiró en temas masónicos, por deseo del propietario, y que se repiten en el interior de la cervecería.

domingo, 20 de septiembre de 2015

La "casa das neves", Pessoa, el Tarot.... extraña mezcla en el Terreiro do Paço


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El paseo comenzará por el barrio pombalino por excelencia, la Baixa, si habéis leído el "Libro del desasosiego" de Fernando Pessoa, deberías empezar la visita desde la Plaza de la Figueira y tomar la rua de los Douradores. En esta calle situó Pessoa la oficina comercial en la que trabajaba Bernardo Soares, el protagonista del libro. En poco tiempo podremos contemplar una de las casas más sólidas y mejor conservadas del barrio, la Antiga Casa Pessoa, un buen restaurante que no tiene nada que ver con la familia del poeta. Cuando se llega al final de la calle de los Douradores, debemos girara a la derecha y antes de visitar la Plaza del Comercio, entrar en el conocido café restaurante Martinho da Arcada, fundado en 1782, fue uno de los refugios preferidos de Pessoa. El escritor es un hombre metódico, de costumbres inalterables, siempre pasa por la oficina de correos a recoger su correspondencia, luego se dirige al Martinho da Arcada, allí come y se encuentra con sus amigos, almuerza por un precio razonable y además en ocasiones se organizan tertulias en torno al poeta. El café tiene dos estancias rectangulares que se comunican por una arcada. La historia del establecimiento comienza allá por el año 1778, era una simple tienda de licores, muy modesta donde también se vendía hielo y a la que se conocía como la “Casa de la Nieve”.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Lisboa, 25 de agosto de 1988: el Chiado se quema


Lisboa ha sufrido en sus carnes varias desgracias algunas de ellas en un mismo día, como fue el terremoto de 1755, al que siguió el Tsunami y posteriormente los incendios que asolaron la ciudad. Tras ello, Pombal, empezó la reconstrucción de la misma. Lisboa renacía de sus cenizas cual Ave Fénix. Los años y los siglos fueron pasando más o menos en calma, hasta una calurosa noche de verano de 1988.
incendiochiado1.pngNos encontramos en la zona del Chiado, y para llegar a él debemos hacerlo desde la Baixa, subiendo por sus arterias principales, la Rua do Carmo y la Rua Garrett, las calles más comerciales. Se trata del barrio más cosmopolita e intelectual de toda Lisboa, lleno de cafés, librerías, comercios emblemáticos y teatros. Este barrio se encuentra asentado sobre una de las siete colinas de la ciudad, tiene el encanto burgués del siglo XIX, un lugar donde asistir a la Ópera de San Carlos, o bien a las representaciones teatrales de los Teatros de San Luís y de la Trindade; o perderse en las librerías los más cultos, o en los grandes almacenes de inspiración francesa, lugar al que acudían las damas, mientras los caballeros debatían en el café A Brasileira mientras las esperaban.
Captura de pantalla 2015-08-23 a las 0.56.45.pngEsta zona solía ser una de las salidas de la ciudad hacia las fincas y conventos que había en los alrededores. En la plaza donde están las iglesias del Loreto y de la Encarnación, aún se señala la situación donde se encontraba la puerta de las antiguas murallas. El curiosos nombre del Chiado proviene del siglo XVI, unos dicen que es en recuerdo del poeta Antonio Ribeiro, natural de Évora, que paseó y vivió por estas calles, y debido a la mordacidad de sus obras entre sus contemporáneos era conocido como “Chiado” (chirrido). Otros dicen que el nombre del Chiado proviene del chiar, (es decir chirriar en portugués), del ruido que hacían las ruedas de los carros cuando subían por la actual rua Almeida Garret. La verdad es que no sé cuál de las dos podría ser más veraz, pues en el Largo do Chiado está la estatua del poeta verificando su existencia, y a su alrededor se oye el chirriar de los tranvías que pasan rodeándola. Así que al final creo que las dos se complementan en cuanto al “chiar”.    

jueves, 27 de agosto de 2015

Lisboa 1940, un nido de espías que decidirán la II Guerra Mundial.

Lisboa, 8 de julio de 1940, justo dos semanas después de que las tropas de Hitler hicieran su entrada en París, llega a la ciudad un diplomático español. Se le recoge con mucha urgencia en el mismo aeropuerto, esperando a que salga de la terminal, se encuentra el chófer del mismísimo duque de Windsor. El duque, se encuentra alojado desde hace algunos días en Cascais. Está en la casa del banquero más poderoso de Portugal. Nuestro diplomático se llama Francisco Javier Bermejillo, aunque le apodan “el Tigre” por su eficacia. Va en misión secreta, a una ciudad fantasmal llena de espías británicos y alemanes, que comparten espacio con miles de refugiados que, exhaustos, esperan durante semanas en los cafés el visado que les sacará por el único lugar posible, y que aún queda abierto, de las tragedias de la guerra que está asolando Europa.


Portugal es neutral, o eso dicen; el que ostenta el poder en el país es un dictador, António de Oliveira Salazar, un hombre siniestro que lleva en el poder desde 1932 y se ha empeñado en que su país sea neutral, más que nada por que ve que puede ser una manera bastante lucrativa de salir de la pobreza en la que vive el país.
Salazar es un hombre inteligente, astuto, pragmático, y cruel que no duda jugar durante toda la guerra con dos barajas, mostrando a cada bando ya fueran los aliados o a los nazis, aquellas cartas que más le convenían en cada caso. La ciudad, olvidada desde hace tiempo por media Europa, se vuelve en una encrucijada importante y necesaria para esos peligrosos tiempos que se están viviendo. Es por ello que en Lisboa nos encontramos con personajes extraños, agentes dobles, y porque no triples, judíos que huyen de la guerra, refugiados desesperados por dejar atrás los horrores del nazismo, millonarios que aprovechan para comprar a los que huyen obras de arte a precios de ganga, e incluso miembros de la casa real británica.


Por National Media Museum from UK [No restrictions], undefined
En esta Lisboa aterriza Bermejillo, (para nosotros Tigre, que queda más interesante!) para trabajar en la denominada Operación Willy, un plan del Ministerio de Asuntos Exteriores Alemán y, que consistía en atraer a la causa nazi a Eduardo VIII, el rey de Inglaterra durante apenas 325 días, pues ya sabéis que acabó abdicando en diciembre de 1936 para así poder casarse con la divorciada Wallis Simpson.
El duque de Windsor, proveniente del sur de Francia, donde pasaba largas temporadas, y tras pasar por Madrid (donde conoció al señor Bemejillo), tenía previsto, quedarse un par de noches en Portugal para después llegar a Londres en hidroavión.
El mismo Winston Churchill, conociendo las veleidades pro-alemanas del hermano del rey de Inglaterra, y convencido de que los servicios secretos nazis tramaban algo, trató de apresurar la salida del duque. Pero éste, decidió quedarse más tiempo en la lujosa residencia que tenía en Cascais don Ricardo Espírito Santo, dueño del banco más importante de Portugal.

domingo, 16 de agosto de 2015

La catedral de Lisboa, su puerta santa y los pentagramas iniciáticos...

   
By Concierge.2C (Wikimedia Commons) [CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons
A la catedral de Lisboa se la conoce como la Sé, y Sé, proviene de las siglas S.E., o sea Sedes Episcopalis. Pero en realidad se llama Santa María la Mayor. Construida poco después de que Alfonso I conquistase Lisboa a los musulmanes en el año 1147. Alfonso mandó construir una catedral en el lugar de la antigua mezquita musulmana, que a su vez estaba construida sobre restos visigodos y romanos. El encargo de la obra lo realizó Fray Roberto de Lisboa, Maestre de los Monjes Constructores del siglo XII. Así que su construcción se inició en románico pero fue acabada en gótico. Destaca en su fachada occidental las dos torres almenadas que le dan un aspecto de fortaleza, y tiene su motivo pues en la Edad Media algunas iglesias se utilizaban tanto para el culto, como para servir de refugio fortificado, gracias al rosetón central que hay entre las torres, nos indica claramente que es un edificio religioso, ya que por su aspecto podríamos confundirlo con una fortificación.
En el pórtico central de la entrada principal hay unos sorprendentes capiteles románicos, en uno de ellos podemos ver la lucha entre dos caballeros, uno va montado sobre un león y el otro sobre un toro. El primero correspondería a un caballero cristiano, barbudo, que montado sobre el león está vinculado a la Luz, al Sol y por ende a Cristo, mientras que el que no lleva la barba y está sobre el toro, representa a un musulmán,  ya que las astas del toro representarían a la media luna, uno de sus símbolos.     

miércoles, 12 de agosto de 2015

1 de Noviembre de 1755, las desgracias asolan Lisboa.



kz86.jpgDicen las crónicas que el 1 de noviembre de 1755, el cielo de Lisboa amaneció soleado, sin nubes y sereno; mientras, a centenares de kilómetros, en las entrañas de la tierra, bajo el Atlántico y en algún punto donde se unen las placas tectónicas Eurasiática y Africana, se fraguaba el drama. Eran las 9:40 de la mañana del día de Todos los Santos, la ciudad ya había empezado a disfrutar de un nuevo día cuando un tremendo terremoto la sacudió inesperadamente. El terremoto sacudió a Lisboa y se sintió en prácticamente en toda Europa occidental. Los temblores se extendieron de Marruecos a Finlandia, pero la ciudad de Lisboa es la que sufrió en mayor medida sus daños. Quedaron destruidos un centenar de palacios, iglesias y conventos, a los que se añadieron incendios que duraron unos 6 días y las réplicas se sucedieron durante nueve meses. Según se sabe en la actualidad el seísmo debió alcanzar entre los 8,5 y los 9,5 grados en la escala de Richter, y generó hasta 16 olas gigantes que fueron avanzando por el Atlántico a unos 200 metros por segundo. El seísmo produjo entre 60.000 y 100.000 muertos. La duración del terremoto fue entre 3 minutos y medio y los seis minutos.

miércoles, 29 de julio de 2015

Lisboa y La Baixa: teatros, cafés, licores...y un hospital de muñecas.

La Baixa antes del Terremoto de 1755
La Baixa se extiende, de norte a sur, desde el Rossio y la Plaza da Figueira hasta el Terreiro do Paço, a orillas del Tajo. Este barrio es un entramado de calles, que esta limitado al este por la rua da Madalena y al oeste por la del Crucifixo. Tiene cuatro arterias principales que llevan los nombres de Rua do Ouro, Rua Augusta, Rua da Prata y Rua dos Fanqueiros, que se cruzan con la Rua dos Sapateiros y la dos Douradores. Estas calles fueron trazadas según un patrón geométrico regular, todos su edificios se proyectaron para que tuvieran la misma altura, que fueran sobrios y con una uniformidad decorativa, tanto que se prohibió alterar las fachadas incluso poniendo macetas en las ventanas, balcones o buhardillas. Los que fueron desalojados de la antigua Baixa por culpa del terremoto de 1455, de los incendios que lo sucedieron y de las demoliciones del gobierno debían sentirse desorientados ante tanta uniformidad, hay que recordar que el antiguo barrio medieval era abigarrado y caótico, es por ello que prefirieron seguir viviendo en las barracas y tiendas que se levantaron mientras se levaba a cabo el nuevo barrio, incluso se negaron a ocuparlo teniendo que ser obligados a mudarse a él mediante el uso de la fuerza por parte de la policía. Poco a poco se terminaron las iglesias del barrio, sin torres para que no excedieran la altura uniformada de las casas. Se instalaron locales comerciales de diversos artículos y variopintos gustos, incluso se decidió que edificios que se habían mantenido en pie tras el terremoto, tirarlos abajo y reconstruirlos en un nuevo estilo, más acorde con el nuevo barrio. Hay algunas excepciones como el palacio neobarroco, con sus enormes cabezas humanas y leoninas, está situado en la esquina de la calle de la Concepción con la del Crucifixo.

martes, 3 de junio de 2014

Para poder contemplar bien Lisboa... los miradores clásicos y alguno más.

 

Lisboa es la ciudad de las siete colinas, al igual que Roma, Edimburgo,  o Washington... no sé si estará tocada por los dioses, o por energías místicas, solo sé que es una ciudad que si la visitas una vez, estoy segura de que te atrapará y te quedarás con ganas de volver, o tal vez de no irte... el clima, la luz, la cercanía del Atlántico, la "saudade", los fados... no sé, tiene ese algo especial que la hace única e irrepetible. Una buena manera de comprobar esa luz especial que desprende es visitar sus miradores, a cualquier hora del día, pues siempre tendrá ese "algo especial" que nos acaba encandilando. 

En el barrio del Castelo, hay unos cuantos miradores. El primero sería el Mirador de Castelo de Sao Jorge. Una visita al Castillo de San Jorge en indispensable en la visita a la ciudad, esta fortificación fue construida por los musulmanes a mediados del siglo XI, y fue el último reducto defensivo del alcaide musulmán, cuyo palacio se encontraba en las proximidades, las casas que se ven en el yacimiento arqueológico pertenecían a las clases superiores de la administración musulmana. El 1147, Alfonso Enriquez reconquista la ciudad, y pasa a ser el primer rey cristiano del país, desde el siglo XII hasta comienzos del XVI, el Castelo de S. Jorge conoció su periodo de máximo esplendor como espacio cortesano. Los edificios islámicos se fueron adaptando y ampliándose para acoger al rey y a la corte, y al obispo, incluso se instaló el archivo real en una de las torres del castillo. Pero en 1755 tras el terremoto de Lisboa,es cuando se acomete una renovación profunda, aparecen nuevas construcciones que ocultan las más antiguas. Durante el siglo XIX el recinto pasa a ser ocupado por acuartelamientos del ejército, y ya es en 1940 cuando se redescubre el castillo y las ruinas del palacio real, y se empiezan a recuperar las construcciones para el uso público. Mirador de Castelo de Sao Jorge. Una visita al Castillo de San Jorge en indispensable en la visita a la ciudad, esta fortificación fue construida por los musulmanes a mediados del siglo XI, y fue el último reducto defensivo del alcaide musulmán, cuyo palacio se encontraba en las proximidades, las casas que se ven en el yacimiento arqueológico pertenecían a las clases superiores de la administración musulmana. El 1147, Alfonso Enriquez reconquista la ciudad, y pasa a ser el primer rey cristiano del país, desde el siglo XII hasta comienzos del XVI, el Castelo de S. Jorge conoció su periodo de máximo esplendor como espacio cortesano.
  

El castillo conserva 11 torres, de las cuales destacan la Torre del Homenaje, es la más importante del castillo, ya que estaba preparada para recibir los ataques más duros, además de servir de puesto de mando privilegiado por su posición. Aquí se izaba el estandarte real. En el siglo XVIII se instaló en ella el primer observatorio geodésico de la ciudad. La Torre del Palacio, se llama así porque estaba cerca del antiguo palacio real, durante el siglo XV durante el reinado de Alfonso V, al que llamaban el Africano, estaba contigua a un ala del palacio que era conocida como la "Cassa dos Leões" (casa de los Leones), el nombre le viene porque allí el rey tenía guardados un par de leones. En la Torre do Haver o Torre del archivo, se guardaba el tesoro real procedente del cobro de impuestos y de las rentas reales.  Actualmente se la conoce como la Torre do Tombo, desde que Fernando I decidió guardar en ella los archivos reales, allí se inventariaban (tombar en portugués) los documentos más importantes del reino. También se encuentra en ella la Cámara Oscura, un aparato que permite descubrir los detalles de Lisboa. La Torre de San Lorenzo se alza en mitad de la ladera, y está conectada al castillo a través de un camino parapetado que llevaba a un pozo situado fuera del castillo, también era utilizado como vía de escape o entrada de suministros. La Torre de la Cisterna, se llama así por que contaba con un depósito para almacenar las aguas pluviales. La entrada al castillo cuesta 7,5 euros, podrás pasear entre las murallas y torres, y si queréis una foto diferente, hay que buscar uno de los viejos cañones que apuntan al Tajo,  ahí tendréis una de las vistas más privilegiadas de la ciudad. Una foto panorámica con las nuevas cámaras o móviles será una manera de recordar la visita.
Mirador das Portas do Sol
En el mismo barrio tenemos el Mirador de las Portas do Sol, Es muy fácil llegar hasta este mirador, pues el tranvía 12 y 28 hacen parada justo en frente. En el mirador encontraremos también una cafetería y un lounge bar, ideales para el atardecer. La mejor hora para disfrutar de las vistas es al amanecer y por la mañana, si tienes la suerte de que el día empiece despejado. Situado entre las freguesias (distrito) de San Miguel y Santiago, en el barrio histórico de la Alfama, en la plaza Largo das Portas do Sol, es una terraza en la que hay una estatua de San Vicente (santo patrono de la ciudad) en las manos lleva un barco con dos cuervos, los símbolos de Lisboa, desde aquí hay una magnífica vista de la ciudad de Lisboa en su lado oriental, desde él tenemos espectacular panorama de la ciudad y del río Tajo. Entre los puntos de interés en esta zona se encuentran la Iglesia de San Vicente de Fora y el barrio de Alfama, que discurre a lo largo de callejuelas estrechas y sinuosas que bajan hacia el río Tejo. 

http://www.aviewoncities.com/img/lisbon/kvept0465s.jpgPróximo a Portas do Sol, se encuentra el célebre mirador de Santa Luzia, una terraza junto a una pequeña iglesia blanca con vistas al río Tejo y a los tejados del barrio de Alfama, en un espacio donde es posible sentarse bajo una pérgola que ofrece la sombra de sus parras. Desde este punto también es posible contemplar la cúpulas de la Iglesia de Santa Engracia y de la Iglesia de San Esteban. En este mirador se destacan dos paneles de azulejos en sus muros del lado sur que recrean la conquista del Castillo de San Jorge en 1147 y la Plaza del comercio antes del terremoto de 1755. Este mirador no tiene bares ni kioscos, pero es un clásico.
http://img.diariodelviajero.com/2010/10/un-invierno.jpg
Mirador de Sao Pedro de Alcantara
Ahora podemos ir a otro barrio, al Bairro Alto, aquí está el Mirador de Sao Pedro de Alcantara, es una de las plazas con más encanto de la ciudad, tiene dos niveles con jardines y hay un pequeño quiosco en el que tomar algo, se encuentra cerca del jardín del Príncipe Real, y la manera más fácil de llegar es a través del elevador que lleva es mismo nombre. Las vistas que podéis contemplar serían el Castillo de Sao Jorge, el Chiado e incluso otros miradores como el de la Señora del Monte, en Graça. Si queréis pasar una velada diferente hay que saber que e verano hay músicos que tocan durante la noche, os lleváis un buen vinho verde y algo para picar, y la velada puede ser perfecta...ah! no os olvidéis de la buena compañía...


https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEimeQIsMiuL3rF9uovmpzVDXpUFcgPs4sfzf8q_5tlOj3u2NnUp8xX5KaZSAGzGVeHy06HHw6s6hv9KZao61uBdDHcRrHuqeL0AtvjNpbUfFzWM7va8bqsEA54N8WdADi0N0cCo_z5ODfs/?imgmax=800Opuesto al Bairro Alto está el de Graça, este Mirador de Nossa Senhora do Monte esta en frente de la capilla que lleva el mismo nombre, si la buscáis en el mapa podréis ir tranquilamente, es uno de los más grandes y agradables, un buen lugar para picnics, desde él se puede ver el río, el castillo, la Baixa, el Bairro Alto. El nombre actual del mirador es Sophia de Mello Breyner Andresen, en honor a la ilustre poetisa, pero todo el mundo sigue conociéndolo como da Graça. Ahora pasemos al Chiado, aquí nos encontramos un mirador bien curioso, para acceder a él hay que pagar (si tenéis el pase 7 Colinas, lisboa card, entráis gratis) cuando lo ves piensas, mira un ascensor, es el Elevador de Santa Justa, como los desniveles en Lisboa son bastante pronunciados en ciertas zonas a principios del siglo pasado se diseño un ascensor que uniera los barrios de la Baixa y el Chiado.
A parte de las vistas del castillo, del río Tajo y de las plazas céntricas en gran panorámica como la plaza da Figueira, a vuestra espalda está la iglesia del Carmen con su estructura destrozada por el terremoto de 1755 que asoló la ciudad.

 

Lisboa tiene más miradores, pero tal vez no son tan conocidos. Como sería el Mirador de Penha de França.  Es un pequeño mirador en las proximidades de la línea verde del Metro (estaciones Anjos y Arroios) que  proporciona una hermosa vista panorámica sobre la ciudad. Los aficionados a la fotografía no lamentarán el esfuerzo de llegar hasta aquí.

 mirador de Santa Catarina 

Otro es el Mirador de Santa Catarina. También conocido como “Adamastor”, es uno de los puntos de encuentro preferidos por los lisboetas. Es normal que se llene de gente, pero por su amplitud no nos sentiremos ahogados. Tiene un café bar y suficiente espacio verde para disfrutar. Aquí se consiguen unas de las vistas más frontales del Río.  El  Mirador de Santo Estêvão. Está justo al pie de la Iglesia de Santo Estevão (clasificada como Monumento Nacional), cuya construcción original data del Siglo XII, y que fue reedificada después del terremoto en estilo Barroco. El Mirador es por lo general un sitio solitario donde los más castizos deambulan por las noches para ver una de las vistas más privilegiadas y tranquilas del corazón de la ciudad. Una visita a este barrio histórico debe incluir este mirador.
El Mirador del Parque Eduardo VII está en el parque del mismo nombre, este es un enorme espacio verde en el centro de Lisboa. 

 http://imagizer.imageshack.us/a/img69/7659/rqyk.jpg 
En su cima, en el mirador, al visitante se le brinda una bella vista cargada de significado, además de la bajada del telón verde del jardín a nuestros pies podemos ver la estatua del Marqués de Pombal y muy al fondo el Río Tejo. Cerca está también el Jardim Amália Rodrigues que posee un lago artificial y unas vistas envidiables. Otro más es el Mirador de Rocha do Conde de Óbidos éste es un modesto mirador que, con su sencillez, termina por encantar a todo aquel que se acerca sus visitantes. Un poco alejado del centro turístico de la ciudad este mirador está rodeado de un pequeño y tranquilo espacio verde. Bajando desde aquí para la Av Marginal encontraremos la bonita Casa de América Latina y su interesante agenda cultural. También está al lado el Museo Nacional de Arte Antiguo.
El siguiente mirador está más lejos, y hay que acceder a él mediante autobús y un pequeño paseo, es el Mirador dos Moinhos de Santana, situado en el parque del mismo nombre. Los “moinhos de Santana” son dos molinos de viento construidos en el S. XVIII en el Parque Florestal Monsanto para las hermanas Dominicas Irlandesas del Convento do Bom Sucesso. Hoy en día son los únicos testigos perfectamente conservados de la importante actividad molinera que tuvo la ciudad. Fueron restaurados en 1964/65 por la Asociación Portuguesa de los Amigos de los Molinos. En este mismo parque está el Mirador de los Montes Claros  aquí el visitante está rodeado por un hermosa zona verde con un lago y bastante espacio para un excelente paseo. Con vistas a Lisboa, el Rio y la Sierra de Sintra, todo el espacio fue creado según el proyecto del Arquitecto Keil do Amaral. Aunque no es tan accesible como los miradores del centro de Lisboa, puede visitarse junto con el anterior. El último mirador, no lo es en un sentido tradicional, ya que está al nivel del mar y bastante cercano al mismo. Es de fácil acceso está en el Terreiro do Paço (la Praça do Comércio), ideal para disfrutar de una puesta de sol relajada, es el Mirador de Cais das Columnas.

martes, 20 de mayo de 2014

Lisboa y el Tranvia "28", un recorrido turístico con el que disfrutar de la ciudad









Si vais a Lisboa, una buena opción para ver bastantes cosas de la ciudad sería cogiendo el tranvía número 28.
El tranvía 28 es una de las atracciones turísticas más importantes de Lisboa. Además de su particular estructura, este tranvía que funciona desde 1914 dispone de una red de casi diez kilómetros y su recorrido por calles estrechas y empedradas permite conectar varios puntos de interés en la ciudad.

Con una extensión que abarca desde el Castillo de San Jorge hasta el Barrio Alto, el tranvía 28 recorre también los barrios de Graça, Mouraria, Alfama, Baixa, Chiado y Madragoa, pasando por algunos de los edificios más emblemáticos de Lisboa. Se trata de un vagón pequeño y antiguo que se caracteriza por su color amarillo y sus asientos de madera.

Depende de donde estéis, podéis cogerlo en un sentido o en otro, eso a gusto del viajero.





En una hora de recorrido te permite ver parte de las calles y barrios de la ciudad, así como conocer la vida cotidiana de su gente. El tranvía se suele llenar bastante, y es difícil encontrar sitio, además si tienes en cuenta que los lisboetas que lo cogen suele ser gente bastante mayor, es normal que se les ceda el asiento.

Y más con la velocidad que a veces cogen, y los bandazos que dan. En nuestro caso tuvimos un toque con un coche que paró en un mal sitio, y en el que se vieron implicados un par de tranvías., así que estuvimos parados un buen rato.




La primera vez que cogimos el 28 optamos por hacerlo en la Plaza Luis Camoes, en dirección hacia la Alfama. Esta plaza es la frontera del Bairro Alto y el Chiado, la plaza se urbanizó en 1859, después de que el antiguo Palacio del Marqués de Marialva y Loreto fuera destruido. En el centro de la plaza se encuentra una estatua construida en 1867 del gran poeta portugués Luís de Camões.

Bajo Camões se encuentran las estatuas de otros ocho grandes nombres de la literatura portuguesa: Pedro Nunes, Fernão Lopes, Azurara, Castanheda, João de Barros, Sá Menezes, Jerónimo Corte-Real y Vasco Quevedo Castello-Branco.

Detrás de ella hay un quiosco histórico que sirve refrescos tradicionales portugueses.

En la plaza hay dos iglesias barrocas: Igreja de Nossa Senhora Do Loreto, sus orígenes datan de inicios del siglo XIII, no obstante la edificación actual es del siglo XVIII. Su autor fue el arquitecto Filippo Terzi, que la construyó por encargo de la comunidad de comerciantes italianos (venecianos y genoveses) que residían en Lisboa, allá por el 1517. De ahí que la Iglesia sea también conocida por “Igreja dos Italianos”.



Es por ello que se suelen dar misas en italiano. El anterior templo fue construido cerca de las murallas que defendían Lisboa en el siglo XIV, mandadas construir por el rey D. Fernando, y más tarde en 1573 sufrió obras de ampliación y se dedicó a Nossa Senhora do Loreto.
La decoración del altar mayor convirtió a la Iglesia del Loreto en una de las más ricas de la época; después de un gran incendio, en 1651, fue reconstruida, en 1676, con revestimientos de mármol y con pinturas italianas, pero el terremoto de 1755 la destruyó casi por completo.

Volvieron a reconstruirla una vez más, esta vez en estilo barroco pero con una fachada neoclásica obra de José Costa y Silva (el mismo que proyectó el Teatro de São Carlos) aunque conservó algunos elementos del trazado del siglo XVII, en concreto las esculturas que adornan las puertas. Al final la iglesia tiene una nave central con doce capillas laterales con los doce apóstoles y revestidas de mármol italiano. En la fachada esta la imagen de Nuestra Señora del Loreto, y por el escudo pontificio de Borromini (s. XVII) y está flanqueado por dos ángeles. La sacristía está revestida de azulejos del ceramista español Gabriel del Barco, y en sus paredes se pueden apreciar pinturas de Antonio Machado Sapeiro.


Nossa Senhora da Encarnaçao

Justo en la acera de enfrente nos encontramos con la Iglesia de la Encarnación (Nossa Senhora da Encarnaçao) del siglo XVIII, de estilo neoclásico tardío y rococó. Inaugurada en 1708, fue edificada por orden de la Condesa de Pontével, D. Elvira de Vilhena, dama de la Reina Catalina de Bragança, para ello se demolió parte de la Muralla Fernandina del siglo XIV y una atalaya, y todo para alojar los restos mortales del conde de Pontével.

El conjunto de estas dos Iglesias (con la de Nossa Senhora do Loreto) establecía, entonces, una de las puertas nobles de la ciudad. El templo sufrió una fuerte destrucción con el terremoto de 1755, siendo restaurado y bastante modificado en 1784, de acuerdo con el proyecto del arquitecto Manuel Caetano de Sousa, terminándose las obras allá por el 1875.
La fachada del Templo se presenta en un estilo Neoclásico conjugada con diversos elementos “rocaille” tardíos (el rocaille es un elemento de decoración con formas retorcidas a imitación de plantas, coquillages y rocas naturales o artificiales de formas caprichosas), disponiendo de interesantes imágenes de Santa Catarina que formaban parte de la antigua puerta medieval.

Cerca, muy cerca esta la cafetería A Brasileira, lugar de encuentro de varias generaciones de intelectuales y artistas. Tanto es así que en frente hay una estatua del poeta Fernando Pessoa sentado en una silla, recordando los días en que solía escribir en este café. Este café es toda una institución en la ciudad. Aquí don Fernando Pessoa escribió:

" ¡AH! La angustia,

la abyecta rabia,

la desesperación.

De no yacer en mi mismo desnudo

Con ánimo de gritar, sin que sangre el corazón

En un último, austero alarido"


El gran Pessoa se encuentra aún sentado en una mesa de esta cafetería art déco, fundada a principio el siglo XX en el Chiado como tienda de café brasileño. A pesar de los numerosos turistas que suelen visitarlo, sigue siendo un punto de referencia entre los lisboetas. Entre 1920 y 1950 se convirtió en punto de encuentro de diversos artistas y escritores como Almada Negreiros , Santa Rita Pintor, José Pacheko o Abel Manta.

En un inicio, nada más abrir el local los que acudían a él se tomaban una bica gratis al comprar café en grano, una buena manera de fidelizar a la clientela, como podréis comprobar Nespresso también ha tenido la misma idea... Se dice que la Bica, un café fuerte corto, fue inventado en este lugar. Hoy en día sus precios son un poco caros para los estándares de Lisboa. Sin embargo, si se quiere conocer el lugar, es bueno entrar y pedir el café en la barra, pues es más barato y además es un lugar que vale la pena ver por dentro, sobre todo por sus tallados de madera en el interior.

A los que no quieran una bica, tienen el Galão. que sería un café con leche, más café que leche, pero en vaso grande, o bien un Meia de Leite: se pronuncia tal y como se escribe. Este es un café con leche más equilibrado que el Galão. o bien un Café Cheio que sería como una bica pero un poco más suave pues la taza se llena hasta arriba con suficiente agua para suavizarlo. Y un curto, es exactamente eso que estás pensando, un café aún más concentrado que la bica, este ya es para valientes que no les afecte mucho la cafeína.

Nos subimos al tranvía 28 para ir hacia la Baixa, a través del Largo Chiado para llegar al barrio del Chiado. Este barrio sufrió un grave incendio en 1988 concretamente el 25 de agosto el incendio que comenzó en una calle cercana, alcanzó la Rua Garrett, afectó no sólo a comercios y oficinas, sino también a importantes edificios históricos. El Chiado se recuperó gracias al proyecto de renovación que duró una década, coordinado por el famoso arquitecto Álvaro Siza. El incendio destruyó 18 edificios, dejó dos muertos y 73 heridos, entre 200 y 300 personas desalojadas y en desempleo a cerca de dos mil trabajadores. La prensa portuguesa calificó el incendio como el peor desastre para la ciudad desde el terremoto de Lisboa de 1755. La verdad es que ha sido reconstruido con edificios de diseño moderno y calles peatonales con el típico empedrado portugués. Es el centro comercial donde encontramos tiendas de moda para todos los bolsillos de las marcas que todos sabéis y que siempre suelen estar todas juntas en una misma zona, y no doy más datos para no publicitarlas...

El nombre de Chiado existe desde alrededor de 1567. Inicialmente el nombre se refería a la calle más importante, la Rua Garrett, en honor al poeta Almeida Garrett, pero después dio nombre a la zona circundante. Hay quienes creen que se debió al chirriar (chiar) de las ruedas de los carruajes subiendo pesadamente la cuesta. El origen mas posible y citado lo relaciona con Antonio Ribeiro (1520-1591), un conocido poeta de Évora que vivió en esta parte de la ciudad y cuyo apodo era "chiado" ("chirrido"). Una estatua de bronce del poeta, del escultor Costa Mota, fue emplazada en la plaza Chiado en 1925.

Las calles del Chiado son muy pintorescas, bordeadas de casas coloridas y edificios que rebozan de historia. A los que no les guste el café y prefieran la cerveza podrían ir a la antigua Cervecería Trindade, hoy un prestigioso restaurante cuyo interior está cubierto por bellísimos paneles de azulejos. Inaugurada en 1836, funcionaba aquí la más antigua fábrica de cerveza de Portugal. El inmueble fue declarado en 1986 patrimonio cultural de la ciudad con la apertura de una galería de arte. La página web te lo explica todo, todito, está muy bien hecha y te dan unas ganas de plantarte allí en un santiamén...

Cuando lleguéis a la Calçada de Sao Francisco, agarraos bien al asiento, porque el tranvía baja rápido y hay muchas curvas y recovecos por donde pasar, una vez en la Baixa, (la zona más llana de Lisboa) la atravesaremos sin bajar del tranvía para enfilar otra vez hacia la colina, en dirección a la Sé (la catedral) la primera construcción data del 1147 en el lugar que ocupaba una mezquita árabe, se acabó hacia finales del siglo XI. En ella hay una mezcla de estilos, tenemos gótico, renacentista, manierista, barroco y pombalino.





Estamos ya en la La Alfama. Aquí si que os diría de bajar para contemplar la catedral.


Subimos de nuevo al tranvía porque ahora vienen cuestas y nos bajamos en el mirador que hay al lado de la Iglesia de Santa Luzia. Es el mirador de Santa Luzia. Yo volvería desde aquí hacia la Baixa, se puede continuar con el tranvía si se quiere ver otra parte de la ciudad, no tan turística, pero no por ello con menos encanto. Está en vuestra elección. Si llegáis hasta Martin Moniz, podéis llegar hasta la Praça do Rossio, a través de la Rua Palma, atravesar la Praça Figueira para llegar hasta la Plaza del Rossio. En la Praça da Figuera hay un local que lleva casi toda la vida en la plaza, os hablo de una de las pastelerías más antiguas de la capital lusa: la confeitaria nacional.

Fundada en 1829 por Baltazar Roiz Castanheiro, la confitería pertenece a la misma familia desde hace 5 generaciones. Sus pasteis de nata se sirven a temperatura ambiente y se degustan de pie ante el mostrador, entre espejos y dorados de estilo Belle Époque. En la planta alta, el salón de té sirve tentempiés más consistentes: hojaldres, croquetas de bacalao, empanadillas de gamba, etc... otra especialidad de esta venerable casa es el Bolo Rei, es decir, el roscón de reyes, un dulce, que nació en Francia.

Tras la Revolución Francesa, el tradicional rosco de reyes pasó a llamarse pastel de los sans culottes. En reacción, el monárquico Portugal lo adoptó con el nombre de Bolo Rei… Hasta 1911, año en que los republicanos portugueses le cambiaron el nombre por el de “Bolo de la República”. Hoy, las aguas han vuelto a su cauce y el Bolo Rei tiene la forma de una corona adornada con fruta escarchada y piñones a modo de gemas y perlas.

Si seguimos a la Praça del Rossio, nos encontraremos en el corazón de la ciudad en la Edad Media, aquí se celebraban las fiestas y los actos de fe, así como ejecuciones, hoy en día es una zona de cafés y terrazas. Al sur de la plaza se extiende la Baixa, pero antes de seguir camino porque no hacer una paradita en la Pastelaria Suiça, un lugar emblemático de la ciudad.



La Pastelaria Suiça fue fundada en 1922 y es uno de los lugares de culto de los lisboetas y uno de los primeros lugares de la ciudad que tuvo una terraza, también conocida como Casa Suiça es el lugar predilecto de los visitantes. El sitio recuerda tiempos de tertulias durante la época del dictador Salazar además de ser un sitio donde las mujeres compartían su elegancia con la ciudad. Por aquí vinieron personalidades como Orson Welles y María Callas. Y en esta pastelería se conspiraba durante los tristes años de la dictadura. En los tiempos difíciles, los portugueses que no tenían para carne se consolaban con los pasteles, de ahí la abundancia de confiterías.

El servicio es excelente, aunque los precios son un poco más elevados que en otros sitios de la ciudad. Para evitar precios elevados es mejor tomarse un café en la barra. También funciona como restaurante. Al otro lado de la plaza esta el Nicola, este es otro de los locales que hay que visitar porque se trata de una cafetería inaugurada hace más de 200 años y que encima se tiró un siglo entero siendo librería.



El Nicola fue lugar de reunión de la intelectualidad lisboeta y ahora lo es de turistas de todo el mundo. No es sólo café sino también restaurante y la oferta que tiene es razonable. Lo del nombre tan italiano se debe al origen de su fundador, Nicola Breteiro. Hay hasta una estatua del poeta Bocage, que era asiduo del local, en los tiempos que acudía solían llamar al café "la academia" por todos los intelectuales que lo frecuentaban.









































miércoles, 2 de abril de 2014

Las Levadas...descubriendo una isla a traves se su sistema de acequias.




Esta nueva entrada es para explicar, tal y como mencioné en un anterior post, lo que son las "levadas" en la isla de Madeira.


Madeira es una isla con grandes contrastes, el interior es extremadamente húmedo. En las montañas siempre hay una neblina que rodea los picos y que hace que en la zona suela haber agua debido a que cuando menos te lo esperas te cae un chaparrón. Pero la costa es más seca, es por ello que se crearon las levadas, unas acequias que llevan el agua recogida de la lluvia del interior hacia la costa. Las primeras levadas se realizaron por los primeros colonos, y las últimas en la década de 1960. Actualmente hay unos 2,000 km de estas acequias que estan revestidas de cemento.


Los encargados del buen funcionamiento de las mismas son los "levadeiros", cuyo trabajo consiste en reparar y desatascar las levadas cuando quedan obstruidas con hojas, también abren y cierran las compuertas para cerciorarse de que el agua se distribuye uniformemente entre los que la necesitan. Parece un trabajo fácil pero tiene su responsabilidad, un error puede arruinar los cultivos y el sustento de muchas famílias.

 







Para llegar a las levadas es mejor utilizar el transporte público para empezar el recorrido, y no hacerlo en coche propio, pues lugar para aparcar hay poco. Hay numerosas combinaciones posibles de rutas, en este enlace encontraréis casi más de 30: Visit Madeira

Una recomendación que te hacen es que no tengas vértigo, pues hay muchas que tienen descensos sin apenas protección, con una profundidad de barranco de cientos de metros. Sobretodo hay que controlar el pronóstico del tiempo que va ha hacer el día de la excursión, porque la diferéncia de temperaturas entre la costa y el interior puede ser muy grande, incluyendo riesgo de congelación en las zonas más altas. Es por ello que se recomienda ir bien equipado, con botas resistentes, bastones, teléfono móvil, comida, impermeable, chaqueta a prueba de viento, un botiquín, linterna, crema solar, sombrero y silbato... como véis todo un kit a lo Indiana Jones para pasear por el monte.
Nosotros no hicimos ninguna porque no ibamos bien equipados, y lo que menos me apetecía era ir a brincar por el monte con sandalias, eso sí me quedé con las ganas... tal vez si algún día llego a jubilarme haré como los numerosos alemanes que vimos recorrerlas, en grupo, y dónde la media de edad superaba los 60 fijo!