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domingo, 14 de junio de 2015

Más Toscana: Cortona, Arezzo, Caprese Michelangelo y Sansepolcro



Cortona, es una de las 12 ciudades de la Confederación Etrusca. En la muralla de la ciudad aún hoy podemos apreciar fragmentos de los muros primitivos, que apenas se ha modificado desde la época medieval. El estilo de los edificios de Cortona es Medieval, aunque hay algunos renacentistas. Este pueblo está lleno de calles estrechas empinadas, y cada rincón nos lleva al medievo. Gracias a los vecinos de Cortona, se ha conservado su estilo medieval en perfecto estado. Con una altitud de 600 metros sobre el nivel del mar, es el lugar perfecto desde el que poder admirar el esplendor del Valle de la Chiana. Fue un importante centro de poder durante el periodo medieval, capaz de resistir los ataques de otras ciudades más grandes como Siena y Arezzo; su decadencia se produjo cuando fue derrotada por Nápoles en 1409, tras lo cual fue vendida a Florencia perdiendo así su autonomía. La calle principal, la Vía Nazionale, es bastante llana comparada con el resto de calles de Cortona, sólo hay que compararla con el Vicolo del Precipizio.
La visita se puede comenzar por la Porta Santa María y tomar la Vía Ianelli donde se encuentra el Museo Diocesano, y que está instalado den una iglesia del siglo XVI, alberga varias obras de interés como “La Anunciación” de Fra Angelico y una “Crucifixión” de Pietro Lorenzetti, y el “Descendimiento de la cruz” de Lucca Signorelli. Estamos en la calle que tiene los edificios más antiguos de Italia, con los característicos voladizos, los pisos superiores que sobresalen y se sostienen por fuertes soportes de madera. Por esta calle llegamos a la Piazza del Duomo donde algunas escenas de la maravillosa película La Vita è Bella de Roberto Benigni se rodaron aquí. El edificio del Duomo es del siglo XVI y fue realizado por el arquitecto Giuliano Sangallo, en la fachada oeste podemos apreciar lo restos de una anterior construcción románica. El pórtico es de Cristofanello (1550).
De aquí iremos hacia la Piazza Signorelli, en el Palacio Casali está el Museo dell’Accademia Etrusca. Uno de los museos más singulares de la región, con gran cantidad de restos etruscos como el "Lampadario" Etrusco (la lámpara de techo etrusca), una de las obras realizadas en bronce más reconocidas de la época, y "Musa Polimnia", obra pictórica de extraordinaria belleza que data de la era romana. El Palazzo Comunale es un edificio del siglo XIII que se amplió a principios del XVI para incorporar la imponente torre. Un buen lugar para descansar es su escalinata, sobre todo a primeras horas de la tarde. De entre otros lugares interesantes para ver están las iglesias de San Francesco y San Domenico, el Palacio Casali Mediovale con fachada renacentista y las iglesias renacentistas Santa Maria Nuova y San Niccoló, que albergan en su interior obras de gran prestigio.
A las afueras de la ciudad se encuentran: en la localidad de Cannaia la tumba Etrusca llamada "Tanella di Pitagora" (el refugio de Pitágoras) del II A.C; en Ipogeo, localidad de Sodo, se encuentran las tumbas etruscas del siglo VI e VII a.C; en Metelliano, la Iglesia románica de Sant' Angelo; en Calcinaio, el templo del cinquecento de Santa Maria delle Grazie.
El Convento delle Celle (de las celdas), fundado por San Francesco, es uno de los sitios más atractivos de la zona. El "Via Crucis" de Severini del siglo XX une de forma mística la ciudad con el predominante Santuario de Santa Margherita, dominado a su vez por la poderosa estructura Fortezza de Girifalco.

A pesar de su ubicación en el sur este de la Toscana, en los últimos años, Cortona ha convertido en un importante destino turístico después de la publicación del libro: Bajo el sol de la Toscana, libro de éxito por la estadounidense Frances Mayes; y aún más después de la filmación de la película con Diane Lane, la casa de la escritora se ha convertido en una atracción turística más. Durante los meses de junio a agosto, se celebra en Cortona el Sun Festival, se inició en 2003 cuando un grupo de estadounidenses llevó a sus amigos a reproducir música en el Teatro Signorelli. El festival se caracteriza por un programa musical por la noche, con demostraciones de cocina, talleres de arte, excursiones a pie, catas de vino y la proyección de películas durante el día. Suelen asistir personalidades importantes y famosos como Anthony Hopkins, John Malkovich o Jeremy Irons.

Otra celebración bastante conocida es la Giostra dell’Archidado. Este torneo tiene sus orígenes en la Edad Media, justo antes del año mil, su origen proviene de una leyenda. Se estableció oficialmente en 1397 para celebrar el matrimonio de Francesco Casali, Señor de Cortona, con Antonia Salimbeni de Siena, una noble dama. Desde ese año, se conmemora este acontecimiento histórico el segundo domingo de junio, haciendo revivir el antiguo esplendor medieval de la ciudad. Las calles se decoran con banderolas, los habitantes de la ciudad se visten con trajes finamente elaborados, se ve paseando por las calles damas y caballeros, arqueros, los típicos lanzadores de banderas… El Consejo dei Terzieri son los encargados de repetir año tras año este ambiente festivo, y de organizar esta justa de ballestas en la que participan los cinco barrios de Cortona (los Quintieri).
Si queréis hacer una pequeña visita para animaros:


De Cortona nos vamos a Arezzo, una de las ciudades más ricas de la Toscana, cuya principal industria es la elaboración de joyas de oro. Parte de su fama, se debe a los frescos de Piero della Francesca y al mercado de antigüedades. Tras la II Guerra Mundial se sustituyeron numerosas callejuelas medievales por grandes avenidas. Sin embargo, la fuente de la Quimera recuerda vivamente el pasado de la ciudad. Es una copia de un bronce etrusco realizado en el año 380 a.C. Arezzo es la cuna de Vasari y Petrarca, y se pueden visitar sus casas. 

En Arezzo se rodó "La Vida es Bella" de Roberto Begnini, en la Piazza San Francesco de Areso Begnini pasea en bicicleta esperando encontrarse con su "principesa", en la plaza está el Café dei Constanti con "la coppa di gelato la Vita è Bella". Otros lugares de interés son la Iglesia de San Francesco, con los maravillosos frescos de Piero de la Francesca. O la iglesia de Santa Maria delle Grazie e Pieve di Santa María, en la que se conserva una cruz del siglo XII, realizada por Cimabue. La visita podemos empezarla por la Casa de Vasari, mandada construir por Giorgio Vasari en 1540, el mismo decoró sus techos y paredes con retratos de sus contemporáneos, artistas, amigos y mentores y como no, el suyo propio. En el hermoso Palazzo Bruni, del siglo XV, está instalado el Museo Estatal de Arte Medieval y Moderno. En el patio hay fragmentos arquitectónicos y escultoricos de los siglos XI al XVII y en el interior obras de Andrea della Robbia, de Vasari, de Signorelli... 
En la Piazza Grande tenemos el Duomo, esta catedral fue comenzada en 1278 y no se acabó hasta el 1510, aunque su fachada es de 1914. El interior del edificio se ilumina gracias a la luz que entra por las vidrieras del siglo XVI, realizadas por un francés, Guillaume de Marcillat, artista que se estableció en Arezzo. Junto a la tumba del obispo Guido Tarlati se encuentra el pequeño fresco de Piero de la Francesca "María Magdalena" y en la Cappella della Madonna, tras la reja de hierro forjado encontramos una figura de terracota conocida como "La Asunción", hecha por Andrea della Robbia.  Si queréis contemplar más objetos de arte podéis acudir al Museo del Duomo, situado en la Piazzetta de detrás del Duomo, ojo hay que pedir permiso al sacristán para poder entrar. 

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Al lado del Duomo está el Parco il Prato, a la entrada del cual se encuentra la casa donde nació el poeta Petrarca, en cuyo honor hay una enorme estatua. A través del parque podremos llegar a la Fortaleza Medicea. Esta fortaleza fue construida por Antonio Sangallo el Joven por encargo de Cosme I en el siglo XVI. En el siglo XVIII fue demolida, y dejaron tan sólo intactos los bastiones. Es un lugar ideal para contemplar las vistas del valle del Arno. El siguiente punto a visitar sería la Piazza Grande, muy famosa por su mercado de antigüedades. En el lado oeste está el Palazzo della Fraternità dei Laici, decorado con un relieve de la Virgen que data del 1434, de Bernardo Rossellino. La parte baja del edificio data del 1337, mientras que el campanario y la torre del reloj son de 1552. En la parte norte de esta misma plaza tenemos una arquería realizada por Vasari en 1573.  Aquí también encontramos el Pieve di Santa María con la torre de los cien agujeros, llamada así popularmente por sus innumerables arquerías, en realidad es el campanario y fue construido en 1330. Arezzo dispone de un Museo Arqueológico situado cerca del Anfiteatro Romano, bueno de las ruinas del anfiteatro más bien. 

Como siempre en este link tenéis más información y un mapa interactivo, para conocer las celebraciones que se realizan a lo largo del año visitar la página Visit Arezzo.com entre las que destacamos la Giostra dei Saracino, el Carnaval, el Palio dei Rione, la verdad es que es una de las localidades que más celebraciones tiene a lo largo del año, así que si queréis divertiros, allá hay que ir.


Por esta zona de la toscana hay unos pueblos interesantes para los amantes del arte, sobre todo porque son la cuna de grandes artistas, como el pueblo de Caprese Michelangelo. A una hora de Arezzo, podemos visitar el pequeño pueblo de Caprese, lugar de nacimiento de Miguel Ángel Buonarroti, concretamente el 6 de marzo de 1475. En su casa natal, rehabilitada para albergar el Comune Casa Natale Michelangelo, donde se exponen fotografías y copias de la obra del artista. Las murallas de la ciudad constituyen una buena atalaya para contemplar el paisaje alpino, Miguel Ángel consideraba que su mente siempre estaba despejada gracias al aire que respiró de niño por estos lares.
A media hora en coche tenemos otro lugar interesante para visitar, es Sansepolcro, una activa ciudad industrial que debe su fama a ser el lugar de nacimiento de Piero della Francesca (1410-1492). Sus obras están expuestas en el Museo Cívico, instalado en el Palacio Comunale del siglo XIV, en el que destaca el fresco "La Resurrección" en el que se ve a un impasible Cristo que sale del sepulcro, tiene los soldados dormidos a sus pies, parecen estar atrapados en el tiempo, mientras que el hijo de Dios toma posesión de la escena. En la misma sala se exhiben más obras del mismo autor como "La Madonna della Misericordia". También hay muchas más obras de otros autores importantes, como las de Andrea della Robbia, o las de la Escuela Veneciana y las de la Escuela Umbría-Toscana. Si queréis dar una vuelta virtual clickar aquí.
Según la leyenda de su creación dos peregrinos que regresaban de las Cruzadas de Tierra Santa construyeron un oratorio para albergar en él unas reliquias, allá por el 934. Pero hay más tradiciones en este lugar, una esta inspiradas en las ballestas, cada segundo domingo de septiembre los arqueros locales, con unos trajes inspirados en la pinturas de Piero della Francesca desafían a sus rivales de Gubbio. La tradición manda que los de Sansepolcro vayan a la ciudad de Gubbio en Mayo para defender el honor de San Ubaldo. Y el segundo domingo de septiembre son los de Gubbio los que les devuelven la visita y llegan a Sansepolcro para defender a través de la competición con ballestas el honor de su santo, San Egidio. Otros lugares de interés son el casco antiguo con el Duomo, la Fortaleza de los Médici, la Torre Berta en la plaza que ahora lleva su nombre, pues la magnífica torre, símbolo de la ciudad fue destruida en la madrugada del 30 al 31 de julio de 1944, cuando los soldados alemanes estaban ya de retirada. Esta acción fue una represalia contra la ciudad y sus habitantes.










sábado, 21 de febrero de 2015

Florencia Santa Maria Novella, los frescos de Ghirlandaio y la vía Tournabuoni con sus palazzos.




Desde la Plaza de la Catedral y el Baptisterio, entraremos a una ruidosa calle que se llama Via Cerretani, que nos llevará directamente a la Piazza Santa María Novella. Y que está cerca de la estación que lleva el mismo nombre. El barrio donde está situada no es muy bonito que digamos, casi la mayoría de turistas se dedican a pasear por la zona de la catedral, la Signoria y el Ponte Vecchio, y es una lástima porque este es uno de los monumentos religiosos más importantes de la ciudad. 
La iglesia de Santa Maria Novella, se comenzó en 1246, estaba extramuros de la ciudad, hasta que la rodeó el tercer tramo de murallas (de 1284 a 1333). Su fachada tiene algo especial que hace que sea más atractiva que la de Santa Croce, tal vez sea porque Santa María Novella es de los Dominicos, mientras que Santa Croce pertenecía a los Franciscanos.

Los Dominicos, cuando llegaron a Florencia se instalaron en una pequeña iglesia fuera de las murallas, en la parte opuesta de la ciudad donde se habían instalado los franciscanos. Iba pasando el tiempo y consiguieron hacerla más grande y embellecerla gracias a la ayuda de los frailes arquitectos Sisto y Ristoro. A la derecha de la fachada está el cementerio, es una parcelita muy sencilla de terreno, tal y como mandaba la tradición de esta orden. Los nichos que forman las paredes tienen entre sus muros los sarcófagos que pertenecían a las familias ricas florentinas, todos en mármol blanco y verde, es por ello que la calle que pasa por su lado se la conoce como la Vía degli Avelli (la calle de las tumbas).

Como siempre pasa las obras iban lentas por la falta de dinero, hasta el punto que tuvieron que pasar ciento cincuenta años para que Giovanni di Paolo Rucellai, un mercader que se había hecho rico vendiendo telas de color púrpura (tonalidad que sólo sabía hacer él) encargase a Leon Battista Alberti terminar las obras de la iglesia, fachada incluida. Paolo Rucellai para dejar claro de quién había contribuido en la construcción de la iglesia puso su firma, si queréis podéis buscar una vela hinchada por el viento, que es el signo de la buena ventura y el emblema de Rucellai, (una pista, está sobre alguna franja oscura para hacer contraste... así que, a buscar!).
En la parte superior de la fachada, aparece el nombre de Ruccellai latinizado: Johannes Oricellarius - MCCCCLXX (1470) año en que se consagró el templo. En la fachada otro monje instaló unos instrumentos que servían para estudiar el movimiento de las estrellas y de los planetas. Uno se parece a un reloj de sol, y a la izquierda hay una "esfera armilar".

«Masaccio trinity» de Masaccio - Web Gallery of Art:   Image  Info about artwork. Disponible bajo la licencia Dominio público vía Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Masaccio_trinity.jpg#/media/File:Masaccio_trinity.jpg
En todas las guías aparece esta iglesia, sobre todo por los maravillosos frescos de Ghirlandaio, de Nardo di Cione y su hermano Andrea di Cione, de Filippino Lippi, de Andrea Firenze, de Paolo Ucello… vamos que podría considerarse un museo. Un consejo si tenéis poco tiempo para visitarla ir directamente a los frescos de Masaccio, para admirar La Trinidad, está situado a mitad de la basílica, a la izquierda mirando hacia el altar mayor. Los florentinos hacían cola durante días para admirar una pintura, que como si se tratase de un milagro, creaba el efecto de un espacio tridimensional sobre la superficie lisa de una pared, se dice que Masaccio lo pintó en tan solo veinticuatro días. El motivo del tema del fresco de la Santísima Trinidad tiene una razón de ser: para los dominicos éste era el día en que comenzaba su calendario. En la parte inferior del fresco hay unas figuras arrodilladas son el juez y su esposa, los que pagaron la pintura, y un esqueleto con una inscripción que debía aterrorizar mucho en su tiempo: io fu gia quel che vio sets: e quel chi son vio ancor sarete (yo era el que tu eres, tu serás el que yo soy). 

Ahora os recomiendo ir a la parte de atrás del tabernáculo de mármol del altar mayor. En la capilla, bajo una esplendida vidriera, están los frescos de Ghirlandaio: las Historias de la Virgen y de San Juan Bautista. Ghirlandaio tenía la costumbre de enriquecer las escenas sacras con detalles de la vida cotidiana de su tiempo, e incluía a parientes, amigos y colaboradores de los Tornabuoni, una rica familia florentina emparentada con los Médicis. 


Como es el caso del cuadro que tenemos al lado, representa el nacimiento de la virgen María, donde se puede ver la típica cama florentina, la habitación está recubierta de madera tallada y en lo alto hay un friso decorado con amorcillos. Las mujeres que llevan regalos son la hija y la nuera de Tornabuoni, ambas habían muerto de parto siendo muy jóvenes.
No es la única iglesia con frescos de Ghirlandaio, pues al fondo de la Vía Tornabuoni está la iglesia de Santa Trinità, con la capilla Sassetti. En ella el pintor tenía que ilustrar la vida de san Francisco, pero no pudo evitar que tanto Lorenzo el Magnífico como sus hijos, acabaran representados en su obra. Además en el fondo se ven monumentos y detalles de Florencia de la época, entre los que destacan el puente Vecchio y el puente de Santa Trinitá.

La plaza donde está situada también es interesante históricamente, pues era aquí donde en tiempos de Cosme I se realizaba en ella el Palio dei Cocchi, donde los carros corrían alrededor de dos estupendos obeliscos que estaba situados en los extremos de la plaza, y que aún se pueden ver. En torno a ellos se instalaban unas tribunas de madera para los espectadores, mientras que el gran duque y su corte se sentaban en un gran palco sobre elevado rodeado con estandartes. Pero hay que recordar que la plaza no había sido construida para celebrar carreras, sino para alojar a los fieles que no cabían en la iglesia. 


Saliendo de Santa Maria Novella podemos coger la Vía  del Sole que nos llevará a la Vía Tornabuoni, una calle elegante y señorial donde todos son palacios, como el Palazzo Strozzi, el Ruccelai, el Corsini o el Ferroni. Por Via Tornabuoni si nos paramos en lo que llamaríamos el triángulo de la moda, pues tenemos a Bulgari, a Gucci y a Roberto Cavalli. En esta última y después de una minuciosa restauración fiel a las estructuras originales, Roberto Cavalli, un florentino nacido y ligado a la tradición, reabrió el histórico "salón" de Florencia, quería devolver a la ciudad una de sus famosas cafeterías. Está en el número 83, allí encontramos el bar Giacosa, un bar que en otros tiempos tuvo un notable éxito allá por el siglo XIX. Fundada en el año 1815.  "Dulces, pasteles, vinos y licores, restaurante, salón de té, fábrica de chocolate... e inventores del Negroni."
Lugar de encuentro para una clientela refinada como el príncipe Ruspoli y otros nobles como della Gherardesca, Torricelli, y Corsi, el Caffè Giacosa se convirtió en el centro de la sociedad florentina, un escaparate refinado y de prestigio para los aristócratas y la élite que se reunían aquí para ver y dejarse ver. Inspirado por un fuerte deseo de mantener las soluciones arquitectónicas antiguas intactas, así como la mágica atmósfera de la época, Roberto Cavalli ha conservado no sólo la elegancia acolchada del entorno, sino también los cordiales camareros que habitualmente dan la bienvenida a los recién llegados con gran cortesía y "savoir faire".

El Caffè Giacosa está situado junto a la boutique de Roberto Cavalli y los clientes pueden acceder a él directamente para disfrutar de su menú refinado durante todo el día: desde el desayuno hasta el aperitivo, o para tomar una copa después de cenar. La atmósfera intemporal permite a los clientes a tomar un descanso y relajarse con el placer de un buen café y una oferta variada de pasteles delicados, chocolates, y vinos. Dentro del Palazzo Strozzi hay otro Giacosa.

Situado entre Piazza Strozzi y via Tornabuoni, el Palacio Strozzi alberga un rico programa de exposiciones y eventos, instalaciones de arte contemporáneo, conferencias, conciertos y desfiles de moda. 
De éste y de otros muchos palacios que se sitúan en la Vía tornabuoni, hablaremos más adelante, en un siguiente post.

domingo, 15 de febrero de 2015

Florencia: el Convento de San Marcos, lo poco que tienen en común Fra Angélico y Girolamo Savonarola.




Antiguamente, donde hoy se encuentra la plaza San Marco, había, como mucho, además del antiguo Convento de San Marcos, edificios con funciones de cuarteles y cuadras. En esta zona, también se encontraba la casa de fieras de los Médicis, que tenía muchos animales exóticos, como jirafas, elefantes y leones. Alrededor de la plaza, se merecen una visita el Jardín dei Semplici, fundado en 1545 para estudiar las hierbas medicinales, el Museo Arqueológico, con su importante colección de jarrones etruscos, y la Academia de Bellas Artes, la escuela de arte más antigua del mundo, fundada en 1563.

Pero hoy nos centraremos en el Convento de San Marco, es un edificio especial, en su tiempo era un importante convento de los frailes dominicos patrocinado por Cosme de Médicis. Su estructura se remonta a finales del siglo XIII, cuando la orden de Silvestrini lo fundó. Pero fue Cosme de Médicis el que encargó a Michelozzo que le hiciera unas pequeñas reformas para que fuera un poco más funcional, acorde con las nuevas tendencias filosóficas y estilísticas. 


El visitante lo primero que ve es la tienda de recuerdos, que la dejaremos para lo último, pues lo interesante de ver está en el Chiostro di Sant’Antonino, un claustro proyectado el 1440 por Michelozzo, el arquitecto favorito de los Médicis. El claustro y las dependencias anexas contienen una bellísima colección de obras de Fra Angélico, el pintor más exclusivo, personalista y beatífico de toda Florencia. Creo que el más impresionante es el Descendimiento de la Cruz, y no por sus medidas (175x185 cm.) sino por la maravilla pictórica que es. Se pintó en 1433 para la Capilla Strozzi que estaba en la Iglesia de Santa Trinità, sobre un retablo que ya había comenzado Lorenzo Monaco unos años antes. El retablo en sí es un tríptico, en el medio encontramos el cuerpo de Cristo que está siendo descolgado de la cruz, y llena la totalidad de la escena. El cuerpo es recibido por San Juan y otro personaje que no se sabe bien quien es. En el grupo también está María Magdalena, abrazada a los pies de Cristo, y un hombre elegantemente vestido, se supone que puede ser alguien de la familia Strozzi.  

Hay mucho por ver en este museo, pero tal vez lo que más interesa al público son las 44 celdas de los monjes, decoradas por Fray Angélico. A medida que vas subiendo por la escalera hacia el primer piso, donde se encuentran las celdas, en cada escalón, va apareciendo poco a poco y de arriba a abajo, una pintura profundamente conmovedora y espectacular. Situada en lo alto de la escalinata queda justo delante de nuestras narices cuando acabas de subir la misma. Es la Anunciación del Ángel Gabriel a María, obra de Fray Angélico. Esta obra tiene unas medidas espectaculares, dos metros dieciséis centímetros de alto por tres metros veintiuno de ancho. Es una de las pinturas más reproducidas del mundo, y seguro que la reconoceréis nada más verla, o al menos os sonará de algo. En la misma obra hay una inscripción que recordaba a los monjes que debían rezar el ave María cuando pasasen por delante. Las celdas más interesantes son la primera, la tercera, la sexta y la novena. Y como no la triple celda del prior, donde se plasma el espíritu rebelde de Girolamo Savonarola, conocido como Il Frataccio.
El edificio fue inaugurado oficialmente en enero 1443 , en presencia de Eugenio IV y el cardenal Niccolo 'de Acciapacio , arzobispo de Capua. Según Vasari, Cosme de Médicis pagó la cifra de más de 40 000 florines en la reestructuración del convento, muy por encima de las sumas pagadas por la construcción del magnífico palacio de la familia, siempre confiado a las manos capaces de Michelozzo. Cosme asumió todos los gastos, el proyecto, las obras, el mobiliario… la decoración de las estancias más importantes las encargó a un fraile pintor que vivía en el mismo convento. Dicho fraile se llamaba Giovanni da Fiesole, pero lo conocían como Angélico por la gracia de su pincel y su bondad. La orden de los Dominicos era culta y poderosa, y tenerla como aliada era una excelente maniobra política, digamos que las obras del convento patrocinadas por Cosme fueron una inversión en imagen además de que así se ganaba a la orden y al Papa.
"Adoration of the Kings by Angelico (San Marco cell 39) 0" di Benozzo Gozzoli - Web Gallery of Art:   Image  Info about artwork. Con licenza Pubblico dominio tramite Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Adoration_of_the_Kings_by_Angelico_(San_Marco_cell_39)_0.jpg#/media/File:Adoration_of_the_Kings_by_Angelico_(San_Marco_cell_39)_0.jpg

En los conventos cada parte está ligada a las reglas de los frailes o a un momento de su jornada, nada es casual. El claustro, es un espacio abierto que suele estar en el centro del convento y el pórtico permite atravesarlo sin exponerse a la intemperie. En los lados del claustro suelen estar distribuidos los lugares indispensables para la vida de los frailes, a un lado tenemos la iglesia y la hospedería, donde se alojaban los peregrinos. Y al otro lado el refectorio donde comían; enfrente de la entrada, la sala Capitular donde solían discutir las cuestiones del orden del día, y por último la escalera que conduce a las celdas en las que dormían los frailes, sin olvidarnos de la biblioteca donde leían, estudiaban o escribían. 
En la hospedería hay algunas obras de Fray Angélico, son unas pinturas sobre madera, de tema sacro.  Tenemos un tríptico de estilo gótico con fondo de pan de oro. O una tabla cuadrada de estilo renacentista, con paisajes de fondo, donde las figuras están en una posición más natural. En esta tabla tenemos en la banda derecha (nuestra derecha si miramos de frente) a San Pedro Mártir, a San Francisco y a Santo Domingo los tres con hábito blanco y negro según el estilo de si orden. En la banda izquierda se encuentra a Marcos, Juan y Lorenzo, éste último con ropajes suntuosos de color rojo rematados de oro, y se acompaña de la parrilla en la que fue martirizado. Frente a la Virgen tenemos por último a los santos Cosme y Damián, los dos hermanos médicos que hacían milagros y que fueron elegidos como protectores por los Médicis.   
Collection of the Museum of Ventura County, Private Collection,
Girolamo Savonarola
Otra obra interesante es el Juicio Universal, donde nos muestra un paraíso lleno de color, donde algunos frailes beatos juegan al corro con los buenos y con los ángeles (a nuestra izquierda, mirando al cuadro claro!), mientras que en el infierno que se encuentra a nuestra derecha, están los condenados, y entre ellos se puede distinguir algún rey o papa. En la biblioteca se conservan algunos códices con miniaturas de Fra Angélico, donde los edificios en perspectiva, y los detalles de los rostros de los personajes son espectaculares. 
En San Marco Cosme de Médicis (el Viejo) se sentía como en su casa, que por cierto estaba a la vuelta de la esquina. Había surtido la biblioteca de los frailes con valiosos libros y raros volúmenes, recopilados y copiados a mano para él por el erudito Niccolò Niccoli. Para compensar al mecenas se había dispuesto que tuviera dos celdas en las que podía retirarse a meditar, o a orar, o conspirar cuando quisiese.
Pero tal vez el cuadro que todos más conocemos de Fray Angélico sea La Anunciación, ambientada en un claustro muy parecido al del convento. 
En cada una de las celdas de los frailes hay un fresco, pero aquí el estilo es más sencillo, y los colores empleados son más baratos. Es por ello que no hay azul, ni rojo, ni el color oro… era una manera de dejar de lado lo superfluo para adaptarse a la vida frugal de los monjes. Los más ancianos podían elegir el tema que querían, mientras que en las celdas de los más jóvenes solía pintarse una crucifixión, o escenas de la Pasión… eran escenas didácticas. En menos de una semana el fraile tenía pintado su fresco, Fray Angélico además de ser muy bueno, era rápido.    

San Marco, de hecho, se convirtió en un centro cultural y religioso de primer orden, capaz de atraer la atención de las más grandes personalidades de su época. Aquí, por ejemplo, estudió Angelo Poliziano y Pico della Mirandola , legando sus valiosas colecciones a la biblioteca de los dominicos; 

Desde 1869, el antiguo monasterio es la sede del Museo Nacional de San Marcos, donde hoy en día, incluso junto con otras obras, se conserva en su parte central y en algunos paneles laterales, la Pala di San Marco por Fra Angélico, que data de 1440. 

Quiero recordar que en este antiguo convento un fraile dominico, un pelín  rebelde para su época, que era conocido como Girolamo Savonarola, fue Prior durante más de una década. Justo después de haber llegado a Florencia en 1481, justo durante el apogeo del Renacimiento en toda su hermosa gloria y extravagancia. Savonarola se opuso ferozmente al Renacimiento y todo lo que pasó con él, predicando a los florentinos para deshacerse de esos malos caminos, denunciando el arte, el juego, la bebida, las putas, y la ropa cara de la ostentosa familia Médicis. Florencia esencialmente cayó bajo el hechizo de Savonarola, incluso Lorenzo el Magnífico hizo que lo visitara mientras estaba agonizando en su lecho de muerte en 1492. La famosa "hoguera de las vanidades" de 1497 fue el mejor ejemplo de estos ideales,  Savonarola se dedicó a enviar grupos de niños a recoger, puerta por puerta, los mejores y más finos vestidos de los ciudadanos, los cosméticos, los espejos,  los instrumentos musicales, piezas de juego, las obras de los poetas y pinturas "inmorales" o paganas para lanzarlas al fuego ardiente en el centro de la Piazza della Signoria. Incluso las pinturas de Botticelli fueron destruidas, supuestamente por el mismo artista que se sentía tan culpable que los arrojó al fuego por su propia voluntad.


Girolamo Savonarola instauró una teocracia moral en la ciudad, a base encendidos sermones llegó a convertirse en el amo absoluto de la ciudad, tenía atemorizados tanto a ricos como a pobres, e incluso se enfrentará al Papa de Roma, pero al final morirá colgado en una plaza pública y su cuerpo será quemado hasta convertirlo en ceniza. Y como puede ser que un simple fraile se haga con el poder de una ciudad como era Florencia. Muy sencillo el sucesor del Magnífico fue su hijo Pedro de Médicis, un personaje incapaz para casi todo, a veces despiadado, otras violento. Su propio padre lo había calificado como un loco. Después de dos años de un gobierno que hacía aguas por todas partes, decide dar la ciudad de Florencia al rey francés Carlos VIII que iba a Italia a reclamar el trono de Nápoles. Pero Carlos se fue y quedo un vacío de poder que rápidamente fue ocupado por Savonarola, aprovechando la ocasión, claro.
Pero Savonarola fue demasiado lejos. Durante un breve período, se convirtió esencialmente  en el gobernante de Florencia. Uno de sus primeros actos fue hacer que la homosexualidad fuera un delito capital, que se castigaba con la muerte. Envío a muchos florentinos, incluyendo la élite, fuera de la ciudad. El hombre se creció tanto que los florentinos se cansaron de él, al igual que el Papa Alejandro VI, quien estuvo advirtiéndolo de que se estaba sobrepasando en sus quehaceres, hasta que harto del fraile lo excomulgó. Pero al ver que ni con esas, remitía su ímpetu se ordenó su ejecución, que tuvo lugar en la Piazza della Signoria, sobre una pira ardiente, donde fueron encadenados Savonarola y dos de sus seguidores. Sus cenizas fueron esparcidas en el río Arno. En la actualidad existe una placa redonda en la Piazza della Signoria en el mismo lugar de la ejecución, para conmemorar la vida de Savonarola.

Desde la salida del Museo de San Marco, gire a la izquierda y luego la primera a la derecha. El Chiostro dello Scalzo se encuentra a pocos metros a la izquierda, en la Via Cavour, en el número 69. En él hay un ciclo de frescos de Andrea del Sarto que cuenta la historia de San Juan Bautista,  es para muchos su obra maestra.


miércoles, 28 de enero de 2015

Los Médici, "sanguine decet non virtude niti" poderosos mecenas y guerreros.


Antes de que aparecieran los Médici en escena, el emblema de Florencia, el estandarte de la ciudad solía ser una lirio blanco sobre un fondo rojo, hasta que un buen día la obsesión que tenían por la sangre de las batallas la familia Médici decidió que era hora de cambiar el emblema, bueno más que cambiarlo lo que hizo fue invertir los colores. Originariamente el emblema de la ciudad tal y como hemos dichos lirio blanco sobre fondo rojo, se transformó en un lirio rojo sangre y bajo el lirio escribieron: "Sanguine decet, non virtude niti"  (hace falta basarse en la sangre no en el mérito". Según cuentan los florentinos fue Cosme el Viejo el que tuvo la idea, dicen que mientras le estaban pintando el lirio en el escudo para un torneo, se dirigió al pintor y exclamó: "Blanco no, blanco no! la ciudad tiene que saber quienes somos: píntalo de rojo, que correrá la sangre!

Dante, el gran escritor lo explica en "Convivio". En la capilla de los Principes della Iglesia de San Lorenzo, aparece el emblema según querían los Médici. 
La Iglesia de San Lorenzo era la parroquia de los Médicis, la familia florentina que dominó la escena política de Florencia durante más de tres siglos, desde el XV al XVIII.  Esta iglesia nos sorprende exteriormente, pues la fachada esta inacabada, le falta el típico revestimiento exterior de mármol. El dinero, o más bien la falta del mismo, pues se terminó antes que la decoración de la fachada. Es una pena porque era un proyecto de Miguel Ángel, sólo podemos imaginarnos como podría haber sido. Las obras del edificio comenzaron a principios del siglo XV, antes había en este lugar una iglesia mucho más pequeña, además de ser una de las más antiguas de Florencia. 
"Einblick LH San Lorenzo Florenz" by Stefan Bauer, http://www.ferras.at - Own work. Licensed under CC BY-SA 2.5 via Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Einblick_LH_San_Lorenzo_Florenz.jpg#/media/File:Einblick_LH_San_Lorenzo_Florenz.jpg
El bisabuelo de Lorenzo, Giovanni de Bicci, que amasó una fortuna como banquero, decidió transformar aquella pequeña capilla medieval en el templo de la familia. Para ello encargó la reforma a Brunelleschi. El interior es blanco y gris, muy sobrio, un espacio a la medida del hombre. Cosme el Viejo, que sucedió a su padre en la financiación de las obras era muy hábil en los negocios, y por supuesto también lo era en política, pero el sentimiento religioso había cambiado, y con él el gusto. Los espacios tenían que estar más definidos, ser más comprensibles, ordenados en el que triunfaba la perspectiva. Esta perspectiva la podemos ver mirando hacia el altar mayor las columnas que están más lejos parecen más pequeñas de las que están más cerca, y se irán haciendo cada vez más pequeñas a medida que aumenta la distancia; mientras que las líneas del suelo parece que se acercan. Pero es nuestro ojo el que hace que parezca así: claramente las columnas son todas iguales y las lineas del suelo son paralelas. La Sacristía Vieja es obra de Cosme, bueno como él quería hacer las cosas a lo grande, y no se conformaba con una simple capilla privada. Había encargado a Brunelleschi y a Donatello que le construyeran y decoraran una estancia a la izquierda del altar mayor, a la que llamaría Sacristía Vieja. Es un espacio absolutamente geométrico, un cubo con una cúpula semi esférica, todo ello en blanco y bordeado de piedra gris. La sensación que tienes es que el espacio no te aplasta ni te produce vértigo, sino que se desarrolla racionalmente alrededor, haciéndote sentir el centro del universo. Como era una novedad para la época, la gente solía venir desde lejos para verla. Las tumbas de los padres de Cosme se encuentran bajo una mesa de mármol, no es muy bonito pero si práctico para los sacerdotes que apoyan el cáliz en el altar y se arrodillaban recogidos en oración, a la vez que honraban la memoria de los muertos. En esta sacristía están también las tumbas de los hijos de Cosme, Juan y Pedro el Gotoso.
"San Lorenzo, tomba di Cosimo il Vecchio" by Sailko - Own work. Licensed under CC BY 2.5 via Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:San_Lorenzo,_tomba_di_Cosimo_il_Vecchio.JPG#/media/File:San_Lorenzo,_tomba_di_Cosimo_il_Vecchio.JPG
Cosme quiso ser sepultado bajo el pavimento en el centro de la iglesia, justo delante del altar. De esta manera nos da a entender de que toda la vida había estado en el centro de atención de la política florentina, pero al mismo tiempo alejado de los focos, digamos que pecaba de falsa modestia.
Otro punto interesante son las Capillas Mediceas, para verlas debemos dar la vuelta por detrás de la iglesia hasta llegar a la capilla de los Príncipes. Nos encontramos delante de un espacio de forma compleja, completamente revestido de mármoles de colores procedentes de distintos lugares, tan rico en tonalidades y dibujos que parece imposible saber donde empieza el suelo y terminan las paredes. 

















En el siglo XVII Fernando I decidió construir un gran mausoleo para la familia, y que había sido el gran sueño de su padre Cosme I. Con esta obra los Médicis lograron asombrar a los señores de otros estados, y a sus propios súbditos, en esa época fue considerado una de las maravillas del mundo. Hay dieciséis escudos de armas en piedras duras y que representan a las ciudades toscanas conquistadas y anexionadas al gran ducado. La decoración de anillos con diamantes es uno de los emblemas de la familia, dando a entender de que además de ser poderosos, eran resistentes y luminosos como el diamante. Se puede decir que los Médicis podrían ser de todo menos modestos, pues el proyecto original era todavía más grandioso, pues la cúpula de la capilla debía estar recubierta de lapislázuli e incrustaciones de bronce dorado. Pero no les dio tiempo, la dinastía se extinguió antes de poder acabar las obras previstas.  A través de un corto y estrecho pasillo, y a través de una puerta más bien baja a la izquierda podemos acceder a la sacristía Nueva. Casi todo el mundo viene directo hacia ellas, para ver las obras de arte que alberga. Obras hechas por el más grande de todos, Miguel Ángel. La tumba de los dos hermanos, Lorenzo duque de Urbino, y la de Juliano duque de Nemours se encuentran a la derecha, pero están inacabadas. En el mausoleo del duque de Urbino tenemos las figuras de la Aurora y el Crepúsculo. A la derecha encontramos la tumba de Juliano (este si que era hijo de Lorenzo el Magnífico, se encuentra representado con una coraza y la vara de comandante, a sus pies tiene las esculturas del Día y la Noche. Si os fijáis bien las miradas de Lorenzo y de Juliano convergen hacia la escultura que representa a la Virgen y el Niño, que está sobre la tumba de Lorenzo el Magnífico y su hermano, éstas no son de Miguel Ángel sino de Montorsoli y de Rafaello de Montelupo.

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Ahora  hablaremos del Palazzo Medici-Riccardi.  

Situado en la vía Cavour, lo identificaremos por los “tondi”, los medallones en relieve que hay repartidos por las cornisas, y que nos dan una idea del poder y la riqueza de esta familia. El palacio comenzó a edificarse con Cosme el Viejo, el año 1444. El lugar donde regresó Cosme el Viejo, después de volver del destierro. Tan sólo tuvo que esperar unos 10 años para poder volver a Florencia. El palacio era tanto residencia particular como centro de negocios de la familia. Lo primero que hizo fue encargar el diseño a Brunelleschi, pero después se lo pensó mejor, no fuera a ser que el artista se pasara con la monumentalidad de la obra y volviera a despertar envidias y rivalidades políticas. Ya había tenido suficiente con el destierro. Es entonces cuando escoge a Michelozzo, que comenzó la construcción del palacio en 1444. Con su mampostería escalonada y la cornisa sobresaliendo, está considerado como el primer palacio puramente renacentista de la ciudad. En los años posteriores su estilo marcaría las construcciones palaciegas de Florencia. Los elegantes ventanales con dos arcos estructuran toda la fachada. Los cuadros de la mampostería van perdiendo visiblemente peso según van ganando en altura. Las dos arcadas en la esquina de la Vía de Gori estaban abiertas en un principio, pero se cerraron en 1517, según un boceto de Miguel Ángel. Casi todo el mundo sube corriendo al primer piso, pero es mejor ver primero el “cortile” que nos parece un claustro. Tiene tres pisos, el de arriba del todo hay una loggia abierta, después viene un piso con ventanas dobles y en la planta baja un pórtico cuadrado, con tres arcadas de estilo brunellesco a cada lado. Por encima de estas arcadas hay un amplio friso, con medallones en relieve, son ocho en total al igual que el número de ventanas, a estos medallones se les conoce como “Tondo” y son el escudo heráldico de los Médicis. Después de ver el patio hay que subir al primer piso para contemplar la obra de Benozzo Gozzoli, la Comitiva de los Reyes Magos de Oriente.
Mientras aún vivía Lorenzo de Médicis en él, el Gran Duque Cosme renunció en 1540 a la antigua residencia familiar y se trasladó al Palazzo Vecchio, porque creía que éste representaba mejor el nuevo poder de los Médicis. Así que el palacio fue vendido a la familia Riccardi en 1665, de ahí su nombre. Actualmente aloja el Gobierno Civil de Florencia, así como la Biblioteca Riccardiana, fundada por Riccardi a finales del siglo XVI. Ésta biblioteca contiene 4.000 valiosos manuscritos, entre ellas obras autobiográficas y extraordinarias caligrafías en miniatura. Pero tal vez lo que llama mucho la atención es la capilla de los Médicis, está en la primera planta, se la conoce como la Capella dei Magi, pues es famosa por los frescos de Benozzo Gozzoli. 
El fresco "Comitiva de los Reyes Magos de oriente" se realizó entre 1459 y 1460. La obra representa al ostentoso séquito de griegos que habían venido a la ciudad en 1459 para celebrar la llegada del Papa Pío II. De modo que el rey más joven tiene los rasgos del joven Lorenzo de Médicis (el Magnífico). En la comitiva podemos reconocer también a Cosme junto a su hijo Pedro el Gotoso. El autor de la obra, Gozzoli, también se auto retrató, lo reconoceremos porque es el que lleva una birrete que pone "Opus Benotii". 

Los Médici  fueron una estirpe o familia digamos que "especial" pues sería largo y complicado explicar todo lo referente a dicha familia, no se entiende que una estirpe como ésta, tan dictatorial, que no dudaba en utilizar la mano dura para defender sus intereses y provocar revueltas sangrantes, a la vez favoreciera la arquitectura, la pintura y la escultura como nadie lo había hecho ni lo haría en décadas posteriores.

Y todo tiene comienzo en el siglo XII, los mercaderes y aventureros suelen llevar en la cintura o en las sillas de su caballo unas bolsas de cuero llenas de piezas de oro para comprar o bien es la recaudación de sus negocios. Los peregrinos y cruzados que van hacia Tierra Santa también van cargados de oros y piedras preciosas. Los salteadores de caminos y piratas se aprovechan de ello, también lo hacen los señores y hombres de armas que obligan a pagar rescates o bien obligan a los viajantes a pagar por su protección. Para evitar estos incidentes, los pagos de las compras se comienzan a repartir escalonadamente de feria en feria, a una venta le corresponde una compra y viceversa, pero hay que tener en cuenta las acuñaciones monetarias, pues el valor del oro varía de una ciudad a otra. Es por ello que surge una herramienta versátil, un invento bastante práctico: la letra de cambio, que permitirá al viajero pagar en el lugar de donde salen las mercancías  que obtendrá de muy lejos, tal vez en otra ciudad, o en otro país. El buen funcionamiento del sistema  necesita que haya, a través de toda Europa, unos corresponsales que conozcan, valoren y gestionen estas letras de cambio. Durante el siglo XII también se generaliza la práctica de asegurar la mercancía. Los Médicis como banqueros son los pioneros y amos absolutos de todo este nuevo sistema financiero. Giovanni di Bicci (1360-1429), el primero de esta gran saga, consiguió el solito acumular una fortuna inmensa de 180.000 florines, junto con créditos y bienes inmuebles. Con todo ese dinero Bicci pagó el monumento funerario de Balthazar Coscia, enterrado en el baptisterio florentino. También construyó el Hospital de los Inocentes, y empezó la reconstrucción de la basílica de San Lorenzo, en la sacristía de esta basílica fue sepultado en 1429, en un sarcófago de estilo renacentista que colocaron bajo el altar de mármol, justo recién acabada la basílica.
El prestigio y el poder de Giovanni de Bicci se consolidó con su heredero, su hijo Cosme “el viejo”, al que también le gustaba edificar. Brunelleschi lo convenció de que los edificios durante miles de años contribuirían a dar renombre a los que los hacían construir. Los proyectos de Brunelleschi eran demasiado lentos para Cosme el viejo, por eso Michelozzo fue su arquitecto de confianza. En la Vía Larga, Cosme hizo construir el Convento de San Marco, colocó en él a una congregación de Dominicos a la que nunca le falto el dinero, pues se convirtió en su protector. Este convento era revolucionario, pues resultaba funcional y práctico. Tenía dos claustros grandes y dos pequeños, dos comedores, un hospicio, una  hospedería, una gran Sala del Capítulo y un templo. En el piso superior estaban las celdas y una gran librería, la primera librería que se abrió libremente a sabios y estudiosos. El recinto también tenía unos cuantos huertos, al que solía acudir Cosme para cultivarlos personalmente.
Cosme tuvo dos hijos, Juan y Pedro, a éste último lo llamaron “el gotoso” por la enfermedad que sufrió durante buena parte de su vida. Juan era el mayor, y era un “bon vivant”, tanto que murió antes que su padre, se rumoreaba que los placeres de la carne y la buena mesa se lo llevaron por delante.
En 1469 Pedro el Gotoso estaba totalmente paralizado por la gota, hasta el punto que sólo podía hablar, de esta guisa asistió a la boda e su hijo Lorenzo con Clarissa Orsini. Para celebrar el enlace que duró tres días, se celebró un torneo en la plaza de Santa Croce, donde fue proclamado vencedor Lorenzo. Pedro en cambio entre enfermedad y enfermedad se dedicaba al arte, tenía un gusto muy refinado, pero pasó desapercibido en la historia gracias a su hijo Lorenzo (el Magnífico). En 1469 Pedro estaba tan mal, totalmente paralizado por la gota hasta el punto de que sólo podía hablar. En este estado asistió a la boda de su hijo Lorenzo con Clarissa Orsini, una muchacha romana. Era la primera vez que un Médici se casaba con una mujer que no era florentina, las celebraciones se realizaron en la plaza de la Santa Croce y en el torneo Lorenzo participó y curiosamente salió como indiscutible ganador.
Collection of the Museum of Ventura County, Private Collection
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Lorenzo el magnífico era un hombre cultivado, poeta, filósofo, amante de la belleza... tal vez porque carecía de ella, de belleza digo, pues físicamente era poco agraciado. Esa falta de belleza la suplía con una educación exquisita y unas maneras verdaderamente magníficas y refinadas. Fue el mecenas de los más grandes artistas de la segunda mitad del siglo XV, todos esculpieron, pintaron y construyeron para él. Su hermano Giuliano, estaba destinado a ser cardenal desde su nacimiento, pero fue asesinado en la catedral de Santa María dei Fiore en 1478, tal y como ya explicamos en otro post. Pero a todo el mundo le llega su hora, y al Magnífico también le llegó. Murió a los 43 años y también de gota, como su hermano, está claro que los excesos se pagan... Los florentinos creyeron que su muerte iba acompañada de señales premonitorias de alguna gran catástrofe, pues dos días antes un relámpago había caído sobre la cúpula de la catedral, y había roto la enervadura de mármol del lado que daba al palacio de los Médici, además los leones que estaban en la jaula detrás del palacio de la Signoria, se pelearon entre ellos y murieron, además una estrella apareció encima de Villa Careggi, donde moría Lorenzo. Hay que decir que durante esa época un fraile llegado de Ferrara, un tal Girolamo Savonarola, como gran predicador que era, empezó a profetizar desgracias de todo tipo que caerían sobre la ciudad de Florencia, procedentes directamente del cielo para castigar la impiedad y el libertinaje de los florentinos, y que mejor manera que empezar por sus mandatarios...
Como siempre si queréis saber más hay una serie en DVD que se llama The Medici: Godfathers of the Renaissance.