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sábado, 24 de mayo de 2014

Costa Amalfitana (III): Furore, Amalfi, Ravello y Minori

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Desde la Conca dei Marini donde está el restaurante La Tonnarella, a pie de playa y donde se comparte mesa para comer lo que se ha pescado en el día, (para ello hay que ir temprano). Seguiremos camino hacia Amalfi, pero antes podemos desviarnos hacia Furore. 

Furore, es el pueblo más escondido de Italia. Hubo una tiempo en que los viajeros simplemente pasaban por la carretera y apreciaban su belleza sin poder acceder hasta allí con facilidad. Hasta que un concejal se decidió a darle más notoriedad. Cada septiembre llegan artistas de todo el mundo convocados al Festival donde se crean hermosos murales que luego forman parte de los edificios del pueblo, lo cual ha hecho que de ser un pueblo “que no existía” ahora todos lo conozcan como ‘il Paese Dipinto’ (la villa pintada).


Con apenas 800 habitantes, la principal atracción es el Fiordo, donde se agrupan un puñado de casas de pescadores que quedan colgando de la roca. También es esta la parte más antigua de Furore y la más impresionante. A las casas se las conoce como monazzeni, que literalmente significan: vivir en soledad, apenas hay unas cuantas. 

La verdad es que parece extraño que en plena costa mediterránea haya un fiordo. Cada primer domingo de Julio, se celebra en el puente sobre el fiordo, y que tiene 30 metros, el campeonato mundial de saltos el conocido Mar Meeting.

En Furore Roberto Rossellini rodó la segunda parte de la película "Amore" con Anna Magnani, y tuvieron una pequeña historia alojados en la Villa della Storta. Poco después Rossellini volvió con Ingrid Bergman, y ya no se separó de ella.

Llegamos a Amalfi que supo ser la capital de una república medieval más que influyente en la historia, y fue golpeada por un terrible terremoto que destruyó la ciudad y diezmó a toda su población en el siglo XIV. Pero hoy es una ciudad de hermosas y pequeñas playas y piazzas. La principal atracción de Amalfi son su Piazza del Duomo, su catedral, las compras en Via Lorenzo d’Amalfi, sus calles y todos esos momentos de fiesta y de relajación en alguna trattoria junto a las deslumbrantes vistas del mar. En la Piazza del Duomo, encontramos la Cattedrale di Sant'Andrea, es un pastiche de estilos, que fue construida en el siglo X, está formada por mampostería siciliana y árabe-normanda, el campanario data del 1200, sus enormes puertas son de bronce de Siria, su interior es barroco y tiene unos mosaicos que datan de los siglos XIII y XIV. Junto a la catedral encontramos los Claustros del Paraiso, construidos en el siglo XIII para que los ciudadanos más importantes fueran enterrados en ellos. Los arcos árabes se encuentran sobre columnas de mármol que recorren todo el perímetro del jardín. Desde aquí se tiene acceso a la Basílica del Crocefisso, con una colección de objetos religiosos y frescos del siglo XIV, en la cripta de debajo de la basílica está el cuerpo de Sant'Andrea. En el Museo Cívico, muy pequeño por cierto, cuenta con la Tavole Amalfitane, una versión del código marítimo, con documentos de gran valor.




La figura principal de Piazza del Duomo es la Cattedrale di Sant’Andrea, un pastiche de estilos, que fue construida en el siglo X, y se encuentra compuesta por mampostería siciliana y , y un campanario que data del 1200; también enormes puertas de bronce de Siria, el interior barroco y mosaicos que datan de los años 1200s a 1300s.
Junto a la Catedral se encuentran los Claustros del Paraíso, construidos en el siglo XIII para que los ciudadanos más importantes de allí fuesen enterrados en ellos. Los arcos árabes se encuentran sobre columnas de mármol que recorren todo el perímetro del jardín. Desde allí se tiene acceso a la Basílica del Crocefisso, con su colección de elementos religiosos y frescos de los años 1300s. 

La cripta debajo de la basílica guarda el cuerpo de Sant’Andrea. Aquí se encuentra la papelera más antigua de Europa, ahora ocupada por el Museo della Carta, y guarda las presas de papel originales y que todavía funcionan. En el Arsenale se construían los barcos de la República Amalfitana actualmente es un centro donde se realizan exhibiciones. La única playa de Amalfi es la Spiaggia Grande, con unos 150 metros aproximadamente.

Otro lugar para darse un baño sería cerca del Corso delle Repubbliche Marinare o bien alquilar un bote que vaya por el Lugomare dei Cavalieri hasta encontrar alguna cala donde disfrutar de un buen chapuzón. Y ahora llegamos a nuestra última etapa, Ravello.



Lo que maravilla de la costa Amalfitana es su dualismo, cuando se pone el sol y las estrellas empiezan a destacar brillantes y claras, te embarga una sensación de irresistible sensualidad, tanto es así que no es de extrañar que los emperadores Augusto y Tiberio escogieran las inmediaciones de Ravello para pasar sus vacaciones, y si ya desde los romanos las vacaciones existían, pero sólo para algunos, antes de optar por la cercana isla de Capri. 

Según el historiador Suetonio, a Tiberio le encantaba nadar en círculos mientras que chicos y chicas adolescentes remaban a su lado o le masajeaban las piernas. Se encuentra a 400 metros sobre el nivel del mar, y muchas de sus casa están construidas en las colinas, salpicadas por barrancos que esconden calas secretas e intimas, y que eran utilizadas por los piratas que hacían contrabando con las sedas y especies de Oriente. Ravello aunque no está en la costa, y es un pueblo de interior, no por ello dejas de ver el mar y la magníficas vistas desde sus terrazas.



La catedral se encuentra en la Piazza del Duomo. El edificio se construyó en el año 1086 y ha sido remodelado en varias ocasiones. La puerta central de bronce se incorporó en el 1179 y su fachada en los años del 1500, la entrada de la iglesia de inspiración árabe cuenta con dos puertas de bronce que retratan las 54 escenas de la vida de Cristo. En la última parte del siglo XX, el interior de la catedral sufrió una serie de modificaciones donde se trató de conservar el estilo con el cual ésta había sido originalmente construida, el interior de la catedral es de mármol blanco esculpido. 

Los visitantes pueden subir detrás del altar para conseguir una mirada de viales que contiene la sangre sagrada de San Pantaleone o ver un fragmento de hueso de un dedo de Santo Tomás. En la cripta, museo de dos habitaciones de la catedral cuenta con un sarcófago del siglo III, placas de mármol decoradas con mosaicos, y un busto relicario que contiene el cráneo de Santa Bárbara, la patrona de los artilleros y los mineros. No hay que perderse el fabuloso púlpito ubicado entre columnas de mármol con leones en su base y mosaicos con figuras de animales.

Al este de Piazza Duomo se encuentra, la Villa Cimbrone que fue construida a comienzos del siglo XX. Muchos han dicho que las vistas desde sus parques son las más hermosas del mundo entero.

A esta villa se accede por un camino peatonal estrecho, y está situado en una zona rocosa. Antes de convertirse en hotel y lugar donde celebrar bodas, banquetes, convenciones y un largo número de eventos, la villa se iba transmitiendo de una familia influyente a otra, hasta que el barón británico Ernest William Beckett se enamoró de la villa y la compró con idea de renovar el recinto. Para ello contrato al arquitecto Nicola Mansi y a unos botánicos franceses, para crear un maravilloso jardín con pequeños templos, cenadores y estatuas de piedra. Si damos un paseo por la finca podremos leer las inscripciones poéticas en la placas, o contemplar los numerosos bustos romanos. La estatua de Mercurio, el dios mensajero, invita al visitante a la introspección. Aunque sin duda alguna la Terraza al Infinito, justo encima del acantilado te da unas perspectivas que jamás has experimentado...

Entre otros admirados de la zona tenemos a E.M. Forster, a Virginia Woolf, a D.A. Lawrence y a Sir Winston Churchill. Por aquí pasaban en sus escapadas románticas Greta Garbo y el director de orquesta Leopold Stokowski. El gran Turner, plantó su caballete para pintar, pero abrumado por las vistas escribió a un amigo por carta:

"Nunca en mi vida he visto un panorama como este, ¿Cómo puedo tener la esperanza de capturarlo? si sólo puedo luchar por una mala aproximación..."
Villa Rufolo es una finca palaciega de estilo morisco que fue construida originalmente en el año 1270 para la familia Rufolo. Está situada a diez minutos a pie de la Villa Cimbrone. El edificio principal linda con una capilla con una sala de recepción y una torre de entrada. La torre se la conoce como la Torre Mayor, tiene 30 metros de altura y era utilizada para detectar a los barcos piratas que se acercaban a la costa de Amalfi. La finca tiene vistas a la bahía de Salerno y destacan sus jardines, con cipreses, yucas, cicas y palmeras. -en 1588 la familia Rufolo se vendió la propiedad, pero poco a poco se fue degradando debido a terremotos, negligencias varias y subdivisiones de propiedades. Hasta que gracias al cielo apareció por la zona un botánico escocés, Francis Neville Reid, que la restauró y le dio el esplendor que tiene actualmente.

En 1880, un viaje al jardín de la villa inspiró al compositor alemán Richard Wagner, para escribir el segundo acto de su última ópera, Parsifal, cuando Wagner vio los jardines por primera vez, escribió: "El jardín encantado de Klingsor se ha encontrado por fín" en referencia al jardín mágico del mago en Parsifal, incluso dijo una vez que nunca habría compuesto esa obra de no haber estado inspirado por la belleza de estas tierra Es por ello que cada verano, desde 1952, la villa acoge el Festival de Música de Ravello, con conciertos dedicados a Wagner.


Jardines Villa Rufolo

Desde Ravello, y si se quiere andar un rato, se puede llegar hasta Minori, en dirección de nuevo hacia la costa, a través de los campos de limoneros. Limoneros que suelen ser para hacer el limoncello tan típico de la región. Su verdadero nombre es "sfusato Amalfitano", única variedad, cultivada en los "jardines" típicos en terrazas a lo largo de la costa de Amalfi, se suele recoger a partir de febrero hasta octubre. Si no habéis estado en Pompeya ni en Herculano, en Minori tenéis la posibilidad de visitar una villa romana Construida sobre lo que habría sido entonces la costa durante el periodo de Augusto, fue descubierta en 1932, la conservación es espectacular, y aún siguen haciendo excavaciones arqueológicas, además el museo que hay al lado es gratuito.












jueves, 22 de mayo de 2014

La costa Amalfitana II: de Positano a...la Grotta dello Smeraldo.





La red local de autobuses SITA viaja por toda la costa de Amalfi, suele hacer el trayecto desde Amalfi hacia Sorrento a través de Positano y Praiano y en adelante a Furore, Conca y su Gruta Esmeralda.

Positano es uno de los enclaves más característicos de la Costa Amalfitana y de toda la península de Sorrento (Italia). La estrecha carretera por la que se accede a este pueblo (así como al resto de la costa), está colgada en el acantilado y contribuye en gran manera al encanto de este lugar. Su ubicación, entre acantilados y la montaña, ha hecho que no hayan calles más bien convencionales, sino estrechas callejas, en algunos casos formadas por pequeñas escaleras. Podemos empezar la visita por la zona de Fornillo, una de las caras del pueblo, que se asoma a los altos acantilados que forman su costa.

Desde aquí se ven las 3 islas que conforman el archipiélago llamado “Li Galli” o “Sirenuse” ya que aún se cree que allí viven sirenas. Un acantilado divide la ciudad en dos mitades. Al oeste se encuentra Spiaggia del Fornillo, el área asequible de la ciudad; y al este se encuentra la Spiaggia Grande y el centro de Positano… La zona más cara.

Cuidado porque debemos tener en cuenta que Positano tiene los precios más altos de la costa. Para conocer Positano hay que estar un poco en forma si queremos bajar los 400 escalones que nos llevan a la playa de Fornillo. El camino se hace más llevadero cuando pasas por la casas de estuco blanco, cada una con su pequeña terraza y llenas de buganvillas. Un secreto local, caminar hasta el final de la playa, pasar por una abertura de la piedra en el acantilado para descubrir una pequeña rada donde estaremos más tranquilos.




Según la leyenda Positano debe su nombre a una nave que transportaba un cuadro de Santa María Asunta, remitido a aquellas tierras; en el aire no había vientos y los monjes que estaban a bordo de la embarcación, oyeron que del cuadro venían las palabras: Possa...Possa que significaba “deténganse ahí”. De esta manera, se detuvieron sobre aquella costa y llevaron el cuadro hasta el lugar que ahora ocupa la Iglesia parroquial del pueblo.

Durante la mañana, el cuadro no estaba en el lugar en donde lo habían colocado, pero milagrosamente, había regresado a la orilla del mar, donde después los monjes benedictinos hicieron erigir una iglesia dedicada a la virgen.

Sin la bahía de Positano tendríamos menos paisajes marinos de Turner . Aquí fue donde Tennessee Williams escribió La gata sobre el tejado de zinc, después de escuchar la historia de una familia local un tanto disfuncional. Gore Vidal comentó en una entrevista que la majestuosidad de las vistas desde su casa en Ravello lo impulsó a escribir Lincoln. Está claro que sin las maravillosas puestas de sol con un mar de color amatista, un compositor local llamado Eduardo di Capua nunca habría compuesto "O sole mío".

El pueblo empezó a ser famoso en los años 50 del siglo XX, gracias a que John Steinbeck contribuyó a dar a conocer el atractivo del pueblo con su artículo de Mayo de 1953 en el Harper's Bazaar: "Positano bites deep, it is a dream place that isn’t quite real when you are there and becomes beckoningly real after you have gone." ("Positano te marca. Es un lugar de ensueño que no parece real mientras se está allí, pero que se hace real en la nostalgia cuando te has ido"). Su suave clima unido a un entorno bellísimo hizo propicia la llegada de turistas adinerados de toda Europa y Estados Unidos.

Un buen hotel para deleitarnos como los grandes artistas norteamericanos de los cincuenta sería el Hotel Palazzo Murat . En 1808 cuando el rey de Nápoles, Joachim Murat, se enamoró de Positano y decidió construir este encantador palacio que ahora ha sido convertido en un hotel. Gioacchino Murat, que estaba casado con la hermana de Napoleón, Carolina Bonaparte, quedó tan encantado por este lugar que decidió convertirlo en su residencia de verano en la que pudo cumplir con todos sus amigos, familiares y amantes secretos. Las habitaciones más económicas sobre unos 300 euros en temporada baja.


En la colina de Positano, concretamente en la Vía Montepertusso está el restaurante familiar Da Constantino, con una comida magnífica y bien de precio a la que acompañan unas vistas espléndidas. Si lo que queréis es andar entre los campos y terrazas de cultivo el lugar indicado es Nocelle, a muy corta distancia de Positano y ubicado en el medio de las montañas, también es un muy buen lugar para visitar mientras se esté en el área. Eso si, ¿estáis dispuestos a subir unos 1700 escalones?.

Es un lugar muy tranquilo donde el tiempo parece haberse detenido. Puede llegarse allí en coche o siguiendo el Sentieri degli Dei. Este camino (cuya traducción es "Camina con los dioses”) conecta Positano con Praiano. Unas rayas rojas y blancas señalan la ruta que serpentea por todo un paisaje inexplorado con fascinantes puntos desde donde observarlo todo y hacer buenas fotos.



Seguimos camino hasta Praiano, éste es un pueblo pesquero, aunque también es un gran productor de seda, con casas blancas y sin un centro muy importante, con vistas a la vegetación del Monte Sant'Angelo. Este era el lugar de residencia escogido por los Duques de Amalfi para pasar el verano. En la Vía Gennaro Caprigliones, 24 tenemos Il Gusto della Costa, donde sirven un café oscuro con ralladura de limón, para hacerlo se infusiona la cascara del limón en alcohol unos 3 o 4 días y se le añade un jarabe de agua fría y azúcar.

La gran atracción de Praiano es su pequeña playa en Marina di Praia. Es mejor acceder a ella andando, porque el lugar para dejar el coche siempre está lleno y además el parquing suele ser caro. es por ello que mejor dejéis el coche en el pueblo y descender por unas escaleras y cuesta de cemento que baja hasta la playa, bordeando todo el acantilado. Hay un desnivel muy pronunciado pero las vistas son espectaculares, se pasa por un antiguo torreón vigía, y luego empieza la zona de chiringuitos y pequeñas casas y casetas construidas literalmente bajo las rocas del acantilado.

Desde allí, el tramo final del camino de cemento, en todo momento dotado de barandilla, serpentea unos salientes hasta dar con la ansiada cala. Sí, por el lado de la carretera de la costa puede que sea menos costoso acceder, pero caminar por esa carretera tan estrecha sabiendo a qué velocidades conduce la gente por estos lares, un poco peligroso. Un camino empinado desciende el acantilado donde un especie de arroyo conduce a una playa y sus fabulosas aguas. También hay más playa cerca de las rocas. Las antiguas casas de los pescadores han sido remodeladas y hoy son bares y restaurantes donde se sirven los pescados que traen los pescadores.



Siguiendo la ruta llegamos a Conca dei Marini, otro pueblecito encantador, pero que os parecería visitar la Gruta de la Esmeralda (La Grotta dello Smeraldo), hay excursiones diarias en barco de una hora de duración para visitarla. También se puede llegar a la gruta a través de la red local de autobuses SITA que se detiene por encima del acantilado donde la gruta se encuentra, en Conca. La "cueva Esmeralda" llamada así por el turquesa de sus aguas, fue descubierta en 1932 por un pescador local, que etaba intrigado por dos extraños agujeros que había en la roca, y hasta su muerte el hombre llevaba con orgullo una banda en la que se podía leer: " Descubridor de la Gruta Esmeralda".



A la gruta se puede bajar en ascensor, (eso no se si es bueno o malo, pues si está muy concurrida tal vez pierde todo su encanto...) para visitarla te subes en unas barquitas a motor y te vas paseando por la gruta, toda una experiencia, sobre todo si no hay mucha gente en la visita. En esta zona, se encuentra la villa que Carlo Ponti le regaló a Sofía Loren como regalo de pedida de mano, la gran Sofía no se conforma con poco, no. Se ve desde la playa de Conca dei Marini, hay que mirar en dirección al mar, está en una pequeña península a nuestra izquierda.