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sábado, 10 de mayo de 2014

Pequeña historia de la villa de Madrid, el Madrid árabe...

 


Las primeras noticias que se conocen de Madrid, se remontan a una fortaleza musulmana que en el siglo IX, Muhammad I, decidió construir. Eso no quiere decir que los romanos no pasasen por la zona, sino más bien que decidieron establecerse en zonas cercanas, como serían Titulcia, Cadalso de los Vidrios o Alcalá de Henares, incluso levantaron un poblado en Aurelia (actual Colmenar de Oreja). Es por ello que las primeras noticias que se tienen de Madrid es gracias a los árabes, y todo porque querían un pequeño bastión que les sirviera para defender Toledo, de los ataques castellanos, es por eso que no creo que llegasen a suponer que su "Medina Machrit" ó "Magerit" como se la conocía por entonces acabaría siendo una de las principales capitales europeas.
El castillo de la ciudad, fue construido por el emir omeya Muhammad I allá por el 852 más o menos, por aquel entonces lo importante era que las plazas fuertes pudieran almacenar gran cantidad de alimentos (problema que resolvieron construyendo grandes sótanos o bajos dentro de los muros), además el flujo de agua debía ser continuo y que no se pudiera cortar, de aquí el motivo para que algunas fortalezas se elevaran en torno a una fuente natural. 
En la meseta castellana del siglo IX, las aguas captadas en los distintos lugares al pie de la sierra era conducidos a Madrid por excequias subterráneas llamadas "machrá" (matrice en latín) una palabra a la que se añadió el sufijo de abundancia romance "-etu" ("it" en árabe) y la villa así abastecida recibió el nombre de "Machrit" y que significa "lugar que recibe abundantes aguas", y que acabaría derivando en Mayrit. Estas redes de canales fue sufriendo ampliaciones sucesivas y bajo el nombre de "viajes" ha estado en uso hasta nuestros días.
Del Madrid Árabe (s. IX-XI) sólo se conserva en la Cuesta de la Vega, restos de la muralla que fortificaba la medina, cuyas calles empinadas y estrechas, constituían con la Plaza de la Paja, el alma de la ciudad, como son la Plaza del Alamillo, la Plaza de la Cruz Verde y la Plaza de San Andrés, el Barrio de la Morería, todavía hoy encantado y tranquilo. Su influencia quedó en las torres mudéjares de la Iglesia de San Nicolás de los Servitas, la más antigua de Madrid (s.XII) y de San Pedro el Real o el Viejo, fundada por Alfonso XI; también en la casa mudéjar de la Plaza de la Villa, una de las más gratas aisladas del tráfico madrileño y que armoniza estilos y épocas: la Casa y Torre de los Lujanes, con una portada gótica del s. XV; la casa de Cisneros, del s. XVI (es una de las pocas casas platerescas) y la Casa de la Villa del s. XVII actual sede del ayuntamiento.
La Almudaina estaba resguardada del exterior por un perímetro amurallado de 1273 metros de longitud, formado por lienzos de cantería y torres defensivas, y al que se tenía acceso a través de tres puertas, llamadas de la Vega, de Santa María y de la Sagra. El edificio más importante era el alcázar o castillete, situado más o menos donde hoy se encuentra el Palacio Real, y en él tenía su residencia el gobernador (cadí). Delante del Alcázar se situaría una plaza de armas donde se reunía la tropa y también los vecinos cuando la necesidad lo requería. Otro de los edificios importantes era la mezquita o aljama, seguramente construida en tiempos de Abderramán III, que estuvo situada sobre la actual calle Mayor esquina a la calle Bailén. Según la tradición, después de la conquista cristiana se convirtió en parroquia cristiana bajo la advocación de Santa María de la Almudena.
La medina estaba constituida por dos barrios residenciales, uno poblado por musulmanes y el otro por cristianos, constituyendo un tejido social heterogéneo (artesanos, comerciantes, labradores, clases populares). En el barrio cristiano, que era el más pequeño, se ubicaba el templo parroquial de San Andrés pues los musulmanes permitían una cierta libertad de culto.

Respecto a lo anterior, antes de comenzar nuestro recorrido recordemos que al norte de este primer recinto, en la actual Plaza de Oriente se conservan escasas pero importantes huellas de la presencia árabe. Desde los Altos del Rebeque, el punto más alto de la muralla, podemos contemplar la espectacular vista que debía tener el emir de Mayrit.
En el nº 5 de la calle de Requena, en el interior de las oficinas de la conocida empresa pública Paradores de Turismo, existe un muro sorprendente, un lienzo realizado en mampostería de piedra caliza y pedernal con refuerzos de ladrillo.
lienzo requena
Apareció durante unas obras de reforma del edificio. Es precioso y está en muy buen estado, bien cuidado. El tramo que aparece en la fotografía está a la vista del público, pero es solo una parte del lienzo conservado, que ocupa casi toda la fachada de la calle de Rebeque, paralelo a las escaleras que suben hasta la calle del Factor.
 
En el Palacio de Abrantes, actual sede del Instituto Italiano de Cultura, en uno de los muros de la Biblioteca podemos ver los restos de sílex de la vieja muralla.

 

En el aparcamiento subterráneo de la Plaza de Oriente encontramos tras una cristalera una Atalaya del siglo XI. Es la llamada Torre de los Huesos, una atalaya islámica. Su misión durante la dominación árabe era la vigilancia del entonces barranco del Arroyo Arenal.
Si seguimos nuestro paseo llegamos a la calle Mayor donde se hallaba el Arco de la Almudena, luego llamado de Santa María. La muralla continuaba hacia el lugar donde desde el siglo XVII se levanta el Palacio de Uceda, hoy sede de Capitanía General, en cuyo interior también deben existir huellas del primer recinto. Desde allí se dirigía hacia el oeste. Rodeando el Palacio de Uceda nos acercamos al Viaducto cuyo arco situado más al norte traspasamos. Así, llegamos al aparcamiento del edificio cuya fachada principal da a la calle de Bailén nº 12, construido en 1959 sobre la muralla, tras destruir varios metros de la misma. Resulta asombroso comprobar que allí debajo, tras la reja de la propiedad privada, pervive parte del monumento más antiguo de Madrid, incluyendo una de las torres. El trozo de muralla más largo que se conserva está en la Cuesta de la Vega, frente a la Catedral de  la Almudena, en esta zona se abría la Puerta de la Vega, la más importante.  Si queréis disfrutar del trozo más largo de muralla, entonces tendréis que visitar el parque del Campo del Moro. 
Para saber más: el Madrid árabe un blog super completo para los que os guste la ciudad.