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viernes, 30 de mayo de 2014

Los inicios de la ciudad de la luz, del París romano al de la lejana Edad Media.

Realmente en Francia todos los caminos, todos, llevan hacia un mismo punto, a París, incluso en los puestos de frontera más lejanos de la capital, es imposible ignorar la señal indicativa de París. El centralismo francés está muy patente en toda su geografía. Ésta gran metrópolis europea, quizá sea la única ciudad cosmopolita del viejo continente, que ha cambiado a occidente a través de la Ilustración y de la Revolución Francesa.
París está dividida en 20 "arrondissements" o distritos, que a su vez están divididos cada uno en cuatro "quartiers" o barrios. Estos barrios tradicionales, también llamados "faubourgs", cuyos nombres legendarios no coinciden obligatoriamente con su designación oficial suelen proceder de los pueblos que fueron absorvidos por la ciudad (sería el caso de Montmartre, Chaîllot), de iglesias (Saint Germain-des-Prés), de edificios (Les Halles, Opéra) o de alguna característica especial (Quartier Latin). Faubourg significa literalmente "fuera de la ciudad", solían ser los arrabales que recibían el nombre del pueblo más cercano (así el Faubourg Montmartre era el arrabal más próximo al pueblo de Montmartre)
Para manejarse bien por la ciudad es necesario saber que los "arrondissements" están dispuestos en espiral, empezando por el Louvre, que sería el primero, y dando dos veces la vuelta al corazón histórico de París, partiendo de la Île-de-la-Cité hasta finalizar en la Place de la Nation,

Recordemos un poco su historia: 
1. Primera fortificación romana. 2. es la muralla de Felipe Augusto, entre 1180 y 1225, en el Marais hay restos, justo paralelo a la rue St. Paul. 3. es la muralla de Carlos V, del siglo XIV, se amplió la ciudad en la orilla derecha. Se puede ver parte de la base de la pared en el complejo que hay debajo del Louvre.  Las pequeñas colinas que hay aquí y allá cerca de esta muralla en realidad eran los antiguos basureros de la Edad Media, los habitantes de entonces tenían la costumbre de arrojar las basuras a la zanja exterior, cuando se tiraron las murallas, los montículos se mantuvieron, y se construyó encima de ellos. 4. Este muro corresponde al construido por Luis XIII en la década de 1630, la ciudad crece en la orilla derecha. A este muro lo llamaba el "mur des Fossés jaunes" (la pared de zanjas amarillas) porque estaba hecha de piedra caliza de color amarillento. Fue demolido 50 años después, ya que las autoridades creían que París estaba a salvo de ser invadida. 5. y 6.


A partir el 700,000 a.C. el hombre prehistórico, cazador y recolector ocupa la cuenca parisina. El crecimiento demográfico provoca serios conflictos territoriales entre las distintas tribus, lo cual obliga a las poblaciones establecidas a protegerse mediante empalizadas, taludes y fosos. En el Jardín del Carrusel, la Place du Châtelet y en la Puerta de Vitry se han encontrado huellas que dejaron a su paso. Durante la Edad de Bronce, el Sena se convierte en una importante vía comercial al formar parte de la ruta que transporta el estaño inglés hacia el Mediterráneo. Los Celtas se instalan en la pequeña isla que había en medio del Sena durante la segunda Edad del Hierro. A su poblado le llaman "Loukteih" (lugar del pantano) será habitado por la tribu de los Parisii. 

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En el año 52 a. C.  este pequeño pueblo bautizado como Lutetia, es ocupado por Labienus, lugarteniente de Julio César, tras la batalla de Lutecia, a la que le siguió la rendición del galo Vercingetorix. 
Los romanos empiezan a construir la zona a semejanza de las ciudades romanas, de piedra, con una cuadricula de calles pavimentadas, y fortificándola, puesto que se dan cuenta de la importancia estratégica que tiene gracias a su posición fluvial, vigilante y facilmente defendible. Los romanos construyen dos puentes que une la isla con las dos riberas de tierra firme, y bautizan a la ciudad como "Parisia". 
El gobernador romano se establece en lo que sería la Île-de-la-Cité, y la ciudad se desarrolla en el margen izquierdo del río, en las laderas del monte de Santa Genoveva, en cuya cima, se encuentra el foro romano y posteriormente se construirá el Palacio de las Termas. La orilla derecha, abandonada, no posee por entonces más que el Templo de Mercurio, construido en la colina de Montmartre. La ciudad romana ocupa ya 50 ha, y cuenta con 5,000 habitantes.
Los tres siglos de paz romana concluyen tras una serie de invasiones germánicas. Como Lutecia es continuamente saqueada sin piedad, sus habitantes se repliegan en la ciudad, que se fortifica a gran velocidad y toma el nombre de París hacia finales del siglo III. Para conocer la París romana en profundidad: click aquí 

El cristianismo llega en la segunda mitad del siglo III a través de Saint Denis, que será el primer obispo de la ciudad, pero que triunfará en el siglo V con Santa Genoveva, patrona de la ciudad, que logra milagrosamente que las hordas de Atila se retiren tras uno de sus continuos ataques.
En el siglo IX los normandos aparecen en escena han llegado por vía fluvial, invaden la región sucesivamente. Pero tan sólo una vez consiguen penetrar en el recinto urbano saqueándolo. Otra vez, la celestial protección de Santa Genoveva hace que la ciudad, gracias a su situación estratégica, resista los ataques, si a la santa le añadimos la inestimable contribución de las numerosas campanas que van sonando por los pueblos de los alrededores apenas se tiene conocimiento de que los invasores llegan a la región.
Tras derrotar a los alemanes en el este,  a los últimos romanos en el norte, y conquistar el oeste de Francia hasta los Pirineos, Clodoveo I, rey de los francos escoge la ciudad como capital de su reino.
la primera fortaleza del Louvre
Pasada esta etapa, Francia pasa a estar bajo la soberanía de Hugo Capeto, con él se inicia el renacimiento comercial de la ciudad en los siglos XI y XII, gracias al puerto fluvial y al pequeño mercado que cada vez es más activo. Pero es Felipe Augusto, el que le da forma pues es el creador de los mercados de París, el que manda pavimentar las calles, construir la fuentes, y emprende la construcción del Louvre, elevando las murallas de la ciudad. Al mismo tiempo el obispo Maurice de Sully inicia la construcción de la catedral.
Estamos ya en el siglo XIII, y París es una ciudad europea de primer orden, con cerca de 200.000 habitantes, y donde reina Luís XI. La ciudad es exclusivamente el recinto interior de la muralla edificad por su abuelo Felipe Augusto, donde coexisten grandes espacios vacíos dedicados al cultivo de hortalizas, legumbres y cereales, con edificaciones de diferentes tipos. Los parisinos van construyendo progresivamente hasta que se quedan sin espacio dentro de las murallas, a partir de este momento empiezan a construir en los extramuros. El mismo rey colabora en este desarrollo creando construcciones en los caminos que llevan a las puertas de la muralla, en ellas se establecen pequeñas comunidades, en las que predominan oficios de raíz meramente agrícola como vinateros, cosechadores, que poco a poco van desapareciendo en favor de trabajos artesanales o comerciales. De este crecimiento en forma de estrella (aprovechando las vías de salida de la ciudad) nacen los barrios de Saint Germain des Prés, Saint Marcel o Saint Martin des Champs. 
Durante este siglo XIII se crea una de las primeras universidades de Europa: la Sorbonne. Gracias a su facultad de teología, París se convierte en el centro cultural de la cristiandad, y fundamental para el desarrollo del pensamiento europeo de la Edad Media.
La tradición intelectual de la "rive gauche" viene porque en el siglo XII unos cuantos  maestros disidentes de la Cité se instalaron en esta zona por las imposiciones del canciller de Notre-Dame que vigilaba las enseñanzas, estas "imposiciones" incitaron a algunos maestros a instalarse fuera del alcance de su autoridad y a enseñar en las granjas de las montañas de Santa Genoveva. A partir de 1250, unas sesenta instituciones reciben a 700 "escholiers" dándoles cama, cubierto y "repeticiones". La institución más famosa es la que funda en 1257 Robert de Sorbon.http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/b8/La_place_et_la_chapelle_de_la_Sorbonne,_par_Victor_Jean_Nicolle_(1754-1826).jpeg

Durante este siglo la mayor parte de la población está formada por numerosos emigrantes que llegan desde las provincias. Obligados desde los 12 años a ganarse el pan, llegan con la esperanza de sobrevivir en la villa trabajando, o enrolándose en las famosas cruzadas (pero cuando ésto no es posible no tienen más remedio que unirse a bandas de jóvenes delincuentes o vagabundos de vida irregular que deambulan por la ciudad. En lo alto de la pirámide social se encuentra una burguesía que vive en confortables villas en el centro de los mal llamados "feudos", pues éstos son zonas determinadas de la ciudad, cuya propiedad pertenece en exclusiva a una sola familia, y donde suelen residir con sus empleados.
 Esta nueva élite burguesa se convierten en pequeños "reyezuelos urbanos" alrededor de los cuales trabajan el mayor número de los que viven en "su" barrio. Por debajo de estos burgueses están los artesanos, que también emplean a un buen numero de ayudantes y aprendices, por último están los jornaleros y la mano de obra de los anteriores, que suelen vivir muy precariamente teniendo una alta tasa de mortalidad. 
San Luis IX de Francia Biografia, Imagenes, Historia, Rey, VidaMientras así se dividía la sociedad parisina, San Luís, (el rey Luís IX), buscó siempre la felicidad de su pueblo y sobre todo de los más humildes, poco le importaba el reconocimiento de los poderosos: burgueses, nobleza y clero. Como consecuencia de ello éstos últimos pusieron en duda la posible "santidad" del rey. El monarca no sólo buscaba asegurar la igualdad de los derechos de todos sus súbditos, sino que procuró que esta igualdad viniera dada por un trabajo adecuado que permitiera a todos ser autosuficientes. Par evitar los abusos, prohibió la posesión de más de tres talleres. Favoreció a los más humildes dando asistencia médica a los enfermos en los hospitales, a los ancianos y a las prostitutas, que serán acogidas por las llamadas "Hijas de Dios", y para los niños pobres o huerfanos crea un buen número de colegios reales. Su mayor deseo siempre fue que la ciudad fuera un rincón acogedor y hospitalario, en el que viviendo todos se dejase vivir.
La lejana Edad Media es una época de grandes movimientos políticos y dinásticos, de luchas constantes bajo el azote de la peste, pero también de prosperidad en todos los sentidos. Ello permite que la capital llegue a los años del Renacimiento con una vitalidad nueva, con un comercio brillante y una burguesía que empieza a pesar en la historia.