Una de las películas que me encanta y no paro de ver cada cierto tiempo que siento añoranza de Florencia, es "Una habitación con vistas" de James Ivory, con Elena Bonham Carter, como Lucy, una joven inglesa de buena familia y muy británica, que va a Florencia para realizar lo que se conocía en el s. XVIII como el "Gran Tour", es decir lo que todo joven europeo de buena familia, debía hacer para completar su formación con un recorrido por varios países del extranjero, pero sore todo Italia y sus ciudades del Renacimiento.
Acompañada por su prima y carabina, Charlotte (Maggie Smith) son alojadas en la pensión Bertolini de Florencia en unos cuartos interiores, ante su indignación por no ser lo que acordaron con la dueña de la pensión. Los extravagantes Emerson, padre e hijo, dos hombres de libre pensamiento y flexibles con respecto a la rígidas normas británicas les ofrecerán a Lucy y Charlotte sus habitaciones con vistas al río Arno...en esta primera parte de la película a la protagonista se le abre un nuevo horizonte, muy diferente a lo que tiene en Inglaterra, un novio tipicamente británico que no entiende lo que le ha pasado y el porqué de su cambio. La segunda parte de la peli ocurre en la campiña inglesa donde Lucy debe volver a su antigua vida y sus imposiciones sociales, algo que Lucy ya no tiene tan claro, y más cuando se presentan como vecinos del pueblo los Emerson, que removerán ciertos sentimientos escondidos de Lucy.
Acompañada por su prima y carabina, Charlotte (Maggie Smith) son alojadas en la pensión Bertolini de Florencia en unos cuartos interiores, ante su indignación por no ser lo que acordaron con la dueña de la pensión. Los extravagantes Emerson, padre e hijo, dos hombres de libre pensamiento y flexibles con respecto a la rígidas normas británicas les ofrecerán a Lucy y Charlotte sus habitaciones con vistas al río Arno...en esta primera parte de la película a la protagonista se le abre un nuevo horizonte, muy diferente a lo que tiene en Inglaterra, un novio tipicamente británico que no entiende lo que le ha pasado y el porqué de su cambio. La segunda parte de la peli ocurre en la campiña inglesa donde Lucy debe volver a su antigua vida y sus imposiciones sociales, algo que Lucy ya no tiene tan claro, y más cuando se presentan como vecinos del pueblo los Emerson, que removerán ciertos sentimientos escondidos de Lucy.
Así empieza la película, y no voy a contar más, pues os recomiendo que la veáis ya que es una maravilla de historia y que decir de los escenarios donde se desarrolla, además es una de las pocas películas que se mantiene fiel al libro original de E.M. Foster, de 1908, y que ha ganado 3 oscars, otros tantos Baftas, y muchos premios más. Es una de las películas que mejor consiguen reflejar el romanticismo de la época victoriana. La fotografía es muy buena. La iluminación muy conseguida, tanto en la
parte relativa a la campiña italiana, con su luz mediterránea, como a la
más brumosa inglesa. Y la música, con árias de Puccini, te transporta a la época reflejada en la película sin ninguna duda.
Ubicada en las colinas entre Fiesole y Florencia, la Villa di Maiano originalmente pertenecía a la famosa e influyente familia noble florentina de los Pazzi. En 1859, fue comprada por un político británico, Sir John Temple Leader, que se enamoró de inmediato de la propiedad y entregó su renovación al arquitecto Felici Francolini, quien trajo la villa a su esplendor original. A su muerte, su sobrina vendió la villa al famoso cirujano florentino Teodoro Stori, el abuelo de la propietaria actual, la Condesa Lucrezia Miari Fulcis de los Príncipes Corsini.
Originalmente eran antiguas casas de campo y propiedades rústicas que albergaban un convento de clausura. Luego fueron recientemente renovadas manteniendo siempre un enfoque en el estilo arquitectónico. Los apartamentos son de hecho auténticas residencias de campo con una atmósfera íntima y típica en cuanto a estilo, tranquilidad y vistas panorámicas. En esta villa también se rodó la película “Un tè con Mussolini” de Franco Zeffirelli, donde también aparecen Judi Dench, Maggie Smith y Cher.
Cuando Lucy consigue quedarse sola, sin su carabina, decide ir a Santa Croce. Aquí es donde Stendhal en 1817 padeció los síntomas de vértigo, palpitaciones, confusión, etc, al ver tanta belleza en un mismo lugar, lo que dio paso a denominar esos síntomas como el Síndrome de Stendhal y que pueden llegar a ocurrir cuando tanta belleza te abruma.
Está situada en la plaza de la Santa Croce, famosa entre otras cosas por ser el lugar donde se juegan históricos partidos de “calcio” desde el Renacimiento, en conmemoración del que se celebró en 1530 durante el asedio de la ciudad por parte de Carlos V, para demostrar al enemigo que, pese a la falta de alimentos, los florentinos no cedían y eran capaces incluso de abandonarse a la celebración de sus carnavales.
En las siguientes escenas, Lucy sigue con su paseo y llega a la Piazza della Signoria.
Antes de visitar la plaza una buena recomendación para coger fuerzas, sería visitar el café Rivoire.
Durante más de un siglo Rivoire es sinónimo de tradición y prestigio, de calidad y de clase. Fue Enrico Rivoire, chocolatero de la familia real de Saboya, en la época en que Florencia era capital de Italia allá por el 1872, quién fundó un pequeño local donde crear y ofrecer a los clientes un buen chocolate florentino producido enteramente a la manera tradicional con una antigua y receta secreta. Atención!!! Aviso a navegantes, si os decidís a entrar tener en cuenta el gasto que tendreis pues el precio de una botella de agua puede salir por 6,50 euros y dos cafés por 9 euros... si, ya se, que puede considerarse un atraco a mano armada, pero claro sólo tenéis que sentaros en la terraza y contemplar las vistas.
Con el Palazzo della Signoria o también conocido como el Palazzo Vecchio , Loggia dei Lanzi que era donde se colocaban los "lanzichenecchi" los soldados alemanes que formaban el ejército privado de los Médicis, (algo parecido a la Guardia Suiza del Vaticano), actualmente lleno de estatuas y de artistas dibujando. Entre las estatuas hay que destacar el Biancone, apodo que le dieron los florentinos a la estatua de la Fuente de Neptuno, por ser tan blanco, tan grande y tan poco agraciado. Según la leyenda tiempo atrás las madres lo enseñaban a sus hijas casaderas para que vieran como era un hombre desnudo, ese hombre era Cosme de Médicis. También está la estatua de Hércuels y Caco, la de Perseo con la cabeza de Medusa, y como no el David, de Miguel Ángel, la estatua de la plaza es una copia, la original está en la Galería della Accademia. Como se ve un paseo por la plaza es un buen entrante para atacar con hambre la Galería de los Uffizi.
![]() |
Il Biancone |
![]() |
Hércules y Caco |
![]() |
El David |
No hay comentarios:
Publicar un comentario