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viernes, 25 de abril de 2014

Praga

En mi viaje a Praga nos alojamos en el Barceló Praha, no está en pleno centro, pero dispone de una parada de metro muy cerca a unos 350 m, correspondiente a la linea roja (la C), su nombre cuesta de pronunciar Budêjovická. La habitación está muy bien, tenemos incluido el desayuno y se supone que tenemos vistas al estar en la planta 5. Y sí, tenemos vistas, lo malo es que son a un cementerio... Bueno, al menos los vecinos no harán mucho ruido!




Para empezar la visita nos dirigimos en metro hacia Muzeum, y salimos a la Václavsska Námesti (námesti significa plaza) o sea la Plaza Wenceslao, con 750 metros de largo por 60 de ancho, fue en sus orígenes un mercado de caballos, y acabó siendo el lugar donde se organizó la "Revolución de Terciopelo" en 1989. Nada más salir del metro lo que te encuentras de frente es el Museo Nacional y el monumento de San Wenceslao, y a las víctimas del comunismo (que consiste en unas cuantas guirnaldas, fotografías de las víctimas, algunas cruces y velas... ya que es un santuario "no oficial". Si vamos bajando por la plaza a la derecha se encuentra el Hotel Europa, del 1906, y en estilo Art Nouveau. En frente está la casa Wiehl (1896), un edificio neorrenacentista con una logia y coloridos esgrafiados. En el edificio Assicurazioni Generali trabajó Franz Kafka como empleado de seguros, poco tiempo, pues duró sólo 10 meses.

Al final de la plaza está la calle Narodni Trida si la sigues te lleva hacia el río, pero antes de llegar ves una enorme mole que es el Teatro Nacional (Narodni Divadlo). El 12 de agosto de 1881, tan solo unos días antes de su inauguración el teatro quedó totalmente arrasado por un incendio, pero tan sólo necesitaron 6 semanas para reunir el dinero para la reconstrucción, que se hizo en dos años.
Subimos río arriba, aún se puede ver una presa con unos troncos muy grandes que intenta evitar lo que ocurrió hace unos años, cuando debido a una inundación todo el casco antiguo quedó perjudicado.
A lo lejos podemos ver el Puente de Carlos (Karluv Most). Pero mejor si explicamos un poco el puente y su historia.
Puente de Carlos
Lo primero que ves es la Torre del Puente de la Ciudad Vieja es una torre gótica que se construyó a finales del siglo XIV, y formaba parte de las fortificaciones de la ciudad Vieja, se puede subir a ella, hay una galería mirador situada en una sala abovedada y que ofrece unas maravillosas vistas del castillo de Praga y de Malá Strana.
El Puente de Carlos es el monumento más famoso de Praga y comunica la Ciudad Vieja (Staré Město) con la Ciudad Pequeña (Malá Strana). Con más de 500 metros de largo y 10 de ancho, el Puente de Carlos tuvo en su día 4 carriles destinados al paso de carruajes. Actualmente es peatonal.

"John of Nepomuk". Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:John_of_Nepomuk.jpg#/media/File:John_of_Nepomuk.jpg
Originalmente, su decoración consistió en un crucifijo de madera que custodió en soledad el puente durante los siguientes 200 años. Fue una estatua de san Juan Nepomuceno la primera en colocarse en el puente (en 1683), imitando el estilo de las esculturas de Bernini en el Ponte de Sant Angelo de Roma. En 1158 se vio la necesidad de unir las dos orillas del Moldava para ello las autoridades decidieron levantar un puente de piedra (el segundo puente medieval de piedra de Europa) que se conoció con el nombre de Puente de Judit. Casi 100 años después (en 1342), una inundación lo destruyó. Así pues, el rey Carlos IV encargó la construcción de uno nuevo en 1357. La longitud proyectada fue de 520 m de largo y su anchura permitía el paso de cuatro carruajes a la vez. Para edificarlo, se utilizaron grandes bloques de piedra arenisca que fueron endurecidos (según reza la tradición) con huevos que se mezclaron con el mortero.
Hoy en día hay casi una treintena de esculturas en el puente (contando las de las torres), y narra la leyenda que por la noche, cuando ningún alma cruza por él, las estatuas bajan de sus pedestales para charlar(es difícil de creer porque está muy transitado tanto de día como de noche).
El puente queda flanqueado por dos torres, la de la Ciudad Vieja y la de la Mala Strana. Está última aun mantiene a su lado una torre más pequeña que es la torre del antiguo Puente de Judit.
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En el puente podemos encontrar diversidad de santos. Desde San Antonio de Padua, pasando por el valenciano sant Vicenç Ferrer (que aparece convirtiendo al cristianismo a un rabino), santa Ana, también el grupo formado por la Virgen, santo Domingo y santo Tomás (de 1708 y que como eran conocidos como los canes de Dios, aparecen con el símbolo de la orden, un perro), san Vito (patrón del puente), y alguno más que merece mención a parte.
Sin duda el rey de las visitas es san Juan Nepomuceno, que tiene su estatua entre san Antonio de Padua y el grupo formado por san Norberto, san Wenceslao y san Segismundo. El santo praguense fue ajusticiado por Wenceslao IV por desacato, San Juan Nepomuceno (silgo XIV) era el confesor de Sofía de Bavaria, reina de Bohemia. El rey sentía celos y desconfiaba de su mujer, entre otras cosas por la diferencia de edad que los separaba. Cuando le pidió a San Juan Nepomuceno que le contara los secretos que le confesaba su mujer y éste se negó a romper el secreto de confesión, el rey Wenceslao de Luxemburgo le cortó la lengua y lo echó al río Moldava desde el Puente de Carlos. De esta manera se convirtió en el primer santo en recibir martirio por guardar el secreto de confesión. La estatua está representada con un halo de 5 estrellas (las que había sobre el río la noche de su asesinato), con un perro a un lado y una mujer (la reina Sofía de Bavaria) al otro lado de la estatua. La gente suele frotar ambas figuras, de hecho les han sacado brillo de tanto tocarlas, pero dicen que solamente debe tocarse la figura del perro, que representa la fidelidad, si se quiere volver a Praga.




Más secretos que guarda el puente. Unos pocos metros apartada de él, se encuentra la estatua del legendario Bruncvík. Según se dice, partió a recorrer el mundo para encontrar un león vivo para su escudo. Durante el viaje, recibió una espada, que como no podía ser de otra manera, era mágica, y tenía el don de cortar por sí sola las cabezas de los enemigos. Esta espada fue puesta en la figura del puente con el fin de que pueda servir a san Wenceslao el día en que este llegue con los caballeros de Blaník a proteger a la nación checa. La estatua original de Bruncvík recibió un disparo de bala por parte de los suecos durante la Guerra de los Treinta Años y hoy está en el Museo. Siguiendo el hilo de esto, también se tiene que recordar que las estatuas que están en el puente no son las originales, ya que estas se encuentran en el Lapidarium y en Vysehrad.,El lugar donde fue echado el santo al agua, está marcado por una cruz arzobispal de latón colocada en la barandilla. Se dice que si se pone la mano sobre la cruz de modo que cada uno de los dedos toque una estrella, se cumplirá un deseo. Está cruz se encuentra, caminando en dirección a la Mala Strana poco antes de llegar a la figura del santo.


Entre santa Lutgarda y san Nicolás de Tolentino, se encuentra una escalera que lleva a la isla de Kampa. Dos datos importantes: Primero podréis ver al guerreo Bruncvik mientras vais descendiendo y además vale la pena para poder hacer buenas fotos del puente desde la orilla del Moldava. Segundo. En una de la paredes de una casa de delante del río, encontrareis dos placas que marcan hasta que nivel llegó el agua en la últimas inundaciones (la última fue en 2002 y dejó totalmente inundada la isla de Kampa). Y es que no hay que subestimar al Moldava. Sus crecidas son muy peligrosas, y ya en 1890 tuvo la osadía de romper tres arcos del puente.
Al final del puente está la Torre de la Ciudad Pequeña, construida hacia la mitad del s. XV siguiendo el modelo de la Torre de la Ciudad Vieja. La torre más pequeña lleva el nombre de Judit, en honor de la esposa del rey Vladislao I y que fue el artífice del primer puente románico.
Estamos ya en Malá Strana, la ciudad Pequeña, en esta zona se establecieron numerosos comerciantes alemanes que establecieron sus tiendas en las tierras de debajo de los muros del castillo, al pasar el tiempo la zona se transformó en un elegante barrio barroco. Si seguimos el Camino Real (la calle Mostecká) llegaremos a la plaza Malonstranské Namestí llena de palacios barrocos y casas renacentistas con tejados a dos aguas que inspiraron a Jan Neruda su obra "Cuentos de Malá Strana". Aquí se solía celebrar el mercado de la ciudad, los edificios que se construyeron en medio, dividieron la plaza en dos, en la parte inferior era conde estaba situado el cadalso con una horca. La iglesia que se ve es la de San Nicolás, en su campanario hay un pequeño museo de instrumentos musicales. Este campanario no pertenece a la iglesia, sino que es del ayuntamiento de Malá Strana.