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martes, 15 de abril de 2014

Asesinato en el Duomo...


 El Duomo





















En 1296 comienzan las obras siguiendo los planos de Arnolfo di Cambio, como la iglesia de Santa Reparata, (la antigua catedral de Florencia) se había quedado pequeña para tantos fieles, decidieron construir la "iglesia más grande del mundo" a los florentinos modestia no les falta, pero para no quedarse sin catedral no la demolieron inmediatamente, sino que comenzaron a construir la nueva alrededor de la vieja. Durante más de cien años se seguía haciendo misa en la antigua catedral mientras las obras no se detenían. Después de la muerte de Giotto, en 1302 Giotto le sucede en el cargo de "capomastro" (arquitecto encargado de la obra), él proyectó e inició el campanario y se queda en el primer piso, el resto fue tarea de  Andrea Pisano  y Francesco Talenti. Pisano se encargó también de decorar la parte inferior, los relieves donde están representados la historia del Génesis y los inventores de los oficios, casi todos obra suya y de su hijo Nino. Encima de ellos hay una fila de paneles que representan los Planetas, los gremios y los Sacramentos. Más arriba aún encontramos a el "Zuccone" (obra de Donatello) llamado así por ser una figura con una cabezota calva.

Posteriormente Brunelleschi lleva a cabo su grandioso plan para la construcción de la cúpula, que se acabará en 1434. En su época se consideró uno de los monumentos más caros del mundo, pues se gastaron 18 millones de florines de oro, que no pagó la iglesia sino que se hizo a través de impuestos nuevos a los ciudadanos. La fachada fue lo último en terminarse,  se acabó en 1887 por Emilio de Fabris. La había comenzado en su momento Arnolfo di Cambio, pero quedó incompleta durante siglos a la altura del primer piso. Entonces un buen día apareció Bernardo Buentalenti, que quería desmontar la fachada de mármol pieza a pieza para reconstruirla a su manera, el artista ya tenía casi convencido a Francisco de Médicis para hacerlo, pero el gran duque murió envenenado y ya no se toco nada hasta que tiempo después se acabó según los planos originales.

En el suelo de la catedral se ven numerosas lápidas con el mismo año escrito en números romanos, el año 1348,  conocido como el "año de la muerte negra", ese año la peste asoló media Europa, ese verano casi uno de cada dos florentinos murió por la peste. Ese mismo año Boccaccio escribió el Decameron. 
Una vez dentro de la catedra,l lo que nos sorprende es que parece que está vacía, con colores ocres y pelin apagados en comparación con el colorido mármol de la fachada exterior.

La historia de la cúpula es extraña, con numerosas discusiones, rivalidades y proyectos absurdos. Pero sobretodo es la historia de un hombre genial, su constructor, Filippo Brunelleschi. A finales del s. XIV los florentinos decidieron completar su catedral con una cúpula que suscitara la envidia de todo el mundo. Doscientos años antes la odiada Pisa había proyectado la plaza de los Milagros y los florentinos no querían ser menos. De todos los que participaron en la construcción de la catedral, ninguno se atrevió con la cúpula (Arnolfo di Cambio no había dejado ni planos ni ideas para llevarla a cabo) y como no sabían ni por donde empezar hicieron de todo para no tener que encargarse de ella. Entonces el ayuntamiento publicó un concurso para elegir al arquitecto que la construiría, se presentaron muchos, y algunos con propuestas increíbles. El concurso lo ganaron ex aequo dos arquitectos y escultores: Ghiberti y Brunelleschi, como no se fiaban de Brunelleschi (que aseguraba que podía construir una cúpula de aquellas dimensiones sin armaduras que la sostuvieran) le colocaron al lado a Ghiberti, que daba más garantías y tenia contactos en la comisión. Los dos artistas no se llevaban muy bien, sus peleas eran continuas y las obras apenas avanzaban. Además Brunelleschi era tan celoso de sus ideas que se decía que para estudiar las diferentes técnicas de ensamblaje construía sus maquetas con trozos de nabos, así cuando terminaba su estudio se los comía para que nadie le copiase. El problema que tuvo fue encontrar la manera de sostener la cúpula durante su construcción, y la encontró fijándose en la manera que ensamblaban los ladrillos en espina de pez los romanos en sus construcciones.
Se puede subir hasta la cima pasando por una puertecita, y subir 463 escalones; al salir al exterior  podremos ver toda la ciudad a nuestros pies.
El Campanille, es obra de Giotto. Que lo empezó ya bien entrado en años. Andrea Pisano continuó con la construcción, alterando algunos conceptos de su antecesor, y le corresponden los dos primeros pisos con las ventanas geminadas. Pero fue Francesco Talenti quine lo concluyó en 1359.
¡Atención todos!, no hay ascensor, son 414 escalones en una escalera de caracol y está desaconsejada la subida a todo aquel que tenga problemas físicos de corazón, vértigo y de claustrofobia.  Y para todos aquellos que no estén muy acostumbrados a machacarse a base de steps! Subir sería una buena manera de quemar el chocolate de Rivoire, y las fotos directas a Instagram.

Después de tanta descripción artística os contaré el cotilleo de lo que ocurrió en la Sacristia en 1478.
George Stuart Historical Figures, photograph by Peter D’Aprix.Collection of the Museum of Ventura County, Private Collection
Lorenzo de Médicis
Era Domingo de Resurreción, y un hombre herido intenta resguardarse en la sacristía, acaba de salvarse de un atentado contra su persona, pero sus atacantes no se dan por vencidos y le siguen. El apuñalado es Lorenzo de Médicis, que intenta ponerse a salvo de los Pazzi. La familia Pazzi ha decidido acabar con los Médicis, y para ello aprovechan la misa pascual para hacerlo. Para ello cuentan con la colaboración del Obispo de Pisa, e incluso del Papa. Están todos oyendo misa en el coro, donde al lado de los religiosos, se sientan los miembros de las familias florentinas más influyentes. Cuando todos se arrodillan e inclinan la cabeza para el rezo, Juliano, el hermano de Lorenzo recibe un hachazo en la cabeza y muere desangrado (su cráneo se conserva en el museo de antropología y se ve el hachazo!).
Lorenzo, lucha para librarse de los asesinos, pero acaba herido en la garganta aunque consigue salir del coro a trancas y barrancas, se encierra en la sacristía de las Misas. El atentado fracasa y desencadena una venganza terrible. Los Pazzi son exterminados junto con sus complices. Francesco Pazzi y el obispo de Pisa ahorcados, y sus cuerpos se muestran al pueblo en el exterior del Palacio Vecchio. Jacopo Pazzi es asesinado y arrojado al río, y el resto de conspiradores acaban colgados en las ventanas del Palacio Vecchio, dejando claro al resto de familias florentinas quien sigue mandando en la ciudad.
Después de saber esta historia tan lúgubre, lo mejor que podemos hacer es ir a comer a una auténtica trattoria florentina. La que os propongo está muy cerca,  justo a unas calles detrás del Duomo, en la calle Via Folco Portinari, 7-r, aquí esta Zio Gigi. Un lugar donde tienes
asegurada una buena comida y con espectáculo incluido, si tienes la suerte de encontrar al dueño en ella... es toda una experiencia, y la calidad precio excelente!