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domingo, 1 de junio de 2014

El París del Renacimiento: de Francisco I un rey renacentista, a Enrique IV, el que afirmó que "¡París bien vale una misa!"




Franciso I decide abandonar la región del Loira, donde ha vivido la corte desde la guerra de los 100 años, y se traslada  junto a la corte de nuevo a la ciudad de París. Francisco I fue un príncipe típico del Renacimiento: gran deportista, aficionado a la caza y a los torneos, pero también protector de intelectuales y artistas: fundó el Colegio de Francia (1530) e introdujo en aquel país la cultura renacentista italiana (atrayendo a hombres como Leonardo da Vinci). El rey manifestaba un verdadero afecto por Leonardo, al que llamaba "mon pére" (padre mío). En 1517 el monarca lo invitó a su país, lo alojó en el castillo de Clos-Lucé, cerca de Amboise, y fue honrado con el título de premier peintre, architecte, et mecanicien du roi y de una pensión de 5.000 escudos. Da Vinci le mostró una serie de pinturas que causaron su admiración y que han sido identificadas como la Gioconda, San Juan Bautista y La Virgen, Santa Ana y el Niño. Como anécdota de una de sus obras, se dice que la Monalisa, al haber sido adquirida por Francisco, fue ubicada nada mas y nada menos, que en su cuarto de baño.
A la muerte del maestro en 1519, el rey se sintió bastante apenado, había perdido uno de los grandes genios, y aparte de eso, un amigo. Existe incluso la historia que cuenta que Leonardo murió en los brazos de monarca, pero resulta poco creíble. Dicho momento quedó inmortalizado en una pintura de Ingres, perteneciente al estilo romántico. Francisco I era enemigo acérrimo del emperador Carlos V, e intentó aliarse con Enrique VIII para evitar que el rey español cada vez tuviese más poder. En la batalla de Pavía es hecho prisionero y es trasladado a Madrid un 12 de agosto,  se dice que estuvo preso en la madrileña Torre de los Lujanes, que se encuentra en la Plaza de la Villa de la capital. No obstante se ha comprobado que no sucedió así, estuvo prisionero en el Alcázar de los Austrias.
«Casa y Torre de los Lujanes (Madrid) 01» de Luis García. Disponible bajo la licencia CC BY-SA 2.0 vía Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Casa_y_Torre_de_los_Lujanes_(Madrid)_01.jpg#/media/File:Casa_y_Torre_de_los_Lujanes_(Madrid)_01.jpg
Al termino de su cautiverio a Francisco I se le traslada a la Torre de los Lujanes, hizo su salida por la puerta que da a la calle del Codo, ( hoy esta una parte tapiada). Como Carlos I, un Habsburgo conocía el orgullo desmedido del rey francés (un Valois), hace rebajar el dintel de la puerta para que este incline la cabeza cuando salga ante los nobles de Castilla que estaban esperándole fuera. Pero el francés muy listo decide salir de espaldas y al doblarse les muestra las posaderas a los nobles españoles inclinando así la cabeza.

Una vez el rey se instala en París hace abatir el antiguo Louvre y construirlo de nuevo. Los grandes monumentos renacentistas de la ciudad tienen su origen en estos años, se crea la Biblioteca Real, la Imprenta Real, todo ello mientras el rey vive en el Hôtel de Ville. Durante la segunda mitad del siglo XVI, el reino de Francia se ve desgarrado por un conjunto de violentos enfrentamientos entre calvinistas y católicos, son las guerras de religión. Media Europa está dividida entre católicos y protestantes, Lutero y Calvino hacen de las suyas, el primero empieza la faena adoctrinando a la mayor parte de Alemania, Inglaterra y Escocia. El segundo, que es francés y ha estudiado en París, antes de tener que huir a Suiza como consecuencia de sus opiniones religiosas, acaba de rematarla adoctrinando a otros tantos europeos de los Países Bajos y de la misma Francia. La Santa Sede se sube por las paredes al ver que va perdiendo adeptos en grandes cantidades, menos en París, pues esta ciudad está considerada como el "bastión" del catolicismo más intransigente. La ciudad permanece en un estado de calma hasta que llega la década de 1560, cuando el calvinismo comienza a extenderse con fuerza por la sociedad parisina.
Al Quartier Latin se lo conocerá como la "Pequeña Ginebra" al compararlo con la ciudad de los calvinistas. Pues aquí era donde se reunen los protestantes y donde más redadas hay para detenerlos. Esta nueva religión encuentra adeptos entre la alta nobleza, especialmente entre los Borbones, familia de sangre real descendiente directa de San Luís. En 1547 el Parlamento de París, máximo tribunal de justicia crea una sala especial, la "cámara ardiente", para perseguir la herejía. No obstante las nuevas tendencias religiosas llegan hasta las filas de los mismos magistrados del tribunal. En mayo de 1558 Antonio de Borbón, rey de Navarra, preside la concentración de 4,000 reformadores, también llamados Hugonotes, en Saint Germain des Prés.

Archivo:Debat-Ponsan-matin-Louvre.jpg
Una mañana a las puertas del Louvre.

Edouard Debat-Ponsan

Catalina de Médici aparece en el centro, vestida de negro
"Henry II of France." by After François Clouet - Agence photographique de la Reunion des musees nationaux - RMN. Licensed under Public Domain via Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Henry_II_of_France..jpg#/media/File:Henry_II_of_France..jpg
El estallido de las guerras de religión es un hecho más bien fortuito, Enrique II es herido mortalmente por un golpe de lanza durante la celebración de un torno en la Rue Saint Antoine, y solicita antes de morir a su esposa e hijos, que su reino se mantenga unido en la misma fe, la católica. Su viuda, Catalina de Medicis, en un principio partidaria de una reconciliación religiosa y tolerante (algo raro en su caso pues en la historia de Francia no hubo mujer más intrigante que ella) esta tendencia le duró más bien poco, pues en varias ocasiones instigó al heredero del trono, Enrique II, de 16 años de edad y que accedió al poder rodeado de católicos intransigentes, como los Duques de Guisa (tíos de Maria Estuardo) quienes son los que hacen y deshacen a su antojo en la corte francesa, eso sí, siempre con el beneplácito de la reina madre. Con estos sujetos al mando de Francia, y ante la persecución de que son objeto, los protestantes se levantan en armas. Hubo tres guerras de religión antes de que Carlos IX sucesor de su hermano, se inclinara a formalizar un acuerdo con los hugonotes. Para ello manda casar a su hermana Margarita de Valois, más conocida como la Reina Margot, con Enrique de Borbón, rey de Navarra y cabeza visible de los protestantes franceses. El matrimonio se celebró en 1572, en la Catedral de Nôtre Dame, el novio conservaba la religión reformada, debido a ello, Margarita entra sola a la catedral para asistir al oficio religioso, mientras su futuro esposo espera en un edificio cercano. Este matrimonio concertado por terceros significa un contrato mercantil para los dos esposos, a Enrique de Navarra le interesa la paz entre las dos facciones religiosas y Margarita que es muy ambiciosa esta interesada en reinar, pero para ello necesita un marido. Alejandro Dumas escribió el libro, y Patrice Cheréau hizo una gran película con esta historia, así que tenéis dos opciones leer o ver la película, ésta última os la recomiendo. Hay que reconocer que Isabele Adjani, es mucho más guapa que la original, rubia de piel clara y más bien fea, según los retratos que hay de ella...

http://www.librosyliteratura.es/wp-content/uploads/2013/11/Par%C3%ADs.jpgDurante un tiempo hay una relativa paz, que se ve truncada tras el asesinato del consejero del rey. El monarca enfurecido insiste en descubrir rápidamente a los culpables. Las investigaciones demuestran pronto que gente muy cercana al rey, han sido los instigadores del asesinato, entre ellos se encuentra su suegra, la reina madre Catalina de Médicis y su hijo preferido, Enrique de Anjou. Para evitar ser descubiertos hacen creer al débil rey que todo ha sido un alzamiento protestantes que se proponía derrocarlo. Es entonces cuando el rey consiente la matanza de los hugonotes (organizada por los duques de Guisa en colaboración con la reina madre), se conoce como la "Noche de San Bartolomé", y ocurrió el 24 de Agosto de 1572. Más de 3.000 caballeros protestantes son asesinados, los van buscando casa por casa, los que pueden huir se van hacia La Rochelle y otros como Enrique de Navarra son encarcelados y obligados a abjurar del protestantismo.
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 Enrique IV "le Vert Galant"
Pont Neuf
Cuando Carlos IX muere tuberculoso, le sucede su hermano Enrique III, duque de Anjou (el preferido de Catalina). Durante su reinado hay de nuevo una paz más o menos estable entre unos y otros, además de concederse la libertad de culto en numerosas ciudades a excepción de París. Pero el rey está enfermo, y sus posibilidades de sobrevivir son más bien pocas, puede morir sin sucesores directos pues no tiene hijos. Pero el destino hace que el único descendiente directo de San Luís que queda, resulte ser Enrique de Navarra, el hugonote. A los ultra católicos no les parece muy buen idea, y antes de que acceda al trono se desarrollan diferentes altercados por parte del Duque de Guisa (amante de Margarita de Valois, esposa del futuro rey de Francia), que está dispuesto a tomar el poder aún en contra de las autoridades reales. Para evitarlo, el rey Enrique III manda asesinarlo y dispone que su sucesor sea su cuñado, el rey de Navarra. Que reinará con el nombre de Enrique IV, que poco a poco se va acercando al catolicismo, pues como él bien dijo "París, bien vale una misa", hasta llegar a abjurar del protestantismo en la Basílica de Saint Denís, panteón de los reyes de Francia. Este monarca supo transformar la guerra civil entre franceses de distinta religión, en una lucha contra la hegemonía europea de la casa de Austria.
El París monumental está lleno de recuerdos de Enrique IV, el rey galanteador, conocido como "Le vert galant", un monarca bajo cuyo reinado todos los franceses podían comer su "pot-au-feu". En 1604 termina la construcción del Pont Neuf, iniciado durante el reinado de Enrique III en 1587, se trataba de una obra que sorprende a la gente de aquel tiempo, pues su anchura es más grande de lo habitual, y encima el puente no esta rodeado de casas (como solían estarlo los de la época) y además tenía aceras!. La estatua del rey que se colocó en el puente fue la primera efigie de un rey de Francia que se expuso en público. Años más tarde en 1605 comienza la construcción de la Place Royal, la actual Place des Vosgues.

Os recomiendo la lectura del libro "París" de Edward Rutherford, pues nos da una visión de la ciudad a lo largo de los años, desde el inicio hasta casi el siglo pasado. Una recomendable lectura para conocer más ampliamente la ciudad.