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lunes, 2 de junio de 2014

De Luís XIII al Luis XIV, el rey Sol: Madres regentes que no quieren soltar la regencia, cardenales que mandan más que un rey, amantes, bastardos reales y una monja negra...



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La boda de María de Médicis y Enrique IV de Francia

En el anterior post nos quedamos en que Enrique IV estaba casado con la reina Margot, pero el matrimonio fue disuelto.  Los argumentos para anular su matrimonio son varios: consanguinidad, matrimonio obligado, esterilidad... Margarita accede pues se lleva fatal con su marido, los últimos años ha ido de cama en cama de sus amantes. El rey se casa de nuevo, concretamente el 17 de diciembre de 1600  con la princesa italiana María de Médici, que le daría seis hijos. Su matrimonio con Enrique IV de Francia fue debido, principalmente, a las preocupaciones dinásticas y financieras del rey de Francia. Los Médici, banqueros acreedores del rey de Francia, prometieron una dote de 600.000 escudos de oro, lo que hizo que María de Médici fuera apodada como la “Gran banquera” y considerada la candidata ideal para traer al mundo al "delfín de Francia". Fue un matrimonio de interés, pues María de Médici no se entendía con Enrique IV. Sumamente celosa, no soportaba las aventuras femeninas de su marido, ni sus desaires; él la obligaba a relacionarse con sus amantes y además le escatimaba el dinero que necesitaba para cubrir todas las necesidades que su condición real le exigía. Las discusiones entre ambos eran frecuentes, seguidas por una relativa tranquilidad. María de Médici quería hacerse coronar oficialmente como Reina de Francia, pero Enrique IV, por diversas razonas políticas, iba posponiendo la ceremonia, hasta que se la coronó en Saint Denís, justo ser coronada al día siguiente el 14 de mayo de 1610, el rey es asesinado por Ravaillac, un ultra católico al que no le había valido la conversión del rey.  María de Médici asumió la regencia en nombre de su hijo Luis XIII que aún no tenía 9 años, y era demasiado joven para poder reinar.
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Luís XIII
Traumatizado por la muerte brutal de su padre, el pequeño rey no tiene una infancia muy alegre. No encuentra un sustituto al amor paternal que le falta, su madre no lo tiene en consideración incluso cuando el pequeño Luís ya tiene edad para ejercer de rey, su madre le niega esa posibilidad al considerarlo débil y flojo, la regente siente debilidad por Gastón,   su hermano pequeño. Luís se encierra en si mismo, se vuelve taciturno y desconfiado, odia a los favoritos italianos de su madre.

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Ana de Austria
La regencia de María de Médicis fue catastrófica. La terrible gestión de los asuntos por parte de la reina hace que se creen problemas en el reino, y crea en el pequeño rey un gran sentimiento de amargura. En 1615, María casa a su hijo con Ana de Austria, infanta de España el 21 de noviembre en la ciudad de Burdeos. Para Luis no es más que otra humillación, pues según el recuerdo de su padre, Luis ve en Ana una simple española y por lo tanto una enemiga. El rey, que sólo tenía 14 años, no consuma su matrimonio, y hay que esperar cuatro años para que el rey, empujado por el duque de Luynes, comparta sus aposentos con la reina.
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Luís XIV
Al final y a pesar de las murmuraciones de una posible homosexualidad del monarca, los reyes consiguen tener al deseado heredero: éste será Luís XIV conocido como Louis-Dieudonné (dado por Dios, pues los reyes consideraron al heredero como un regalo de Dios, habían tardado 23 años en conseguir descendencia) o como el "Rey Sol", el que dijo "l'etat c'est moi" (el estado soy so). Como Luis XIII no se fiaba de la habilidad de su esposa para gobernar Francia tras su muerte, decretó que un consejo regente gobernase en nombre de su hijo durante su minoría de edad, para reducir así el poder de Ana de Austria como reina madre durante la regencia. No obstante, tras la muerte de Luis XIII y tras la ascensión al trono, con cinco años, de Luis XIV el 14 de mayo de 1643, Ana anuló el testamento de Luis XIII en el Parlamento, rompió con el consejo y quedó como única regente.
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Maria Teresa de Austria
Fallecido Luís XIII y cuando Luís XIV es todavía un niño, la oposición origina el movimiento parisino de la Fronda contra Ana de Austria y el Cardenal Mazarino, es decir contra la regente y el primer ministro. La corte abandona de nuevo la ciudad. 

El rey no olvidará nunca en su orgullo majestuoso y deliberado los apuros y trances que pasó durante su infancia en la capital, a pesar de ello ordena destruir las antiguas murallas y las sustituye por los grandes bulevares, inaugurará la moda de los jardines públicos y generalizará la iluminación urbana, pero decide establecer la corte en Versalles. Luís XIV se caso con su prima la infanta española María Teresa de Austria, con la que tuvo seis hijos. 


Madame de Motteville cuenta que, al salir de su primera entrevista con la infanta española, el rey declaró al Príncipe de Conti y al Vizconde de Turenne que, en un principio, la fealdad del peinado y del aparatoso vestido de Maria-Teresa le habían sorprendido, pero que al mirarla con más atención había notado su belleza y entendió que sería fácil amarla. Dicho de otra manera, Luis XIV se resignaba a desposar a esa niña rolliza y con los dientes estropeados.
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Madame de Montespan
Durante los primeros meses de matrimonio, Luis XIV demostrará ser un esposo solícito pero, rápidamente, su ardiente temperamento le llevarán a mirar hacia otro lado: la corte francesa es un auténtico vivero de bellezas femeninas que compiten en ingeniosidad y gracia. Y si la reina Maria-Teresa está dotada intelectualmente y en posesión de un bagaje cultural notable, su carácter apagado y sus peculiares gustos de castellana no consiguen mantener la llama de la pasión del rey. El monarca no es hombre de pasiones clandestinas; toda la corte está al tanto de sus devaneos amorosos: a la duquesa de Orléans, su propia cuñada, le sucede la hermosa, rubia y coja duquesa de La Vallière. Pero Maria-Teresa quiere sinceramente al rey y sufre, estoicamente, las afrentas de Luis. El rey empieza a coleccionar amantes, con Luisa de La Vallière  su primera amante, tuvo cuatro hijos, de los cuales sólo sobrevivieron dos que serían legitimados. La aproximación entre Luisa y Luis XIV se realizó por medio de la estrategia, denominada por entonces en Francia, del "paravent" (pantalla), es decir: el rey debía fingir que la cortejaba para que la Corte no interviniera en el idilio que nacía entre él y su cuñada Enriqueta. Luisa tenía 17 años y se dice que ya amaba, en secreto, al rey desde que llegó a la Corte. El juego se convirtió en realidad y el rey hizo de Luisa su primera favorita. La unión, bien conocida por todos, pese a ser llevada con suma discreción, provocó las protestas de los devotos de la Corte. Pero entonces llegó a la Corte la joven y hermosa Françoise Athénaïs de Rochechouart de Mortemar.
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Luisa de la Vallière
Conocida más tarde como la marquesa de Montespan. En el otoño de 1666 conoció a Luis XIV que, por entonces, ya estaba cansado de su favorita Luisa de La Vallière. Francisca se convirtió en su amante en 1667. Cuando su marido se enteró promovió un gran escándalo en la corte, a causa del cual fue encerrado en Fort-l’Évêque y después exiliado a sus tierras. De 1667 a 1679 fue la favorita oficial de Luis XIV, con el cual tuvo siete hijos, que si bien no fueron reconocidos oficialmente como parte de la familia real francesa, fueron recompensados con títulos de nobleza al ser legitimados:
El rey, subyugado por esta "belleza que debe ser mostrada a todos los embajadores", intentó convertirla en su amante. El comienzo de esta relación  es el principio del fin de la favorita real. Empezó entonces un período de cohabitación con las dos amantes, Luis XIV deseaba que Luisa se quedara a su lado, aunque sólo se vieran de tarde en tarde; y Luisa, con la esperanza de reconquistar el corazón del rey al que no había dejado de amar, soportó todas las humillaciones a las que la sometió la nueva favorita, bien conocida por su mordacidad y causticidad.A parte de estas dos amantes reconocidas tuvo otras tantas entre las que destacamos Madame de Maintenon, que era la institutriz de los hijos bastardos del rey y de Madame de Montespan, otra fue María Angélica de Scorailles, hubo tantas, que en este link las podéis contar y conocer.

Pero no creáis que la reina se quedó tan tranquila ante tanta cornamenta, ella también tuvo sus escarceos, y tal vez el más sonado fue el que tuvo con esclavo de color que le regaló el mismo Luís XIV. Un buen día un súbdito del rey que venía de las colonias decidió regalarle al rey un esclavo de color,  el rey no sabía qué hacer con él, así que decidió regalárselo a su esposa María Teresa de Austria y Borbón, para que le hiciese compañía y amenizase en tantas y tantas veladas en las que el rey estaba ocupado en cuestiones de Estado y en otros menesteres más mundanos. La reina y Nabo, que así decidió María Teresa llamar al esclavo, (vete a saber porqué..), eran forasteros en tierra extraña y pronto se convirtieron en inseparables y confidentes. El hecho de tener un esclavo negro llegó a convertirse en una moda entre los damas de la corte de Versalles.
El 16 de noviembre de 1664, tras un complicado parto y un mes antes de lo previsto, la reina daba a luz a su tercer hijo, en este caso una hermosa niña… negra. Ante aquella sorpresa, se reunen el rey, los médicos y el clero para ver qué hacer… el pobre Nabo desaparece misteriosamente (incluso se ha llegado a pensar que Nabo fuese el misterioso hombre de la máscara de hierro encarcelado en la prisión de la Bastilla), a la reina le dicen que la niña está muy débil. A los 48 días se anuncia que la pequeña infanta ha fallecido. María Teresa falleció 20 años después del polémico alumbramiento, en 1683, y 12 años después de su muerte, en 1695, una monja negra tomaba los hábitos en el convento benedictino de Moret. Toda la corte del rey estuvo presente el 15 de octubre en la ceremonia de la lectura de votos por parte de la novicia, y el mismísimo Luis XIV le concedió a la joven una pensión vitalicia de 300 libras, aparte que desde hacía ya 10 años que la Casa Real venía pagando su noviciado. Hay un cuadro de 1695 y que actualmente se puede ver en la Biblioteca de Santa Genoveva en el barrio Latino de París, que levantó las sospechas… es Louise Marie-Therese (1664-1732), una monja del convento de benedictinas de Moret del que nunca salió y que se cree que podría ser la hija de la reina y de Nabo. Las múltiples visitas al convento de miembros de la nobleza – incluso se dice que de su hermanastro Luis, el heredero de la corona – y dos cartas, fechadas el 13 de junio de 1685 y el 15 de octubre de 1695, en las que se conceden pensiones al convento y a la propia monja podrían confirmar las sospechas.

Pero después de tanto hijo legítimo e ilegítimo resulta que el que será el heredero del trono es su bisnieto de cinco años, Luis, el Duque de Anjou, hijo pequeño del Duque de Borgoña y Delfín tras la muerte de su abuelo, su padre y su hermano mayor, será el sucesor al trono francés, reinando como Luis XV de Francia.