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miércoles, 13 de mayo de 2015

Del Château de Chinon y la Doncella de Orléans, al Château d'Usse y la Bella Durmiente

By Fred Watty at de.wikipedia (Author's own work, transferred from de.wikipedia) [CC BY-SA 3.0 de (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/de/deed.en)], via Wikimedia Commons

Nos encontramos en la Touraine, una región cruzada por numerosos ríos, grandes y pequeños, nos encontramos en el corazón del Valle del Loira. Cuya ciudad más importante es Tours. Pero empezaremos por Chinon, cuyo castillo destaca sobre el acantilado del río Vienne. A sus pies encontramos las tortuosas calles del casco antiguo de Chinon, calles por las que Juana de Arco pasó el 6 de marzo de 1429, y bajó de su montura cerca de un pozo en el Grand Carroi. Aquí es donde comenzó su transformación de sencilla campesina a guerrera santa, aquí aún  la recuerdan en una estatua a caballo que colocaron en su recuerdo en la plaza del mercado. La Maison des États Généraux acabó convertida en el Museo de Arte y de Historia, aquí tuvieron de cuerpo presente a Ricardo Corazón de León en 1199. Su padre Enrique II, había muerto unos años antes en el castillo desde el que había gobernado Inglaterra al tiempo que el Valle del Loira.
«Tour de l'horloge château de Chinon». Publicado bajo la licencia CC BY-SA 2.5 vía Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Tour_de_l%27horloge_ch%C3%A2teau_de_Chinon.JPG#/media/File:Tour_de_l%27horloge_ch%C3%A2teau_de_Chinon.JPG.
En este edificio se ensayó el primer parlamento de Francia, se solía reunir en el piso superior, aquí se establecieron los términos de la guerra contra Inglaterra en 1428.  Entre los tesoros de este museo se encuentra el retrato de Rabelais, obra de Eugène Delacroix, además de un tapiz árabe que es el más antiguo traído a Francia, y al que se conoce como Cope de St-Mexme. Al lado se encuentra la Maison Rouge, una casa medieval magníficamente restaurada, con vigas esculpidas a lo largo de la fachada. Rabelais, no nació en el mismo pueblo, sino en una modesta granja a 2 km al suroeste de Chinon, y que ahora alberga un pequeño museo dedicado a su figura y a su literatura, se trata de la Granja de la Devinère.
El magnífico Castillo de Chinon, fue construido por Enrique II, conde de Anjou y rey Plantagenet de Inglaterra en 1154. En si son tres castillos, el Fort St-Georges, el Château du Milieu y el Fort du Coudray. En 1205 después de asediarlo durante tiempo, el rey de Francia Felipe Augusto, se convirtió en el propietario de la fortaleza y mandó construir varias torres. Un siglo más tarde, en 1308, el Gran Maestre de los Templarios, Jacques de Molay junto con algunos dignatarios de la orden estuvieron encarcelados en el castillo, antes de ser juzgados y quemados en París. En 1429 después de un viaje de once días, (una verdadera hazaña para esa época), Juana se presentó en la corte de Carlos VII que se encontraba en Chinon, y tras ser examinada por una comisión de teólogos, los convenció de que Dios la había enviado para "librar al pueblo de Francia de las calamidades que sufre".
«Logis royaux vue du donjon Chinon». Publicado bajo la licencia CC BY-SA 2.5 vía Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Logis_royaux_vue_du_donjon_Chinon.JPG#/media/File:Logis_royaux_vue_du_donjon_Chinon.JPG.La prueba definitiva llegó cuando la "Doncella de Orléans" se puso al frente de las tropas que lograron liberar la ciudad de Orléans del asedio inglés y, pocas semanas después, Carlos VII fue coronado solemnemente en la catedral de Reims en presencia de Juana de Arco. Parecía que todo iba a ir sobre ruedas para la joven, pero pronto las tornas cambiaron, en vez de sacar a patadas a los ingleses, como había vaticinado, Juana y su ejército sufrieron unos cuantos reveses militares. Lo peor de todo es que el 23 de mayo de 1430 fue capturada por los hombres del Duque de Borgoña cerca de Compiègne, al norte de París. Ahí es cuando se dieron todos cuenta de que ni era ni invulnerable, ni invencible, así que llegaron a la conclusión de que lo de "enviada de Dios" más bien no, y sus obras tampoco podían considerarse milagros divinos. Así que tanto los ingleses como sus aliados franceses consideraron que era obra del diablo, de una herética que iba contra los mandamientos de la iglesia ortodoxa a la que había que juzgar y condenar sin perder el tiempo. Condenando a Juana como hereje, demostraban que la coronación de Carlos VII había sido obra de una endemoniada, y por lo tanto no era válida. Por ese motivo no pararon hasta que los borgoñones les entregaron a la prisionera a cambio de un cuantioso rescate, a continuación decidieron someterla a un proceso inquisitorial para demostrar que o era bruja o era hereje, es decir, culpable de todas las maneras.

A finales de 1430, los ingleses la trasladaron a Rouen, en aquellos momentos capital de Normandía, ciudad donde residía el joven Enrique VI y el duque de Bedford regente de Francia. Después de indagar sobre la joven en su pueblo natal, para recoger "pruebas" de su herejía, el 3 de enero de 1431 ya estaban listos los cargos contra ella. La acusaron de haber violado la ley divina al vestirse como un hombre, haber engañado al "sencillo pueblo" haciéndole creer que Dios la enviaba, creer en supersticiones y falsos dogmas, y por último haber cometido "ofensa divina" es decir herejía. Además durante el juicio la acusaron de cometer brujería, invocar demonios, realizar hechizos...
El proceso duró cinco meses, y Juana se enfrentó sola a un centenar de prelados, teólogos, clérigos y jueces, debió defenderse por sí misma, pues se la privó de abogado. Abandonada por el rey al que ayudó, Juana debe defenderse de todos los ataques sola, así que pasadas unas semana sus jueces cambiaron de táctica, dejaron de lados los cargos de brujería y se concentraron en la herejía. El 23 de mayo, se leyeron a la acusada las opiniones de los teólogos y la instaron a retractarse, ante su negativa, a la mañana siguiente se la llevó a un lugar en las afueras de Rouen, y la colocaron frente a la hoguera. Mientras se proclamaba el fallo final, Juana declaró in extremis que se entregaba a la autoridad de la Iglesia y aceptó firmar una retractación.
"Joan of arc interrogation" by Paul Delaroche - [1]. Licensed under Public Domain via Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Joan_of_arc_interrogation.jpg#/media/File:Joan_of_arc_interrogation.jpg
Por ello fue sentenciada a cadena perpetua, condena que podría reducirse en caso de buena conducta, el primer paso de esa conducta era vestirse de mujer. Cuatro días llevaba recluida en la cárcel cuando los jueces la fueron a ver y quedaron asombrados de que vistiera ropajes masculinos, al preguntarle si aún creía en sus "supuestas" revelaciones, Juana les anunció que la misma noche en que regresó a la cárcel, había oído las voces otra vez y que le habían reprochado su traición. Esa afirmación suponía una condena segura, sus carceleros se frotaron las manos, habían conseguido su propósito. En la mañana del 30 de mayo, durante una ceremonia pública celebrada en la plaza del viejo mercado de Rouen, Juana fue condenada como "hereje relapsa" y conducida a la hoguera.
En este castillo Luís XII, recibirá al legado papal, es el mismísimo César Borgia que le trae la bula que le otorgará el "divorcio" de Juana de Francia, hija de Luis XI y hermana del actual rey Carlos VIII. Para poder obtener la bula papal, arguye que tan sólo tenía 14 años cuando se casó y que fue medio obligado, pues su esposa era deforme, jorobada y no podía tener descendencia. La cuestión en sí más bien era otra, a Luís le interesaba volver a estar soltero, pues su primo el rey había muerto y él era el sucesor al trono, además la viuda del rey Ana de Bretaña no estaba nada mal (además aportaba un reino rico y poderoso a la corona, y no era plan de perderlo, pues sin él la corona francesa no era tan poderosa). Así que Luís XII lo primero que tuvo en mente fue casarse con Ana de Bretaña, y empezar a darle herederos a la corona.
El castillo fue trampeando a lo largo del tiempo, incluso perteneció al cardenal Richelieu, será a partir del siglo XVII cuando empezará su decadencia. En 1808 lo que queda del monumento, será entregado al Consejo de Distrito, después de 5 años de trabajos de restauración sin precedentes se ha conseguido darle el posible esplendor que tenía en su mejor época.
Es interesante visitar la Tour de l'Horloge  que nos da paso hacia el castillo central, para ver la exposición sobre la vida de Juana de Arco, a poca distancia, en el Logis Royaux, lo único que queda en pie del Gran Salón es el muro oeste. En este salón, bajo la luz de 50 llamaradas humeantes, Juana de Arco, reconoció al Delfín entre sus cortesanos. Las mejores vistas desde el castillo son desde las ventanas del Fort du Coudray.
Por Lieven Smits (Trabajo propio) [GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html) undefined CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], undefined
Para seguir nuestro recorrido tomaremos las carreteras D7 y D16 para llegar hasta el Château d'Ussé, a tan sólo 15 minutos de viaje. Este castillo con sus torres fortificadas, sus torrecillas y sus pináculos, parece un castillo de cuento de hadas. Tal es así que sirvió de inspiración a Charles Perrault para escribir la Bella durmiente del bosque, su famoso cuento infantil. Fue edificado entre los siglos XV y XVI, por Jean de Bueil en 1462 sobre las antiguas ruinas de un castillo medieval ya existente. Jean de Bueil era capitán general de Carlos VII, después de convertirse en señor de Ussé, su hijo Antoine se casó con Jeanne de Valois, hija natural de Carlos VII y Agnès Sorel, cuya dote consistió en más de cuarenta mil piezas de oro. Pero esta dote no le duró mucho, ya que no paró de acumular deudas y en 1485 debió vender el castillo a la familia de Jacques d'Espinay, chambelán de los reyes Luís XI y Carlos VII, quienes transformaron los rasgos góticos de la fachada por elementos renacentistas. En el siglo XVII se demolió el ala norte, abriendo el patio principal hacia el río Indre y el Valle del Loira. Se plantaron jardines ornamentales en bancales que bajaban hacia el río y se añadió un invernadero de naranjos para completar la transformación de la fortaleza en una aristocrática casa de campo. En este castillo fue donde François-René de Chateubriand escribió sus Mémoires d'Outre-Tombe, cuando era un invitado de Claire de Duras.
El castillo sigue estando habitado, está abierto al público desde febrero a noviembre, y su interior es de varios estilos. Lo más sobresaliente de la visita es el mobiliario, los tapices flamencos y los recuerdos de familia, así como la extraordinaria capilla renacentistas y los jardines diseñados por Le Nôtre, el jardinero del rey y que se encargó de diseñar los jardines de Versalles. En la torre, un grupo de figuras de cera representan escenas de la Bella Durmiente. Yendo hacia el bosque hay una capilla del gótico tardío con una bonita decoración renacentista, que alberga una Virgen de terracota modelada por Lucca della Robbia.