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martes, 14 de octubre de 2014

Saint-Malo: la ciudad de los corsarios reconstruida piedra a piedra tras la II Guerra Mundial


Uno de los lugares más visitados de Bretaña es la ciudad de Saint-Malo, situada en la desembocadura del río Rance, empezó siendo una isla fortificada que controlaba tanto el estuario como todo el mar abierto que se abría a sus pies. Construida con la misma piedra de granito gris que el Mont St-Michel, tuvo que ser reconstruida tras la II Guerra Mundial, piedra a piedra. Su curioso nombre se debe a un monje galo "Mac Low", que en el sigloVI se convirtió en el Obispo de Alet, la antigua cuna de la ciudad moderna fundada a mitad del siglo XII. 



Desde este siglo sus habitantes, a los que se les conoce como "Malouins" se dedicaron a la piratería en contra de los buques enemigos, sobre todo ingleses y holandeses. A lo largo de los siglos, gracias al espíritu de independencia de los habitantes de Saint-Malo, la ciudad adquirió unas libertades y privilegios. Era un pueblo totalmente independiente, tanto del ducado de Bretaña, como de la corona francesa, pues ya en 1308 fueron un pueblo independiente. Más tarde de 1395 hasta 1415 se unieron a la Corona Francesa, concretamente al rey de Francia, Carlos VI, quien otorgaría numerosas franquicias portuarias de la ciudad. Para mantener mejor las franquicias de puerto, los duques de Bretaña construyeron el castillo, que en 1590 fue tomado por los Malouines para declararse "República Independiente" con el lema "ni franceses, ni bretones, si malouins", durante 4 años, hasta la abjuración del rey Enrique IV.Ciudad de corsarios como Surcouf y René Duguay-Trouin y de grandes navegantes como Jacques Cartier, descubridor de Canadá, o Gouin de Beauchesne, descubridor de las Islas Malvinas (llevan el nombre de sus primeros habitantes "malouins" en 1701, y que fue el primero en doblar el Cabo de Hornos de oeste a este ese mismo año,  o Mahé de Bourdonnais que después de mucho navegar por los mares del sur se convirtió en gobernador de Île de France (la actual Isla Mauricio) y de Île de Bourbon (la de Reunión).
Pierre de Maupertuis que en 1736 dirigió la expedición a Laponia para medir la longitud de un arco del meridiano terrestre de 1º de longitud angular para verificar la hipótesis de Newton de que la tierra es una esfera achatada por los polos. Muchos marinos de Saint-Malo se fueron hacia Terranova, y durante años se dedicaron a la pesca por esa zona, tal y como podemos comprobar en una exposición permanente que hay en el Faro de Cap Fréhel.

Saint-Malo ha sido cuna de grandes marinos, que no de piratas, la diferencia entre Pirata y Corsario, estriba en que el primero robaba por cuenta propia, es decir que las ganancias eran para él y su tripulación, solían ser gente de bajo estrato social. Mientras que el Corsario en cambio, era un marino particular, contratado y financiado por un Estado en guerra para causar pérdidas al comercio del enemigo y provocar el mayor daño posible en sus posesiones. Aceptaba las leyes y usos de la guerra y ofrecía una fianza en señal de que respetaría las ordenanzas de su monarca. Su actividad finalizaba al momento de firmase la paz entre los países que estaban en guerra, aunque algunos continuaron hostigando al enemigo en tiempos de supuesta paz...


Era tal el hostigamiento que sufrió Inglaterra, que decidieron atacar Saint-Malo para destruirlo, llenaron un barco con explosivos, cañones y metralla para hacerlo chocar contra la ciudad, pero no tuvieron suerte el barco embarrancó y la carga se mojó no pudiendo ser utilizada. España, también sufrió el ataque de los corsarios malouins, en uno de esos ataques Jean Fleury abordó en 1523 a la altura del Cabo de San Vicente a un grupo de tres carabelas, que
transportaban el Tesoro de Moctezuma, con 300 kilos de perlas, 230 kilos de oro en polvo, tre cajas con lingotes de oro, diez de plata y varios cofres llenos de joyas, aunque los más valioso fue la documentación de Hernán Cortés sobre la toma de Vieja España, y la cartografía que empleaban los marino en sus viajes a América. El robo de esta información secreta fue un mal trago para Carlos V, que no lo olvidaría nunca y se transformó en una obsesión para el rey. Al final el "pirata" cayó en 1527 a manos del capitán vasco Martín Pérez de Irizar, en alta mar cerca de Cádiz. Lo llevaron a Sevilla, allí confesó que había hundido más de 150 barcos. Se le notificó al rey su apresamiento y el rey envió un mensajero con la orden de ejecutarlo allá donde lo encontrara, lo que ocurrió en Colmenar de Arenas, hoy Mombeltrán, en la provincia de Toledo, donde fue ahorcado.

La catedral de Saint-Vincent es muy peculiar, la verdad es que lo primero que te llama la atención es que entre los contrafuertes exteriores de una de las fachadas hay tiendas de souvenirs, dulcerías, pastelerías. Luego cuando la rodeas ves que del antiguo claustro queda poco, apenas una hilera de columnas, y para acceder a la nave de la iglesia, tienes que bajar unos cuantos escalones, la verdad es que es la primera catedral de estas características, pues siempre para acceder a la catedral el simbolismo de hacerlo a través de una escalera da la sensación de acercamiento al cielo. Otra curiosidad son las lápidas que honran al corsario Duguay-Trouin, y otra que honra al descubridor de Canadá. Durante la Revolución Francesa por estas tierras también se extendió el reinado del terror, en el Bastión de San Luis se instaló la guillotina, por la que pasaron unos 300 desdichados, el comité revolucionario también decidió que un cambio de nombre le iría bien al pueblo, el primero Port-Malo, luego pasaron a llamarlo Common-de-la-Victoire y Mont Mamet, por suerte más tarde se quedó con su nombre original. Durante largos periodos la ciudad permaneció tranquila, desarrollándose económicamente muy por encima de otras, era la "perita en dulce" de la corona francesa pues era la que aportaba más dinero a la corona. Saint Malo ha sido hostigada en numerosas ocasiones por ejércitos enemigos, y casi siempre ha sobrevivido. 
En 1661 un incendio asoló gran parte de la ciudad, se le conoce como "la Grand Brulerie", y pasó por un descuido, era 27 de octubre, las 5 de la tarde Marie Chaunacé (a la que se conocerá como Marie de Bourdeaux) está hirviendo trementina, de pronto el liquido se inflama y provoca un fuego que corre por la calle principal, el fuego dura 13 horas y afecta a 237 casas. Desde ese momento y mediante edicto real se prohibe la construcción de las típicas casas de madera que podemos ver por toda bretaña y se manda construir todo en piedra. 

"RAF attack Saint Malo 31 Jul 1942" by Image source: British official photo from OWI. - This image is available from the United States Library of Congress's Prints and Photographs division under the digital ID fsa.8e01170.This tag does not indicate the copyright status of the attached work. A normal copyright tag is still required. See Commons:Licensing for more information.العربية | čeština | Deutsch | English | español | فارسی | suomi | français | magyar | italiano | македонски | മലയാളം | Nederlands | polski | português | русский | slovenčina | slovenščina | Türkçe | українська | 中文 | 中文(简体)‎ | 中文(繁體)‎ | +/−. Licensed under Public Domain via Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:RAF_attack_Saint_Malo_31_Jul_1942.jpg#/media/File:RAF_attack_Saint_Malo_31_Jul_1942.jpg
Pero lo peor que le pudo pasar a la ciudad sucedió en agosto de 1944 la histórica ciudad amurallada de Saint Malo, la joya más brillante de la Costa Esmeralda de Bretaña, Francia, fue casi totalmente destruida por el fuego. 
Si las fuerzas estadounidenses que atacaron no hubieran creído un falso informe en el que les informaban de que había miles de alemanes dentro de la ciudad, ésta se habría salvado. Los aliados hicieron caso omiso de los consejos de dos ciudadanos que llegaron a sus líneas e insistieron en que había menos de 100 alemanes - los miembros de dos unidades antiaéreas - en la ciudad, junto a cientos de civiles que no podían salir porque los alemanes había cerrado las puertas de la ciudadela. Así que decidieron rociarla a proyectiles incendiarios, aquí fue donde se experimentó por primera vez con el Napalm, las magníficas casas que poblaban la ciudad, con sus escaleras de madera, sus paneles de robles, sus muebles antiguos llenos de porcelana fina que habían pasado de generación en generación acabaron bajo los escombros. El incendio de la biblioteca acabó con treinta mil valiosos libros y manuscritos, se cuenta que las cenizas de papel volaron millas mar adentro.
De los 865 edificios que había dentro de las murallas, sólo 182 quedaron en pie, aunque estaban dañados en alguna de sus partes. En este página  podréis conocer más sobre lo ocurrido, del antes y del después de la guerra.



 El comandante de la guarnición, coronel Andreas von Aulock, y que era el representante europeo de General Motors antes de la guerra, dirigió las operaciones del complejo subterráneo. 
A día de hoy, una parte de los ciudadanos de Saint Malo creen los alemanes quemaron deliberadamente la ciudad como un acto de venganza cuando se dieron cuenta de que iban a ser derrotados. Pero todas la evidencias está en contra de esto ya que hubo muchos testigos oculares de la lluvia de bombas incendiarias lanzadas por los estadounidenses desde el este, sur y oeste de la ciudad y los restos de un gran número de estos misiles fueron encontrados posteriormente en las ruinas e identificados por los expertos. Era algo ilógico pues el coronel Von Aulock, había instado a los ciudadanos franceses, en varias ocasiones a abandonar la ciudad, advirtiéndoles del horror de la lucha callejera, como él había sido testigo en Stalingrado. Pero muchos de ellos habían preferido quedarse porque sentían que estarían más seguros en las vastas bodegas profundas creadas por  los corsarios famosos de Saint Malo para almacenar su botín, que en el campo abierto, donde podía acabar siendo un campo de batalla. También temían que sus casas pudieran ser saqueadas si se quedaban vacías. Von Aulock decretó que cualquiera de sus hombres saqueaba sería fusilado, como lo haría cualquier NCO o funcionario que descuidó su deber a este respecto. El saqueo tuvo lugar, pero los culpables fueron principalmente civiles. 
Los alemanes, sin embargo, causaron daños considerables en otros aspectos. El 6 de agosto, un dragaminas en el puerto bombardeó la aguja de la catedral que cayó, causando grandes daños a la tela. La excusa fue que la torre estaba siendo utilizada como un puesto de observación por "terroristas". Von Aulock se puso furioso y le dijo a comandante Breithaup, de la flotilla de dragaminas 12 que el acto "apenas cubría a la marina alemana de gloria." 

Las instalaciones portuarias, incluidas las compuertas masivas, fueron voladas por los alemanes el 07 de agosto, y un número de barcos se hundieron allí, asegurando así que el puerto no podría ser utilizado por los aliados. Tras una escaramuza de unos "terroristas" que dispararon a los alemanes, el coronel decidió que todos los hombres de entre 16 y 60 años que aún estuviesen en la ciudad, debían internarse en el Fort National, en un islote cerca del castillo al que solo se puede acceder durante la marea baja. Por desgracia la fortaleza estaba en medio del fuego cruzado entre los dos bandos, e inevitablemente sufrió daños por los bombardeos, murieron 18 hombres, para recordarlos hay una placa conmemorativa con sus nombres.  Al final cuando los aliados entraron en la ciudad, sólo contemplaron ruinas, la batalla continuó bajo la ciudad subterránea un par de días más hasta que los alemanes se rindieron. 

En este mapa podemos ver como está distribuida la ciudadela de Saint Malo. Tiene la particularidad de estar amurallado en forma circular, la construcción data del siglo XIII. Lo mejor es entrar por la Porte Saint Vincent. Esta puerta fue construida en 1708, dos escudos aparecen en la parte frontal de la puerta, a la izquierda las Armas de la Ciudad (el rastrillo coronado por el armiño de los duques de Bretaña) y a la derecha el símbolo del ducado de Bretaña. Al lado de esta puerta está el castillo, del siglo XIV es un antiguo vestigio de las murallas medievales, aunque en realidad es una gran torre a la que se la conoce como el Petit Donjon, alberga un museo municipal sobre la historia de la ciudad, además del ayuntamiento de la ciudad. Para visitar Saint-Maló tenemos varía opciones, una de ellas sería recorrer todo el perímetro de las murallas, y otra recorrer las callejuelas de la ciudad. 


 Yo propongo hacer las dos cosas, tal vez la parte más interesante de murallas a recorrer sean las que dan a la Plage de Bon-seccours, entre el Bastion de Hollande y la Tour Bidouane, porque desde estas murallas o remparts podemos contemplar la subida o bajada de la marea, y si queremos, (siempre que la marea este bajando) acceder a la isla del Grand Bé y la del Petit Bé. Además en la Tour Bidouane hay una exposición sobre la II Guerra Mundial muy interesante, me habría gustado tener más fotos, pero la persona que vigilaba estaba muy pendiente, ¡suerte de los nuevos smartphones!... 


Desde la Tour Bidouane recorrimos todo el camino de las murallas hacia el Bastion de Hollande, donde hay un jardín en el que la gente se tumba sobre el césped a descansar, o a tomar el sol mientras espera a que suba o baje la marea. Durante ese recorrido pudimos ver como la Isla del Grand  era accesible para su visita al ir bajando la marea, si quieres visitarla tienes que tener en cuenta el tiempo de que dispones antes de que vuelva a subir la marea, pues es bastante peligroso el que te pille en medio del camino la subida, que suele ser bastante rápida, además de que éste es uno de los lugares del mundo donde más diferencia hay entre la marea alta y la baja.


En el Grand Bé está enterrado Chateaubriand, veinte años antes de su muerte expresó su deseo de ser enterrado en ella, en una parcela de tierra frente al mar, para así poder continuar sus conversaciones con él, a lo largo de la eternidad. El 18 de julio de 1848 cumplieron con su deseo. No busquéis una tumba con su nombre, tan sólo hay una lápida con una cruz de granito encima. Ironías de la historia, él, que se quiso retirar en la isla para tener paz y tranquilidad, tuvo que compartir lugar de reposo con baterías de artillería, y búnkers, y justo encima suyo colocaron un parapeto con aspilleras en el que se instaló un potente proyector.
Debido a las limitaciones de espacio, los edificios dentro de las paredes tienden a ser más altos de lo que se podría esperar. Tal y como se ven, están casi totalmente reconstruidos; tras las dos semanas de bombardeos que obligaron a la rendición alemana en 1944, el ochenta por ciento de la ciudad tuvo que ser reconstruida piedra a piedra. Bajo un cielo gris, las estrechas callejuelas pueden aparecer sombrías, pero en pleno verano o al atardecer su luz las convierte en un lugar casi irreal.