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martes, 7 de octubre de 2014

Bretaña (III): Vannes y los alineamientos de Carnac








Esta hermosa ciudad se encuentra situada en la orilla septentrional del Golfo de Morbihan, en la desembocadura del río Marle a 15 km del Océano Atlántico. La ciudad de Vannes tiene una larga historia, ya que fue fundada en el siglo I a.C. bajo el nombre de Darioritum, que se desarrolla sobre una colina (actualmente sería el barrio de Saint Patern) y que el siglo V pasó a denominarse Venetum, nombre que tiempo más tarde derivó en el actual nombre de Vannes. Refundada por los romanos después de su victoria sobre los Venetos, en el 56 antes de Cristo, cuando las legiones romanas conquistaron toda la región de Armórica. en el siglo III ya había un Castrum para proteger sus habitantes de los ataques de los Bárbaros. Después de la caída del Imperio romano en el siglo V, la antigua Daritorium se convierte en un arrabal pues la gente se refugia entre las fortificaciones del castrum
 


Entre 1341 y 1364 las guerras de sucesión arruinan la economía del Duque de Bretaña, entonces dos familias se disputan el título de Duque. Vannes será asediada varias veces, Juan IV, sale victorioso y decide construir el Castillo de l'Hermine, agranda las fortificaciones hacia el puerto que en ese momento goza de una gran actividad.
En 1532 Francisco I, se hospeda en Vannes para preparar el tratado que unificará a Bretaña con Francia, a finales del siglo XVII, el exilio de los parlamentarios bretones, bajo la orden de Luís, XIV da un nuevo empuje a la villa, se construyen numerosos hoteles particulares para poder alojarlos, y la ciudad se extiende fuera de las murallas. Es en esta segunda mitad del siglo XIX cuando Vannes crece, hay un desarrollo urbano importante gracias a la llegada del ferrocarril en 1862 junto con las instalación de dos regimientos de artillería. En estos años se inaugura el ayuntamiento, la prefectura y el tribunal. Vannes consigue sobrellevar bien los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, al no ser un punto estratégico pasa más o menos desapercibida para ambos bandos.

Llegamos a Vannes por la tarde noche, y fuimos directamente al hotel que estaba al lado de la estación de tren, otro Ibis Styles, bueno, bonito y bien de precio con el desayuno incluido. En lugar de quedarnos en él cogemos el coche para ver un poco la ciudad, para nosotros aún es pronto, sólo son las siete y media, para los locales ya no... En el hotel nos indican que un buen lugar para cenar es el puerto, y para allá que vamos. Después de pasear un poco, e ir mirando locales y cartas, nos adentramos un poco en la ciudad entrando por la Porte Saint Vicent, a la derecha encontramos La Tour Trompette, una crêperie con una terraza interior que está rodeada por la muralla y la torre medieval, que es un monumento histórico. Las galettes y las crêpes están buenísimas y son bastante grandes, así que media jarra de sidra, una galette cada uno y una crêpe dulce a compartir nos sale por menos de 30 euros. El local interior está ambientado con armaduras y blasones, y si vas al baño puedes leer un cartelito que te dice "aquí se encerraban a los condenados a muerte"...os aseguro que el espacio era mínimo, sólo cabía la taza del WC y un pequeño lavamanos, no me habría gustado quedarme encerrada allí.
Al día siguiente después de un buen desayuno y de meter las maletas en el coche nos fuimos a visitar la ciudad, aparcamos el coche en la Rue François Decker, justo delante de las murallas y de la Torre del Condestable a los pies de la cual, en el antiguo foso ahora hay un jardín francés precioso por el que también discurre un canal de agua. Una vez aparcado el coche, nos dedicamos a pasear bajo las murallas por el magnífico jardín, la caseta de los jardineros se encuentra en lo que eran los antiguos lavaderos de la ciudad, les lavoirs, que se construyeron entre 1817 y 1821, las lavanderas trabajaban bajo una galería cubierta para aclarar el agua en el río. 
 La ciudad de Vannes es de las pocas que conserva 3/4 partes de sus murallas, algunas partes están reconstruidas pero no por ello dejan de impresionar. Al lado de los lavoirs está la Porte Poterne, que no presenta ningún sistema defensivo, en la parte interior de la puerta hay una pequeña virgen con el niño sobre el arco, las paredes de esta parte de las murallas serán "vendidas" o alquiladas para que los habitantes de la ciudad construyan sus casas tocando la misma muralla.
Porte Prison
En lugar de entrar por esta puerta, decidimos voltear las murallas para entrar por la Porte Prison. A lo largo de las murallas se distingue la Tour du Connétable, (la torre del condestable), que es la más alta de todas las torres de la muralla, del siglo XV, era a la vez una torre de defensa y una torre residencial. Su nombre viene del condestable Arthur de Richemont, que fue Duque de Bretaña de 1457 a 1458. Toda la parte superior está decorada con almenas. Tiene cinco plantas, en el corazón del edificio estaba la vivienda, en la tercera planta era donde recibían, hay unas pequeñas ventanas en parteluz, en ella también se alojaba la policia y había una gran chimenea. En la parte inferior había una batería de cañoneras que no eran visibles desde el exterior. En el siglo XVIII la torre se convirtió en prisión, en el XIX pasó a manos privadas hasta que el ayuntamiento decidió comprarla para ponerla a disposición de sus conciudadanos como sala de exposiciones. Después de la torre del Condestable viene la Tour Joliette, construida en el siglo XV, en ella podemos ver un trozo de muro con trozos de granito y ladrillos, esta es la parte más antigua de la fortificación, construida en el siglo III, en época galo romana.
Por fin llegamos al lugar por donde se entraba a la ciudad, la Porte Prison, se llama así porque durante la Revolución Francesa fue utilizada como tal. En un principio la puerta tenia dos torres circulares como la de la derecha, pero a finales del siglo XIX fue amputada pues había sido cedida a propietarios privados que no la supieron mantener en condiciones, erigida entre  los siglos XIII y el XV con granito gris, alojaba el cuerpo de guardia del condestable. Durante la época de Ana de Bretaña se inserta el escudo del ducado encima del arco de medio punto. Debería ser imponente el pasar por ella en su buena época, con su puente levadizo, y llena de guardias custodiándola.


Subimos hacia la Cathédrale St. Pierre que fue reconstruida a finales del siglo XII sobre la base del antiguo edificio, es por ello que alberga una diversidad de estilos. En el dibujo  de se puede ver en colores diferentes de que siglo es cada parte. La parte mas antigua es el campanario (románico del siglo XII), la fachada reconstruida a mitad del siglo XIX en estilo neo gótico. En el interior, la nave y el coro son del siglo XV, el transepto se agrandó en el XVI y se le unió la capilla del Santo Sacramento, esta capilla de estilo renacentista alberga la tumba de San Vicente Ferrer, monje dominico nacido en Valencia y que murió en Vannes allá por el 1419, y fue más tarde canonizado (1456).  La capilla más sencilla y a la vez que más impresiona tal vez sea esta, toda blanca sin adornos superfluos lo que más me gustó fue la cúpula. Al lado de la catedral está la Cohue, esta palabra designa en bretón de la Edad Media un lugar de mercado, edificado en el siglo XIII albergaban un mercado en la planta baja, con el exilio de los parlamentarios de bretaña desde 1675 a 1689, la sala alta se utiliza como parlamento, más tarde en el siglo XIX será transformado en el teatro municipal. Desde 1986 alberga el Museo de Bellas Artes de Vannes, con obras de Delacroix, Monet, Saintin...
Cerca encontraremos la Place Henri IV con numerosas casas, a cual más bonita y colorida, con los travesaños de madera a la vista, con sus tejados a dos aguas, y estatuas talladas en los pórticos 

   


El símbolo de la ciudad son estos dos personajes que sobre salen de la fachada de esta casa, son Vannes y su mujer. En frente de ellos está la casa donde San Vicente Ferrer vivió sus últimos años, la conoceréis porque hay un pequeño altar con una estatua suya, además han dedicado la plaza a la ciudad de Valencia.

Vannes tiene más edificios interesantes como el Château Gaillard, que alberga el museo de historia y arqueología, construido todo en piedra por Jean de Malestroit, obispo de Nantes y canciller del Duque Jean V, durante la primera mitad del siglo XV. La Place des Lices, donde al igual que en Rennes, se solían hacer las justas y torneos entre caballeros pues quedaba al lado del antiguo Château de l'Hermine, el actual está entre la Porte Calmont y la Porte Poterne. Si seguimos por la calle que sale de la plaza llegaremos a la Porte St. Vicent, dedicada al patrón de la villa San Vicente Ferrer, el blasón representa un armiño (hermine) símbolo de Bretaña, coronado con tres torres que simbolizan la villa fortificada. Desde ella salimos a la Place Gambetta que nos muestra el puerto de la ciudad, un puerto deportivo, pues se trata de un canal, el más se encuentra un poco más allá. EL Ayuntamiento, la Prefectura y la Iglesia de Saint Patern se encuentran fuera murallas. Éstos dos últimos se encuentran en el Quartier St. Patern, el barrio más antiguo de la ciudad, aquí es donde se situó la villa fundada por los romanos en el siglo I antes de Cristo, lleno de casas típicas del siglo XV, durante años albergó la zona donde los militares y las guarniciones iban a divertirse y a beber (podemos decir que ahora también es una zona de ocio, llena de bares y restaurantes).
 Una de las cosas más curiosas que he visto en una catedral ha sido lo que veis en las siguientes fotos, un resumen gráfico de todo lo que ha sucedido a lo largo de los siglos en el mundo, eran una media docena de murales como éstos, y os aseguro que estaba toda la historia del mundo, incluidas guerras, pestes, papados, reinados... una buena chuleta para conocer la historia del mundo, (¡hay! si la hubiera tenido cuando era estudiante, mis notas habrían mejorado muchísimo...). Es que está todo, el Imperio Otomano, el descubrimiento de América, los Concilios Vaticanos, el Renacimiento, los Absolutismos, el Siglo de las Luces, el Racionalismo... me habría quedado horas mirándolo. No sé quien habrá sido el autor, pero se merece un monumento.

De Vannes nos fuimos a Carnac, está muy cerca, apenas media hora de camino pero antes de visitar los alineamientos, nos fuimos hacia el pueblo, era la hora de comer. Aparcamos en una zona habilitada para autocaravanas, y en nada nos encontramos con la oficina de turismo, pero estaba cerrada! y es que en Francia se toman los horarios muy en serio, y de 12,30 a 14,00 se cierra y si quieres algo te adaptas al horario. Delante de la oficina turística esta la Iglesia de Saint Cornély, del siglo XVII construida sobre una anterior románica, está dedicada al santo protector de los bovinos, San Cornelio. Para que quede muestra de ello, encima de la entrada principal nos encontramos una figura del santo acompañado de dos bueyes. En frente de la iglesia había una crêperie interesante donde comer, estaba llena de un público bastante mayorcete, vamos de la tercera juventud. Así que nos decidimos buscar otro sitio más tranquilo, y lo encontramos y algo diferente pues ya llevábamos días con las galettes y las crêpes y nos apetecía cambiar un poco.  buen lugar es el restaurante pizzeria La Gourmandine, las ensaladas y las pizzas no están nada mal, y los postres muy buenos también. Como ahora ya estaba abierta la oficina de turismo nos acercamos a pedir información y mapas de la zona. 
Ahora sí, que ya estábamos preparados para recorrer los alineamientos megalíticos más importantes de Europa.
Los alineamientos de Carnac fueron erigidos en el Neolítico, entre V y el III milenio a. C. por comunidades sedentarias que se dedicaban a la ganadería y a la agricultura. Aquí encontraremos menhires, dólmenes, túmulos...

Para conocer un poco de que va el tema definiremos que es cada uno.
Alineamiento: piedras dispuestas en posición vertical y que forman una fila. 
Cairn: monumento de piedra con el que se cubrían las sepulturas.
Cámara: espacio sepulcral  donde se depositaban los elementos funerarios.
Dolmen: (en Bretón "mesa de piedra") cámara que a veces precedía un pasillo funerario y que se encontraba limitada por piedras horizontales. Menhir: (en Bretón "piedra larga").

Según la leyenda de San Cornelio los megalitos de Carnac eran romanos petrificados (por ello se les conoce como los Guerreros de Julio César), según las creencias locales eran piedras misteriosas, pero los eruditos de principios del siglo XIX pensaron que podrían tratarse de templos celtas. El enfoque científico de Prosper Mérimée (sí, el que fuera amigo de la emperatriz Eugenia de Montijo, el autor de Carmen, la novela corta en la que más tarde Bizet basaría su gran ópera, era un erudito en muchos temas, estudió Derecho y varias lenguas como el griego, el árabe, el inglés y el ruso, gracias a ello fue uno de los primeros traductores de numerosos libros de lengua rusa al francés. Durante el mandato de Napoleón III fue nombrado senador gracias a la amistad que tenía con la emperatriz, y en 1834 se convirtió en inspector general de monumentos históricos, cargo que conservó hasta 1860, lo que le llevaría a viajar mucho por Francia y por el extranjero, uno de los países que más visitó fue España. A él se le debe el redescubrimiento en 1841, de los famosos tapices medievales de La dama y el unicornio, ahora los podemos encontrar en el Museo de la Edad Media de París.
El enfoque científico que don Prosper le dio a los megalitos hace que el Estado aplique una política de adquisición y conservación a partir de 1830. Durante el siglo XX, la zona se restaura y acondiciona, y gracias a ello hoy nos es posible comprender un poco mejor las construcciones del Neolítico. Justo en frente del parking se encuentra el conjunto de Le Ménec, este es el más  importante, consta de 1,050 piedras organizadas en una longitud de 950 m. El pueblo de Le Ménec se fundo dentro del recinto, compuesto por 71 bloques casi contiguos. Este recinto de forma ovalada se encuentra desplazado hacia el sur con respecto a las once filas de menhires que desembocan en él. Uno de los bloques es conocido como el Gigante de Le Ménec, pues mide tres metros y medio y se cree que puede ser anterior al propio alineamiento. La variedad de menhires es amplia y oscila de los 4 metros de la piedras más occidentales a los de 0,90 m de las que se encuentran en la zona más oriental.
Entre este alineamiento, y el de Kermario, hay que fijarse bien en pequeños letreros de madera que a veces cuestan de ver para ir descubriendo pequeñas maravillas escondidas y que se salen de la ruta que todos siguen. Una de ellas es el Dolmen o Tumulo de Kercado, está al lado del Château de Kercado o Kergado, para llegar al mismo tienes que atravesar una propiedad privada en la que a la entrada hay un restaurante hindú (si, sí, como lo leéis yo también aluciné un poco, la verdad) lo curioso del caso es que para acceder al túmulo hay una pequeña caseta por la que debes entrar, allí en varios idiomas te piden que cojas una cartulina con la información del túmulo y pases unas vallas, y que si te ha gustado la visita dejes un euro como agradecimiento,  la verdad es que es poco conocido,nosotros decidimos adentrarnos, después de andar unos metros por un bosque que parecía encantado, llegamos a él. Había un par más de parejas visitándolo, y nos turnamos para entrar, pues como se puede ver en las fotos la entrada es pequeña y tienes que ir completamente encorvado para poder hacerlo, por suerte cuando llegas a la sala central te puedes poner de pie,la sensación puede parecer agobiante pero os aseguro que no lo es, hay espacio para 3 o 4 adultos. Eso sí, tened cuidado al salir, porque cuando llegáis al final, y la luz os ciega un poco tendréis tendencia a levantar la cabeza y ahí os daréis en toda la cabeza, (lo se por experiencia, y os puedo asegurar que la roca está muy, pero que muy dura!).


Kermario se sitúa al este de Le Ménec, y aunque no es el más importante sí es el más visitado debido a las impresionantes dimensiones de sus monolitos. Este conjunto se compone de 10 hileras, sumando 982 menhires en total a lo largo de 1,2km. Aquí se encuentran las piedras mas grandes de Carnac, de hasta 7m de altura. Al igual que los menhires de Le Ménec, éstos descienden en altura a medida que se sitúan al este, en el que se sitúan tres grandes rocas perpendiculares al conjunto. Dentro de este grupo se encuentra también el cuadrilátero del Manio un túmulo funerario cerrado por piedras de 1m, cercano a éste se encuentra el gigante del Manio un único menhir de 6m independiente del resto. Entre el alineamiento y el Manio aparece el estanque de Kerloquet construido en el siglo XIX rompiendo parte del asentamiento. Los alineamientos de Kerlescan constan de 13 filas de menhires, hay unos 540. En el extremo occidental se encuentra un cromlech con 39 menhires, ésta es la alineación mejor conservada de todas .El Petit Ménec se sitúa en un bosque ligeramente aislado del conjunto principal, recientemente restaurado, existe en él cierto paralelismo con Le Ménec, de aquí su nombre, aunque tan sólo cuenta con 100 menhires. Se supone que esta zona es una ampliación de Kerlescan.


Para saber un poco más de menhires, alineamientos, etc..., en este link hay donde escoger. Los que os he mencionado son lo más conocidos al estar todos a los pies de una carretera, pero en el triángulo que forman los pueblos de Plouharnel, Ploëmel y Crac'h hay menhires, dolmenes, túmulos y alineamientos por doquier, sólo hay que pillarse el mapa de la región e ir buscando como en un juego de pistas.