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jueves, 4 de diciembre de 2014

París y la rue Mouffetard: Hemingway, Joyce, Orwell...tesoros, convulsiones y amoríos varios...

Hoy os propongo una excursión de domingo por la mañana, y no hace falta salir de París. Tiene que ser en domingo porque es cuando esta zona está más animada, más esplendorosa, más viva...
Para que el recorrido sea más cómodo es mejor hacerlo bajando la calle, estamos en lo alto de la Montaigne Ste. Genèvieve, en el antiguo pueblo de Saint Médard. Este antiguo pueblo apareció después de que se construyera una capilla dedicada a Saint Médard, y que alojaba parte de sus reliquias. Alrededor de la capilla se formó una aldea, estaba en las afueras de lo que por aquel entonces era el París medieval. Es uno de los pueblos más antiguos de la capital, y estaba a los pies de la calzada romana que llevaba a Roma vía Lyon (y que correspondería con la actual rue Mouffetard). Hay que imaginarnos un lugar pequeño, rodeado de campos arados, prados y viñedos, con algunas casas de campo situadas a orillas del río Biévre (actualmente subterráneo). Durante el siglo XV ya está considerado como un suburbio de la capital, donde se encuentran los centros de producción y los artesanos, así mismo el pueblo acogió a todos lo oficios que se consideraban "pestilentes" o contaminantes para la ciudad de París. Es decir que los oficios que fueron prohibidos en París, como carniceros cuyos callos se lavaban en el río, así como las vísceras de los animales, curtidores, peleteros, tintoreros, tejedores... fueron exiliados a las afueras de la ciudad. Y que mejor lugar que Saint Médard, cercano a la urbe y con un pequeño río cuya agua era esencial para estos oficios.  Pero no solo de estos oficios vivirá el barrio, a lo largo de la Rue Mouffetard se asentaran los cabarets y tabernas donde descansar y divertirse olvidándose del trajín diario y de la miseria. Será en el siglo XVII cuando el barrio se anexará a París, y se empezará a urbanizar la zona. En el siglo XIX el carácter popular de la zona cada vez será mayor hasta llegar a nuestros días.
Empezaremos por la Place de la Contrescarpe, una plaza sencilla pero a la vez encantadora, en la que confluyen varias calles interesantes por los que vivieron en ellas. Como en el número 74 de la Rue Cardinal Lemoine, donde se alojó por un tiempo Ernest Hemingway y su primera esposa, tal y como indica la placa que hay al lado de la puerta azul eléctrico. En el número 71 de esta misma calle James Joyce acabó su gran obra "Ulises". Un hotel encantador en el que alojaros seria el Hôtel des Grandes Écoles, situado cerca de la plaza, un hotelito particular típico, con sus jardines y terrazas. Parece mentira que estemos en pleno centro de París.
Otro personaje asiduo del barrio fue George Orwell, que se alojó en un hotel de la Rue du Pot-de-Fer en 1929,  para dedicarse a ser escritor, trabajando como lavaplatos en el Hotel Lotti, en el número 7 de la Rue de Castiglioni. Aquí escribió "Sin blanca en París y Londres" donde describe como vivió en la ciudad, con poco dinero.
En la Rue Descartes, entre una farmacia y un bar de copas, en el número 47 encima de una puerta de color verde botella, hay una placa que nos indica que en esta zona estuvo la Porte Bordelles, una de las puertas de la muralla de Felipe Augusto. Así mismo si queréis ver algún resto de lo que queda de esta muralla podéis hacerlo en la Rue Clovis cerca de los números 3 y 7.
En esta plaza hay un edifico datado del año 1200, está en el número 1 y era el famoso cabaret La Pomme de Pin, aquí acudían Molière, Racine, Ronsard, Rabelais y otros tantos literatos pertenecientes a la Pléiade. Al otro lado de la plaza hay un letrero donde podemos leer "Au Negre Joyeux", y debajo entre las dos ventanas un cuadro con un sirviente negro que sirve a una dama. Aquí había una de las primeras fábricas de chocolates, en 1748 (ahora es un supermercado). El rótulo está considerado como un monumento nacional, y está protegido, pero no se libra de polémica pues están sopesando el retirarlo por ofensivo para la comunidad negra.
Ahora sí que dejaremos la Plaza de la Contraescarpa, para coger la Mouffe', es decir la Rue Mouffetard, así es como suelen llamarla los parisinos. El curioso nombre viene de "mouffle", que era como se llamaba antiguamente al hedor que venía del río Bièvre al pie de la colina, donde los desolladores, curtidores, carniceros, tintoreros y otros oficios similares ejercían su trabajo. Estos oficios en un principio se desarrollaban en el París medieval, pero debido a los malos olores de esta industria así como la  contaminación que hacían fueron desterrados al barrio de Saint Médard.
Bajando por la Mouffe' llegaremos al número 52, al lado de una tienda de recuerdos con el nombre de Par'ici (sin comentarios!) hay una puerta estrecha de color verde oscuro, si por casualidad esa puerta esta abierta podréis contemplar un pasaje interior ajardinado (es difícil, pero no imposible).
En la acera de enfrente ahora vemos un edificio moderno, que no pega mucho con el resto de la calle, este edificio tiene su historia. El 24 de mayo de 1938, el antiguo edifico empieza a demolerse para construir uno nuevo, los obreros empiezan su trabajo por una pared que tienen que tirar abajo. Su sorpresa es mayúscula cuando entre los escombros encuentran más de 3.500 monedas de oro, estas monedas aparecen acompañadas de unos legajos testamentarios de Louis de Nivelle, un noble jansenita que era secretario y consejero del rey, además de alguacil de la cancillería del palacio. Y que murió el 10 de septiembre de 1757 poco después de esconder dicho tesoro en la que había sido su casa de soltero. Tras el descubrimiento de dicho tesoro los obreros reclamaron la mitad del mismo, y que el resto se repartiera entre los posibles herederos legales. El problema era encontrar a dichos herederos, para ello se contactó con genealogistas y abogados para solucionar el problema. Pues ya se sabe que cuando hay dinero de por medio aparecen herederos de debajo de las piedras. Al final el tema se solucionó a través de juicios, y casi tres siglos después de la muerte de Nivelle el Tribunal Civil de la Seine dictaminaba que el 83% del tesoro se repartiría entre los 84 herederos encontrados, el resto  entre el propietario del inmueble que era el ayuntamiento de París y los obreros.
Seguimos nuestro camino y nos encontramos en una esquina con la Fontaine du Pot-de-Fer. Esta fuente es una de las 14 fuentes que Catalina de Médicis mandó construir para así poder abastecer el Palacio de Luxemburgo.
Después de la fuente, unos metros más abajo nos encontramos con el cuartel de la Guardia Republicana, en el número 61.  El cuartel ocupa el solar del convento de las Hermanas de la Misericordia. Dicho convento fue fundado en el siglo XVII y sus religiosas se dedicaban al cuidado de enfermos y necesitados. A principios del siglo XVIII los edificios estaban en mal estado y como la comunidad no tenía suficientes medios, solicitaron a Madame de Maintenon, la amante de Luis XIV, un poco de ayuda. La marquesa consigue que los gastos sea sufragados por la tesorería general y nombra al teniente D'Argenson el control de las obras. El teniente fue al convento para estimar el coste de las obras, durante la visita D'Argenson se prendó de una hermosa novicia a la que instó a escaparse para seguir con su historia amorosa. La abadesa se percató de ello, e impidió que la novicia escapara. D'Argenson enojado le informó a la abadesa que se suspendían las obras. La abadesa estaba en un brete, dejar marchar a la novicia con su amante y poder continuar las obras de reforma. O bien impedir que el convento perdiera una novicia, y práctica como era decidió optar por dejar a los amantes tranquilos y tener su convento rehabilitado. El convento fue clausurado durante la Revolución y pasó a ser el cuartel de la Guardia Republicana que actualmente vemos.
Seguimos paseando por la calle, en el número 69 hay la insignia de un viejo roble, en este lugar había un club revolucionario allá por el 1848, y un baile hasta el 1822. Este cartel en nuevo, el viejo tenía mucha más solera. En el 122 podemos contemplar otro emblema, "la bonne source" (la buena fuente) un dibujo donde se ven a un par de aguadores, la cosa tiene su guasa porque refleja el humor y la alegría del comerciante de vinos del siglo XVIII que se había establecido en el edificio. Ya estamos llegando al final de la calle, a un lado tenemos la Iglesia de Saint Médard, y al otro un edificio bastante curioso, con toda la pared llena de frescos en colores ocres, tierras y marrones es la conocida Maison de Fachetti pertenecientes a unos charcuteros. En 1929 se le encargó a un italiano (Eldi Gueri) que pintase la fachada, y vaya si lo hizo, en el primer piso con escenas campestres, en los superiores pintó jabalíes, cerdos, ciervos, y otros animales... Actualmente en los bajos de la tienda hay una tienda que vende quesos es Androuet un lugar impresionante para los amantes del queso, y no sólo del francés, pues tienen de todo el mundo.
El final de la excursión será la Iglesia de Saint Médard, cuando acaba la rue Mouffetard, y después de catar algunos quesos podemos cruzar las verjas para entrar en la iglesia de Saint Médard. En 1140 tal y como hemos dicho antes, una capilla fue fundada para albergar parte de los restos del santo. Recientemente se ha encontrado que hay tumbas merovingias eso significaría que tal vez tenga un origen aún más antiguo. La nave y la fachada del edifico se remontan al siglo XV. La nave no tiene crucero, sino que se ensancha para formar el coro en el final. El coro y las capillas adyacentes fueron construidas entre 1560 y 1586. 
Un secretillo: en la primera capilla del coro, a la izquierda destaca el "Paseo de San José con el niño Jesús" una pintura de 1636 atribuida a Zurbarán. En diciembre de 1561 fue saqueada por los protestantes de la zona, a éste episodio se lo conoce como el Tumulto de Saint Médard. En el siglo XVII fue el centro del jansenismo en la ciudad. En su camposanto (y que ahora está ocupado por la plaza) los parisinos acudían en masa a venerar la tumba de un joven sacerdote, a cuyo espíritu se le atribuían facultades curativas. Era el año 1720, la gente que se reunía en el cementerio solían tomar parte en orgías de convulsiones, histeria y automortificaciones con la esperanza de alcanzar curas milagrosas o visiones. Estas reuniones de "convulsionnaires" debido al revuelo que causaban en la ciudad y en la Santa Sede, fueron interrumpidas por una orden real doce años después mediante un edicto que decía "por mandato del Rey (Luís XV), y en nombre de Dios, quedan prohibidos los milagros en este lugar." Durante la Revolución la iglesia fue cerrada durante unos meses, luego se reabrió convertida en el Templo del Trabajo.

«02 Val-de-Grâce» de stevecadman - Flickr. Disponible bajo la licencia CC BY-SA 2.0 vía Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:02_Val-de-Gr%C3%A2ce.jpg#/media/File:02_Val-de-Gr%C3%A2ce.jpgDe aquí y si no estamos muy cansados podemos acercarnos a través de la Rue Claude Bernard al conjunto monástico de Val-de-Grâce, fundado por Ana de Austria, esposa del rey Luis XIII. Es el más impresionante de la arquitectura religiosa del siglo XVII y uno de los mejor conservados gracias a que tras la Revolución se convirtió en Hospital Militar. En 1622, Ana de Austria, instaló aquí un convento benedictino para usarlo como retiro, al que más tarde le añadió una iglesia como agradecimiento, pues la reina prometió "elevar a Dios un templo magnífico si éste le daba un hijo" la pobre había tenido varios abortos y estaba en entredicho el que pudiera dar un heredero. Veintitrés años más tarde nació el futuro Luís XIV (conocido como Louis le Dieudonné), si Dios tardó en cumplir lo pedido la reina no se quedó atrás, pues no pudo cumplir su promesa hasta 1643, cuando se convirtió en regente. El 1 de abril de 1645, el delfín, que contaba con siete años de edad, colocó la primera piedra. Los planos originales fueron de Mansard, pero las obras las continuó Jacques Lemercier, Pierre Le Miet y Gabriel le Duc, acabando las obras en 1669. La bóveda construida por Le Duc, a semejanza de la de San Pedro de Roma, mide 19 metros de diámetro y 41 de altura, y recuerda a la de la Sorbona. Pese a adaptarse a su triple función de iglesia parroquial (la nave), iglesia real (la Capilla de Santa Ana) e iglesia de la Abadía (la Capilla de San Luís). La arquitectura se inspira en la iglesia del Gesú de Roma. El baldaquín es una réplica del realizado por Bernini para la Iglesia de San Pedro de Roma, y la decoración de la cúpula está influida por el fresco de Lanfranco de la Iglesia de Santa Andrea del Valle (de Roma). En este link podréis disfrutarla con todo detalle, no se puede hacer mejor. 

By user:Serein (http://site.voila.fr/portroyal/accueil.html) [Public domain or Public domain], via Wikimedia Commons
Saliendo de Val-de-Grâce hacia la derecha y subiendo por la rue Berthollet y una vez cruzado el Boulevard de Port Royal, encontraremos en el número 123 las ruinas de la antigua Abadía de Port Royal de París, que desde 1626 formó parte de la maternidad Baudelocque, donde en 1802 se fundó la escuela de comadronas. El claustro y la iglesia recuerdan que allí vivieron los "solitarios de Port Royal" decididos a apartarse del mundo para dedicarse únicamente a trabajar para su salvación; la antigua iglesia abacial (a la que solo se puede acceder en domingo) fue edificada en 1646, y consta de una sola nave y una bovedilla, con capillas laterales. El conjunto está impregnado por el rigor predicado por los jansenistas para quienes "cuanto más se quita a los sentidos, más se da al espíritu". Ahora de aquella abadía religiosa sólo nos queda la capilla y el claustro, ya que el rey decidió acabar con los jansenistas de un plumazo. Se encuentra dentro del recinto hospitalario Cochin y Port Royal, junto con la Maternidad Baudelocque que aún sigue trayendo parisinos al mundo.




martes, 11 de noviembre de 2014

París: el Palacio de Luxembourg y sus inquilinos (reinas, nazis, senadores y damas que no lo parecen), un teatro y unas librerías interesantes...



En el último post estábamos paseando por St. Germain des Prés, en la orilla izquierda del Sena, hoy seguiremos por la misma zona, pues hay mucho que ver. Dejamos atrás la Église de Saint Sulpice, construida a mediados del siglo XVII, con Cristophe Gaunard como arquitecto, las obras se interrumpieron en 1678, y no se continuaron hasta el 1720 con Gilles-Marie Oppenord, quien las terminará, a excepción de la fachada que será realizada por Jean-Nicolas Servandoni, eso si tal y como comentamos en el post anterior una de las dos torres quedó inacabada por falta de crédito. Rodeamos la iglesia y tomamos la calle que lleva su mismo nombre hasta la Rue Tournon, al final de la cual esta el Palacio de Luxemburgo. Situado en la Rue Vaugirard (la calle más larga de París, tiene 4 km 360 metros, y que se correspondería con una antigua vía romana. Actualmente el palacio alberga el Senado, pero anteriormente fue el Palacio de María de Médicis, viuda del rey Enrique IV. La reina florentina escogió el faubourg Saint-Germain-de-Prés para instalarse, compro la casa y los terrenos del duque de Piney-Luxembourg, que por aquel entonces se hallaban situados en una posición semi rural al sur de la ciudad. Cansada del aburrido Louvre, la reina hizo construir a su arquitecto, Salomón de Brosse, un palacio en estilo florentino que le recordara al Palazzo Pitti de su infancia. La antigua casa del duque se convirtió en el Petit Luxemburg.   
Collection of the Museum of Ventura County, Private Collection,
El edificio construido entre 1612 y 1622, sigue la planta clásica del castillo francés. La reina lo decoró suntuosamente, con oro, azul y elementos arabescos, que encuadran de sala en sala diversas series de cuadros. Rubens realizó una serie de 24 cuadros que reflejaban la vida de Maria de Médicis, y que actualmente se encuentran en el Louvre. La reina madre (era la regente de Luís XIII hasta que este fuera mayor de edad) se instaló en él en 1625; pero a causa de los avatares políticos no lo disfruto demasiado tiempo. Su estancia en palacio fue relativamente corta, pues cinco años después de mudarse fue desterrada a Compiegne a instancias del cardenal Richelieu. Como cabeza del partido devoto, la reina madre entró en abierta oposición contra los proyectos de su adversario Richelieu. Fue precisamente en su gabinete del Luxembourg donde tuvo lugar el acto culminante de la gran tormenta política conocida como "La journée des dupes", actualmente fechada el 11 de noviembre de 1630. En una violenta escena María de Médicis a fuerza de quejas y reproches consigue arrancar a su vacilante hijo Luís XIII, la promesa de despedir al cardenal. Richelieu, quien después de derramar abundantes lágrimas, no tiene más remedio que retirarse, no se da por vencido, ya que finalmente acabará imponiéndose al rey, quien lo confirmará en sus funciones mientras que la reina madre debe abandonar la ciudad. 
Collection of the Museum of Ventura County, Private Collection,
El cardenal para borrar su recuerdo hace cambiar el nombre de Palacio Médicis, por el que lleva actualmente, Palacio de Luxemburgo. Tras la muerte de la reina madre, el palacio pasará a manos de su segundo hijo, Gastón de Orleans, pues seguía peleada con el ya rey Luis XIII.
En 1715 el palacio pasó al regente Felipe II de Orleans que alojó allí a sus hijas,  la duquesa de Berry y Luisa Isabel de Orleans, Reina Viuda de España, que falleció en el palacio en 1742. El palacio y los jardines fueron el escenario de los amores escandalosos de la duquesa de Berry. Ilustre protagonista de las orgías de la Regencia, la joven viuda libertina ocultó allí una serie de embarazos. Después de la muerte de su marido, el Conde de Berry, la duquesa tuvo una serie incontable de amantes, incluido el conde de Riom. Madame de Berry se traslado al palacio de Luxemburgo, se montó una corte de damas de honor e incluso un cuerpo de guardia pues también era princesa de sangre real. 
Collection of the Museum of Ventura County, Private Collection,
La viuda era joven, bella, inteligente y rica, además de poderosa y muy orgullosa de sí misma. Tanto que usurpó el rango de reina en varias ocasiones, además era la protagonista de las orgías que solía organizar su padre el Regente de la corona hasta la mayoría de edad del Delfín. Desde que se quedó viuda la duquesa se entregaba a todos los excesos, desde su voraz apetito sexual que le llevaba a tener numerosas aventuras amorosas, a su pasión por la comida que más bien tiraba a la glotonería y que regaba con grandes dosis de alcohol. Tal es el caso de que sus compañeros de juerga le pusieron un mote "la princesse Joufflotte", es decir la princesa "rellenita". Para disimular sus voluptuosas formas usaba faldas amplias, y puso de moda el panier del vestido volante que le permitía exhibir su belleza entrada en carnes y le ayudaba a esconder sus embarazos. Aún se estaba de luto por la muerte de Luis XIV cuando a ella se le ocurrió desafiar las costumbres austeras de la Corte, participó en los bailes de Carnaval que se celebró la noche del 4 de enero de 1716 en la Ópera. Tres semanas más tarde se recluyó en su palacio de Luxemburgo con la excusa de un fuerte resfriado, no quiso ver a nadie, pero la verdad es que dio a luz a una niña que falleció a los tres días. 
Un año más tarde recibió en palacio a Pedro el Grande, zar de todas las Rusias, en una visita más o menos oficial a Francia. A pesar se su belleza, la princesa había engordado mucho, hasta el punto de no poder ir de caza ni montar a caballo, el zar la vio "gruesa como una torre".
Para evitar maledicencias se retiró por una temporada al Château de la Muette, durante esa primavera se rumoreaba que la princesa estaba de nuevo embarazada, y así era, en cuanto se recuperó del parto volvió a su placentera vida. Aunque se molestaba continuamente en mantener escondidos sus embarazos, siempre llegaban a oídos de todo el mundo, incluso inspiraban canciones satíricas con coplas picantonas denunciando los amores licenciosos de esta "Venus de Luxemburgo" tal y como la apodaban.  
La duquesa de Berry murió en el Château de la Muette, en las afueras de París. Tenía 23 años, una salud muy deteriorada debido a un nuevo parto clandestino a finales de marzo de 1719. Todo se desencadenó cuando decidió participar en los bailes de carnaval, estuvo hasta las cuatro de la mañana a pesar de que su embarazo estaba muy avanzado divirtiéndose más que nadie. Un mes más tarde, presa de los dolores de parto, acompañado de fiebres y convulsiones, la princesa estuvo a punto de morir antes de dar a luz una niña muerta hasta el punto de que el cura de Saint-Sulpice le había negado los sacramentos.  Cuando falleció, tres meses más tarde, la autopsia reveló que estaba de nuevo embarazada.
Después de esta casquivana inquilina, el palacio fue la residencia del conde de Provenza, el futuro Luis XVIII. En 1792 durante la Revolución fue confiscado y se declaró "Bien Nacional", se le despojó de todas sus colecciones de arte y se convirtió en prisión durante el periodo revolucionario del Terror, en ella estuvieron alojados Danton, Desmoulins y otros cabecillas revolucionarios, junto a Josephine de Beauharnais y Robespierre, que huyó de la prisión la primera vez que lo encarcelaron. También fue huésped el pintor David, y es aquí donde realizó el primer boceto de su obra "Las Sabinas". Tras todos estos avatares quedó casi en ruinas hasta que la constitución del Año III (1795) lo declara sede del Directorio, el palacio será restaurado por Chalgrin, que construirá el vestíbulo principal, la escalera de honor, una sala de reuniones y un museo. A partir de 1814 albergó la Cámara de los Pares.  Durante la ocupación alemana tan sólo un francés, Marcel Macary, era el único a quien los alemanes permitían el paso diariamente al palacio, que ocupaban desde el 25 de agosto de 1940, para hacerse cargo de las posibles modificaciones arquitectónicas que podría necesitar el estado mayor de la Lutwafe, pues éstos serían los inquilinos del palacio. Este buen hombre sabía que la ciudad pronto sería liberada y esperaba con ansia poder entregar a la República las llaves del Palacio.



Marcel era el conservador del monumento, y había sufrido en su propia carne cada vez que una bota alemana andaba por el palacio aplastando colillas. Durante cuatro años estuvo el pobre hombre cada día, inspeccionando los tesoros que contenía el palacio; primero la biblioteca en el primer piso, donde una empalizada de dos metros de alto instalada en 1941 protegía los 300,000 volúmenes entre los cuales había algunos manuscritos muy antiguos y varias ediciones especiales de obras raras. Luego contemplaba el bello cuadro de Eugène Delacroix, que le había costado arrancar de las garras de cierto coleccionista alemán llamado Herman Goering. Más tarde se paseaba por el "Gabinete Dorado" en el que la reina madre concedía sus audiencias, después entraba en el gran salón de recepciones, artesonado en oro y que los invasores habían transformado en un comedor. Desde lo alto, plasmado en una tela muy grande "Napoleón en Austerlitz" contemplaba con desprecio a los usurpadores de aquel lugar en el que había vivido con su querida Josephine.
Bajo el Patio de Honor los alemanes habían construido un refugio en 1943, tenía 9 salas equipadas con sistemas de aireación autónoma y contaba con todo lo necesario para una estancia prolongada bajo tierra. Este refugio estaba unido a una antigua red de caneras abandonadas que desembocaban a 2 km m-as allá de la Puerta de Orleans. Antes de que los alemanes abandonaran la ciudad minaron el palacio para destruirlo tras su marcha, pero no contaron con que Marcel y un amigo electricista sabotearían sus planes de destrucción.

Alrededor del Palacio está el Jardín de Luxemburgo, creado en 1617 por María de Médicis, con dos mil olmos alineados en cuadrado, enmarcan la perspectiva que concluye al sur con el muro del Convento de Chartreux. Los monjes, que se negaban a ceder siquiera un palmo de terreno, no permitieron que se ampliara el jardín en dirección sur hasta finales del siglo XVIII, fecha en que el convento desapareció con la Revolución. Lo más destacado es la Fontaine de Médicis, una gruta artificial del 1620, que fue restaurada por Chalgrin en 1800 y desplazada par permitir el paso de la Rue de Médicis. 

Fue enriquecida por varias estatuas y un estanque a finales del sigo XIX antes de que le fuera adosada la fuente del Regard. Durante el Primer y Segundo Imperio fue reconstruido, los jardines son de estilo francés, con toques italianizantes como la barroca Fuente Médici, que se alza en el extremo de un largo estanque lleno de peces de colores. El Jardín de Luxemburgo aparece en la famosa novela del escritor parisino Victor Hugo. En este jardín Monsieur Marius, un personaje de su obra, conoce a Jean Valjean y a su hija, Cosette, y queda enamorado perdidamente de ella.
Bajando hacia el Sena por la Rue de l'Odéon llegaremos al Teatro de l'Odéon, que se sitúa en los jardines del antiguo Hôtel de Condé. Este Hôtel en sí era un palacete que ocupaba bastante terreno en las afueras de las murallas de Philippe Auguste.
Antoine de Corbie, el primer presidente parlamentario de París durante el reinado de Carlos IX lo construyó, aunque la propiedad perteneció antes al banquero florentino Albert de Gondi, favorito del rey.


Cuando el heredero del favorito se queda en la ruina, Philippe-Emmanuel de Gondi, el hotel fue requisado por la corona. En 1610 María de Médicis se lo regala a Enrique II de Borbón-Condé, el Principe de Condé, como agradecimiento por haberse casado con Charlotte Margueritte de Montmorency, antigua amante de Enrique IV. En este palacio una dama de compañía de la Princesa de Condé, Marie Eléonore de Maillé de Caman da a luz un bebé rollizo, que con el paso de los años se haría famoso como el Marqués de Sade. En 1764, los ocupantes del palacio deciden mudarse al Palais Bourbon, entonces Luís XV lo compra y decide destinar parte de los jardines para construir un teatro. El proyecto del teatro fue una de las ultimas operaciones urbanísticas del Antiguo Régimen. El edificio neoclásico fue inaugurado por la reina María Antonieta, era el 9 de abril de 1782. Incendiado en dos ocasiones fue reconstruido en 1819 tal y como era el original, se suprimieron entonces los dos arcos laterales flanqueados por sus pabellones y que se unían a los edificios de al lado. El teatro, sufrió la ocupación estudiantil de mayo del 68, pues en el se encerraron los alumnos de la Sorbonne y utilizaron los cascos de los gladiadores que encontraron entre el atrezzo para enfrentarse a la policía. Actualmente ha recuperado su esplendor bajo el nombre Odéon Théâtre l'Europe, pero ha recibido muchos nombres, en 1789 se lo conocía como Théâtre de la Nation; en 1794 Théâtre Egalité, en 1796 Odéon, en 1807 Teatro de la Emperatriz... Aquí las Bodas de Fígaro, de Beaumarchais, triunfa en 1784. En 1864 George Sand cosecha un gran éxito con "El Marqués de Villemer". En 1872 debuta aquí Sarah Bernhardt en el papel de "reina" de Ruy Blas. 
Una curiosidad: la Rue de l'Odéon fue la primera calle de París con aceras, en el número 1 se encuentra el Café Voltaire, donde acudía Ernest Hemingway y Scott Fitgerald durante sus estancias en París. En los números 7 y 12 de esta misma calle, había dos libreras que en 1922 se movilizaron contra la censura anglosajona para dar a conocer al gran público el Ulises de James Joyce. Sus clientes y amigos nunca dejaron de visitarlas aunque ya no estuviesen en esta calle. La propietaria de la librería fue Sylvia Beach, que regentaba la del número 12, entre los años 1919 y 1941. Durante este periodo la librería fue considerada como el centro de la cultura anglo-americana de París. Sus clientes eran los autores de la Generación Perdida, tales como Ernest Hemingway, Ezra Pound, F. Scott Fitzgerald, Gertrude Stein y James Joyce. La tienda de Sylvia Beach cerró en 1941, porque la señora Beach se negó a venderle a un oficial alemán la última copia de Finnegans Wake de Joyce. La tienda de la calle de L´Odéon no se ha vuelto a abrir, llevaba el nombre de Shakespeare & Company, y no es la misma que está en la Rue de la Bôucherie, 37. Pues ésta libreria actual pertenece a George Whitman, y en un primer momento se llamó Le Mistral, pero cuando Sylvia Beach murió rebautizó la librería con el nombre de Shakespeare & Co.  en honor de Sylvia Beach (al mismo tiempo que le ponía a su hija el mismo nombre). En este artículo del mundo se explica todo muy bien.

En la Rue de l'École de Médecine se encuentra el Refectorio del Convento de los Franciscanos, en el número 15. Es el único vestigio que queda del convento, el refectorio se construyó en el siglo XIV y sus obras se concluyeron en el XVI. La planta baja albergaba el refectorio, mientras que las habitaciones de los novicios se encontraban en el primer piso, la fachada oeste conserva sus dos puertas originales. Esta calle trazada sobre una antigua vía galo romana y, que anteriormente se llamó Rue des Cordeliers, se convirtió en la Rue de l'École de Médecine durante la Revolución Francesa, cuando la Escuela de cirugía, en el número 5, y la Escuela de Medicina, en la Rue de Bôucherie, se unieron para impartir una enseñanza común en el edificio neoclásico del número 12. Construido sobre una parte del antiguo Convento de los Franciscanos, concretamente sobre el claustro.
En 1790 Dantón creó en lo que quedaba del convento el "Club de los Franciscanos" o "Club des Cordeliers" que desempeñó una función crucial durant la Revolución, pues contribuyó a derrocar la monarquía. Uno de sus miembros, Marat, famoso por su vehemencia, fue asesinado por Charlotte Corday en su vivienda mientras tomaba un baño, muy cerca de allí, en la Rue Antoine Dubois. Lo enterraron en el jardín del convento bajo un sauce llorón, estuvo ahí hasta que lo trasladaron al Panteón de Hombres Ilustres.
La escuela de medicina fue ampliada a finales del siglo XIX, desde entonces forma parte de la Universidad René-Descartes París V, conserva la antigua biblioteca y alberga el Museo de la Historia de la Medicina.