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miércoles, 18 de noviembre de 2015

El archipiélago "delle malattie" las islas de la laguna veneciana


En las aguas de la laguna Veneciana hay muchos islotes, aunque nos parezca que sólo existe Venecia. La mayoría de dichos islotes están sumidos en la decadencia, el declive o el abandono, son tristes recordatorios de las épocas gloriosas de la Serenísima, que era el sobre nombre de Venecia. Los venecianos suelen apodarlas las Isole del Dolore, pues hasta hace poco la mayoría eran "centros hospitalarios" (según las guías de viaje, siempre haciéndonos más atractivo el destino). Dichos centros solían se sanatorios, hospitales de aislamiento y asilos para dementes. Incluso había un vapor de servicio especial los unía a la Riva degli Schiavoni, el barco en cuestión se llamaba Ospedale, y solía llevar a los familiares de los pacientes que iban de visita, o a las enfermeras y médicos que después de estar trabajando cuatro días en sus puestos regresaban a Venecia para descansar otros tres...

domingo, 15 de noviembre de 2015

Los secretos alrededor de la Torre de Belém


En una zona verde y espaciosa junto al río, en el lado oeste de la ciudad, se alza un gran número de monumentos que son el recuerdo del pasado marítimo y colonial de Portugal. Estamos en Belém.



Aquí encontramos el Monasterio de los Jerónimos, construido en memoria de Vasco da Gama y su triunfal viaje a la India en 1499. Fue el propio rey Manuel el que colocó la primera piedra en 1502, en el emplazamiento de una capilla fundada por Enrique el Navegante. En esta capilla dedicada a la Virgen de Belém los monjes de la Orden de Cristo prestaban asistencia a los marineros en tránsito.  Se tardó un siglo en terminar las obras, obras que necesitaban grandes sumas de dinero, y gran parte de ese dinero provenía de la llamada “pimenta de Vintena”, que era aproximadamente el 5% de los ingresos que provenían del comercio con África y Oriente, y que solía equivaler a unos 70 kg de oro al año. Para ocupar el monasterio, el rey Manuel I eligió que fueran los monjes de la Orden de San Jerónimo los que se encargasen de orar por el alma de los reyes portugueses y dar asistencia espiritual a los marineros y navegantes que partían de la playa de Restelo a descubrir nuevos mundos. Durante cuatro siglos esta comunidad religiosa vivió en estos espacios, pero en 1833 la comunidad se disolvió y dejaron el lugar vacante. En 1833 el estado secularizó el Monasterio de los Jerónimos y lo entregó a la Real Casa Pía de Lisboa, para la ayuda a los desfavorecidos...