Los que hemos visitado Lisboa, aunque haya sido sólo una vez hay un nombre que nos suena, bueno más bien nos suena el título nobiliario por el que se le conoce: el del marqués de Pombal, pues su nombre es un pelín largo para recordarlo, Sebastiao José de Carvalho e Mello. Tras el terremoto que sufrió Lisboa en 1755, (del que ya hablamos en un anterior post) reconstruyó la ciudad tal y como la podemos disfrutar hoy en día.
Se cree que estuvo afiliado como masón del Rito Escocés antiguo, pues podría haber sido iniciado como masón en la logia de Londres o en la de Viena, cuando fue embajador de Portugal en esas ciudades. Posible muestra de ello es la estatua que le erigieron en su honor, que está llena de símbolos masónicos. Dicha estatua está situada en la plaza Marqués de Pombal, y los símbolos los podemos ver en la verja de hierro que rodea la estatua; en los paneles se muestra un cetro y una antorcha entrecruzados, el cetro representa el absolutismo iluminado que caracterizó su forma de gobierno, y la antorcha representa el conocimiento. Muchos lo consideran el verdadero patrón de la masonería lusitana, y le rindieron homenaje en su segundo centenario construyendo esta estatua monumental y a sus cenizas (que también tiene su historia, no creáis, más adelante hablaremos de ellas)...
