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domingo, 14 de junio de 2015

Más Toscana: Cortona, Arezzo, Caprese Michelangelo y Sansepolcro



Cortona, es una de las 12 ciudades de la Confederación Etrusca. En la muralla de la ciudad aún hoy podemos apreciar fragmentos de los muros primitivos, que apenas se ha modificado desde la época medieval. El estilo de los edificios de Cortona es Medieval, aunque hay algunos renacentistas. Este pueblo está lleno de calles estrechas empinadas, y cada rincón nos lleva al medievo. Gracias a los vecinos de Cortona, se ha conservado su estilo medieval en perfecto estado. Con una altitud de 600 metros sobre el nivel del mar, es el lugar perfecto desde el que poder admirar el esplendor del Valle de la Chiana. Fue un importante centro de poder durante el periodo medieval, capaz de resistir los ataques de otras ciudades más grandes como Siena y Arezzo; su decadencia se produjo cuando fue derrotada por Nápoles en 1409, tras lo cual fue vendida a Florencia perdiendo así su autonomía. La calle principal, la Vía Nazionale, es bastante llana comparada con el resto de calles de Cortona, sólo hay que compararla con el Vicolo del Precipizio.
La visita se puede comenzar por la Porta Santa María y tomar la Vía Ianelli donde se encuentra el Museo Diocesano, y que está instalado den una iglesia del siglo XVI, alberga varias obras de interés como “La Anunciación” de Fra Angelico y una “Crucifixión” de Pietro Lorenzetti, y el “Descendimiento de la cruz” de Lucca Signorelli. Estamos en la calle que tiene los edificios más antiguos de Italia, con los característicos voladizos, los pisos superiores que sobresalen y se sostienen por fuertes soportes de madera. Por esta calle llegamos a la Piazza del Duomo donde algunas escenas de la maravillosa película La Vita è Bella de Roberto Benigni se rodaron aquí. El edificio del Duomo es del siglo XVI y fue realizado por el arquitecto Giuliano Sangallo, en la fachada oeste podemos apreciar lo restos de una anterior construcción románica. El pórtico es de Cristofanello (1550).
De aquí iremos hacia la Piazza Signorelli, en el Palacio Casali está el Museo dell’Accademia Etrusca. Uno de los museos más singulares de la región, con gran cantidad de restos etruscos como el "Lampadario" Etrusco (la lámpara de techo etrusca), una de las obras realizadas en bronce más reconocidas de la época, y "Musa Polimnia", obra pictórica de extraordinaria belleza que data de la era romana. El Palazzo Comunale es un edificio del siglo XIII que se amplió a principios del XVI para incorporar la imponente torre. Un buen lugar para descansar es su escalinata, sobre todo a primeras horas de la tarde. De entre otros lugares interesantes para ver están las iglesias de San Francesco y San Domenico, el Palacio Casali Mediovale con fachada renacentista y las iglesias renacentistas Santa Maria Nuova y San Niccoló, que albergan en su interior obras de gran prestigio.
A las afueras de la ciudad se encuentran: en la localidad de Cannaia la tumba Etrusca llamada "Tanella di Pitagora" (el refugio de Pitágoras) del II A.C; en Ipogeo, localidad de Sodo, se encuentran las tumbas etruscas del siglo VI e VII a.C; en Metelliano, la Iglesia románica de Sant' Angelo; en Calcinaio, el templo del cinquecento de Santa Maria delle Grazie.
El Convento delle Celle (de las celdas), fundado por San Francesco, es uno de los sitios más atractivos de la zona. El "Via Crucis" de Severini del siglo XX une de forma mística la ciudad con el predominante Santuario de Santa Margherita, dominado a su vez por la poderosa estructura Fortezza de Girifalco.

A pesar de su ubicación en el sur este de la Toscana, en los últimos años, Cortona ha convertido en un importante destino turístico después de la publicación del libro: Bajo el sol de la Toscana, libro de éxito por la estadounidense Frances Mayes; y aún más después de la filmación de la película con Diane Lane, la casa de la escritora se ha convertido en una atracción turística más. Durante los meses de junio a agosto, se celebra en Cortona el Sun Festival, se inició en 2003 cuando un grupo de estadounidenses llevó a sus amigos a reproducir música en el Teatro Signorelli. El festival se caracteriza por un programa musical por la noche, con demostraciones de cocina, talleres de arte, excursiones a pie, catas de vino y la proyección de películas durante el día. Suelen asistir personalidades importantes y famosos como Anthony Hopkins, John Malkovich o Jeremy Irons.

Otra celebración bastante conocida es la Giostra dell’Archidado. Este torneo tiene sus orígenes en la Edad Media, justo antes del año mil, su origen proviene de una leyenda. Se estableció oficialmente en 1397 para celebrar el matrimonio de Francesco Casali, Señor de Cortona, con Antonia Salimbeni de Siena, una noble dama. Desde ese año, se conmemora este acontecimiento histórico el segundo domingo de junio, haciendo revivir el antiguo esplendor medieval de la ciudad. Las calles se decoran con banderolas, los habitantes de la ciudad se visten con trajes finamente elaborados, se ve paseando por las calles damas y caballeros, arqueros, los típicos lanzadores de banderas… El Consejo dei Terzieri son los encargados de repetir año tras año este ambiente festivo, y de organizar esta justa de ballestas en la que participan los cinco barrios de Cortona (los Quintieri).
Si queréis hacer una pequeña visita para animaros:


De Cortona nos vamos a Arezzo, una de las ciudades más ricas de la Toscana, cuya principal industria es la elaboración de joyas de oro. Parte de su fama, se debe a los frescos de Piero della Francesca y al mercado de antigüedades. Tras la II Guerra Mundial se sustituyeron numerosas callejuelas medievales por grandes avenidas. Sin embargo, la fuente de la Quimera recuerda vivamente el pasado de la ciudad. Es una copia de un bronce etrusco realizado en el año 380 a.C. Arezzo es la cuna de Vasari y Petrarca, y se pueden visitar sus casas. 

En Arezzo se rodó "La Vida es Bella" de Roberto Begnini, en la Piazza San Francesco de Areso Begnini pasea en bicicleta esperando encontrarse con su "principesa", en la plaza está el Café dei Constanti con "la coppa di gelato la Vita è Bella". Otros lugares de interés son la Iglesia de San Francesco, con los maravillosos frescos de Piero de la Francesca. O la iglesia de Santa Maria delle Grazie e Pieve di Santa María, en la que se conserva una cruz del siglo XII, realizada por Cimabue. La visita podemos empezarla por la Casa de Vasari, mandada construir por Giorgio Vasari en 1540, el mismo decoró sus techos y paredes con retratos de sus contemporáneos, artistas, amigos y mentores y como no, el suyo propio. En el hermoso Palazzo Bruni, del siglo XV, está instalado el Museo Estatal de Arte Medieval y Moderno. En el patio hay fragmentos arquitectónicos y escultoricos de los siglos XI al XVII y en el interior obras de Andrea della Robbia, de Vasari, de Signorelli... 
En la Piazza Grande tenemos el Duomo, esta catedral fue comenzada en 1278 y no se acabó hasta el 1510, aunque su fachada es de 1914. El interior del edificio se ilumina gracias a la luz que entra por las vidrieras del siglo XVI, realizadas por un francés, Guillaume de Marcillat, artista que se estableció en Arezzo. Junto a la tumba del obispo Guido Tarlati se encuentra el pequeño fresco de Piero de la Francesca "María Magdalena" y en la Cappella della Madonna, tras la reja de hierro forjado encontramos una figura de terracota conocida como "La Asunción", hecha por Andrea della Robbia.  Si queréis contemplar más objetos de arte podéis acudir al Museo del Duomo, situado en la Piazzetta de detrás del Duomo, ojo hay que pedir permiso al sacristán para poder entrar. 

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Al lado del Duomo está el Parco il Prato, a la entrada del cual se encuentra la casa donde nació el poeta Petrarca, en cuyo honor hay una enorme estatua. A través del parque podremos llegar a la Fortaleza Medicea. Esta fortaleza fue construida por Antonio Sangallo el Joven por encargo de Cosme I en el siglo XVI. En el siglo XVIII fue demolida, y dejaron tan sólo intactos los bastiones. Es un lugar ideal para contemplar las vistas del valle del Arno. El siguiente punto a visitar sería la Piazza Grande, muy famosa por su mercado de antigüedades. En el lado oeste está el Palazzo della Fraternità dei Laici, decorado con un relieve de la Virgen que data del 1434, de Bernardo Rossellino. La parte baja del edificio data del 1337, mientras que el campanario y la torre del reloj son de 1552. En la parte norte de esta misma plaza tenemos una arquería realizada por Vasari en 1573.  Aquí también encontramos el Pieve di Santa María con la torre de los cien agujeros, llamada así popularmente por sus innumerables arquerías, en realidad es el campanario y fue construido en 1330. Arezzo dispone de un Museo Arqueológico situado cerca del Anfiteatro Romano, bueno de las ruinas del anfiteatro más bien. 

Como siempre en este link tenéis más información y un mapa interactivo, para conocer las celebraciones que se realizan a lo largo del año visitar la página Visit Arezzo.com entre las que destacamos la Giostra dei Saracino, el Carnaval, el Palio dei Rione, la verdad es que es una de las localidades que más celebraciones tiene a lo largo del año, así que si queréis divertiros, allá hay que ir.


Por esta zona de la toscana hay unos pueblos interesantes para los amantes del arte, sobre todo porque son la cuna de grandes artistas, como el pueblo de Caprese Michelangelo. A una hora de Arezzo, podemos visitar el pequeño pueblo de Caprese, lugar de nacimiento de Miguel Ángel Buonarroti, concretamente el 6 de marzo de 1475. En su casa natal, rehabilitada para albergar el Comune Casa Natale Michelangelo, donde se exponen fotografías y copias de la obra del artista. Las murallas de la ciudad constituyen una buena atalaya para contemplar el paisaje alpino, Miguel Ángel consideraba que su mente siempre estaba despejada gracias al aire que respiró de niño por estos lares.
A media hora en coche tenemos otro lugar interesante para visitar, es Sansepolcro, una activa ciudad industrial que debe su fama a ser el lugar de nacimiento de Piero della Francesca (1410-1492). Sus obras están expuestas en el Museo Cívico, instalado en el Palacio Comunale del siglo XIV, en el que destaca el fresco "La Resurrección" en el que se ve a un impasible Cristo que sale del sepulcro, tiene los soldados dormidos a sus pies, parecen estar atrapados en el tiempo, mientras que el hijo de Dios toma posesión de la escena. En la misma sala se exhiben más obras del mismo autor como "La Madonna della Misericordia". También hay muchas más obras de otros autores importantes, como las de Andrea della Robbia, o las de la Escuela Veneciana y las de la Escuela Umbría-Toscana. Si queréis dar una vuelta virtual clickar aquí.
Según la leyenda de su creación dos peregrinos que regresaban de las Cruzadas de Tierra Santa construyeron un oratorio para albergar en él unas reliquias, allá por el 934. Pero hay más tradiciones en este lugar, una esta inspiradas en las ballestas, cada segundo domingo de septiembre los arqueros locales, con unos trajes inspirados en la pinturas de Piero della Francesca desafían a sus rivales de Gubbio. La tradición manda que los de Sansepolcro vayan a la ciudad de Gubbio en Mayo para defender el honor de San Ubaldo. Y el segundo domingo de septiembre son los de Gubbio los que les devuelven la visita y llegan a Sansepolcro para defender a través de la competición con ballestas el honor de su santo, San Egidio. Otros lugares de interés son el casco antiguo con el Duomo, la Fortaleza de los Médici, la Torre Berta en la plaza que ahora lleva su nombre, pues la magnífica torre, símbolo de la ciudad fue destruida en la madrugada del 30 al 31 de julio de 1944, cuando los soldados alemanes estaban ya de retirada. Esta acción fue una represalia contra la ciudad y sus habitantes.










miércoles, 10 de junio de 2015

Del Château de Beauregard, con su Galerie des Illustres a la Casa de la Magia de Blois.

"Beauregard01" by I, Manfred Heyde. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Beauregard01.jpg#/media/File:Beauregard01.jpg
El Château de Beauregard  fue construido en el siglo XVI como pabellón de caza para el rey Francisco I. En 1521 lo cede a su tío René de Saboya (y al que todo el mundo conocía con el sobrenombre del Gran Bastardo) el hermano de su madre, María Luisa de Saboya. 
En 1545, Jean du Thier, secretario de Enrique II, lo compró y lo transformó en una elegante casa solariega. Du Thier encargo al arquitecto italiano del rey, Scibec de Carpi, un magnífico estudio con paneles de roble dorado, se trata del Cabinet des Grelots, es una pequeña habitación decorada con cascabeles (grelots). 
Pero lo que más llama la atención de este castillo es la Galeries des Illustres, es decir una galería de retratos, la mayor de Europa y que podemos contemplar en la actualidad. Fue construida durante la primera mitad del siglo XVII tras encargo de Paul Ardier, ministro de Luis XIII y un apasionado de la historia de su país.
Con 27 metros de largo por seis de ancho, se sitúa en la planta noble, y está pavimentada con 5.500 baldosas de cerámica de Delft, son pequeños azulejos cuadrados de color blanco, con cuadros en azul, realizados a mano por los holandeses, cada baldosa representa a un soldado, por lo que podemos decir que toda la habitación sería un ejército. 
Paul Ardier, sabía que estos azulejos son bastante frágiles, y que se rompían con facilidad, así que solicitó que los hicieran más gruesos de los normal, y encargó el doble de los necesarios para cambiarlos si era necesario.

Las paredes están decoradas con 327 retratos de personajes famosos que vivieron entre los años 1328 y 1643. Con Felipe VI comienza la historia, cuando en 1328 ascendió al trono tras los llamados "reyes malditos", y que marca la llegada de los Valois al trono, con los que dará comienzo a la Guerra de los Cien Años. 

Catorce reyes de Francia le sucedieron, y se encuentran pintados acompañados por las figuras de sus reinas, ministros, mariscales, diplomáticos... el último rey para Ardier fue Luis XIII, que es el que cierra la colección de reyes. Además de reyes y reinas, también hay personajes destacados de la historia de Francia, junto a otros 25 retratos de personajes de otras nacionalidades. 

Tenemos al cardenal Mazarino, a Juana de Arco, a Eduardo III de Inglaterra, los sultanes turcos Murad I, o Solimán el Magnífico. En cuanto a mujeres están Isabel de Baviera, que gobernó durante la locura de Carlos VI, Catalina y Maria de Médicis, Ana de Austria. 

El número de retratos varía dependiendo del rey al que están asociados, por ejemplo el reinado de Felipe IV cuenta con 6 retratos, Carlos VII con 21 y Luís XIII, con 40 retratos. Las fechas de los reinados y el emblema junto con el lema del rey se pintan en la madera situada entre el suelo y los retratos.

El cielo raso lo pinto Jean Mosnier, por encargo de la hija de Paul Ardier, Marie. El azul que podemos contemplar se debe al uso del lapislázuli, uno de los minerales más costosos del siglo XVII y para pintarlo usaron unos 3 kilogramos más o menos.



El pobre Paul Ardier no pudo ver acabada la sala, se tardaron 60 años en hacerla, y eso que él murió a los 93 años.

Durante la entrevista que tuvo lugar en el castillo de Blois entre Luis XIII y su madre, María de Médicis, en 1626, el cardenal Richelieu temía una conspiración, por lo que prefirió alojarse en Beuregard, aceptando la hospitalidad de Paul Ardier, así que se instaló en él junto a su guardia personal.

A 20 minutos por la D765 llegaremos a Blois. En el siglo XII se convirtió en una poderosa fortaleza feudal, pero su gloria la alcanzaría con Luis XII, cuando decide establecer la corte aquí en 1498. Primero visitaremos la ciudad y después el emblema de la misma, su castillo.

Para visitar la ciudad podemos seguir cuatro recorridos que nos ofrece la ciudad de Blois, son los llamados P'tits clous y nos sirven para descubrir la ciudad a pie. Son cuatro circuitos peatonales que están señalizados con unos clavos de bronce. 
Cada circuito tiene una longitud de unos 2 km aproximadamente y que te permiten descubrir un barrio de la ciudad. Para señalizar los distintos recorridos han utilizado un puerco espín, que resulta ser el emblema de Luis XII, que nos llevará por los alrededores del castillo y los jardines reales.

En el siguiente circuito han utilizado como logo las flechas de la abadía de San Nicolás, con este recorrido descubriremos el pintoresco barrio de los estudiantes situado en los alrededores de las antiguas abadías. El tercer circuito corresponde a la flor de lis, que nos paseará por el antiguo barrio de Puit-Châtel, donde podremos ver los típicos hoteles del Renacimiento. El último circuito corresponde a una gabarra, que nos llevará a los barrios de la margen izquierda del río, donde las fotos nos quedarán magníficas pues están las mejores vistas de la ciudad.

Uno de los monumentos que no debemos perdernos es la Iglesia de San Nicolás, enclavada cerca del río, en lo que sería la parte baja de la ciudad, se empezó a construir en el año 1138, a principios del siglo XIII, la antigua iglesia abacial de Saint Laumer nos muestra todas las características arquitectónicas de los comienzos del arte gótico.


"StNicolas01" by Manfred Heyde - Own work. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:StNicolas01.jpg#/media/File:StNicolas01.jpg
Huyendo de los terribles Normandos, los monjes benedictinos que custodiaban las reliquias de su fundador, Saint Laumer, se refugiaron en Blois. Aquí construyeron su monasterio, concretamente en la iglesia abacial antes mencionada. De 1138 a 1186, se construyó el coro, el transepto (donde se suelen cruzar el transepto con la nave central) acabaron el conjunto a principios del siglo siguiente. Cuando estallaron las guerras de religión, la abadía acabó destruida por los protestantes y la iglesia quedó en malas condiciones, pero aún se medio aguantaba en pie. 

En los siglos XVII y XVIII, se reconstruyó la abadía, durante la Revolución Francesa acabó convertida en un Hôtel Dieu (una especie de hospital). Saliendo de la iglesia por el gran pórtico de Louis XIII, nos encontraremos con una esbelta fachada apretada entre dos poderosos pilares. Los tres pórticos son de un ancho desigual y están coronados por una elegante galería de arquerías, que ocupan toda la anchura de la fachada. 

El rosetón que la culmina, fue reparado en el siglo XVII. Encima de éste hay una gárgola monumental, la otra se encuentra al pie de la escalera que lleva al castillo. Tiene dos torres de diferente anchura, cada una está rematada por un campanario coronado por una aguja del siglo XIX. Si lo que queréis es contemplar toda su belleza y esplendor lo mejor bajar hasta el muelle del Loira, desde allí podremos distinguir los contrafuertes que la sostienen, las torres y las linternas.

"Cathédrale Saint-Louis 20120511" by SuperTimor - Own work. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Cath%C3%A9drale_Saint-Louis_20120511.jpg#/media/File:Cath%C3%A9drale_Saint-Louis_20120511.jpg
Otro lugar interesante para visitar es la catedral de Saint Louis, asentada sobre una gran plaza, que vaya usted a saber por qué, lleva el mismo nombre Place Saint Louis. Está catedral no es la primera que hubo, pues a lo largo de la historia de Blois ha habido unas cinco, es por ello que tiene zonas edificadas desde el siglo XII hasta el siglo XIX

La parte más antigua, es decir del siglo XII corresponde a la cripta y al oratorio, la primera la encontraréis bajo el coro mientras que el oratorio esta a la izquierda de la entrada. Del siglo XIX son el deambulatorio, y la capilla del ábside consagrada a la Virgen María. En los laterales hay 16 capillas con 31 vidrieras, las vidrieras son del siglo XX. Durante el reinado de Francisco I, en el siglo XVI, ya hicieron algunas reformas, pero fue en 1678 tras un huracán que destruyó las vidrieras mayores y arruinó el edificio tuvieron que volver a empezar, es por ello que de esa época sólo queda el ábside, la fachada occidental y los pisos superiores del campanario. Delante de la catedral está la Maison de l'Acrobate, se distingue por las vigas de madera a la vista y las figuras de diferentes personajes en las columnas.

Durante siglos la iglesia a luchado contra la magia y la brujería, han perseguido, condenado y quemado a muchos, pero en Blois rinden homenaje a todos ellos, sobre todo a la magia con la "Maison de la Magie". Lo primero que os llamará la atención es el dragón de seis cabezas que hay en la fachada, es el guardián de un templo mágico que os dará la bienvenida, ¿estáis preparados? una vez dentro os estaréis iniciando en las artes mágicas en un espacio de más de 2000 metros cuadrados repartidos en cinco niveles, podréis disfrutar de autómatas, historia de la magia, ilusiones ópticas, trucos de ilusionismo, y conocer la vida y la obra de Robert-Houdin.

http://commons.wikimedia.org/wiki/File%3ABlois.Maison_de_la_Magie.wmt.jpgNacido como Jean Eugène Robert el 7 de diciembre de 1805, en Blois, resultó ser un apasionado de la mecánica y de la relojería, su padre tenía un taller de relojería pero quería que su hijo se dedicase a otro oficio, para ello lo mandó a la universidad de Orléans, acaba siendo notario en su ciudad, pero aún sigue muy interesado en la mecánica, al final consiguió convencer a su padre para que le dejara hacer lo que más le gustaba. Para aprender mejor el oficio se fue a Tours pero enfermó y regresó a Blois, allí conoce a la que será su esposa Cecilia, hija de un relojero parisino Jacques Houdin.

En 1830 se casaron y adoptó el apellido de su esposa Houdin, que uniría al suyo par hacerlo compuesto Robert-Houdin, así se destacaría de entre otros muchos relojeros. Un buen día recibió unos libros sobre prestidigitación y magia en lugar de los de relojería que había encargado, este error cambió la vida del relojero. Durante un tiempo compaginó profesión con afición, en 1837 creo el reloj más ligero y que escondía su maquinaria, con el dinero que ganó empieza a fabricar objetos automatizados que tuvieron mucho éxito en la Exposición Universal de 1844. Encontró un patrón que le financió sus proyectos pero no fue tras la muerte de su esposa cuando se dedicó en cuerpo y alma a la magia, llegó a actuar ante el rey de Francia y la Reina de Inglaterra, hizo numerosos bolos por Europa.


En 1845 compra un teatro donde representará las "Soirées Fantastiques", está considerado como el padre de la magia moderna. Tal es así que años después de su muerte Erik Weisz, húngaro de nacimiento decidió tomar su apellido añadiéndole una i final (algún listo le había comentado que añadiéndole la i, en francés quería decir "igual que...") para homenajear al maestro de la magia. 

Hay que decir que también tomó prestado el nombre de Harry, de otro ilusionista amigo suyo, Harry Kellar. Vámos, que mucha imaginación en cuanto a nombres artísticos no tenía, pues unió unos que ya tenían dueño. Y todo porque a los 15 años leyó la biografía de Robert-Houdin y decidió que él sería más grande, y más famoso. Su admiración no duró siempre, se acabó cuando se peleó con los hijos de Houdin, que no quisieron recibirlo. Así que se dedicó a escribir un libro en el que desenmascarar al mago, tratando de bajarlo de golpe del pedestal aduciendo que sus inventos eran robados de otros magos. No se sabe si esta actitud fue por cabreo o por miedo a que aún estando muerto fuera mejor que él mismo y siempre saliese mal parado en las comparaciones. En la película "The illusionist" se basan en la historia y en los trucos de magia de Robert-Houdin.