El Quartier Latin trae consigo la imagen de una forma de vida multicolor, intelectual, rebelde, bohemia y cosmopolita. La llegada al barrio en el siglo XII de maestros que provenían de la ciudad, y que se traían consigo a sus "echoliers", confiere a la colina su sello intelectual, este movimiento culmina con la creación de la poderosa universidad de la Sorbonne y otras facultades y escuelas del distrito cuyo personal docente hablaba en latín. El nombre del barrio, es muy apropiado porque en la zona hoy llamada Montagne Ste. Geneviève, alrededor del Panthéon, fue en sus tiempos el punto focal de la colonia romana. Pues aunque el gobernador romano tenía el palacio en la Île, fue aquí donde se construyeron el Foro, el templo y los baños. Por ejemplo la Rue St. Jacques es la calle más antigua de la ciudad, su trazado constituye la zona donde se fundó la ciudad romana. Delante del número 174 está el punto 0, a partir del cual se realizó el cuadriculado urbano primitivo. La anchura de la calle ( que es más estrecha) conservada entre los números 176 y 184, y 151 y 171 corresponde a la calle antigua.
Otro lugar donde podemos imaginarnos el Foro sería por la Rue Soufflot. Con unas medidas aproximadas de 178 m por 89, el Foro era el símbolo de la vida cívica romana. Compuesto por una plaza rodeada al oeste, norte y sur por pórticos con columnas. Al oeste estaba el templo (actualmente están los números del 22 al 26 de la Rue Soufflot, aquí se celebraba el culto imperial. Al este de este templo teníamos la Basílica para los asuntos más materiales. Dos puertas, situadas en el medio de los laterales, permitían el acceso a la plaza y a los edificios. También solía haber una serie de tiendas que no tenían comunicación con el interior del foro, sino que estaban adosadas en las paredes exteriores. Delante del número 61 del Boulevard Saint-Michel en la escalera de acceso al parking hay una pequeña sección en la pared de la fachada occidental. Al sur del foro (sería el norte de la Rue Gay-Lussac) unas termas con letrinas públicas, una de las más importantes de toda la Galia, con una capacidad para 50 plazas.
En la Place de la Sorbonne se descubrieron unas casas galo romanas, eran construcciones en madera y adobe, con techos de paja y suelos de arcilla. A finales del siglo I d.C. las casas ya tenían suelo de hormigón y conducciones de agua, así como pinturas murales.
En el Boul'Mich (es decir el Boulevard Saint Michel para los parisinos) en la esquina con la rue Racine, donde actualmente está la librería Joseph Gibert y el Instituo Saint Louis, se descubrió un teatro clásico galo romano, donde se encuentra hoy el Colegio de Francia se encontraban unas termas monumentales que podían haber tenido funciones terapéuticas.
Actualmente los únicos restos que pueden verse en la ciudad son los grandes baños termales del Museo de Cluny, y las Arènes de Lutèce si queremos ver algo más podemos ir a la Cripta Arqueológica que está en el Parvis de Nôtre Dame, por 4 euros podremos ver unas cuantas ruinas romanas más (mejor si tenéis la París Museum Pass, pues entra en el pase además no os llevará mucho tiempo pues es un recinto pequeño).
Volvamos al presente, la zona peatonal de la Rue de la Huchette y alrededores, es una zona llena de color y atmósfera estudiantil, llena de bares, restaurantes étnicos, cafeterías y pequeñas librerías de todas las nacionalidades, aquí, en el número 8 esta el primer club de jazz que se abrió en la ciudad "Le Caveau" que sigue fiel a sus inicios. De esta calle sale la que dicen es la calle más pequeña de la ciudad, la Rue du Chat-qui-Pèche (la calle del gato que pesca), si queréis encontrarla debéis vigilar no os pase desapercibida, la mejor manera es coger la Rue de la Huchette desde la Rue du Petit Pont, llegar hasta un bar que se llama Latin Corner, y mirar a vuestra derecha (si los numerosos souvenirs de la siguiente tienda os dejan). Este nombre tan curioso procede de la historia de un chamán del siglo XV, al que se le conocía como Dom Perlet, y que solía hacer magia acompañado de un gato negro que extraía a zarpazos los peces de las aguas del Sena. Persuadidos de que se trataba de un hecho diabólico, tres estudiantes mataron al gato y lo arrojaron al río. Cuenta la leyenda que siendo el hechicero y el gato un mismo ser (tal vez el diablo) muerto el gato, desapareció el alquimista, para más tarde reaparecer pescando en el río. Hay una placa en la calle que cuenta la historia.
En el Boul'Mich se produjeron las numerosas manifestaciones de mayo del 68; los adoquines que volaban contra las brigadas antidisturbios lanzados por los estudiantes eran suyos. Como consecuencia de ello la Universidad se descentralizó, los estudiantes fueron detenidos y los pocos adoquines que quedaban aún en su sitio acabaron cubiertos por una gruesa capa de hormigón. A raíz de lo sucedido el general De Gaulle se vio obligado a abandonar París y más tarde a dejar la presidencia tras las elecciones de 1969.
En la esquina del Boulevard St-Germain con el de St-Michel está el Hôtel de Cluny. A principios del siglo XIV la Abadía Benedictina de Cluny (en Borgoña), consiguió unos terrenos en París para construir un hospedaje para sus abades, para cuando visitaran la ciudad. Además consiguieron que fueran los integrantes del gremio de barqueros del Sena los que pagaran la obra. Se erige en parte, en el lugar donde antes estaban los baños romanos "las Thermes de Cluny" cuyas ruinas aún pueden verse en la misma esquina.
El Hôtel se encuentra situado entre un patio y un jardín, con su fachada central y dos alas perpendiculares, este extraño testimonio de la arquitectura civil y ejemplo del gótico flamígero anuncia el modelo del que será el hotel parisino. Es una especie de castillo urbano en el que predominan, pese al carácter defensivo de su muro almenado, su torre central y su camino de ronda, la ornamentación elaborada es propia de una vivienda de recreo. Su decoración tan llamativa y exhuberante a partir de curvas, contrasta con las formas más bien rectilíneas que presagian la llegada del clasicismo.

Las termas galo romanas eran el monumento más bello de la antigua Lutetia. Aún podemos admirar el inmenso Frigidarium (conserva las bóvedas y el mortero original a pesar del jardín colgante que se instaló encima durante la Edad Media) y los restos del Caldarium y del Tepidarium, así como una de las dos palestras que antaño estaban cubiertas, el acueducto de Wissous le proporcionaba el agua necesaria. Estaban construidas junto a la ladera norte de la montaña de Santa Genoveva, en el límite de una zona pantanosa, datan del siglo II. Los muros de las termas se construyeron intercalando cantos rodados e hileras de ladrillos revocadas. Actualmente es el Museo de Arte y Cultura Medieval, entre sus obras destacan una serie de esculturas góticas, vidrieras, objetos de oro y esmalte, porcelanas españolas, francesas e italianas. Aunque lo mejorcito de la colección es la famosa serie de tapices del siglo XV conocidos como "La Dama del Unicornio" que ilustran simbólicamente los cinco sentidos, y un sexto sentido que los estudiosos aún no saben cual puede ser, además es el único que tiene una enigmática frase: "A mon seul désir" (a mi único deseo).
Si queréis ver más imágenes del Hotel de Cluny y su interior, en este enlace de Flickr hay un grupo.
Siguiendo la Rue Saint Jacques, y una vez pasado el boulevard, y antes de llegar a los muelles nos encontramos dos pequeñas iglesias cargadas de historia. A la izquierda la iglesia de Saint Séverin y a la derecha la de Saint Julien le Pauvre.

En la Plaza Viviani, donde sobrevive el árbol más antiguo de la ciudad, una acacia blanca plantada en 1620 y que se trajo de América, se alza la iglesia de Saint Julien le Pauvre. Los cluniacenses de la Abadía de Longpont mandaron reconstruir la basílica del siglo VI hacia el 1165, respetando los cimientos y la planta del edificio original. La universidad celebró aquí sus encuentros regularmente hasta el año 1564, cuando los estudiantes saquearon la iglesia en protesta por la elección de un rector. Este incidente aceleró su declive. Durante la Revolución sirvió como almacén de sal, y en 1889 se destinó al culto católico griego melquita.

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Al lado de la Rue Saint Jacques se encuentra el Lycée Louis-le-Grand, donde dio clases Sartre, Baudelaire fue expulsado, y de entre sus alumnos notables tenemos a Molière, Victor Hugo y Georges Pompidou. En la Place Marcelin-Berthelot se fundó un colegio para contrarrestar el arcaico dogmatismo de la Sorbona. Fundado por Francisco I en 1530, el Collège des Trois Langues (también conocido como el Colegio de los Lectores Reales), y que en el siglo XVII se convirtió en el Colegio Real de Francia. El rey admirador del Renacimiento, quería crear un colegio científico independiente, donde, como en Italia, las tres lenguas clásicas: hebreo, latín y griego, se estudiasen a partir de los textos originales. Posteriormente su programa de estudios se amplió para incluir muchas otras disciplinas académicas, desde el árabe a la física. El colegio no concede ningún diploma, y no tiene la obligación de reclutar a sus profesores entre los universitarios. eran los estudiantes los que pagaban a los maestros, según la costumbre de otros lugares, sino que era el rey el que pagaba, de este modo la enseñanza era gratuita. El colegio no tuvo un local propio hasta el siglo XVII, los edificios reconstruidos por Chalgrin entre 1774 y 1780 son sobrios y solemnes y rodean el patio de honor. En la cima de la colina sagrada de la Lutetia pagana, se encuentra la Torre de Clovis (Clodoveo) en el número 23 de la Rue de Clovis. Esta dirección corresponde al Lycée Henri IV. Donde estudia la futura élite política y económica del país. Tiene fama de ser un Liceo donde se prepara a los estudiantes para los "concours", procesos de selección para entrar en las Grandes Escuelas o Universidades de París. Se entra por nota y no por "ser amigo de o pariente de...es decir puro enchufe". La iglesia de San Esteban del Monte (St. Etienne du Mont) y el Panteón son monumentos que perpetúan el recuerdo de la Abadía de Santa Genoveva que junto con la de Saint Germain desempeñó la función esencial de la vida espiritual, intelectual y económica de la orilla izquierda de la capital, pero de eso hablaremos en el siguiente post.
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