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martes, 11 de noviembre de 2014

París: el Palacio de Luxembourg y sus inquilinos (reinas, nazis, senadores y damas que no lo parecen), un teatro y unas librerías interesantes...



En el último post estábamos paseando por St. Germain des Prés, en la orilla izquierda del Sena, hoy seguiremos por la misma zona, pues hay mucho que ver. Dejamos atrás la Église de Saint Sulpice, construida a mediados del siglo XVII, con Cristophe Gaunard como arquitecto, las obras se interrumpieron en 1678, y no se continuaron hasta el 1720 con Gilles-Marie Oppenord, quien las terminará, a excepción de la fachada que será realizada por Jean-Nicolas Servandoni, eso si tal y como comentamos en el post anterior una de las dos torres quedó inacabada por falta de crédito. Rodeamos la iglesia y tomamos la calle que lleva su mismo nombre hasta la Rue Tournon, al final de la cual esta el Palacio de Luxemburgo. Situado en la Rue Vaugirard (la calle más larga de París, tiene 4 km 360 metros, y que se correspondería con una antigua vía romana. Actualmente el palacio alberga el Senado, pero anteriormente fue el Palacio de María de Médicis, viuda del rey Enrique IV. La reina florentina escogió el faubourg Saint-Germain-de-Prés para instalarse, compro la casa y los terrenos del duque de Piney-Luxembourg, que por aquel entonces se hallaban situados en una posición semi rural al sur de la ciudad. Cansada del aburrido Louvre, la reina hizo construir a su arquitecto, Salomón de Brosse, un palacio en estilo florentino que le recordara al Palazzo Pitti de su infancia. La antigua casa del duque se convirtió en el Petit Luxemburg.   
Collection of the Museum of Ventura County, Private Collection,
El edificio construido entre 1612 y 1622, sigue la planta clásica del castillo francés. La reina lo decoró suntuosamente, con oro, azul y elementos arabescos, que encuadran de sala en sala diversas series de cuadros. Rubens realizó una serie de 24 cuadros que reflejaban la vida de Maria de Médicis, y que actualmente se encuentran en el Louvre. La reina madre (era la regente de Luís XIII hasta que este fuera mayor de edad) se instaló en él en 1625; pero a causa de los avatares políticos no lo disfruto demasiado tiempo. Su estancia en palacio fue relativamente corta, pues cinco años después de mudarse fue desterrada a Compiegne a instancias del cardenal Richelieu. Como cabeza del partido devoto, la reina madre entró en abierta oposición contra los proyectos de su adversario Richelieu. Fue precisamente en su gabinete del Luxembourg donde tuvo lugar el acto culminante de la gran tormenta política conocida como "La journée des dupes", actualmente fechada el 11 de noviembre de 1630. En una violenta escena María de Médicis a fuerza de quejas y reproches consigue arrancar a su vacilante hijo Luís XIII, la promesa de despedir al cardenal. Richelieu, quien después de derramar abundantes lágrimas, no tiene más remedio que retirarse, no se da por vencido, ya que finalmente acabará imponiéndose al rey, quien lo confirmará en sus funciones mientras que la reina madre debe abandonar la ciudad. 
Collection of the Museum of Ventura County, Private Collection,
El cardenal para borrar su recuerdo hace cambiar el nombre de Palacio Médicis, por el que lleva actualmente, Palacio de Luxemburgo. Tras la muerte de la reina madre, el palacio pasará a manos de su segundo hijo, Gastón de Orleans, pues seguía peleada con el ya rey Luis XIII.
En 1715 el palacio pasó al regente Felipe II de Orleans que alojó allí a sus hijas,  la duquesa de Berry y Luisa Isabel de Orleans, Reina Viuda de España, que falleció en el palacio en 1742. El palacio y los jardines fueron el escenario de los amores escandalosos de la duquesa de Berry. Ilustre protagonista de las orgías de la Regencia, la joven viuda libertina ocultó allí una serie de embarazos. Después de la muerte de su marido, el Conde de Berry, la duquesa tuvo una serie incontable de amantes, incluido el conde de Riom. Madame de Berry se traslado al palacio de Luxemburgo, se montó una corte de damas de honor e incluso un cuerpo de guardia pues también era princesa de sangre real. 
Collection of the Museum of Ventura County, Private Collection,
La viuda era joven, bella, inteligente y rica, además de poderosa y muy orgullosa de sí misma. Tanto que usurpó el rango de reina en varias ocasiones, además era la protagonista de las orgías que solía organizar su padre el Regente de la corona hasta la mayoría de edad del Delfín. Desde que se quedó viuda la duquesa se entregaba a todos los excesos, desde su voraz apetito sexual que le llevaba a tener numerosas aventuras amorosas, a su pasión por la comida que más bien tiraba a la glotonería y que regaba con grandes dosis de alcohol. Tal es el caso de que sus compañeros de juerga le pusieron un mote "la princesse Joufflotte", es decir la princesa "rellenita". Para disimular sus voluptuosas formas usaba faldas amplias, y puso de moda el panier del vestido volante que le permitía exhibir su belleza entrada en carnes y le ayudaba a esconder sus embarazos. Aún se estaba de luto por la muerte de Luis XIV cuando a ella se le ocurrió desafiar las costumbres austeras de la Corte, participó en los bailes de Carnaval que se celebró la noche del 4 de enero de 1716 en la Ópera. Tres semanas más tarde se recluyó en su palacio de Luxemburgo con la excusa de un fuerte resfriado, no quiso ver a nadie, pero la verdad es que dio a luz a una niña que falleció a los tres días. 
Un año más tarde recibió en palacio a Pedro el Grande, zar de todas las Rusias, en una visita más o menos oficial a Francia. A pesar se su belleza, la princesa había engordado mucho, hasta el punto de no poder ir de caza ni montar a caballo, el zar la vio "gruesa como una torre".
Para evitar maledicencias se retiró por una temporada al Château de la Muette, durante esa primavera se rumoreaba que la princesa estaba de nuevo embarazada, y así era, en cuanto se recuperó del parto volvió a su placentera vida. Aunque se molestaba continuamente en mantener escondidos sus embarazos, siempre llegaban a oídos de todo el mundo, incluso inspiraban canciones satíricas con coplas picantonas denunciando los amores licenciosos de esta "Venus de Luxemburgo" tal y como la apodaban.  
La duquesa de Berry murió en el Château de la Muette, en las afueras de París. Tenía 23 años, una salud muy deteriorada debido a un nuevo parto clandestino a finales de marzo de 1719. Todo se desencadenó cuando decidió participar en los bailes de carnaval, estuvo hasta las cuatro de la mañana a pesar de que su embarazo estaba muy avanzado divirtiéndose más que nadie. Un mes más tarde, presa de los dolores de parto, acompañado de fiebres y convulsiones, la princesa estuvo a punto de morir antes de dar a luz una niña muerta hasta el punto de que el cura de Saint-Sulpice le había negado los sacramentos.  Cuando falleció, tres meses más tarde, la autopsia reveló que estaba de nuevo embarazada.
Después de esta casquivana inquilina, el palacio fue la residencia del conde de Provenza, el futuro Luis XVIII. En 1792 durante la Revolución fue confiscado y se declaró "Bien Nacional", se le despojó de todas sus colecciones de arte y se convirtió en prisión durante el periodo revolucionario del Terror, en ella estuvieron alojados Danton, Desmoulins y otros cabecillas revolucionarios, junto a Josephine de Beauharnais y Robespierre, que huyó de la prisión la primera vez que lo encarcelaron. También fue huésped el pintor David, y es aquí donde realizó el primer boceto de su obra "Las Sabinas". Tras todos estos avatares quedó casi en ruinas hasta que la constitución del Año III (1795) lo declara sede del Directorio, el palacio será restaurado por Chalgrin, que construirá el vestíbulo principal, la escalera de honor, una sala de reuniones y un museo. A partir de 1814 albergó la Cámara de los Pares.  Durante la ocupación alemana tan sólo un francés, Marcel Macary, era el único a quien los alemanes permitían el paso diariamente al palacio, que ocupaban desde el 25 de agosto de 1940, para hacerse cargo de las posibles modificaciones arquitectónicas que podría necesitar el estado mayor de la Lutwafe, pues éstos serían los inquilinos del palacio. Este buen hombre sabía que la ciudad pronto sería liberada y esperaba con ansia poder entregar a la República las llaves del Palacio.



Marcel era el conservador del monumento, y había sufrido en su propia carne cada vez que una bota alemana andaba por el palacio aplastando colillas. Durante cuatro años estuvo el pobre hombre cada día, inspeccionando los tesoros que contenía el palacio; primero la biblioteca en el primer piso, donde una empalizada de dos metros de alto instalada en 1941 protegía los 300,000 volúmenes entre los cuales había algunos manuscritos muy antiguos y varias ediciones especiales de obras raras. Luego contemplaba el bello cuadro de Eugène Delacroix, que le había costado arrancar de las garras de cierto coleccionista alemán llamado Herman Goering. Más tarde se paseaba por el "Gabinete Dorado" en el que la reina madre concedía sus audiencias, después entraba en el gran salón de recepciones, artesonado en oro y que los invasores habían transformado en un comedor. Desde lo alto, plasmado en una tela muy grande "Napoleón en Austerlitz" contemplaba con desprecio a los usurpadores de aquel lugar en el que había vivido con su querida Josephine.
Bajo el Patio de Honor los alemanes habían construido un refugio en 1943, tenía 9 salas equipadas con sistemas de aireación autónoma y contaba con todo lo necesario para una estancia prolongada bajo tierra. Este refugio estaba unido a una antigua red de caneras abandonadas que desembocaban a 2 km m-as allá de la Puerta de Orleans. Antes de que los alemanes abandonaran la ciudad minaron el palacio para destruirlo tras su marcha, pero no contaron con que Marcel y un amigo electricista sabotearían sus planes de destrucción.

Alrededor del Palacio está el Jardín de Luxemburgo, creado en 1617 por María de Médicis, con dos mil olmos alineados en cuadrado, enmarcan la perspectiva que concluye al sur con el muro del Convento de Chartreux. Los monjes, que se negaban a ceder siquiera un palmo de terreno, no permitieron que se ampliara el jardín en dirección sur hasta finales del siglo XVIII, fecha en que el convento desapareció con la Revolución. Lo más destacado es la Fontaine de Médicis, una gruta artificial del 1620, que fue restaurada por Chalgrin en 1800 y desplazada par permitir el paso de la Rue de Médicis. 

Fue enriquecida por varias estatuas y un estanque a finales del sigo XIX antes de que le fuera adosada la fuente del Regard. Durante el Primer y Segundo Imperio fue reconstruido, los jardines son de estilo francés, con toques italianizantes como la barroca Fuente Médici, que se alza en el extremo de un largo estanque lleno de peces de colores. El Jardín de Luxemburgo aparece en la famosa novela del escritor parisino Victor Hugo. En este jardín Monsieur Marius, un personaje de su obra, conoce a Jean Valjean y a su hija, Cosette, y queda enamorado perdidamente de ella.
Bajando hacia el Sena por la Rue de l'Odéon llegaremos al Teatro de l'Odéon, que se sitúa en los jardines del antiguo Hôtel de Condé. Este Hôtel en sí era un palacete que ocupaba bastante terreno en las afueras de las murallas de Philippe Auguste.
Antoine de Corbie, el primer presidente parlamentario de París durante el reinado de Carlos IX lo construyó, aunque la propiedad perteneció antes al banquero florentino Albert de Gondi, favorito del rey.


Cuando el heredero del favorito se queda en la ruina, Philippe-Emmanuel de Gondi, el hotel fue requisado por la corona. En 1610 María de Médicis se lo regala a Enrique II de Borbón-Condé, el Principe de Condé, como agradecimiento por haberse casado con Charlotte Margueritte de Montmorency, antigua amante de Enrique IV. En este palacio una dama de compañía de la Princesa de Condé, Marie Eléonore de Maillé de Caman da a luz un bebé rollizo, que con el paso de los años se haría famoso como el Marqués de Sade. En 1764, los ocupantes del palacio deciden mudarse al Palais Bourbon, entonces Luís XV lo compra y decide destinar parte de los jardines para construir un teatro. El proyecto del teatro fue una de las ultimas operaciones urbanísticas del Antiguo Régimen. El edificio neoclásico fue inaugurado por la reina María Antonieta, era el 9 de abril de 1782. Incendiado en dos ocasiones fue reconstruido en 1819 tal y como era el original, se suprimieron entonces los dos arcos laterales flanqueados por sus pabellones y que se unían a los edificios de al lado. El teatro, sufrió la ocupación estudiantil de mayo del 68, pues en el se encerraron los alumnos de la Sorbonne y utilizaron los cascos de los gladiadores que encontraron entre el atrezzo para enfrentarse a la policía. Actualmente ha recuperado su esplendor bajo el nombre Odéon Théâtre l'Europe, pero ha recibido muchos nombres, en 1789 se lo conocía como Théâtre de la Nation; en 1794 Théâtre Egalité, en 1796 Odéon, en 1807 Teatro de la Emperatriz... Aquí las Bodas de Fígaro, de Beaumarchais, triunfa en 1784. En 1864 George Sand cosecha un gran éxito con "El Marqués de Villemer". En 1872 debuta aquí Sarah Bernhardt en el papel de "reina" de Ruy Blas. 
Una curiosidad: la Rue de l'Odéon fue la primera calle de París con aceras, en el número 1 se encuentra el Café Voltaire, donde acudía Ernest Hemingway y Scott Fitgerald durante sus estancias en París. En los números 7 y 12 de esta misma calle, había dos libreras que en 1922 se movilizaron contra la censura anglosajona para dar a conocer al gran público el Ulises de James Joyce. Sus clientes y amigos nunca dejaron de visitarlas aunque ya no estuviesen en esta calle. La propietaria de la librería fue Sylvia Beach, que regentaba la del número 12, entre los años 1919 y 1941. Durante este periodo la librería fue considerada como el centro de la cultura anglo-americana de París. Sus clientes eran los autores de la Generación Perdida, tales como Ernest HemingwayEzra PoundF. Scott FitzgeraldGertrude Stein y James Joyce. La tienda de Sylvia Beach cerró en 1941, porque la señora Beach se negó a venderle a un oficial alemán la última copia de Finnegans Wake de Joyce. La tienda de la calle de L´Odéon no se ha vuelto a abrir, llevaba el nombre de Shakespeare & Company, y no es la misma que está en la Rue de la Bôucherie, 37. Pues ésta libreria actual pertenece a George Whitman, y en un primer momento se llamó Le Mistral, pero cuando Sylvia Beach murió rebautizó la librería con el nombre de Shakespeare & Co.  en honor de Sylvia Beach (al mismo tiempo que le ponía a su hija el mismo nombre). En este artículo del mundo se explica todo muy bien.

En la Rue de l'École de Médecine se encuentra el Refectorio del Convento de los Franciscanos, en el número 15. Es el único vestigio que queda del convento, el refectorio se construyó en el siglo XIV y sus obras se concluyeron en el XVI. La planta baja albergaba el refectorio, mientras que las habitaciones de los novicios se encontraban en el primer piso, la fachada oeste conserva sus dos puertas originales. Esta calle trazada sobre una antigua vía galo romana y, que anteriormente se llamó Rue des Cordeliers, se convirtió en la Rue de l'École de Médecine durante la Revolución Francesa, cuando la Escuela de cirugía, en el número 5, y la Escuela de Medicina, en la Rue de Bôucherie, se unieron para impartir una enseñanza común en el edificio neoclásico del número 12. Construido sobre una parte del antiguo Convento de los Franciscanos, concretamente sobre el claustro.
En 1790 Dantón creó en lo que quedaba del convento el "Club de los Franciscanos" o "Club des Cordeliers" que desempeñó una función crucial durant la Revolución, pues contribuyó a derrocar la monarquía. Uno de sus miembros, Marat, famoso por su vehemencia, fue asesinado por Charlotte Corday en su vivienda mientras tomaba un baño, muy cerca de allí, en la Rue Antoine Dubois. Lo enterraron en el jardín del convento bajo un sauce llorón, estuvo ahí hasta que lo trasladaron al Panteón de Hombres Ilustres.
La escuela de medicina fue ampliada a finales del siglo XIX, desde entonces forma parte de la Universidad René-Descartes París V, conserva la antigua biblioteca y alberga el Museo de la Historia de la Medicina.