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martes, 25 de febrero de 2014

La Place de la Concorde, la Rue Royale ...


Saliendo de la estación de metro de Concorde, nos encontramos con una de las plazas más magníficas de París, La Place de la Concorde, es la plaza más grande de París. Bordeada por el Hotel Crillon (cerrado por reformas hasta el 2015)y su gemelo, el Edificio del Ministerio de Defensa, los Campos Elíseos, el Sena y los jardines de las Tullerías.



Sobre un terreno pantanoso se construyó una de las plazas más importantes en la historia de Francia. Destinada a albergar una estatua ecuestre de Luis XV, y que sólo la adornó durante treinta años pues durante la Revolución fue cambiada por una estatua alegórica de la Libertad, El lugar encontrado estaba al final del jardín de las Tullerías y se conocía como "la esplanada del puente", en referencia a un puente de madera que salvaba el foso que bordeaba la terraza de las Tullerías. 

Esta plaza rompe con la tradición de las plazas reales cerradas, está decorada con ocho estatuas que representan las ciudades más importantes del país: Lyon, Marsella, Burdeos, Nantes, Lille, Ruán, Brest y Estrasburgo (la cara de esta última corresponde a la actriz de la época Juliette Drouet, musa del escultor James Pradier y posteriormente amante del gran Victor Hugo). Éstas estaban formadas por garitas (que se usarían como pequeñas viviendas de dos habitaciones, una encima de la otra), adornadas con Venus rollizas y rodeadas por unas anchas zanjas que pronto fueron "ocupadas" por gentes que las cultivaban...

Esta plaza ha sido escenario de celebraciones y sucesos sangrientos pues en ella se instaló la Guillotine, para ejecutar a Luis XVI, a María Antonieta, y posteriormente a Dantón y Robespierre, que junto a más de 1.200 personas dejaron aquí su vida. El temible invento estaba emplazado junto a la estatua que representaba a la ciudad de Brest. Pese a que tan terrible artilugio debe su nombre al doctor parisino Joseph Ignace Guillotin, la realidad es que él no la inventó, su única iniciativa fue proponer la sustitución del sistema tradicional con que se cumplían las penas de muerte (decapitación a espada para los aristócratas y ahorcamiento para el pueblo llano) por un sistema más eficaz e igualitario para todo tipo de condenados.  El encargado de llevar a buen término el invento fue Antoine Louis. El prototipo costó unos 329 francos de la época y en un principio llevó el nombre de Louisette o Louison, instalándose en la Place de Grève primero y comenzando a funcionar el 22 de abril de 1792.

Pasado este periodo revolucionario Luis Felipe quería erigir un monumento que no "encendiese pasiones" ni revolucionarias, ni monárquicas, optó por colocar en medio de la plaza un enorme obelisco de 23 metros de alto y 277 toneladas de peso. El traslado del obelisco estuvo a cargo de Jean François Champollion. En 1829, mientras se encontraba en Egipto, Champollion tuvo noticias de que los ingleses querían comprar varios obeliscos al todopoderoso señor de Egipto, Mehmet Alí. Para salvar al menos uno de los obeliscos que estaban delante del templo de Luxor, el francés propuso su compra por 300.000 f.f. y trasladarlo a París. Para ello construyeron un barco especial para su transporte. En 1993 los militantes del Act Up Paris pusieron un preservativo gigante para alertar de los peligros del Sida.

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Todo lo que ahora podemos contemplar  podía haber desaparecido cuando los nazis recibieron la orden directa del Führer de destruir la ciudad. Bajo las arcadas de la Rue Rivoli, todo el contorno de la plaza de la Concordia...por toda partes habían las garitas negras, blancas y rojas de la Wehrmacht que impedían a los parisinos circular tranquilos por su ciudad. Luego  esas garitas fueros sustituidas por toneladas de explosivos listos para detonar.

http://4.bp.blogspot.com/_eH730p69Pn4/SpI5OLSHALI/AAAAAAAAAKY/6-q1-VJ0Ku4/s400/lux_430x280_h_paris_hotel-ritz06.jpghttp://www.thetimes.co.uk/tto/multimedia/archive/00087/79128264_crillon_87469c.jpg
El Hotel Crillon, fue el lugar escogido por el general Von Choltitz, para alojarse, él fue el que no cumplió la orden dada por Hitler de destruir la ciudad antes de abandonarla. Este hotel es el más antiguo y lujoso, tiene 103 habitaciones y 44 suites. En un principio tenía que ser un edificio oficial, pero acabó transformado en hotel, Maria Antonieta lo frecuentaba con asiduidad cuando estaba en París, pues era aquí donde tomaba clases de piano. En 1788 es cuando lo compra el conde de Crillon que le dará el nombre. Actualmente está en proceso de restauración y reformas, y no abrirá hasta que se acaben, así que si tenéis intención de alojaros en el, empezar ha ahorrar dinerito, porque no es que sea precisamente barato. Además el año pasado, en abril de 2013, se pusieron a subasta más 3.500 objetos del hotel, es decir que no creo que quede nada de lo que había, una pena, aunque creo que parte de lo recaudado ha ido a parar a obras benéficas.


Al norte y al sur del obelisco, hay dos fuentes gigantes, tocando al río la Fontaine des Mers (la fuente de los mares) y en frente del Hotel Crillon, la Fontaine des Fleuves (la fuente de los ríos), totalmente restauradas en el año 2000, y que recuerdan las fuentes de la plaza de San Pedro en Roma. De espaldas al obelisco tenemos el Jardín de las Tullerías, a la izquierda y mirando al jardín, está el Jeu de Paume. Era una antigua sala de juegos que se transformó en museo en 1909, acogiendo en particular las escuelas artísticas europeas hasta la Segunda Guerra Mundial. Bajo la ocupación fueron almacenadas aquí todas las obras expoliadas por los nazis. En la película Monument's Men, hay una secuencia de todos los cuadros que los nazis van guardando en él, con Cate Blanchet en la escena. Actualmente está dedicado a exposiciones fotográficas contemporáneas.
By Natlo47 - Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=21732480Desde el jardín de las Tullerías, cruzaremos la Rue Rivoli y contornearemos la plaza a la izquierda para encontrarnos con la Rue Royale. Con sus preciosas fachadas regulares, es una de las calles más emblemáticas del lujo parisino. 
En primer lugar podemos admirar el escaparate de Maxim's, con su "Colección 1900" que lo convierte en un pequeño museo. A lo largo de la calle y repartido en ambos lados encontramos desde cristal (Lalique), porcelana (Bernaudaud), pasando por los nombres más ilustres de la moda (Dior, Carven, Bonpoint...) no hay duda, en esta calle hay que gastar el parné!
Podemos hacer una visita a la Fundación Ricard, tomarnos un chocolate caliente o algo de repostería en Ladurée, o bien un café en Le Village Royal, un pasaje situado en el nº 25 de la misma calle. Es un verdadero rincón de paz, aislado de la vorágine parisina.
En lo alto de la Rue Royale encontraremos la iglesia de la Madeleine, hoy en día, se celebran las grandes ceremonias como el Te Deum, o los entierros nacionales. A la derecha de la iglesia, vista desde la rue Royale, se distingue el Kiosque Theâtre, abre a partir de las 12,00h y permite conseguir entradas a tarifas reducidas de los espectáculos de moda para esa misma noche.
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Alrededor de la Place de la Madeleine encontramos los grandes nombres de la tradición gastronómica francesa, a la derecha en el boulevard de la Madeleine, está Lavinia (especializados en vinos). En frente, en la rue Vignon, está el maestro chocolatero y confitero Castelanne. La casa de comidas Fauchon acaba de abrir un café al lado de su tienda gourmet. Hédiard, su competidor directo, está especializado en tés, frutas y verduras de excepción, y a éstos les siguen establecimientos como Caviar Kaspia, La Maison de la Truffe, el restaurant L'Ecluse o la tienda/café Prunier... Cogiendo la rue Chauveau-Lagarde te encuentras con el boulevard Malesherbes que te llevará, por la derecha, a la plaza Saint-Agustin. Ante la iglesia está el restaurante Le Carré, es otra buena opción para los gastrónomos. Ahora pasamos a las grandes tiendas de renombre, Gucci, D&G, Paul Smith, Prada, Lanvin, Cartier, Yves Saint-Laurent, Chloé, Chanel, Hermés... todos los grandes modistos y zapateros están en la Rue Royale. Ahora sí, después de tanto shopping si que sería magnífico una paradita en Ladurée, para coger fuerzas y encarar el camino hacia la Place Vendôme, conocida en el mundo entero por su arquitectura clásica y sobre todo por sus grandes joyeros: Van Cleef & Arpels, Boucheron, Cartier... Ideada por Luís XIV, fue edificada en 1698 por el arquitecto de Versalles, Jules Hardouin-Mansart, a partir de una forma octogonal simétrica. En el centro, en el lugar de la antigua estatua del Rey Sol, se eleva la columna Vendôme, inspirada en la columna de Trajano en Roma. Estamos a un paso de la Ópera Garnier, y del Palais Royal, pero eso ya será otro día...

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