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viernes, 8 de agosto de 2014

Madrid: la Calle Mayor, iglesias del Madrid de los Austria, atentados anarquistas y jardines escondidos




Dejamos atrás la Plaza de la Villa, y cogemos la calle Mayor hasta encontrar la calle de San Nicolás, si entramos por ella nos vamos a encontrar la iglesia de San Nicolás de los Servitas, del siglo XII, es el templo más antiguo que se conserva en Madrid.
«Calle Mayor 84 (Madrid)» de Basilio - Trabajo propio. Disponible bajo la licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Calle_Mayor_84_(Madrid).jpg#/media/File:Calle_Mayor_84_(Madrid).jpg
Aquí se situaba la antigua Fonda Iberia
Pero antes de adentrarnos por la calle en dirección a la iglesia, debéis saber que en este cruce o ensanche de la calle Mayor se cometió un atentado, en 1906. El atentado que sufrieron Alfonso XIII y su recién estrenada esposa Victoria Eugenia de Battenberg el día 31 de mayo de 1906 el mismo día de su boda.  Todo comenzó cuando Mateo Morral se traslada a Madrid y se aloja en la Fonda Iberia, sita en la Calle Arenal nº 2  y que le había sido recomendada por un tal Francisco Ferrer Guardia.  En la recepción firma como Mateo Morral, fabricante, Barcelona. Parece ser que a través de los anuncios del El Imparcial, Mateo elige el lugar desde donde lanzará la bomba a la comitiva real. Se dirigió a la fonda de viajeros en la calle mayor número 88 piso cuarto de la derecha y convino con los propietarios de la misma el abono de 25 pesetas diarias por adelantado durante 14 días. Resulta curioso que no intentase en ningún momento ocultar su verdadera identidad.
El 31 de mayo de 1906 día que contraían matrimonio el rey Alfonso XIII con la princesa británica Victoria Eugenia de Battenberg, durante el trayecto de  regreso  desde la iglesia de los Jerónimos donde se habían casado al Palacio Real. Sufrieron un atentado  en la calle Mayor cuando  pasaron el cruce con la calle San Nicolás y al llegar el tiro frente a la embajada  Italiana (actual  Instituto Italiano de Cultura) el actual numero 84, el anarquista Mateo Morral lanzó contra la carroza real un ramo de flores que aparte de las flores contenía un presente más peligroso, una bomba. La bomba llamada de inversión, conocida como bomba de Orsini, igualita a la del atentado del Liceo, era de fabricación casera, y la arrojó desde el balcón de la pensión en la que se hospedaba disimulada dentro del ramo desde el cuarto piso del número 88 de la calle Mayor. La bomba en su caída tropieza con los cables del tranvía hecho que hace que su trayectoria se desvíe y en lugar de caer sobre la carroza real cae sobre el público cercano, matando a 25 personas y dejando heridas alrededor de 100. Los reyes resultarían ilesos.
http://1.bp.blogspot.com/-3IpPAkIVK6I/TuTfeMgzKDI/AAAAAAAAAEc/P-X9Zob87DI/s1600/atentadoalfonso13.jpgLa confusión es enorme y Mateo Morral sale del portal y se pierde entre la muchedumbre, con al parecer con la ayuda del periodista José Nakens, director de "El Motín".
La policía rodea el lugar y encuentra en la habitación donde se alojaba el anarquista un saco de viaje de piel lujosa con un neceser en su interior, una gabán de tela, varios frascos de sustancias químicas, (que sospechan han sido utilizadas para la confección del artefacto) varias prendas de ropa blanca, un plano de Madrid donde se encontraba marcado con lápiz el itinerario de la comitiva real y un paño blanco con manchas de sangre.
Varios ministros habían recibido anónimos anunciando el atentado, incluso en Palacio había recibido un anónimo diciendo que la Princesa Victoria no se sentaría en el Trono y en el  consejo de ministros celebrado de forma extraordinaria esa misma tarde se discutió si se habían tomado los medios necesarios para evitar el atentado y si se continuaban los festejos, o se suspendían debido al atentado, tomándose la decisión de no suspender los mismos.
Mateo Morral se traslada a Torrejón de Ardoz desde donde tiene organizado su regreso en tren a Barcelona; pero el 2 de junio fue reconocido por varias personas en un ventorrillo, cercano a Torrejón de Ardoz, donde se detuvo para comer. Estas personas avisaron a un guarda jurado particular de campo, se entregó pacíficamente, pero cuando era conducido por el guarda al cuartelillo de Torrejón de Ardoz, Morral le mató de un tiro y se suicidó a continuación de un disparo en el pecho.
Como curiosidad cabe señalar que en plena Guerra Civil se  renombró la calle Mayor como calle de Mateo Morral y se retiro el monumento a los fallecidos en el atentado. Terminada la contienda, ya con la dictadura, la calle volvió a su denominación original y se coloco en 1963 el monumento que podemos observar en la actualidad. Otra curiosidad más, es que éste fue el primer atentado que se fotografió en España, siendo portada en el periódico ABC al día siguiente.

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/1/1b/Iglesia_de_San_Nicolas_de_Bari_%28Madrid%29.jpgLa iglesia se llamaba en un principio San Nicolás de Bari pero al unirse con la parroquia de San Salvador, acabó siendo olvidada y años más tarde se convirtió en cuartel de las tropas francesas y almacén militar. En 1825 la Orden de los Servitas la restauraron y la reacondicionaron de nuevo para el culto, una vez que la Parroquia de San Salvador pasó a mejor vida. Es por ello que en esta iglesia hay un poco de todo, y de todo lo que podemos ver lo que más llama la atención es el techo mudéjar que cubre la nave central, (es el único que se conserva en Madrid) un altar retablo de Juan de Herrera, y un ábside con una bóveda gótica del siglo XV. La fachada es del siglo XVII y en la portada principal apreciaremos una obra barroca del siglo XVIII. Pero dejaros de puertas y alzar la vista, así podréis distinguir la torre mudéjar del siglo XII, que seguramente fue la torre de algún minarete árabe. En la parte derecha de la puerta, un poco alta para poder distinguir o leer nada, hay una placa en la que se nos informa de que en la cripta de esta iglesia está enterrado desde 1597 Juan de Herrera, arquitecto de Felipe II, artífice del Monasterio del Escorial. 
Las callejuelas vecinas conforman el entramado de lo que fue la villa medieval, salpicada de conventos y palacios. A pocos pasos está la Plaza del Marqués de Comillas, muy importante en el Madrid Medieval, entre esta plaza y la de la Cruz Verde, el Alamillo y la Ronda de Segovia quedan algunos restos del Barrio de la Morería. File:Madrid - Parroquia de Santiago y San Juan - 20110418 172259.jpgSeguimos por la calle de San Nicolás giramos a la derecha hacia la Calle Cruzada, y después hacia la plaza de Santiago para ello hay que girar a la izquierda, y nos encontraremos con un edificio cuadrado, que más bien parece un palacete, pero no, amigos es una iglesia, la Parroquia de Santiago y San Juan. El lugar donde debemos acudir para solicitar "La Credencial", que es el documento personal e intransferible que cada peregrino que quiere realizar el Camino de Santiago saliendo desde Madrid debe tener para identificarse como tal y donde se van sellando las etapas que este recorre hasta llegar a Santiago de Compostela.  Este documento vale para identificar al peregrino y acreditar que es merecedor de la compostelana, cuyo requisito es recorrer más de 100 Km si el peregrino va a pie o 200 Km si va a caballo o en bicicleta. La historia de este edificio es interesante, pues está situado en el espacio donde se encontraban dos de las iglesias más antiguas de Madrid, la de San Juan Bautista (situada en la Plaza de Ramales) y la de Santiago (que acogía las celebraciones de los Caballeros de la Orden de Santiago). La verdad es que eran dos construcciones de arquitectura sencilla, pero que en su interior albergaban valiosas obras de arte. Pero un buen día José Bonaparte, si, sí el hermanísimo del pequeño emperador, Napoleón, (al que había impuesto como gobernante del país) decidió hacer un cambio, debería ser que no le gustaban las vistas, no sé, pero la verdad es que mandó derribar todas las edificaciones que se encontraban frente a la fachada oriental del Palacio Real de Madrid, para abrir una gran plaza que se conocería a partir de ese momento como la Plaza de Oriente.
http://www.caminosantiago.org/cpperegrino/consejos/objetos/credencialext.gifAl destruir la iglesia de San Juan Bautista, se perdieron los restos del pintor Diego Velázquez, que allí había sido enterrado, pues vivía, como aposentador real, en la vecina Casa del Tesoro. Así que en  1811 se iniciaron las obras para levantar la iglesia actual, heredera de las dos desaparecidas. Se hizo de nueva planta, con un diseño neoclásico del arquitecto Juan Antonio Cuervo, colaborador de Ventura Rodríguez. El proyecto se caracteriza por utilizar materiales tradicionales de la arquitectura madrileña: granito y ladrillo. La fachada principal es muy plana con pilastras de orden toscano y refleja influencias del estilo de Juan de Villanueva. Sobre la entrada, se halla el relieve de Santiago Matamoros, en la legendaria batalla de Clavijo, cerca de Logroño, donde el Apóstol Santiago apareció en el cielo, sobre su caballo blanco, para ayudar a las tropas cristianas de Don Ramiro, rey de Asturias, en el año 845.
Ahora para poder continuar la visita es necesario volver a la Plaza de la Villa, y la mejor manera es coger la calle de los Señores de Luzón, que acaba justo en la calle Mayor, enfrente de la plaza de la Villa.
En el número 4 de la calle de los Señores de Luzón, contigua a la Iglesia, tenían la casa una de las familias más antiguas asentadas en Madrid, pues sirvieron en la corte de Enrique IV, y de los Reyes Católicos, en concreto su casa estaba situada entre la iglesia y la casa de los Losada. Anteriormente se la conocía como la calle de San Salvador, pues aquí se encontraba la iglesia con el mismo nombre. En esta misma calle estaban las casas de los Condes de Montijo y de Aranda, que fueron derribadas en 1935. En el número 5 de esta calle esta el restaurante taberna Can Punyetes, con gastronomía típica catalana en pleno centro de Madrid. 
Atravesamos la plaza, y cogemos la calle del Cordón, y que anteriormente tuvo el nombre de Calle de los Azotados, pues por aquí pasaban los reos condenados a la pena de azotes, dada su proximidad con la cárcel de Villa. Los azotes se efectuaban a la vista del público, y los azotados necesitaban dos semanas de hospital para reponerse de los latigazos. Fue en el siglo XIX cuando se le cambia el nombre al estar cercana a la Casa del Cordón.
"Basílica Pontificia de San Miguel (Madrid) 01" by J.L. De Diego - Originally posted to Madripedia as Basilica Pontificia de San Miguel. Licensed under Public Domain via Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Bas%C3%ADlica_Pontificia_de_San_Miguel_(Madrid)_01.jpg#/media/File:Bas%C3%ADlica_Pontificia_de_San_Miguel_(Madrid)_01.jpg
En la calle San Justo se levanta la Basílica de San Miguel, obra barroca del siglo XVIII del italiano Bonavía (que trabajaría también en los Reales Sitios de Aranjuez). Este templo se levantó por iniciativa del marqués de Scotti, secretario de la reina Isabel de Farnesio, que deseaba construir una iglesia y un palacio arzobispal para el infante-cardenal don Luis de Borbón. Ante las reducidas dimensiones del solar, Santiago Bonavía optó por aplicar un esquema de planta muy movida, capaz de sugerir una efectista grandiosidad. Es la única fachada curva con trazado barroco de Madrid.    
La actual Basílica se asienta sobre el lugar en el que se alzaba la iglesia de San Justo y Pastor, que ya figuraba en el Fuero otorgado a Madrid por Alfonso VIII, realizado entre 1158 y 1202. Ocupaba entonces el cuarto lugar entre las parroquias madrileñas, tras la de Santa María, San Andrés y San Pedro.
En Semana Santa sale de este templo una de las procesiones más populares de Madrid: la procesión de los Estudiantes. Entre el Arzobispado y la Basílica de San Miguel, se ve el Pasadizo del Panecillo que permanece cerrado desde 1829, ya que al ser tan estrecho y angosto podría ser albergue de malhechores. Su curioso nombre viene del tiempo en que el Arzobispo don Luis Antonio Jaime de Borbón, el hijo de la reina Isabel de Farnesio,  repartía un panecillo desde la ventana a los pobres que se acercaban. De la iglesia de San Justo se sabe gracias a diferentes documentos que fue objeto de reformas y mejoras en su decoración en el siglo XVI, manteniendo el protagonismo que le correspondía como parroquia del Madrid más antiguo. Así lo testimonian sus libros parroquiales pues aquí fueron enterrados el padre de Quevedo, así como sus abuelos matemos y un hermano, en los libros parroquiales se encuentran las partidas de defunción de el padre de Miguel de Cervantes, y otros muchos. En 1738 se derribó la vieja iglesia, y se perdió sin duda un edificio de gran interés histórico.  La iglesia pasó a llamarse de San Miguel, Santos Justo y Pastor cuando, como se ha dicho, se fusionó con la parroquia la que estaba dedicada a San Miguel y ocupaba el solar del actual mercado de ese nombre. Su incendio en 1790 y su saqueo durante la invasión francesa obligaron a ese traslado.
"Iglesia de San Pedro el Viejo (Madrid) 02" by Luis García. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Iglesia_de_San_Pedro_el_Viejo_(Madrid)_02.jpg#/media/File:Iglesia_de_San_Pedro_el_Viejo_(Madrid)_02.jpg
Tras atravesar la calle Segovia se entra por la del Nuncio hasta llegar a la Iglesia de San Pedro El Real o el Viejo, es del siglo XV, y fue fundada por Alfonso XI, esta iglesia también tiene una torre mudéjar sobre el alminar de una antigua mezquita.  Según cuenta la leyenda, a pesar de su imagen sencilla se decidió colocar una campana demasiado grande y pesada para el campanario, tal era el caso que no se podía subir para colocarla en el lugar que debía ir, una buena mañana la campana apareció ya colocada en su sitio y desde entonces tenía poderes para alejar tempestades y tormentas, así que los labradores cuando la oían tocar decían "huyamos, que tocan las campanas de San Pedro".
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/1/19/El_Jardin_del_Principe_de_Anglona05.jpg/1280px-El_Jardin_del_Principe_de_Anglona05.jpg 
Después de tanto recorrido e iglesias que tal un pequeño descanso en un jardín medio escondido como es el Jardín del Príncipe de Anglona, que pasa prácticamente desapercibido, ya que se encuentra rodeado de un muro y su entrada es pequeña. Está en una esquina de la Plaza de la Paja. Sin embargo es un pequeño oasis en el centro de la ciudad en el que hay un pequeño mirador y sus bancos nos ofrecen un poco de sombra en las soleadas tardes veraniegas. Este jardincito de La Latina estuvo vinculado a la casa-palacio del Príncipe de Anglona, que tuvo ilustres moradores a lo largo de su historia, como el XI Conde de Benavente. Pero el jardín, tal y como está hoy, fue un encargo de los marqueses de la Romana al pintor y paisajista J. De Winthuysen en 1920. Ahora, el parque es de propiedad municipal (abre de 10.00 a 18.30).
La calle donde está situado, la del Príncipe de Anglona se llamó en su día Calle sin Puerta, ya que fue hecha para conectar la Plaza de la Paja con lo que es ahora el Palacio de Anglona. Al no haber puertas en la calle, recibió este singular nombre.