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domingo, 12 de junio de 2016

Il Vittoriano, el Duce, y la antigua Roma a nuestros pies...



 Uno de los lugares de donde podemos obtener unas buenas vistas de los restos romanos de la ciudad y de la misma ciudad en sí, es desde el monumento a Vittorio Emmanuele II, el primer rey de la Italia unificada.  Al edificio lo conocen como il "Vittoriano".     


Este inmenso edifico de mármol blanco que está en Piazza Venecia, tiene unas dimensiones gigantes que llegan a ocultar a la misma colina del Capitolio. Como ejemplo de las dimensiones que tiene, tenemos la estatua ecuestre del rey que mide 12 metros y es la más alta del mundo, según las crónicas se realizó una cena en el interior del mismo caballo.

Para los italianos de fuera de la ciudad está considerado como el "altar de la patria", para los romanos hay diversas opiniones los hay que lo califican como un pastel de bodas, otros que tiene forma de máquina de escribir...pero todos los romanos coinciden en que las mejores vistas son desde su terraza, paradójicamente por ser la única desde donde no se ve el monumento.


La verdad es que no pensábamos entrar a verlo, pero buscando unos aseos, y por curiosidad nos decidimos a entrar. Subimos hasta arriba por las enormes escalinatas, hay unos ascensores panorámicos pero hay que pagar, así que  optamos por hacer "steps". Llegamos hasta la terraza con la lengua fuera, pero las vistas que tuvimos nos compensaron el esfuerzo. 


Cuando estás arriba lo primero que quieres ver es la Plaza Venecia, un nudo importante de comuncaciones y de atascos. A la izquierda esta el Palazzo Venezia, desde su balcón principal, el Duce daba sus arengas al pueblo italiano. El edificio de la derecha es del siglo XX.


Hace unos años se dio a conocer que un equipo de restauradores del renacentista “Palazzo Venezia”, habían hallado un complejo de varias estancias subterráneas que el dictador comenzó a construir a finales de 1942, como guarida en caso de que el curso de la guerra le fuera adverso, como al final ocurrió, pero que no llegó a utilizar pues acabó siendo capturado, ejecutado y colgado en la Plaza del Loreto de Milán. 

Los restauradores del edificio renacentista del siglo XV habrían hallado por primera vez este complejo, inacabado en tiempos del Duce, entre finales de 2010 y principios de 2011, y tienen la intención de rehabilitarlo, para que pueda ser visitado, como ya ocurre con los de Villa Torlonia, palacete del siglo XIX que utilizó además Mussolini como residencia.

El búnquer, de unos 850 metros cuadrados, se comenzó a construir a finales de 1942, a unos 15 metros de profundidad debajo del palacio. Contaba con dos salidas o vías de escape; una que daba a los jardines de San Marcos y otra que conectaba con una segunda estancia subterránea en el Monumento a Víctor Manuel II.

Cuando vas paseando por la terraza, puedes apreciar los tejados y las cúpulas de las numerosas iglesias que hay en Roma, y distinguir las siete colinas de la ciudad, hasta que llegas a los restos arqueológicos de la antigua Roma. 

Pasear por ellos está muy bien, pero sólo cuando los ves desde las alturas te das cuenta de cómo podía llegar a ser en su tiempo todo el conjunto.

La Vía dei Fori Imperiale, nos lleva al Coliseo. La visita de los Fori Imperiali yo la hice al atardecer, cuando el sol ya había bajado un poco, porque si lo haces por la mañana, a parte de que hay numerosos grupos saltando entre las ruinas y gritando, personalmente creo que es mejor disfrutarlos en buena compañía y sin aglomeraciones, además las fotos con la luz del atardecer son impresionantes.

En este blog podéis conocer todo o casi todo sobre los Foros Imperiales está realmente bien.

En la página de Arte e Historia de la Junta de Castilla y León una página muy bien documentada tenéis más información. Al final de todo se distingue el Coliseo, pero de él hablaremos en un capítulo aparte.