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lunes, 14 de marzo de 2016

Los otros cementerios de París...

El cementerio de Monparnase  Cuenta una extensión de unas 18 hectáreas y está situado entre el Boulevard d'Enfer y el de Edgard Quintet, este cementerio fue inaugurado en 1826. Lo forman varias avenidas, todas perpendiculares con una circular en el centro, en la entrada de la rue de Froidevaux, se alza una torre con tejado puntiagudo y que se utiliza como caseta para los guardas. Esta torre era en el siglo XVII el molino de los hermanos de San Juan de Dios, donde los estudiantes de la universidad compraban galletas y vino.


Las violaciones de tumbas siempre han estado a la orden del día, pero en 1848 se registraron varías en este cementerio, durante varios días los guardianes encontraron los cadáveres de mujeres arrancados de sus sepulturas, mutilados y esparcidos los restos a lo largo de las avenidas. El año anterior esto mismo había ocurrido en el Père Lachaise y en el cementerio de Ivry, así que decidieron redoblar la vigilancia del cementerio. Pasaron los días y no obtuvieron resultado alguno tras su vigilancia, a pesar de que las "visitas" seguían ocurriendo. Así que decidieron tender una trampa, cargaron un fusil con postas y lo ocultaron en una tumba, disimulándolo bajo una corona de flores; el cañón apuntaba a un muro en el que habían descubierto unas huellas, ataron un alambre al gatillo que llegara al pie del muro para que cuando se pisase accionara el arma. El 15 de mayo de 1849, era medianoche cuando la trampa funcionó, pero el intruso consiguió huir en medio de la oscuridad, los guardianes sólo encontraron un rastro de sangre y un uniforme militar hecho jirones.

Al final las pesquisas condujeron hasta François Bertrand, sargento del 74º Regimiento de Línea, donde era ayudante del tesorero. Consiguieron que confesara y se le impuso la pena máxima prevista en el código penal para los violadores de tumbas: un año de prisión y el pago de las costas, poco después de haber cumplido su condena, acabó suicidándose.

Si nos paseamos por el cementerio podremos contemplar las tumbas de Baudelaire, Guy de Maupassant, Camille Saint-Saëns, también encontraremos la tumba de los cuatro sargentos de La Rochelle, ejecutados en 1822, también los monumentos dedicados a los bomberos muertos en acto de servicio, y los soldados caídos en la guerra franco-prusiana. Aquí también reposa el coronel Dreyfuss y su abogado defensor, el "maître"Labori.


By Tijmen Stam (User:IIVQ) (selfmade / hugin) [CC BY-SA 2.5 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.5)], via Wikimedia Commons
El cementerio se puede ver desde la rue Caulaincourt sin necesidad de entrar.

Desde siempre los habitantes de Montmartre no se han considerado "parisinos" sino "montmartrois" es decir ciudadanos de Montmartre, es por ello que no sólo disponen de un cementerio, sino de tres. El mayor de todos se trata del cementerio de Montmartre y se encuentra al oeste de la Butte, cerca del inicio de la Rue Caulaincourt en la plaza Clichy, se construyó debajo del nivel de las calles, aprovechando una vieja mina que tenía la entrada en la Avenue Rachel, debajo de la Rue Caulaincourt. En el siglo XVIII en el lugar que ahora reside el cementerio estaba ocupado por una cantera de yeso, que durante la Revolución Francesa se utilizó para depositar los numerosos cuerpos de las víctimas de la misma. Durante la Comuna también se utilizó como depósito de cadáveres y lugar de ejecuciones. Estas canteras de yeso tenían una longitud de 300 km a finales del siglo XIX, y se decía que  "Hay muchas más Monmartre en París  que París, en Monmartre", con ello se indicaba que muchos de los edificios de la ciudad estaban hechos con lo que se sacaba de estas canteras.
Hector Berlioz, Stendhal, Offenbach, Edgar Degas, Nissim de Camondo, Alexandre Dumas (hijo), Marie Duplessis, la cortesana que inspiró "La Dama de las Camelias", la bailarina de Can-Can, La Goulue (Louise Weber). León Foucault, el inventor de la Eau-de-Cologne, Johan Maria Farina, o el fundador del premio Goncourt, Edmond de Concourt, Adolphe Sax, el inventor del saxofón. Mas recientes la cantante Dalida, François Truffaut. Aquí también permaneció enterrado algunos años Émile Zola, hasta que decidieron trasladarlo al Pantheon en 1908.

Otro de los cementerios del barrio sería el de Saint-Vincent, es más pequeño que el anterior y fue habilitado en 1831 al lado de las viñas de Montmartre, tan sólo cuenta con 920 tumbas, en este cementerio es donde descansan las grandes familias y las personalidades de Montmartre, como Utrillo, Steinlen, Marcel Aymé, René Dumesnil, Gaston Méliès, hermano de Georges Méliès... casi todos suelen ser artistas o pintores residentes en la colina.

Par Benchaum — Travail personnel, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=6339544El tercer cementerio es el Cimentière du Calvaire, abierto en 1688 en un terreno que pertenecía a la congregación de la Benedictinas de Montmartre, está situado en el lado norte de la Iglesia de Saint-Pierre de Montmartre entre el Sacré-Coeur y la Place du Tertre. Fue consagrada en 1147, y formaba parte del complejo de la Abadía Real de Montmartre, que albergaba a las mujeres de las grandes familias de la aristocracia, lo que hacía que fuera bastante poderosa, pero durante la revolución todo cambió y la pobre abadesa acabó guillotinada, el recinto acabó siendo destruido y el tesoro desapareció. Durante el periodo de la Comuna fue utilizado como taller de costura y almacén de municiones.
Pero mucho tiempo antes, el 15 de agosto de 1534, unos estudiantes españoles se reunieron en la capilla para hacer los votos de pobreza, de castidad y de obediencia al Papa; uno de ellos se llamaba Ignacio de Loyola, otro Francisco Javier...
En 1793, Claude Chappe instaló en el campanario su primer telégrafo.
En 1801 se abrió de nuevo, para acoger a los residentes del barrio, treinta años más tarde se cerró de forma definitiva al abrirse el de Saint-Vincent.La superficie que tiene es de unos 600 metros cuadrados, por lo tanto es el cementerio más pequeño de París. Las tumbas se dieron a perpetuidad pero los descendientes de las familias propietarias ya no los utilizan, tan sólo hay 85 concesiones y sólo se abre el día de Todos los Santos. Aquí está enterrada la reina Adelaida de Saboya, y la tumba de la familia Debray, que eran unos molineros que lucharon heroicamente en 1814 contra las tropas rusas que invadían París. Ellos fueron los que convertiría uno de sus molinos, el Blute-Fin, en el célebre baile del Moulin de la Galette, el símbolo de Montmartre.

El cementerio de Picpus se encuentra en la antigua finca del convento de los canónigos de San Agustín, también conocidos como el convento de Nuestra Señora de la Victoria de Lepanto, y que se instaló en el año 1640 por Luis XIII. En mayo de 1792 el monasterio fue cerrado y pasó a ser propiedad de la nación, en la actualidad es una casa de época que tiene algunos restos de la capilla.

Del 21 de mayo al 27 de julio de 1794, la guillotina trabajaba sin descanso, estaba instalada en la plaza del Trone-Renversé (del trono derrocado) la actual Place de la Nation. Las víctimas que salieron de esta plaza llegaron a sumar unas 1307 y fueron trasladadas en carretas a un terreno contiguo al convento de Monjas de San Agustín, que estaba cerrado desde 1790. Allí se les despojó de todo lo que llevaban puesto y fueron arrojados a dos fosas comunes que se habían excavado previamente. Imaginad como trabajaba el verdugo que llegó a guillotinar a cincuenta y cinco personas al día, las víctimas tenían edades entre los 14 y los 90 años, y pertenecían a todas las condiciones sociales no importaban si eran revolucionarios, nobles o religiosos, todos habían sido condenados por el Tribunal Revolucionario. De entre estas víctimas, por ejemplo el 1 de julio de 1794 había dos agricultores, un tejedor, un sirviente, un maestro de escuela, un sacerdote, un vicario, un fabricante de tejidos, un controlador de aduanas, un tendero, un prisionero de guerra austríaco, una enfermera, un niño… todo aquel que por cualquier cosa hubiese sido denunciado ante el tribunal podía acabar con la cabeza cortada. 
George Stuart Historical Figures, photograph by Peter D’Aprix

Ya hemos comentado que el traslado de los muertos se hacía de noche y con mucho sigilo, pero una noche una joven mademoiselle Paris, por azar, tuvo el suficiente valor de seguir a una de estas carretas, ya que transportaba a algunos de sus familiares. De esta manera averiguó el lugar donde acabarían los cuerpos. Pasaron los años y muchos quisieron olvidar lo ocurrido, fue en 1802 cuando Adrienne d’Ayen, marquesa de La Fayette  quiso descubrir donde se encontraban los restos de su madre, la duquesa d’Ayen, que estaba entre las víctimas de la matanza de 1794 así que contactó con mademoiselle Paris que la informó con total exactitud. Entonces se realizó una suscripción entre todos los familiares de los que habían sido guillotinados para adquirir el terreno de las fosas y el convento adyacente, que fue confiado a las Damas de la Adoración Perpetua. En este lugar se creo un pequeño cementerio, que se inauguró en 1805, estaba junto al recinto de las fosas comunes y llegaría a reunir medio millar de tumbas de familiares de las víctimas de 1794. Para visitarlo hay que entrar por el número 35 de la rue Picpus, que da a una escuela y al convento, se debe atravesar un jardín bien cuidado, y tras una puerta enrejada, al fondo del mismo se encuentran las sepulturas de encumbradas familias como los Noailles, los Montalembert, los Choiseul, los Ayen, y la propia marquesa de La Fayette, que murió en 1807. Junto a ella se encuentra la tumba de su esposo, que moriría 27 años más tarde. Un velero trajo desde Estados Unidos tierra del campo de batalla de Yorktown, donde La Fayette combatiera en 1781, y fue vertida sobre su tumba para que se mezclaran con tierra francesa. La bandera de barras y estrellas preside en todo momento su sepultura, incluso durante la ocupación alemana de la ciudad, la bandera permaneció sobre la tumba. Al fondo de la verja se encuentra el recinto de las fosas comunes, al que llaman el Campo de los Mártires, donde una sencilla cruz de piedra los mantiene en el recuerdo.

Otro lugar que acoge un cementerio muy pequeño, pero que también tiene su historia se encuentra en el número 30 de la rue Saint-Bernard, en el distrito XI,al lado de la Iglesia de Sainte-Marguerite. Esta iglesia es un edificio más bien poco vistoso, tiene una nave del siglo XVII un poco sombría y a la que se añadió un coro un poco más monumental, tal vez lo más destacado es el “Trompe-l’oeil” magistral realizado por Brunetti. Pero lo más interesante de esta iglesia, es su pequeño anexo, el cementerio parroquial, y concretamente en un ángulo del mismo, donde hay una tumba con la inscripción “Attendite et vidente si esa dolor sicut dolor mes” (observad y ved si hay un dolor comparable al mío) y debajo L XVII  1785-1795. 
El 10 de junio de 1795, en este cementerio se procedió al sepelio de un niño de unos diez años, al que cuatro médicos habían practicado la autopsia, aserrando el cráneo y declarando que el niño era escrofuloso. Según los médicos, los comisarios que les entregaron el cuerpo, declararon que era el delfín Luis Capeto y que provenía de la Torre del Temple.

George Stuart Historical Figures, photograph by Peter D’Aprix
En noviembre de 1846 el párroco de Sainte-Marguerite, para disipar las dudas encargó al doctor Milcent, que exhumara el cadáver. Se confirmó la presencia de tuberculosis ósea y que el cráneo había sido aserrado, lo que no concordaba era la edad del niño, pues resultaba ser los restos de un muchacho de 12 a 16 años. En 1894 fueron cuatro los especialistas que de nuevo exploraron el cadáver, esta vez el difunto había alcanzado la edad de 16 a 18 años. Este dato daba mucho que pensar, los médicos no daban crédito, pues el heredero al trono de Francia contaba con diez años y dos meses en el momento de su muerte… Como podéis ver la cosa entonces no estaba muy clara, y a día de hoy tampoco mucho, a pesar de que en los años 2004 y 2005 se volvió a exhumar los restos para aclarar la duda. Tampoco quedó nada claro, al final hay una placa que indica que hay enterrado un niño que provino de la Torre del Temple.

Ya por último hablaremos del Cementerio de Passy, situado al oeste. Este era un pequeño cementerio en 1874, se encontraba entre los barrios más caros de la orilla derecha del Sena, cerca de los Campos Elíseos y como tal se había convertido den la necrópolis de la aristocracia parisina. Es el único cementerio de la ciudad que tiene una sala de espera climatizada, el muro de contención del cementerio está adornado por un bajorrelieve que conmemora el recuerdo de los soldados que cayeron en la Gran Guerra.

Claude Debussy, Emmanuela de Dampierre, esposa del infante don Jaime de Borbon y Battenberg. Varios familiares de los Románov, Edouard Manet...todos ellos descansan en este cementerio.