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domingo, 17 de enero de 2016

El París de Coco: La simplicidad es la clave de la verdadera elegancia

Hace tiempo que no escribo sobre una de las ciudades que me apasionan, París, necesitaba inspiración, y esta inspiración me ha venido gracias a un perfume, el más vendido en todo el mundo el Chanel nº5. Con este post conoceremos el París de Coco Chanel, su historia, por donde se movía, los lugares que visitaba...

Pero como siempre haremos una pequeña introducción de nuestra protagonista, para ponernos en situación. Nuestra protagonista nace en Saumur  (ya hablamos de él en nuestro apartado Castillos del Loira) el 19 de agosto de 1883, su padre era Albert Chanel, un chamarilero que mantenía una relación con Jeanne Devolle, pues no estaban casados. Aunque eso no impidió que tuvieran numerosos hijos. Gabrielle era la segunda hija de la pareja, el padre, como siempre, no estuvo presente en su nacimiento, y la madre tuvo que acudir a un hospicio para poder tenerla. Un año después de su nacimiento, la pareja decidió casarse y tuvo cuatro hijos más. Pero ello no evitó que el padre de las criaturas decidiera sentar cabeza.

Gabrielle nació con bajo peso, sus posibilidades de vivir no eran muy grandes, así que el nombre de la niña se improvisó, y la pobre madre decidió que lo mejor era que la niña llevara los apellidos de la monja que se encargó de la pequeña en el hospicio, Gabrielle Bonheur. Con seis años pierde a su madre por culpa de la tuberculosis, su padre, que se encuentra de viaje ni se plantea hacerse cargo de su prole, así que los envía a Vichy junto a los abuelos. Los abuelos tampoco se hacen cargo de los niños, al final las tres niñas acabarán en un orfanato de Aubazine (Julie, Gabrielle y Antoinette) mientras que los chicos (Alphonse y Lucien) se instalaron en una granja en la que trabajarían a cambio de un techo.
El orfanato era un lugar rígido, serio, estricto, Gabrielle permaneció en él hasta cumplir los 18 años, luego fue trasladada a un internado donde permanecería dos años más. Cuando dejó el internado se trasladó a Moulins para trabajar en la merecería de Grampayre en la que trabajaría haciendo arreglos. 
Allí también está Adrienne, su tía, que tan sólo es dos años mayor que Gabrielle, viven juntas en una triste habitación de alquiler. Para pasar los ratos de ocio suelen acudir al café de Moulins, al que suele acudir también la guarnición del Décimo de Caballería Ligera que estaba destinado en la ciudad. Es en ese café donde la bautizarán con el nombre de Coco, pues algunas noches se dedica a cantar con bastante arte una célebre canción de cabaret que se titulaba “Qui qu’a vu à Coco”  otra que solía cantar con salero era “Ko ko ri ko”, como en las dos canciones salía “coco”, tanto el público como sus amigos del Décimo de Caballería Ligera solían corearla y decidieron apodarla “la petite Coco”.

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Boy Capel a la izquierda, Coco en el centro y Balsan

De entre los que la vitoreaban y alababan estaba un joven adinerado de origen burgués, un militar de 24 años llamado Étienne Balsan. que se encaprichó de ella. Gabrielle se dejó querer y acabó convirtiéndose en su mantenida, pero vivir en un castillo, entre reuniones de la alta sociedad no la llenaba. Coco quería hace algo, trabajar, se aburría y tan sólo se entretenía haciendo sombreritos. Llevaba ya un tiempo con Balsan, cuando conoció a Boy Capel, un hombre de negocios que era propietario de las minas de carbón de Newcastle. En un primer momento Capel se mantenía en un segundo término, como amigo de la pareja, pero se sentía irremediablemente atraído por Coco, y fue uno de los pocos que creyó en la posibilidad de su tienda de sombreros.

La situación con Balsan la superaba, y más cuando éste ya le había encontrado una sustituta. Como ya no le divertía, y ya no le necesitaba como un Pigmalion se interesó por otras mujeres. Ante tal situación Cocó decide marcharse a París, a un apartamento que tenía Balsan en el Bulevar Malesherbes, allí empieza a producir sombreros, pero será Boy Capel el que la ayuda a montar su pequeña sombrerería en 1910. Dicha tienda se situaba en el número 31 de la Rue Cambon, y sería bautizada como “Modas Chanel” su emblemática tienda a la que acudían mujeres de todos los estratos sociales en busca de sus sombreros de paja decorados con gran estilo. Al poco tiempo podía devolverle el préstamo a Boy Capel,  entablaron una relación más intima confirmando la frase que le dijo una vez :”sabré que te quiero cuando ya no te necesite”.

Tres años más tarde y como el negocio funciona decide abrir una nueva tienda, esta vez en Deauville, lugar de veraneo por excelencia de la alta sociedad. Es aquí cuando empieza a diseñar ropa, inventando un nuevo estilo para la mujer, que la haría vestir más libre, sin los corsés que tanto las martirizaban, para ello opta por la ropa de punto, con caída y que se adaptaba al cuerpo femenino. Son los buenos tiempos, disfruta trabajando y tiene al lado al amor de su vida. Viven en un piso que comparten situado en la Avenue Gabriel, y solían acudir a Chez Maxim’s a cenar.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, Coco decidió que sus establecimientos permanecerían abiertos, esta decisión la benefició y mucho, pues absorbió la mayor parte de las ventas de ropa durante esos años. Durante la Gran Guerra las mujeres deben comenzar a trabajar sustituyendo a los hombres que están en el frente, necesitan un vestuario que las abrigue y soporte las condiciones laborales, Chanel lo sabe y crea una ropa llevable, con la que las mujeres trabajadoras pueden moverse con facilidad al mismo tiempo que están abrigadas. Gracias a este éxito, Coco abre un nuevo almacén en la misma rue Cambon, esta vez frente al Hotel Ritz, allí venderá las chaquetas de franela, las faldas rectas, los suéteres largos de lana, los conjuntos de faldas y chaquetas…
En el número 31 de la rue Cambon está las mítica escalera, cubiertas con espejos para que sus modelos y diseños se multiplicaran hasta el infinito mientras ella se sentaba en el último escalón para observar lo que ocurría durante la presentación de sus colecciones. En los salones del primer piso las jóvenes de la alta sociedad desfilaban con los diseños de Coco. Hoy sólo las celebrities y las clientes de la Alta Costura pueden probarse las prendas en él. Luego está el atelier, donde hacía y deshacía sus diseños sobre las modelos, con el cigarrillo en la boca, los alfileres y las tijeras colgando del cuello, todas sus creaciones eran sobre las modelos, pues no tenía conocimientos de dibujo. En los dos últimos pisos del edificio se encuentran las modistas con sus batas blancas que se encargan de plasmar los bocetos del diseñador actual, Karl Lagerfeld.

Tan bien le iban las cosas, que en 1915 decide abrir en Biarritz otra tienda, esta vez es una boutique, y que se convertirá en la primera Casa de Alta Costura de la firma. Aquí ya empieza a despuntar la diseñadora. Pero todo lo que triunfa en su vida laboral, no la acompaña en la personal, Boy Capel le dijo un buen día, harto de que prevaleciera su trabajo a su relación: “empecé a perderte cuando te hice libre”… así que un día se casa, y no con ella, la elegida es conocida de la familia y es de buena cuna. A Coco se le rompe el corazón, pero aceptará ser la otra. Disfrutaran de su amor durante poco tiempo, pues Capel sufre un terrible accidente de coche donde pierde la vida cuando se dirigía hacia Cannes para encontrarse con ella.
Cocó se suma en una profunda tristeza, y es cuando dice una de sus frases más conocidas “vestiré de luto a todas las mujeres del mundo”, así es como nacerá un must de la moda de todos los tiempos, la “petite robe noir”. Coco ya no volverá a ser la misma, son sus amigos la que la arrastran al Café de París, a las veladas del Pre Catalan en el Bois de Boulogne, hasta que conoce a Misia Sert, la esposa del pintor catalán Josep María Sert. Se convierten en inseparables. Apacigua su tristeza en Venecia con el matrimonio Sert. Misia, inspiradora de Proust, modelo de Toulouse Lautrec, Renoir, Brommard, Vuillard… será la que la introduce en los círculos artísticos más de moda de la época. Con Colette acude a almorzar a Le Grand Véfour, un restaurante situado en las Galerías del Palais Royal, y que fue abierto en 1784. Con Colette conoció el Moulin Rouge, iba de mala gana . Montmartre no era su sitio, aunque conocía a los pintores emergentes de la época, como Picasso, al que solía visitar en su casa de Montrouge. Gracias a Misia se enamora de Italia y de los ballets rusos, le presenta a Cocteau, a Ravel, a Picasso…

En 1921 Coco decide instalarse en el Hotel Ritz, desde la muerte de Boy Capel ninguna casa le parece un hogar, mantiene su apartamento privado en el segundo piso de la Maison Chanel, un apartamento que tiene salones, oficina, comedor, pero no tiene dormitorio. Primero se instalará en una suite con vistas a su adorada Place Vendôme, después se cambiará a dos habitaciones gemelas que dan a la Rue Cambon, donde vivirá a lo largo de 30 años.
El Ritz se encuentra cerca de su lugar de trabajo; su universo se reduce a los alrededores de la Place Vendôme, (donde en el número 18 se encuentra el Hotel Cressart, que será renovado completamente por la Maison Chanel en 1997 para presentar las colecciones de alta joyería). De vez en cuando acude a Ladurée a comprar unos macarons, otras veces acude hasta los Campos Elíseos para curiosear en la perfumería de Guerlain.

Gracias a Misia conoce al coreógrafo Sergei Diaghilev, tras una fiesta que dio en su suite del Hotel Intercontinental de la Rue Castiglione, y al que ayudará a financiar el ballet “La consagración de la primavera” , a raíz del cual conocerá a Igor Stravinsky, compositor del mismo y con el que mantendrá un breve romance. Con Stravinsky acudirá a la Tour d’Argent, a deleitarse con sus manjares.
No fue el único ruso que entró en el corazón de Coco, en 1922 conoce al duque Dimitri Pavlovich, primo del zar Nicolás II, que huye de los bolcheviques. El duque es ocho años más joven que ella pero eso no impide que inicien un romance que durará un año. Gracias a Dimitri conocerá al hombre que creará el perfume más famoso de la historia. Se trata del perfumista de los zares rusos, Ernest Beaux al que le pide que cree “un perfume de mujer con olor de mujer” según Coco, el perfume es tan importante como la indumentaria, y “una mujer debe perfumarse donde quiere ser besada”.

 Beaux halla la inspiración en el Círculo Polar Ártico, mezclando notas de jazmín, Rosa de Mayo, Vetiver de Haití, Ylang-ylang, madera de sándalos, azahar, esencia de neroli, habas de tonka de Brasil y más de 80 aromas. Decide que el nº 5 sea su nombre, pues es la muestra número 5 la que más le gusta. Quiere diferenciarse del resto de perfumes y es por ello que decide que el envase sea sencillo, de línea minimalista, ¿y que hay más minimalista que un frasco de laboratorio? porque eso es lo que es el envase, tan sólo quiere que el tapón evoque la geometría de la Plaza Vendôme, donde tiene una de sus tiendas. El frasco se va adaptando a los tiempos sufriendo cambios imperceptibles. El perfume y su frase se convierte en un icono del siglo XX, entra en el MOMA de Nueva York y Andy Warhol le dedica una serie de serigrafías. Tiene tanto éxito entre las mujeres que cuando París es liberado, los soldados estadounidenses hacen cola en la rue Cambon, en la tienda de Chanel, para comprar el perfume para sus prometidas, novias o esposas.

A pesar de que el perfume era su creación, y uno de sus mejores ases en cuanto a ventas, hay que decir que ella sólo percibía un 10% de sus ventas, el resto se repartía entre Wertheimer que tenía el 70% de Parfums Chanel mientras que Theophile Bader, el fundador de las Galerias Lafayette y el que los presentó para hacer negocios, se llevaba un 20%. Esta sociedad sería la encargada de Parfums Chanel, que era independiente del negocio de alta costura.

A finales de1923 conoce al que será su nuevo amante, se trata del duque de Westminster, el hombre más rico de Inglaterra, con el que estará 10 años viviendo lujosamente. Acuden a los salones de Lucas Carton (donde en 1918 los mariscales Joffre, Foch y French junto al general Pershing firmaron la hora del armisticio de la Gran Guerra. El restaurante sigue abierto y conserva su maravillosa escalera de estilo belle époque. También acuden al Lapérouse en sus veladas más intimas. Pero el duque quiere tener un heredero varón, sus esposas no le dieron tan ansiado hijo, y Coco tampoco, pues sus posibilidades de ser madre más bien son remotas por su edad, ya tenía 42 años. El fin de ese romance la volvió a sumir en una espiral de tristeza y soledad, que solía paliar con largas jornadas trabajando. En esta época crea el traje de Tweed, e inaugura una boutique cerca del Museo del Louvre. Mientras la alta costura y los perfumes obtenían gran éxito, las relaciones comerciales entre Coco y Wertheimer se estropeaban, ella consideraba que debía percibir bastante más que un mísero 10% de las acciones que tenía, se consideraba explotada.

Memorias de Coco, Louise de VilmorinBy Aloveswiki (Own work) [CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons foto 31 rue cambon
Pero Coco seguía trabajando sin parar.  Tanto trabajo la llevó a colaborar con la Metro Goldwyn Mayer en 1931, en la película Esta noche o nunca, en la que Gloria Swanson lucía sus diseños. Pero su estilo no encajó muy bien con el glamour espectacular del Hollywood de la época. Regreso a París, y de nuevo se enamoró de un hombre casado, se trataba de Paul Iribe, un artista vasco. Con él se paseó por las Tullerías, y otros jardines parisinos. Coco ya tenía 50 años y volvía a disfrutar del amor, pero la relación terminó de manera dramática y prematura, pues el vasco sufrió un infarto mientras jugaba un partido de tenis.

Estalla la Segunda Guerra Mundial en 1939, la vida en Europa queda paralizada, así como la actividad de la Casa Chanel. Coco decide retirarse, esta vez no quiere aprovechar la guerra como hizo la primera vez, sólo seguirá vendiendo perfumes y joyas. Esta enamorada de un oficial nazi Günther von Kluge, (este aspecto de la vida de Coco ha permanecido medio oculto, habían rumores, pero ahora se han desclasificado los documentos relacionados con el caso, si queréis saber más...
 Cuando Francia cayó bajo el control de Alemania un año más tarde, los alemanes hicieron del hotel Ritz su cuartel general. París iba lleno de rumores y chismes sobre el romance de la modista con el oficial nazi, mientras su socio Pierre Wertheimer y su familia huyeron a Estados Unidos, pero antes de que Coco Chanel pudiera hacerse con el control total sobre Parfums Chanel, el cedió todas sus acciones a un amigo que se las devolvería después de la guerra.
París iba lleno de rumores y comentarios sobre Chanel y su novio alemán, según la biógrafa de Coco, Edmonde Charles-Roux, la inteligencia alemana envió a Chanel a que visitara a Winston Churchill, iba en misión secreta, pacífica eso sí. Esa reunión y la relación mantenida hicieron que tras la liberación fuera inmediatamente arrestada. Gracias a la intervención de Churchill, se dice que tan sólo pasó unas horas detenidas y posteriormente liberada. Cuando el pueblo francés se empezó a vengar de los colaboracionistas, ella se exilió en Suiza. Durante su ausencia de París, su socio Wertheimer regresó para controlar las empresas de su familia, pero en esas Coco había creado su propia colección de fragancias. Wertheimer decidió que no valía la pena meterse en una batalla legal, así que optó por darle a Coco 400.000 dólares, el 2% de todos los derechos de los productos Chanel y derechos ilimitados para vender sus propios perfumes en Suiza. Después de este acuerdo, Coco dejó de producir sus fragancias, además decidió vender sus derechos de Parfums Chanel a cambio de un salario mensual, suficiente cantidad para que Mademoiselle Chanel y su novio Von Dincklage pudieran llevar una vida acomodada en sus círculos de clase alta.

En 1954, cuando el mundo empezaba ya a olvidarse de ella, decidió volver al ruedo y presentó una nueva colección en el número 31 de la mítica casa Chanel. Esta colección supuso una nueva edad de oro para ella y su imperio. Y como mandaba la tradición impuesta por ella misma, las colecciones solían presentarse el quinto día del mes cinco, su número de la suerte.
Para los franceses Coco era una sombra de lo que había sido, y se burlan de sus vestidos, de su edad ... será la revista LIFE la que dirá que Chanel está creando más que moda, que es una revolución, y gracias al público norteamericano, a las grandes damas de la escena como Liz Taylor, Grace Kelly, Dietrich, Bardot, Romy Schneider, Ingrid Bergman que lo llevaran en sus películas.  Incluso la mujer del presidente de los Estados Unidos lo llevará el día más triste en la vida de muchos, en el asesinato de J.F.Kennedy.         
Coco seguirá residiendo en el Ritz, hasta su muerte el 10 de enero de 1971. Durante más de 30 años se convirtirá en una de sus mejores embajadoras, tal es así que ahora el hotel, y tras su renovación le han dedicado un espacio especial, se trata del Ritz Club, donde podremos disfrutar de tratamientos de belleza de la marca Chanel.
El último lugar de París que visitó fue la Iglesia de la Madeleine, donde se celebró un espléndido funeral en el que todos los grandes de la moda le rindieron sus armas. 
Y como siempre, si queréis saber más aquí os dejo unos enlaces muy interesantes:
Coco Chanel by Cristina Morató
La página InsideChanel 
www.lachanelphile.com  una especialista en Chanel