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lunes, 15 de junio de 2015

Londres la Gran Exposición universal: una idea principesca y una enfermera que salvó numerosas vidas...


















En 1851 se celebró la Exposición Universal que sugirió el Príncipe Alberto, el consorte de la Reina Victoria, y tuvo un éxito espectacular. Todos los países importantes enviaron representaciones. Los visitantes se quedaban boquiabiertos ante las gigantescas máquinas movidas a vapor, se asombraron con las maravillas que vieron, como un piano para cuatro intérpretes o con las esculturas hechas de jabón. La participación ciudadana en cuanto a visitas es un éxito, casi un tercio de la población del país paga su billete para verla además con la recaudación se consigue el suficiente dinero para construir tres nuevos museos, el Victoria and Albert Museum, el Science Museum y el Museo de Historia Natural.

"Crystal Palace". Licensed under Public Domain via Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Crystal_Palace.PNG#/media/File:Crystal_Palace.PNGCollection of the Museum of Ventura County, Private Collection,"Me siento realmente orgullosa cuando pienso en lo que ha concebido la gran mente de mi querido Alberto", dijo la reina Victoria delante de todos los notables cuando su esposo mostró su proyecto para la Great Exhibition.  El consorte tenía intención de mostrar al mundo el potencial y el poderío que tenía su país y su insigne esposa, para ello se puso al mando del comité organizador, en el que su esposa la reina sería la presidenta honorifica, para ello escogió a los hombres más ilustres del momento. Una vez decididos los que formarían parte del proyecto se dieron cuenta de que no habían pensado en el lugar donde se llevaría a cabo ni donde alojarían a los miles de visitantes que aparecerían por la ciudad. Estaban ya a finales de 1850 y la inaguración se había fijado para el año siguiente, así que entraron las prisas y se convocó rápidamente un concurso de proyectos al que se presentaron 250 arquitectos e ingenieros, pero el comité no disponía del tiempo suficiente para poderlos llevar a cabo. Cuando ya se habían resignado a repartir los stands por diferentes lugares de Londres, el Duque de Devonshire recordó que su jefe de jardineros, Joseph Paxton, había construido un gran invernadero de cristal para salvaguardar las plantas más delicadas de su residencia. ¿Se atrevería a erigir un enorme invernáculo que alojara la gigantesca exposición?


El tal Paxton acepto el reto y en un breve espacio de tiempo construyó una estructura inmensa de vidrio y  metal, el mismo dirigió la obra sobre una extensa zona de Hyde Park, en la que 2.000 obreros y especialistas ensamblaron en 4 meses más de 300.000 metros cuadrados de placas modulares de vidrio unidas por guías de hierro  todas de la misma medida para así acelerar las obras, estaban sostenidas por columnas especialmente fabricadas en las fundiciones ferroviarias. Pero ¿quien ponía la "pasta" para realizar la obra? la Reina dio 1.000 libras, el impulsor de la idea 500 (que ya ponía el intelecto!) muchas empresas aportaron cantidades importantes, pero fue gracias a los donativos que suscribieron los ciudadanos anónimos que se pudo realizar el proyecto, además de crear un fondo de garantía de 200.000 libras de la época.
La estructura es tan grande que puede albergar árboles tan grandes como los olmos, tenia 564 m de largo, para que nos hagamos una idea como seis campos de fútbol, los paneles de cristal superiores tenían la altura de un edificio de ocho pisos, era tan grande que incluso con 93000 personas dentro, las salas nunca parecían abarrotadas. La revista satírica Punch denominó "Crystal Palace" al novedoso recinto y que según la reina Victoria era "gracioso y ligero a pesar de su inmenso tamaño", la Great Exhibition tuvo un gran éxito asistieron cerca de seis millones de visitantes, tanto británicos como extranjeros, superando las mejores expectativas del comité organizador. Hubo 14.000 expositores distintos que mostraban sus bienes al público, la mayoría de las máquinas mostradas funcionaban a vapor, los ingenieros las consideraban como juguetes, aunque defendían que servían para ahorrar el trabajo humano. La muestra estadounidense era la más grande y eran los encargados de mostrar el gran piano y las figuras de jabón que antes habíamos mencionado. Otra pieza muy interesante que se mostraba era el mayor diamante del mundo el Koh-i-noor. que acabará en manos de la reina Victoria y por consiguiente en las Joyas de la Corona que se guardan en la Torre de Londres.
La estructura conservó el nombre de Crystal Palace cuando la Compañía Ferroviaria de Brighton la desmontó para volverla a erigir en Sidenham como centro de exposiciones y de ocio de esta forma siguió siendo una gran atracción hasta que un incendio la arrasó en 1936.
La reina inauguró la exposición dos veces, una en Hyde Park, y luego cuando lo trasladaron al sur de Londres.
Y Como siempre, si queréis saber un poco más en este blog parece que veas la exposición in situ.

Collection of the Museum of Ventura County, Private Collection,
La moral victoriana, si el señor Cromwell hubiera levantado la cabeza en tiempos de la reina Victoria, habría aplaudido a dos manos la rígida moral protestante que imperaba en el Londres del siglo XIX,  la industrialización significó el triunfo de la burguesía que alcanzó un poder político y social hasta entonces nunca conocido. La burguesia es el gran pedal del cambio cuando las cosas van mal, pero también suele ser un pedal de freno cuando las cosas le son favorables. Los niños y niñas se forjaban en una disciplina escolar absolutamente absurda y cruel, las normas de etiqueta y de comportamiento en sociedad tenían a gran parte de sus habitantes vigilantes y pendientes de acatar las normas al uso, sin salirse del patrón marcado por esa sociedad. Nada podía desmadrarse porque todo estaba establecido, aunque no por ello no fuera un tiempo en que abundaban crímenes pasionales, prostitución, pedofília, atracos, robos y otros delitos que los jueces y policía intentaban ocultar. Es irónico que durante el reinado de Victoria tan preocupada por la moral, la rectitud y la salvación de sus súbditos, sea el tiempo en que más altercados de este tipo se sucedían por las calles de Londres.
Es la época de los grandes escritores, Byron, Keats, Shelley, Oscar Wilde que acabó en la cárcel por su homosexualidad, o Bernard Shaw que en 1893 estreno la obra "La profesión de la Señora Warren" dignificando con burlona malicia la situación de las prostitutas.
Los comités de Damas, por primera vez en su vida la Reina se implicó en ayudar a los heridos de la Guerra de Crimea, organizando y supervisando los "comités de Damas", que atendían a los heridos y mutilados de guerra en los hospitales. Apoyó la labor de Florence Nightingale, una excepcional enfermera a la que sus heridos apodaron la Dama de la Lámpara por las numerosas rondas que hacía, tan solo alumbrada por una lámpara para comprobar que sus heridos se encontrasen un poco mejor.
Collection of the Museum of Ventura County, Private Collection,
Florence Nightingale, nació en Florencia, el 20 de mayo de 1820. Su familia pertenecía a una familia pudiente, de elevada posición social, ambiente en el cual creció y se educó. A los 17 años viajó a Francia, Suiza, e Italia con el objeto de que completase su educación como era de esperar en una señorita. Frecuentó los salones más refinados y aristocráticos, pero no era feliz, sus intereses y preocupaciones estaban en las instituciones de caridad y la condición social de los más desfavorecidos de los lugares que visitaba. Anotaba en sus cuadernos sus observaciones, y comparaba los hospitales franceses que estaban bajo la vigilancia de las Hermanas de la Caridad con los de Inglaterra, llegando a convencerse de la necesidad de organizar en su país algo parecido. En 1845 aprendió el oficio de enfermera en el hospital de Salisbury, creía firmemente en que no bastaba solamente la habilidad del médico para salvar a los enfermos, sino que era necesaria la cooperación activa e inteligente de la enfermera.
Hay que tener en cuenta que en aquella época los hospitales eran la escuela de la inmoralidad y solo llegaban a él las mujeres de mala vida, envilecidas por la bebida y el vicio.  En 1853 viajó a París y estudió la organización de los hospitales, para ello entró en la "Maison de la Providence" de las Hermanas de la Caridad, allí amplió conocimientos sobre el cuidado de los enfermos, cuando regresó a Londres un comité de distinguidas damas estableció un sanatorio para gobernantas enfermas y le ofrecieron el cargo de directora para que lo organizara y dirigiera. Cuando estalló la Guerra de Crimea entre Rusia y Turquía, en el que también participarían Francia e Inglaterra, no paraban de llegar noticias desoladoras de las condiciones deplorables de los hospitales de campaña que se encontraban en el frente, tanto que la opinión pública estaba alarmada. A los rusos los atendían las Hermanas de la Misericordia, a los franceses las de la Caridad, en cambio a los ingleses no los atendía ninguna enfermería. Entonces el ministro de guerra inglés, Sidney Herbert, que había conocido a Florence en Roma, pensó en ella para organizar y dirigir una empresa de auxilio de este tipo, así que solicitó su colaboración. No se lo pensó mucho, y a pesar de que su familia no lo veía con buenos ojos, consiguió reunir a diez hermanas católicas, a ocho anglicanas y a seis enfermeras de San Juan, que junto a catorce enfermeras profesionales se dirigieron hacia el frente. Gracias a su llegada el cambio que se produjo en los hospitales fue notable, en poco tiempo la mortalidad cayó de un 40% a tan sólo un 2%, el motivo, morían más por la desantención y las pocas curas que recibían. Gracias a su labor con los soldados era reconocida con honores por toda Gran Bretaña, pero ella rechazaba cualquier tipo de honores. En octubre de 1856 se entrevistó con la pareja real para hacerles partícipe de su proyecto de dignificación de l    os soldados británicos su plan consistía en una drástica mejora de la atención sanitaria, la alimentación y las condiciones de vida de las tropas imperiales que se concretó en la Real Comisión para la Salud del Ejército, creada tan solo un año después. En 1860 Nightingale utilizó los fondos de su fundación para crear la primera escuela de enfermería británica en el Hospital de Saint Thomas, que fue la primera del mundo. En Waterloo Place hay una estatua en su honor, al lado del ministro de la guerra Sidney Herbert.

Collection of the Museum of Ventura County, Private Collection,
Alberto murió en 1861 y privó a Gran Bretaña del impulso modernizador que había representado el principe consorte. Victoria cayó en un largo periodo de depresión y de desinterés por los asuntos de gobierno, del que nunca llegó a recuperarse, su dolor de viuda se tornó fetichista, colocó una fotografía del cadaver de su esposo en la cabezera de la cama y ordenar que cada noche se dispusiera la ropa limpia de su recámara y se cambiase diariamente el agua del lavamanos. Llevó un luto riguroso hasta el final de sus días. Su caracter se agrió y se hizo más intolerante y su conducta más rígida y severa, al tiempo que se emprendió una política exterior más belicosa e inflexible.
1847 se había instalado en Londres un emigrante alemán llamado Carlos Marx autor con su amigo Engels del inquietante "Manifiesto Comunista", el documento había sido redactado para la lista de los justos, una sociedad secreta revolucionaria formada por artesanos alemanes emigrados, a partir de 1850 se instalará en dos cuartos miserables del Soho, donde sobrevivirá con su familia gracias al dinero que le envia Engels desde la factoría de su padre que tiene en Manchester y donde trabaja como contable. En 1864 se funda en Londres la famosa Internacional, o Asociación Internacional de Trabajadores, cuyo guía intelectual es Carlos Marx 3 años más tarde publicará el primer volúmen de "El Capital" y en 1870 Engels se traslada a Londres. Marx estaba seguro de que la revolución proletaria que acabaría con la lucha de clases tendría lugar en Inglaterra por ser el pais más industrializado y por tener una numerosa clase obrera vejada por la explotación. Todos sabemos que en eso se equivocó de medio a medio, pero la influencia de sus ideas no dejó de repercutir en Londres y el resto de ciudades industriales británicas. En 1855 más de 100.000 trabajadores se reunieron en las inmediaciones de Hyde Park  para protestar contra un decreto que permitía trabajar los domingos, en 1866 se repitieron multitudinarias manifestaciones en el mismo lugar, años despés en 1872 el gobierno autorizó el derecho de asamblea, esta autorización dio lugar al Spikers Corner, el rincón del orador callejero, que todavía hoy subsiste en el tradicional parque. La depresión económica de 1886 trajo consigo una inestabilidad laboral y desempleo, con las consecuentes protestas y manifestaciones culminando en las más grandes rebeliones populares del reinado de Victoria. En el mes de febrero decenas de miles de parados se concentraron en Trafalgar Square y marcharon sobre la City destrozando los escaparates de las tiendas de lujo y de los ventanales de los clubs de caballeros de Saint James Street, cuyos miembros se refugiaron alarmados en los lavabos. En noviembre de 1887 mas de cien mil manifestantes avanzaron hacia Trafalgar Square en lo que se conoce como el Bloody Sunday, domingo sangriento por la violencia empleada por las fuerzas del orden para dispersarlos. Entre los manifestantes se encontraba un estudiante irlandés Bernard Shaw y el pintor William Morris. Curiosamente entre las organizadoras de estos movimientos se encuentran dos mujeres Eleanor Marx, hija de Carlos Marx y Annie Besant una socialista que acabaría apoyando el independentismo de la India e Irlanda. Besant fue la que consiguió que se realizara una huelga de trabajadoras en una fábrica de cerillas obteniendo para ellas unas mejores condiciones y un sindicato del ramo. Al año siguiente, es Eleanor la que exhorta a los empleados del gas a que se unan y formen su Trade union que logrará poco después la jornada de ocho horas.
Collection of the Museum of Ventura County, Private Collection,
En los últimos años de su vida, la reina mostraba un carácter más huraño e irascible, que se mezclaban con algunos desvaríos. Se encontraba enemistada con su hijo Eduardo, otro príncipe de Gales que se encontraba a la espera del relevo de la corona, tal como el príncipe Carlos en la actualidad. La pequeña anciana enlutada vagaba por el palacio de Windsor tocada con un gorro de color blanco impoluto, aunque pasaba la mayor parte de su tiempo encerrada en sus aposentos rodeada de viejas fotografías grabados y otros recuerdos de su ya larga vida, sólo pareció despertar de su letargo cuando estalló la Guerra Anglo-Bóer de Sudáfrica en 1899 recuperó su papel de soberana y reapareció en público por primera vez en mucho tiempo y con una energía notable para sus ochenta años desplegó una intensa actividad que iba desde la revista de tropas hasta la visita de los heridos en los hospitales, o la entrega de condecoraciones. La reina murió el 22 de enero de 1901, poco después del siglo que ella había protagonizado, dejo una monarquía fortalecida aunque más parlamentaria de lo que hubiera deseado y a pesar suyo su reinado significó la consolidación de la democracia en Reino Unido, su hijo Eduardo heredó por fin el bastón de mando de un imperio que abarcaba medio mundo, con 450 millones de habitantes que abarcaba desde Egipto a la India, desde Oceanía al Atlántico Sur... la soberana fue enterrada junto a su amado Alberto en el mausoleo de Frogmore, cerca de Windsor.