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miércoles, 6 de mayo de 2015

El Château de Pignerole, fue clave durante la II Guerra Mundial para los submarinos alemanes...

Este nuevo recorrido por la tierra de los castillos del Loira empezará en el Château de Pignerolle. Situado a 20 minutos de Angers a través de la carretera D347  en Saint-Barthélemy-d'Anjou, hay una finca de 70 hectáreas que  rodea un edificio del siglo XVIII.

« Château de Pignerolle (Eusebius) » par © Guillaume Piolle /. Sous licence CC BY 3.0 via Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Ch%C3%A2teau_de_Pignerolle_(Eusebius).jpg#/media/File:Ch%C3%A2teau_de_Pignerolle_(Eusebius).jpg
Construido en 1776,  trece años antes de que estalle la Revolución Francesa, por Marcel Abril Pignerolle, escudero del rey, señor de Pignerolle y director de la Academia de Equitación de Angers. El encargo lo realizó el arquitecto Michel Bardoul de Bigottière, y se inspiró en el Petit Trianon de Versalles. De estilo neoclásico tiene una fachada rectangular, rematada por frontones y cuatro columnas y está rodeado por un magnífico jardín.
De todos los castillos que hay por la zona, este resulta ser de los mas "nuevos" pero no por ello tiene menos historia que contar. El 1 de septiembre de 1939, Alemania invade Polonia, el día 2 de septiembre la plana mayor del estado polaco junto al 125 Regimiento de Infantería se trasladan al castillo de Pignerolle, mientras que el gobierno polaco decide instalarse en varios hoteles de lujo de Angers. Tango Angers como Saint-Barthélemy d'Anjou pasarán a ser la capital de Polonia y el centro operativo de la resistencia polaca hasta junio de 1940. En 1943 los alemanes requisan el castillo, concretamente será la Marina que instalará en el su centro de telecomunicaciones con sus submarinos. Seiscientos trabajadores construyen once búnkers y algunos cuarteles que alojaran a los marineros alemanes. En 1944 los alemanes en vista de como están las cosas abandonan el castillo. El nuevo inquilino del mismo será el General de Gaulle, que lo utilizará como refugio antinuclear; una vez acabada la guerra el castillo acogerá a las tropas americanas al mando de las cuales está el general Patton.
En 1946, el castillo servirá como alojamiento provisional a unas 1.000 personas cuyos hogares habían sido destruidos durante la guerra. Entre el castillo y los barracones se organiza una pequeña ciudad, con su escuela, su comisaría de policía, el invernadero será utilizado como una iglesia...
El castillo alberga el Museo de la Comunicación, en la primera planta hay una retrospectiva que repasa la historia de las comunicaciones, desde el tam-tam hasta nuestros días. En la segunda planta hay una reconstrucción del salón del Nautilus según Julio Verne, y de la llegada de Amstrong a la Luna. Está todo lo referente a la comunicación, historia de la prensa, el telégrafo, el cine, la radio, la televisión, la conquista del espacio. La colección se compone de 1,300 piezas, de entre las que destacan unas 300 estaciones de radio, recogidas por el fundador del museo Guy Biraud.
« Bundesarchiv Bild 146-1976-127-06A, Karl Dönitz » par Bundesarchiv, Bild 146-1976-127-06A / CC-BY-SA. Sous licence CC BY-SA 3.0 de via Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Bundesarchiv_Bild_146-1976-127-06A,_Karl_D%C3%B6nitz.jpg#/media/File:Bundesarchiv_Bild_146-1976-127-06A,_Karl_D%C3%B6nitz.jpg
Tiene su miga que los alemanes se instalaran en este castillo, al mando del cual estaba el Almirante Dönitz, podemos ver el despacho del almirante, que era el centro de mando para la comunicación a través de la radio con los submarinos alemanes durante toda la guerra. Hay que recordar que los submarinos alemanes eran temidos por sus aciertos hundiendo barcos enemigos, los radiotelegrafistas se encontraban situados bajo el castillo, en una espesa bóveda de hormigón que se había cavado debajo. En un búnker de 1500 m cuadrados que estaba unido al castillo a través de un túnel subterráneo y al que habían bautizado como "Amiral" se guardaba el receptor.
Es curioso que un castillo que más tarde se convertiría en el museo de la comunicación, fuera destinado a ser el mensajero de la muerte, ya que centenares de barcos, y millones de hombres fueron engullidos bajo el Atlántico, hasta el año 1942. Y digo hasta esa fecha, porque en aquel año sucedió algo que cambió el rumbo de la guerra. Un equipo de franceses, partieron para América bajo la dirección de Maurice Deloraine, lograron instalar un aparato de detección instantánea de submarinos, gracias a ellos el curso de la guerra cambió.

By Manfred Heyde (Own work) [GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html) or CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons
Ahora debemos coger la D52 para ir hacia otro castillo situado en Écuillé, donde se levanta el Château du Plessis-Bourré, seguimos estando cerca de Angers, concretamente a 15 km. El castillo es un magnífico edificio del siglo XV, esta rodeado de fosos con agua. En este castillo se han rodado muchas películas como Piel de Asno, El Jorobado, Fanfan la Tulipe...
La verdad es que es un escenario sin igual, el torreón, las torres, los puentes levadizos, el camino de ronda, los fosos llenos de agua, las puertas fortificadas son el lugar ideal para plasmar cualquier aventura. Es una auténtica fortaleza medieval, pero al mismo tiempo los detalles arquitectónicos que tiene nos anuncian la llegada del Renacimiento. Sobre todo por la rica decoración de sus aposentos, que convierten al Château de Plessis-Bourré en una residencia de recreo. Podemos destacar de su interior la Salle des Gardes, la sala de los guardias, con su magnífico techo de madera y sus pinturas de personajes y animales.
De entre estos personajes hay que destacar la figura del lobo-demonio Chicheface, que el pobre está demacrado porque sólo puede comer viudas que siempre hayan obedecido a sus maridos, ahora se entiende su mala cara, ¡pobre! poco habrá comido... Otra curiosidad la encontramos sobre la chimenea de la biblioteca estaban los escudos de armas de la familia, durante la Revolución Francesa fueron tachados, aún se pueden ver las antiguas pintadas.

El castillo fue edificado por Jean Bourré, gran tesorero y principal confidente del rey Luís XI de Francia, que compró el campo propiedad de la familia de Sainte-Maure. El castillo se construyó durante los años que van de 1468 a 1473, más tarde Charles Bourré heredero del mismo, acabó siendo el chambelán del rey, y señor de Vaux y Beaumont. El castillo tuvo huéspedes ilustres, entre ellos dos reyes de Francia, Luis XI y Carlos VIII acompañado por su hermana mayor Ana de Beaujeu, que en aquellos momentos era la regente.
En 1751 el castillo se puso en venta y fue adquirido por la familia de Ruillé, y perteneció a ella a pesar de que Jean-Guillaume de Ruillé militar y miembro de la nobleza de los Estados Generales, acabó siendo guillotinado en 1794.
En 1850, el castillo se pone de nuevo a la venta, pero no hay comprador. El edificio esta en peligro de convertirse en una cantera de toba, querían desmontarlo para reutilizar la piedra, por suerte el notario de Angers lo compró con intención de preservar el lugar en 1851.

En 1911 le colgaron de nuevo el letrero de que estaba a la venta, esta vez el comprador fue Henri Vaisse, sobrino de Claude-Marius Vaisse, el que fuera alcalde y senador por Lyon bajo el Segundo Imperio, y al que todos conocían como el "Lyonnais Haussmann". El heredero de este último comprador fue el que decidió abrir las puertas al público creando un circuito turístico.
Seguramente este castillo lo reconoceréis porque ha sido escenario de numerosas películas tal y como hemos comentado antes, aquí os pongo las carátulas.



A unos 25 minutos está otro castillo de nombre medio parecido, el Château de Plessis-Macé. Está totalmente construido en piedra de esquisto, de color negro. Es una fortaleza del siglo XI defensiva, que se transformó en el siglo XV en una residencia de recreo, edificada en estilo gótico flamígero. Cuenta con un recinto flanqueado por torres, esta parte correspondería al siglo XII, aunque fue parcialmente reconstruido en el siglo XV. Lo que más destaca es el balcón construido en toba y la capilla que tiene una rara tribuna gótica. Su interior renacentista y refinado contrasta con su exterior defensivo, las habitaciones amuebladas, la biblioteca, el gran salón y el comedor se encuentran abiertos al público para su visita. Durante los meses de junio y julio, el castillo acoge el Festival de Anjou, un acontecimiento durante el cual se ofrecen representaciones teatrales. Además se puede alquilar para realizar seminarios, fiestas familiares o talleres pedagógicos.

« 59 - Serrant Château 2 » par Thierry de Villepin — Travail personnel. Sous licence CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:59_-_Serrant_Ch%C3%A2teau_2.jpg#/media/File:59_-_Serrant_Ch%C3%A2teau_2.jpg
A otros 25 km tenemos el Château de Serrant, éste es el más occidental de los castillos del Loira, y comenzó a construirse en 1546, y siguió construyéndose a lo largo de tres siglos más. Construido con toba blanca y esquisto negro, tiene un aire diferente a los demás castillos que hemos visto, si a eso le añadimos que las torres de las esquinas tienen una cubierta en forma de cúpula con una linterna, se puede decir que no hay otro igual. Pero lo más interesante está en el pabellón central, y es la escalera renacentista más hermosa que puede verse en la región. El mobiliario del siglo XVIII, junto con los tapices flamencos y la biblioteca de más de 12.000 libros también son dignos de admiración.
Su propietario más famoso fue el marqués de Vaubrun, su muerte se recuerda con su tal vez excesiva tumba de la capilla, esculpida por Antoine de Coysevox. La capilla fue obra de Jules Hardouin Mansart. Otros dueños fueron la familia irlandesa y jacobita de Walsh,  que ocuparon el castillo en el siglo XVIII, en el castillo hay un cuadro del joven príncipe Carlos despidiéndose de Antony Walsh. Esta antigua familia irlandesa se había exiliado en Francia para demostrar su lealtad a los Estuardo cuando fueron destronados. En un primer momento se refugiaron en Nantes, pero luego compraron el castillo. 
En 1808 el señor del castillo esperaba a un invitado especial, nada más y nada menos que al mismísimo Napoleón y a su esposa Josefina, para la ocasión estaba preparada una habitación en estilo imperio para disfrute del general, pero Napoleón tenía la cabeza en otra parte, concretamente en la derrota de la batalla de Bailén, es por ello que sólo permanecerá un par de horas en el castillo aunque dirá: "por fin veo un castillo en Francia".
En 1830 el castillo pasó a manos del duque de la Trémoille, de quien desciende el actual propietario.