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lunes, 11 de agosto de 2014

Madrid: La Plaza de la Paja, San Isidro, y una capilla que pasa desapercibida...aunque es de un obispo!

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En la época medieval esta zona era un barrio mozárabe que albergaba los restos arqueológicos del siglo XI de la original iglesia de San Andrés, donde estaba enterrado San Isidro, Patrón de Madrid. Tras la Reconquista, se construyó la segunda muralla de Madrid, la muralla cristiana, y este barrio se convirtió en una zona de palacios. La Plaza de la Paja recibe su nombre de la costumbre que había en el siglo XV de vender la paja que se daba al capellán y cabildo de la capilla del Obispo para mantenimiento de las mulas que los citados capellanes utilizaban para pasear. Sin embargo, su verdadera importancia es anterior a estas fechas pues en el siglo XIII era el lugar de mercado y centro de la villa, hasta que Juan II mandó construir la Plaza del Arrabal, que luego se transformó en la Plaza Mayor. La plaza de la Paja esta coronada por la Capilla del Obispo que fue ideada para albergar el cuerpo de San Isidro aunque al final no se utilizó para tal fin. Como Plaza Mayor estaba rodeada de palacios ( Palacio de los Lasso de Castilla, Palacio de los marqueses de la Romana, Infantado, Benavente, Villafranca, Anglomá, Lujanes y Vargas), que con el tiempo fueron siendo abandonados. En la vuelta de la plaza con las calles de la Redondilla y Mancebos, se encontraba la casa palacio de los Lasso de Castilla, (si queréis identificarla buscar una placa en forma de rombo que nos lo indica) derribada en 1880 para construir en su lugar varios edificios de viviendas. Tenía unos sesenta mil metros cuadrados de superficie y, se comenta que disponía de más de cien habitaciones.
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Dibujo de la fachada del Palacio de los Lasso




Fue levantada en el Siglo XIV, en los últimos años del reinado de Enrique IV, por Pedro de Castilla, biznieto del rey don Pedro I que se caso con Catalina Lasso de Mendoza, hija del señor de Mondejar. El palacio lo heredó su hijo don Pedro Lasso de Castilla y en él residieron los Reyes Católicos, así como Fernando el Católico y su segunda mujer, Germana de Foix. También residieron en el Palacio, Juana la Loca y su marido Felipe el Hermoso y, posteriormente, los regentes del reino el Cardenal Cisneros y el deán de Lovaina que llego a ser Papa con el nombre de Adriano VI. En el siglo XVI se construyó un pasadizo elevado que unía el edificio a través de la citada torre con la iglesia de San Andrés para comunicar los aposentos de los Reyes Católicos con la tribuna de la iglesia.

"Plaza de la Paja 02" by Bernard Gagnon - Own work. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Plaza_de_la_Paja_02.jpg#/media/File:Plaza_de_la_Paja_02.jpgEn 1611 el palacio pasó a sus primos los duques del Infantado, siendo derribado en 1882. En su solar, el marqués de Cubas, construyó, varios edificios de viviendas. En el lado oriental de la plaza, se alza el Palacio de los Vargas, ( lo podréis identificar porque en la puerta hay un banco de piedra con una estatua de bronce) construido en el Siglo XVI. La fachada de este edificio fue transformada en el Siglo XX, adoptándose una solución para que su fachada fuese una prolongación de la Capilla del Obispo, de forma que ambos conjuntos muestran idéntica fachada.

Bóvedas estrelñladas y arco mixtilíneo.jpgLa popular Capilla del Obispo, está situada en la Plaza de la Paja de Madrid, a espaldas de la iglesia de San Andrés, y formando parte del conjunto monumental de San Andrés, la Capilla del Obispo fue construida en el siglo XVI por Francisco de Vargas y Medina, privado de los Reyes Católicos, como capilla funeraria para albergar los restos de San Isidro Labrador que varios siglos atrás había trabajado para su antepasado Iván de Vargas. El buen Isidro –a quien aún le quedaban muchos años, casi cien, para ser declarado oficialmente santo- descansó allí poco tiempo, ahí va la historia: resulta que los restos del santo habían permanecido, desde poco tiempo después de su muerte, en la Parroquia de San Andrés. Pero a principios del siglo XVI, los Vargas, como antiguos patronos del muerto consiguen que se les ceda el cuerpo incorrupto del santo, al conseguirlo deciden honrarlo con la capilla. Pero he aquí que el párroco de San Andrés consideró que no había sido una buena idea (más que nada, porque si no había la posibilidad de poder ver al santo en su parroquia, sus fieles disminuirían considerablemente y por consiguiente las donaciones y limosnas a la parroquia) así que no cesará en su empeño de recuperar el cuerpo y traérselo de nuevo a su parroquia, y lo consiguió gracias finalmente a una Bula papal de Urbano III, por la que se zanjó el asunto declarando como verdadero dueño de los restos al templo parroquial. San Isidro permaneció en ella hasta que Carlos III en el siglo XVIII decide que el santo patrón de la ciudad merece un lugar mejor, y lo traslada a la Colegiata de San Isidro.



fotos-madrid-capilla-obispo-038.jpgDon Gutierre de Vargas y Carvajal, hijo de Don Francisco y Obispo de Plasencia, destinó la capilla a panteón familiar: cerró la puerta que la unía con San Andrés y encargó el retablo, los sepulcros de sus padres, y el suyo propio. A él le debemos el nombre: realmente se llamaba Capilla de Santa María y San Juan de Letrán, pero enseguida fue conocida como la Capilla del Obispo, en referencia a Don Gutierre. Durante el siglo XIX, la Capilla del Obispo pasó a propiedad de la Casa de Alba. Pasó el tiempo –mucho tiempo- y al acabar el primer tercio del siglo pasado el templo quedó sin culto. Esta circunstancia, y que D. Gutierre hubiera tapiado la puerta de comunicación, resultaron providenciales: el 19 de julio de 1936 los milicianos no incendiaron la capilla, como en cambio sí hicieron con la iglesia de San Andrés y la Capilla de San Isidro, que quedaron prácticamente destruidos, gracias a su discreta fachada y a encontrarse cerrada, durante la Guerra Civil se salvó de ser destruida.

Desde la primavera de 2010 está abierta para visita del público ha sido rehabilitada, joya arquitectónica del gótico del siglo XVI, fue declarada Monumento Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural, a pesar de que ha estado cerrada durante más de 30 años, durante los que se ha llevado a cabo una profunda reforma. Este monumento es muy poco conocido y sólo se puede visitar en días determinados, y siempre en visitas guiadas, a no ser de que estuviera abierto al culto. La verdad es que cuando ves la fachada, lo que menos piensas es que sea una capilla, pues más bien parece un palacio, pero si tienes la suerte de visitarlo podrás ver el estilo gótico del techo (uno de los pocos que quedan en la ciudad) y el inmenso retablo de madera rematado en pan de oro, así como el impresionante sepulcro en alabastro del obispo Gutierre de Vargas y Carvajal.

En la esquina de la calle Alfonso VI con Redondilla se encuentra el antiguo e ilustre Colegio de San Ildefonso, cuyos niños cantan todos los años los premios de la popular Lotería de Navidad, el Colegio de San Ildefonso es la Institución dedicada a la infancia más antigua de Madrid con más de 400 años de existencia.


5808935705_c9462412cf_z.jpgMuy próxima está la Plaza de los Carros, presidida por la Capilla de San Isidro, con un añadido barroco que acapara la atención del conjunto, fue construida a mediados del siglo XVII para acoger la tumba del patrón de Madrid, según un proyecto de Pedro de la Torre y bajo la dirección de Juan de Villareal, quién aprovechó los bloques procedentes de la derruida muralla medieval. Los relieves situados sobre las portadas de la capilla relatan dos episodios de la vida del santo. También encontramos la Plaza de San Andrés con la iglesia barroca del mismo nombre. San Andrés es una de las iglesias más antiguas de Madrid. El primer dato documental que se tiene de su existencia es su aparición en el Fuero de 1202 como una de las parroquias de la ciudad, aunque no obstante, y según la tradición, ya existía desde la época de San Isidro, que fue feligrés de esta parroquia siendo enterrado en el cementerio de la parroquia hacia el año 1130, lo que dio origen después, para albergar el cuerpo incorrupto del Santo. Se cree que la iglesia pudo estar situada sobre lo que fue una primitiva iglesia cristiana del Madrid islámico, ya que la jurisdicción de San Andrés se extendía por lo que fue el antiguo barrio mudéjar, posterior morería. La Casa Museo de San Isidro, situada en la Plaza de San Andrés, esquina a la costanilla de San Pedro, es un edificio que como tantos otros perteneció a la familia Vargas con la diferencia de que en esta casa vivió San Isidro y allí se produjo el milagro del pozo, el cual aún se conserva. Tiene una profundidad de 27 metros, más tres de agua. En una reciente excavación se han encontrado materiales en su fondo que datan del siglo XIII, algunos de tradición musulmana. En el cuarto donde vivió san Isidro, la familia de los Vargas mandó erigir una pequeña capilla poco más allá de 1212, año en que fue exhumado su cuerpo incorrupto y el pueblo de Madrid empezó a considerarlo santo. Esta capilla, varias veces reconstruida, así como una lápida puesta en 1783, ha llegado hasta nuestros días, pero resto de la casa no ha tenido la misma suerte, pues, imposible de reparar por su completa ruina, se decidió demolerla a finales del siglo pasado y en su lugar construir una nueva, de aceptables trazas en la fachada pero tal vez demasiado moderna en el interior.

Si queréis saber más sobre la Plaza de la Paja y alrededores, miraros este enlace: http://historia-urbana-madrid.blogspot.com.es