Paris, Roma, Londres, Lisboa, Venecia, Génova, Italia, Bruselas

sábado, 7 de junio de 2014

La Revolución Francesa: Luis XVI, María Antonieta, Robespierre...allons enfants de la patrie....

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/a7/Eug%C3%A8ne_Delacroix_-_La_libert%C3%A9_guidant_le_peuple.jpg 
En vísperas de la Revolución, París continúa creciendo, hay numerosos edificios en construcción que verán sus obras paradas por la bancarrota de las finanzas públicas. Bajo el espectro de la escasez, la agitación se apodera de los barrios de Saint Antoine y Saint Marcel. El 14 de julio de 1789 se toma la Bastilla. Durante 5 años el París revolucionario de los "sans-culotte" a cuyo mando va Robespierre, dicta la ley y siembra el terror entre sus contrincantes hasta que las tornas cambian y él y sus partidarios también conocerán el funcionamiento de "madame Guillotine" con gran satisfacción del pueblo francés, harto ya de tanto terror. 
Unos años antes de la Revolución, la familia de los Borbones decide casar al joven Delfín Luís XVI de quince años de edad con la joven archiduquesa María Antonieta de Habsburgo, un año menor, con el propósito de unir políticamente a Austria y  Francia. Por esa época, el joven Luis era un adolescente regordete, tímido y un pelín antisocial. La amante de su abuelo, Madame du Barry lo describía como un pelmazo. En cambio María Antonieta era una joven rubia de grandes ojos, que tenía poco interés en la política, que no sabía nada de Francia, ni de sus costumbres ni de la corte En ese entonces, Luis era un adolescente regordete, tímido y un poco antisocial. La amante de su abuelo, Madame du Barry lo describía como un joven gordo y un pelmazo. A sus veinte años rezaba: “protégenos señor porque reinamos muy jóvenes”.
María Antonieta era una bella joven rubia de grandes ojos, obstinada y vivaz. Siendo adolescente tenía poco interés en la política. Al arribar a Versalles no sabía nada acerca de Francia, ni conocía sus costumbres ni la corte. Por aquella época la joven pareja decide visitar el liceo Louis-le-Grand en París, y hay que ver como son las cosas que en el comité de bienvenida esta un joven estudiante de leyes, un tal Maximiliano Robespierre, quien ofrece un discurso en latín al rey, pero el rey no le hizo mucho caso, tal vez ese desprecio llevó a Robespierre a firmar años más tarde su sentencia de muerte en la guillotina.
Collection of the Museum of Ventura County, Private Collection,
Luís XVI
Pero la verdad es que tuvieron muchos más motivos para acabar con su reinado, como por ejemplo cuando el rey, Luís XVI, para vengar la muerte de su abuelo, aportó cerca de dos mil millones de libras a la causa de la Guerra de la Independencia de Estados Unidos, tal cantidad de dinero habría servido para alimentar y guarecer a siete millones de franceses durante un año. Con esta inversión empezaría el colapso financiero del país.Mientras el rey enviaba el dinero, su querida esposa, María Antonieta, no dejaba de contraer deudas, coleccionando piezas de moda cada vez más extravagantes, con peinados en torre de casi un metro de alto, zapatos y joyas, y otras muchas fruslerías, es así como se ganó el apodo de Madame Déficit. Pero la mayor deuda que tuvieron fue la concepción de un heredero al trono. Se casaron el 16 de mayo de 1770.  La verdad es que la pareja consumó su unión siete años después con el nacimiento de su primera hija María Teresa de Francia (19 de diciembre de 1778), el ansiado Delfín nacería tres años después, el 22 de octubre de 1781. El rey padecía fimosis, y digamos que toda relación era dolorosa, tenía tanto pavor al procedimiento quirúrgico para corregir el "problema", que sufría las chanzas y críticas incluso de su suegra, la emperatriz María Teresa, que se preguntaba el porqué de lo que pasaba "si una joven hermosa como mi hija no puede motivarlo", hermosa sería pero el peinado de metro que llevaba la joven, podía bajar la libido de cualquiera...El rey pese a los intentos de relacionarse con su esposa, siempre consignaba la misma palabra en su diario: "Rien." (nada). Una sola y enojosa palabra que seguirá escribiendo durante años, hasta que ella tenga el primero de sus cuatro hijos. María Antonieta, vital y poco inclinada a la santidad, se aburría soberanamente con su esposo y pronto comenzó a salir de incógnito por la noche, oculta tras la máscara de terciopelo o el antifaz de satén, y a resarcirse con algo más que simples galanterías.
http://lashistoriasdedramami.blogs.charhadas.com/wp-content/uploads/sites/2145/2014/04/MientemecinemientemeRevolucionMariaAntonietaRetrato.jpg
María Antonieta
Pero bueno, a parte de los problemas de alcoba,  la cosa fue a más cuando allá por el año 1788, una serie de malas cosechas, que llevó a que el precio de la harina subiese, y que con ello hubiera escasez de pan en la dieta francesa, pues el precio de una hogaza de pan pronto alcanzó el salario de un mes, hizo que el hambre se tornase en rabia.  Además el rey decide aplicar una serie de reformas financieras, (intentando demostrar liderazgo) aplicables al pueblo llano, empezó a cargarlos de impuestos, mientras que la nobleza era eximida. Y Si encima se da caso que ese año Francia sufrió el más crudo invierno en noventa años, ya tienes un buen caldo de cultivo de insatisfacciones y quejas. Llega la primavera de 1789, y Robespierre es diputado en los Estados Generales (convocados después de 175 años) e intenta luchar por el pueblo que representaba (lo que llamaban el tercer estado, mientras que clero y nobleza solo eran el 3% de la población francesa). El 20 de junio, después de seis semanas en que las negociaciones están en punto muerto, Robespierre & company, llegan de nuevo a la reunión de los Estados Generales, y se encuentran con las puertas cerradas. Ante la sospecha de complot, los diputados se reunen al lado del parlamento, en lo que era una cancha donde se jugaba a pelota, era el Jeu de Paume.
Portrait length color image of Maximilien Robespierre aka. President of the National Convention, by George Stuart.
Robespierre
http://1.bp.blogspot.com/-N_u33uH9hNo/UAIHPE7kWdI/AAAAAAAATpw/l0M7QAXvCcU/s640/00006081+copy.jpg La febril multitud se dirige a la Bastilla, demostrando su rechazo a la desaparición de la Asamblea Nacional, masacran a los guardias y empiezan la demolición del edificio ladrillo a ladrillo. Con la toma de la Bastilla se da el inicio de la Revolución Francesa, mientras tanto Luís XVI regresaba a Versalles después de un duro día de caza.Allí decidieron que no dejarían de reunirse hasta que obtuvieran una nueva constitución, se nombraron la Nueva Asamblea Nacional, los verdaderos representantes del pueblo de Francia.  A comienzos del mes de julio, las cosas ya se empiezan a complicar, treinta mil soldados de las tropas reales empiezan a tomar posiciones en los alrededores de la ciudad, para defenderse, el pueblo forma una "guardia nacional" para ello saquean las armerías y confiscan más de 28 mil mosquetes. Sólo les falta la pólvora, pero saben muy bien donde encontrarla, en un edificio de piedra en el centro de París, en el símbolo del despotismo feudal: la Bastilla. Esta prisión guardaba la provisión de pólvora de la ciudad, además de ser un lugar de torturas y muertes. Entonces todo explota cuando llega la noticia de que el rey ha despedido al ministro de finanzas, el único al que el pueblo apreciaba, Jacques Necker, por creerlo demasiado comprensivo con la masas por manifestar públicamente de que era deber del gobierno el procurar que hubiese suficiente pan y grano para todos. El 14 de julio de 1789 el pueblo se empieza a juntar, y para reconocerse entre ellos se identifican con una pequeña escarapela roja y azul, por los colores de París, separados por el blanco, el color de la casa de Borbón.
Pocos días sangrientos después se firmó la Declaración de los Derechos del Hombre. Bajo dicho documento las arcaicas distinciones de clases tenían que ser abolidas y todos los hombres debían ser considerados verdaderamente iguales. La Asamblea Nacional demandaba una monarquía constitucional, con derechos iguales para todos y una justicia bajo leyes razonables. Robespierre exigió más libertad de prensa, y se creo "l'ami du peuple", un diario furibundo lleno de provocaciones y discursos altisonantes creado por Jean-Paul Marat.
Thumbnail color image of Guillotine (fixture)  aka.Collection of the Museum of Ventura County, Private Collection,Marat aborrecía la extravagancia de la monarquía en medio de la pobreza que oprimía al país, y solo necesitaba el más mínimo rumor para atacar al rey y a la reina en su diario. El 2 de octubre, se celebró una fiesta en Versalles, y le llegó el rumor de que los asistentes habían arrojado al suelo la nueva bandera tricolor, y la habían pisoteado. Tres días más tarde un grupo de mujeres junto con otros muchos ciudadanos se dirigen hacia palacio con picos y armas en sus manos. Entre este grupo de mujeres estaban las famosas poissardes, las temibles pescaderas de los mercados centrales, muy conocidas por ser fornidas y temerarias, que iban armadas con sus cuchillos para cortar pescado. Mientras tanto, en Versalles, la noticia de que la multitud se aproxima y con no muy buenas intenciones llega hasta la recámara de la reina. Se dice que fue entonces cuando pronunció la frase con la que se le iba a recordar durante siglos: "Si no tienen pan, que coman pasteles!". La verdad es que muchos hsitoriadores no tiene claro si la dijo o no, pero es toda una leyenda. Ante los acontecimientos que se le vienen encima el rey decide firmar la Declaración de los Derechos del Hombre, pero ya va tarde. La multitud obliga a la pareja real a mudarse a París, se instalan en el Palacio de las Tullerías. La reina pide ayuda a su familia austríaca, y es su primo, el conde sueco Axel de Fersen, ( que también era su amante fidelísimo) quien se encarga de preparar el plan de fuga con un grupo de selectos y secretos monárquicos. La familia real debía huir de París saliendo de las Tullerías durante la noche por una puerta falsa y dejando una proclama de acentos tradicionales dirigida al pueblo de París: "Volved a vuestro rey; él será siempre vuestro padre, vuestro mejor amigo." Sólo consiguieron llegar hasta Varennes, donde fueron reconocidos y detenidos. Cuando Luis XVI leyó el decreto que le obligaba a regresar, dijo: "Ya no hay rey en Francia". 
Portrait length color image of Marie Antoinette (at guillotine), by George Stuart.
María Antonieta preparada para la guillotina
La familia Real fue llevada a la Torre del Temple y se celebró el juicio. En la actual Square du TEmple, donde se erigía la temible torre, hay un panel donde se cuenta la historia de esta plaza del Marais.  Luis XVI era un lector empedernido que pasaba horas practicando el griego y el latín, durante su encierro en la prisión le llevaron una biblioteca entera de más de 300 libros, casi todos clásicos latinos. El Rey fue condenado a muerte el 21 enero de 1793. María Antonieta fue separada de su hijo, el Delfín Luis Carlos, y enviada ante el Tribunal Revolucionario al año siguiente. Posteriormente María Antonieta ingresó en la Conciergerie donde fue enjuiciada por el tribunal presidido por Armand Martial Hermann, acusada de alta traición por el fiscal Antoine Quentin Fouquier Tinville, uno de los políticos más duros. Nombrado en 1793 acusador público del Tribunal Revolucionario. Su celo en el desempeño de este cargo le valió el sobrenombre de «Proveedor de la guillotina». Estuvo entregado en cuerpo y alma al Comité de Salvación Pública. En manos de este fiscal especial fue condenada a la pena capital, como otras celebridades de la época (Georges Danton), pues más tarde sería él mismo quien probase el filo de su propia justicia, siendo guillotinado. 
La Reina fue conducida a la guillotina el 16 de octubre de 1793, en París. Caminó atada detrás de una carreta hasta la Plaza de la Revolución, hoy de la Concordia, su atavío era sencillo, una sábana blanca. Subió a la plataforma con la máxima dignidad que se le puede pedir a un condenado a muerte, su cabeza separada del cuerpo fue expuesta en un palo y mostrada en la plaza, el júbilo de los asistentes fue tan grande como honor, ante lo inevitable, demostró ella.
A las diez y media de la mañana de ese día, el pintor David, cómodamente instalado en la terraza del café La Régence, en la parisina calle de Saint-Honoré, realizó un apunte del natural de la reina María Antonieta camino del patíbulo. La llevaban sentada en una carreta e iba a ser ejecutada en la guillotina tras más de un año de calvario, fue ejecutada en la Place de la Concorde. No hay nada en la plaza que recuerde la muerte de la reina. Su memoria se conserva sin embargo en la actual plaza Louis XVI muy cerca de la sede central de Galeries Lafayette donde se depositó su cuerpo en una fosa común del cementerio de La Madeleine.  
Right closup color image of Louis XVII Dauphin (seated) aka. Louis-Charles Prince Royal of France, by George Stuart.
¿Y que pasó con el Delfín, el heredero al trono?  pues acabó bajo el cuidado de un zapatero llamado Antoine Simon, y de su esposa, que trataron al niño como si fuera de su misma extracción, con hosca familiaridad. La pareja quiso hacer del niño un republicano e incluso le enseñaron a cantar el himno revolucionario, La marsellesa
En enero de 1794 Simon renunció a la tutela de Luis Carlos, a quien se le asignó la misma habitación en una torre del Temple que fuera la última celda de su padre. Cuidado por cuatro guardias que eran cambiados diariamente, estaba tan aislado que su hermana María Teresa, prisionera en el piso superior, estaba convencida de que su hermano había muerto o ya no estaba en el Temple. A principios del año siguiente, la Convención Nacional votó a favor de exiliar a Luis Carlos, pero se supo que el niño no resistiría el viaje. El 28 de junio de 1795 se informó que el delfín —Luis XVII para algunos— había muerto de escrófula, o tuberculosis de las glándulas linfáticas, con su cuerpo cubierto de llagas y sarna.

Al instante, comenzaron a correr rumores de que el verdadero heredero había sido sacado de la cárcel y otro niño había sido colocado en su lugar. La esposa de Antonie Simon, tutor del delfín en la última mitad de 1794, dio una pista acerca de cómo pudo hacerse el cambio. Entre las escasas pertenencias que había en la habitación de su prisionero, había una canasta de ropa con doble fondo, que podría usarse para ocultar a un niño y sacarlo, dejando a otro en su lugar.

El pequeño cuerpo fue arrojado a una fosa común, pero el médico que hizo la autopsia en secreto guardo el verdadero corazón con la idea de  preservarlo.  El médico, llamado Philippe-Jean Pelletan,  sacó de contrabando el órgano fuera de la prisión envuelto en un pañuelo y lo mantuvo como una curiosidad. El juez lo puso en un jarrón de cristal con alcohol en una estantería de recuerdos extraños pero terminó siendo robado  por uno de sus estudiantes. En su lecho de muerte, el ladrón le pidió a su esposa que devolviera el corazón a la familia del pequeño rey. La viuda en 1828, la entregó al arzobispo de París, monseñor Hyacinthe Louis de Quélen.  En 1831, los ladrones robaron esta vez el cofre donde el arzobispo tenía la reliquia y arrojaron el corazón en un basurero. Pero un hijo del cirujano, el doctor Philippe-Gabriel Pelletan, logró encontrarlo y, tras momificarlo y registrar su procedencia con un notario, lo entregó al conde de Chambord, jefe de la Casa de los Borbones. A lo largo de los años aparecieron supuesto pretendientes al trono de Francia, algunos decían ser el mismo delfín, otros que eran sus herederos, pero al final el misterio se resolvió, la historia oficial era cierta: Un grupo de expertos de la Universidad de Lovaina, liderado por el profesor de genética humana Jean-Jacques Cassiman, comparó el ADN de un tejido extraído del corazón del niño enterrado en la prisión de Temple con muestras del cabello de María Antonieta y dos de sus hermanas. La serie de ADN conocida como "mitocondrial", que se transmite por vía femenina, resultó ser exactamente la misma. El resultado fue a su vez confirmado por un equipo de científicos de la universidad alemana de Münster dirigido por el doctor Ernst Brinckman.


Más tarde, los restos mortales de los reyes, se exhuman del cementerio de la Magdalene, (hoy en día el cementerio está ocupado por los jardines Luis XVI, situados en el distrito octavo de París) los restos seran trasladados a la Basílica de Saint Denis, allí mismo se construye la Chapelle Expiatoire , uno de los monumentos más extraños y emocionantes que se pueden ver en París. En su interior, hay una una desgarradora imagen de María Antonieta al estilo de Santa Teresa de Bernini,  así como una reproducción de la última carta que escribe antes de ser ejecutada. Allí descansan los restos de María Antonieta en la cripta bajo una lápida negra, también se puede admirar un grandioso monumento en su memoria, a espaldas del altar mayor, e incluso la capa de armiño que se utilizó en los solemnes funerales que le organizó su cuñado Luis XVIII. Pero lo que quizás más conmueve  es descubrir el corazón de su hijo, conservado en una urna de cristal.


Portrait length color image of Napoleon Bonaparte aka.Collection of the Museum of Ventura County, Private Collection,A un régimen muy liberal, salido de la Asamblea Constituyente de 1791, el gobierno revolucionario impone una centralización implacable e inicia lo que se conoce como los Años del Terror (hay que decir que la centralización iniciada por aquel entonces, parece ser que aún no ha acabado). A partir del siglo XIX toda la vida de Francia depende de las decisiones de París, de sus desórdenes, de sus modas, se su literatura. La centralización se convierte también en económica, a partir de la modernización de las finanzas en los años del Segundo Imperio. Después del periodo revolucionario Napoleón se impone en Francia como primer cónsul, y más tarde como emperador, no sin antes privar a la ciudad de todo poder municipal por temor a que se reproduzcan los excesos de la Revolución. El París imperial se presenta como una ciudad floreciente, se emprende un ambicioso proyecto urbanístico. Se construyen puentes, fuentes, la red de alcantarillado, los mercados y mataderos... sin embargo, la crisis económica de principios del siglo XIX, y el aumento de la población provocado por la gran afluencia de campesinos a la capital crean un clima de agitación peligroso. 

En marzo de 1814 París es asediado por los ejércitos extranjeros que traen de vuelta a los Borbones del exilio. Pero un año más tarde regresa Napoleón, que durará 100días en el poder, pues la batalla de Waterloo lo obliga a abdicar por segunda vez. Durante la restauración, la ciudad se moderniza: mercados, mayoristas de vinos, y canales que mejoran el abastecimiento de la ciudad. Los puentes, aceras y el alumbrado público con gas, junto con los ómnibuses facilitan la vida de sus habitantes.
En febrero de 1848 una una nueva insurrección derrocó el régimen de Luís Felipe, una monarquía parlamentaria. Se instaura la II República, cuyo presidente será un sobrino del mismo Napoleón y que un año después se proclama emperador con el nombre de Napoleón III. Éste emprende una renovación total de la ciudad, lo más paradójico es que Napoleón III apenas conoce la ciudad, puesto que no ha vivido jamás en ella hasta su llegada a la Presidencia de la República y más tarde a la corona imperial. El emperador ha pasado la mayor parte de su vida en Londres, una ciudad en plena ebullición cívica y en aquel instante una de las ciudades más modernas del mundo.