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jueves, 10 de abril de 2014

Roma



Roma, la magnífica, la romántica, la histórica, la inolvidable ciudad que ha marcado la vida del mundo y de sus gentes desde su creación.
Cómo no voy ha hablaros de Roma, una de mis ciudades preferidas, y eso que la primera vez que la visité no lo tenía tan claro. Nos plantamos en pleno mes de Julio para unos cinco días, sí, sí en pleno verano... suerte que la ciudad está plagada de fuentes a las que puedes acudir a refrescarte. Poco importa que haya letreros de no mojarse en la fuente, ni que haya rondando carabinieri cerca de donde estés, ya te digo yo que acabas remojándote... y no tiene que ser como lo hizo la actriz de la "Dolce Vita" en plan sexi, con mojar un poquito las muñecas y la nuca ya es un gran alivio, pues la canícula estival tal cómo decían los antiguos es durilla...

Esta vez escogimos un hotel NH Giustiniano que estaba cerca del Castel Sant'Angelo y a cuatro pasos del Vaticano.
La habitación estándar está muy bien, es bastante amplia al igual que el baño, vamos que no tuve ninguna queja.


Una vez dejados los bártulos en la habitación comenzamos nuestro primer contacto con la ciudad, y nos decidimos por la Ciudad del Vaticano. Como nos quedaba tan cerca, en un paseo por la Vía della Conciliazione que simboliza la reconciliación de la Santa Sede con el Estado Italiano, nos plantamos en la Plaza de San Pedro. Y sí señor, entramos por la puerta grande a la impresionante plaza que diseñó Bernini, de tal manera, que simboliza que los edificios laterales de la Basílica sean unos grandes brazos (se supone que de la Iglesia) abiertos para abrazar a toda la multitud que suele congregarse en la plaza los miércoles para la bendición papal. En el centro está el obelisco en el que Nerón martirizó a los primeros cristianos, entre ellos San Pedro. Después de pasear por ella e ir como todos al centro de la misma a refrescarnos en la fuente nos dirigimo hacia la Basílica de San Pedro.
Lo primero que vemos después de subir la escalinata es la estatua de Constantino, a la derecha del pórtico. A la izquierda tenemos a Carlomagno, el primer emperador que fue coronado en la Basílica. La Puerta Santa (en el extremo derecho) y que sólo la abre el Papa en años de Jubileo. Una vez dentro en la primera capilla de la derecha encontramos "la Pietà" de Miguel Ángel, que terminó esta obra en el año 1500, cuando tan sólo tenía 25 años de edad. El autor firmó su obra en la banda del pecho de María con la inscripción: Michael Angelus Buonarrotus Florentinus Faciebats ("el florentino Miguel Ángel Buonarroti lo hizo"). Es difícil que la foto quede bien, pues hay un cristal blindado que la protege para evitar que la ataquen de nuevo, y es necesario no utilizar el flash...además una no es profesional de la fotografía...
La verdad es que la Basílica impresiona mucho, sobre todo por la inmensidad que tiene, todo es enorme, incluso en el suelo de la nave están marcadas las longitudes comparativas con otras iglesias. En ellas están escritas con letras de bronce, el tamaño de las mayores iglesias de la cristiandad, como la Catedral de Sevilla, que según las marcas sería la mitad de la de San Pedro.
De todo lo que hay que ver dentro de ella lo que destaca es el grandioso Baldaquino de Bernini, con una altura de 29 m (tan alto como el Palacio Farnesio) o la figura sentada de San Pedro, con su pie gastado por los besos de los peregrinos.








Otro grupo escultórico de los muchos que hay, es otra obra de Bernini, pero ésta puede llegar a dar un poco de grima, pues es un esqueleto que levanta el pliegue de una cortina de mármol rojo con un reloj de arena que simboliza que la muerte es inevitable, la estatua de la derecha representa la religión y tiene el pie encima del globo, y curiosamente tiene una espina clavada en el dedo del pie, justo encima de las Islas Británicas, dando a entender los problemillas que tenia el Papa del momento con la Iglesia de Inglaterra.





Al final no subimos a la cúpula, había mucha cola y además mi hermana me comentó que las escaleras últimas eran pelín chungas si tienes miedo a las alturas, sé que me lo perdí, pero como tengo intención de volver a Roma, este será mi próximo objetivo. Por cierto a los que subáis debéis saber que poderoso caballero es Don Dinero y que en la misma cúpula han colocado una tienda de souvenirs... eso sí llevada por monjitas, así que todo queda en casa.